BOLETÍN  
DE LA ACADEMIA  
NACIONAL DE HISTORIA  
Volumen XCVII Nº 200  
Julio–diciembre 2018  
Quito–Ecuador  
BOLETÍN  
DE LA ACADEMIA  
NACIONAL DE HISTORIA  
Volumen XCVI  
Nº 200  
Julio–diciembre 2018  
Quito–Ecuador  
ACADEMIA NACIONAL DE HISTORIA  
DIRECTOR:  
SUBDIRECTOR:  
Dr. Jorge Núñez Sánchez  
Dr. Franklin Barriga López  
SECRETARIO:  
TESORERO:  
BIBLIOTECARIA-ARCHIVERA:  
JEF A DE PUBLICACIONES:  
RELACIONADOR INSTITUCIONAL:  
Ac. Diego Moscoso Peñaherrera  
Hno. Eduardo Muñoz Borrero  
Mtra. Jenny Londoño López  
Dra. Rocío Rosero Jácome  
Dr. Vladimir Serrano Pérez  
BOLETÍN de la A.N.H.  
Vol XCVI  
Nº 200  
Julio–diciembre 2018  
©
Academia Nacional de Historia del Ecuador  
p-ISSN: Nº 1390-079X  
e-ISSN: Nº 2773-7381  
Portada  
Rafael Troya, autoretrato  
1913  
Diseño e impresión  
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Quito  
landazurifredi@gmail.com  
octubre 2019  
Esta edición es auspiciada por el Ministerio de Educación  
BOLETÍN DE LA ACADEMIA NACIONAL DE HISTORIA  
Vol. XCVI – Nº. 200  
Julio–Diciembre 2019  
LA NOBLEZA ABORIGEN DE QUITO ABORDA ESPAÑA  
GENEALOGÍAS EN LA TEMPRANA MODERNIDAD,  
1, 2  
580-1630  
1
Hugo Burgos Guevara3  
Resumen  
El estudio de la nobleza indígena colonial trata de ubicarse  
en la corriente de los estudios sociales con materiales etnohistóricos  
de la Real Audiencia de Quito, siglos XVI y XVII. Se compone de dos  
partes. a) Estructura de la nobleza indígena cuyos herederos se asi-  
milaron rápidamente al colonialismo español, en tanto que las po-  
blaciones originarias (quitus e incas y amazónicos) prestaban servi-  
cio de peonaje por deudas, entre agravios y usurpaciones. Este es el  
contexto para, b) Micro-etnografía histórica de los principales pasa-  
jeros nobles a España que tuvieron alto status y fueron reconocidos  
por el colonialismo. Se expone el caso de nueve viajeros de la Au-  
diencia de Quito. El estudio acepta la teoría de Elman R. Service para  
reconocer a estos personajes como elemento humano principal de  
Indoamérica, sin descartar la degradante condición de los pueblos  
indígenas sometidos. El ingrediente del estudio es el aparecimiento  
de una temprana modernidad que afectó al cacicazgo frente a las po-  
sibilidades de extraditarse temporalmente para conocer otros mun-  
dos. Aquí la imaginación juega un papel decisivo siguiendo las teoría  
del “paisaje étnico” por Arjun Appadurai, sobre la dislocación de la  
modernidad y el uso cultural de la imaginación.  
1
2
Recibido: 04-04-2019// Aceptado:16-05-2019  
Ponencia presentada en el “X Congreso Internacional de Etnohistoria”, llevado a cabo en  
FLACSO Ecuador los días 19, 20 y 21 de septiembre de 2018.  
3
Ph. D. in Anthropology. University of Illinois, Urbana-Champain, USA. Academia Nacional  
de Historia del Ecuador. Investigaciones: etnicidad, identidad, etnonacionalismo, medicina  
tradicional. Etnohistoria, etnología y arqueología histórica, Andes septentrionales.  
B O L E T Í N A N H N º 2 0 0 • 4 3 3 – 4 6 0  
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Hugo Burgos Guevara  
Palabras claves: curaca, cacique, indoamérica, Atahualpa, Colta  
Abstract  
The study of the indigenous nobility colonial is located in cur-  
rent social studies materials of the Real hearing of Quito, 16th and  
17TH centuries. It consists of two parts. (a) Structure of the indige-  
nous nobility whose heirs are rapidly assimilated to Spanish colo-  
nialism, as the native populations (quitus and Inca and Amazon)  
provided service of peonage by debts, between grievances and en-  
croachments. This is the context. (b) Historical micro-ethnografy of  
major travelers to Spain that had high status and were recognized  
by colonialism. Study accepts the theory of Elman R. Service to rec-  
ognize as a main element of Indoamerica, without discarding the de-  
grading condition of subject indigenous peoples. The ingredient is  
the appearance of an early modernity that affected the chiefdom  
about the chances of extradited temporarily to learn about other  
worlds. Here, the imagination plays a decisive role following the the-  
ory of the “ethnic landscape” in Arjun Appadurai, dislocation of  
modernity and cultural use of the imagination.  
Key words: curaca, cacique, indoamerica, Atahualpa, Colta  
Introducción  
El estudio de las estructuras de una sociedad étnica en el  
campo etnohistórico no ha sido tan favorecido por los especialistas,  
pues el decurso de los hechos del pasado de conglomerados indígenas,  
nativos u originarios, inclusive de población rural y aun urbana, han de-  
bido corresponder con períodos a veces de extremo conflicto, y se ha  
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genealogías en la temprana modernidad, 1580-1630  
dado relevancia a una historia de los acontecimientos antes que a la  
conceptualización de su “estructura social”, o “estructura étnica”  
dentro de la impostación del colonialismo europeo sobre poblaciones  
4
amerindias de Latinoamérica. Los acontecimientos, resultado del  
choque brutal que trajo la des-estructuración y desaparición de las ci-  
vilizaciones aborígenes del subcontinente, debido a esta expansión  
europea trajo también un cambio en las mentalidades de las dos es-  
tructuras y culturas, un caos degradante para la población aborigen  
cuya organización tendría que ponerse más bien en provecho del con-  
quistador que traía en su haber los signos del medioevo europeo. El  
choque de civilizaciones dejó así en el desamparo a los aborígenes.  
La teoría de los conflictos coloniales indica que debemos pre-  
parar un nuevo paradigma como reclama ahora la Etnohistoria. Por  
el momento no haremos apología de la disciplina pero, lo nuestro  
pretende ser parte de una epistemología de la etnohistoria, aportando  
nuevas categorías que amplíen su alcance. Al referirnos a un estrato  
o nivel social de las naciones aborígenes, en nuestro caso la “nobleza  
indígena colonial”, vale intentar un estudio de la imaginación como  
categoría abstracta del sistema socio político y cultural. Esto sucedió  
en el sistema colonial hispano- amerindio de la Real Audiencia de  
Quito (1563). Es meritoria la sistematización teórica planteada por  
5
Elman R. Service donde las identidades resultantes se han definido  
bajo un nivel abstracto y conceptual.  
Nuestro tema subyacente es analizar con el hecho etno-his-  
tórico la mentalidad y estrategias de dos estructuras conceptuales  
opuestas, que fueron configurando per se una nueva visión del  
mundo, más que todo en la sociedad mezclada de Indoamérica.  
El hecho etnohistórico no puede ser estudiado aisladamente  
sino integrado a una sociedad mayor, todo fenómeno histórico tiene su  
contexto de civilización. Acogemos la tesis del antropólogo Elman R.  
6
Service , en su recuadro de Latinoamérica:  
4
5
6
Véase teoría de Service, adelante  
Service and Kaplan, p. 285  
Hugo Burgos, 1970, 56  
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Hugo Burgos Guevara  
Ilustración 1. “Teoría de Elman R. Service sobre la formación colonial  
7
de la población de Latino América”. Elaboración Burgos  
Ensayo sobre los paradigmas andinos  
Qué podía vislumbrar una sociedad nativa que empezaba a  
¿
reconstituirse luego de una dolorosa hecatombe? Si bien el choque  
fue violento, el cambio no tuvo urgencia porque era difícil la asimila-  
ción de parte y parte, excepto la inmisericorde explotación de los na-  
tivos. Por los agravios y pérdidas de la tierra y sus derechos, a los  
pueblos amerindios no les quedaba opción para buscar nuevo derro-  
tero, sin educación, ni conocimiento del mundo nuevo que caía sobre  
ellos. Una vez que fue eliminado el inga, el cambio de la sociedad se  
orientaba a complicadas opciones de subordinación degradante,  
como la reducción en pueblos de indios pero gobernada por un “go-  
8
bierno indirecto” llamada cacicazgo. La población nativa agregaba  
7
8
Elman R. Service, Indian European Relations in Colonial Latin America”, en: Theory in An-  
thropology, A Source Book. Brandeis University. Aldine Publishing Company/Chicago, 1968,  
pp. 285-293.  
En diferentes cédulas el rey había ordenado a sus gobernantes y virreyes en Indias establecer  
las reducciones, medida que debía ser complementada con el nombramiento de funcionarios  
reales que debían encargarse de articular a los pueblos de indios con el sistema colonial… Como  
complemento de las reducciones y la mita, y para hacer más efectivo el cobro del tributo, llevar  
a cabo las visitas y frenar el poder de los encomenderos, se establecieron los corregidores de  
indios y se erigió como institución colonial el cacicazgo. Ver en: Teresa Vergara Ormeño, “La  
consolidación del dominio colonial sobre la población indígena: las reducciones”, Boletín del  
Instituto Riva-Agüero, No. 17, Pontificia Universidad Católica del Perú, Lima, 1990, pp. 311-312.  
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genealogías en la temprana modernidad, 1580-1630  
una nueva genética a la humanidad, no solo india sino mestiza.  
Los conquistadores vieron en las mujeres viudas de antiguos curacas  
que heredaban tierras y tributos, por lo tanto, el mestizaje se daba  
también por intereses económicos debido a la mentalidad del sis-  
tema mercantil en vigencia, y a nivel de la micro-sociedad por la  
concupiscencia de poseer tierras heredadas por mujeres impor-  
tantes de la elite inca- quiteña. El gobierno de los grandes curacas  
había sido reemplazado por los Caciques Mayores, y el cacicazgo  
o “gobierno indirecto”, intermediario entre la encomienda o re-  
partimiento, y el trabajo servil, es decir, se volvía a servir de los  
propios métodos indianos, usando la misma “mita” o turno, como  
organización social del trabajo.9  
Las huellas del sistema tribal habían casi desaparecido,  
ahora teníamos pueblos reducidos a órdenes patrimoniales priva-  
dos del paisaje, encerrados en reducciones que encapsulaban a pue-  
blos de indios pertenecientes a cada encomendero y párroco, un  
casi feudo donado por el Estado colonial en recompensa por sus  
servicios en la conquista. Los Señores nativos también fueron en-  
comendados por sus servicios al conquistador; la numeración del  
repartimiento” o “encomienda”, era beneficiaria de tributo por  
10  
una o varias vidas.  
Las antiguas creencias satanizadas como “idolatrías” no  
desaparecieron del todo, pero la religión del conquistador fue im-  
puesta por el clero bajo un sistema de Patronato, también bajo una  
orden mendicante, derivados del catolicismo medieval, interesado  
en la evangelización, aunque más en las prebendas, “camaricos”  
y “diezmos”. Las llamadas idolatrías no habrían de desaparecer, a  
menudo iban ocultas en los rituales católicos del pueblo y sus imá-  
9
Con respecto al trabajo indígena, el virrey Toledo convirtió la institución inca conocida como  
mita en una institución colonial de trabajo forzado, en la que el Estado por intermedio de sus  
funcionarios obligaba a la población indígena a trabajar por períodos determinados fuera de  
sus pueblos en los sitios donde fuera necesario. Ver en: Teresa Vergara Ormeño, op. cit., p.318.  
0 La Corona, a través de las encomiendas, había dejado en manos de un reducido número de  
españoles la administración de los indígenas. Gracias a esa institución, los encomenderos  
contaban con un respaldo económico, social y político. Tenían asegurado el goce de una renta,  
el trabajo de sus tierras y disponían de mano de obra para iniciar cualquier empresa. Ver en:  
Teresa Vergara Ormeño, op. cit., p. 311.  
1
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Hugo Burgos Guevara  
genes. No había lugar ni estímulos para que la imaginación nativa  
11  
pudiera especular en otros paisajes culturales, con excepciones.  
La visión del mundo debió haber sido resignada, casi para  
todos había visión del universo constreñida al hábitat inmediato,  
frente a innovaciones, vestidos jamás vistos, tejidos asombrosos y  
música jamás oída. No así con lo construido. Aparecerá un fe-  
nómeno colonial inverso de la elite que no fue poco pensado. Un  
proceso de indianización del blanco conquistador, fue patente en  
el matrimonio interétnico cuya noble heredera tenía abundantes tie-  
rras, frente al aventurero español. Ser propietario viene a cuento por  
12  
las tierras comunales nativas invadidas y usurpadas.  
El plan de servidumbre semi-feudal europea no había desa-  
parecido de la mente española en Indias. El supuesto acuerdo de  
“indio concierto” y señor “hacendero” o estanciero obligaba a dotar  
de un pedazo de tierra o huasipungo al indio concertado cuando se  
despoblaban los territorios. Muchos herederos de la nobleza india  
13  
también consiguieron ser encomenderos a poco de la conquista.  
El dato etnográfico  
Los pueblos indo-mestizos estaban “territorializados” y cer-  
cados por entidades parroquiales. Sábado o domingo eran días de  
mercado y salían los mestizos a intercambiar especies con los nativos.  
Si había movilidad eran las acémilas para entrar a su epicentro. El  
cambio de residencia” se daba más que todo en los límites anteriores.  
Aldea (anejo-recinto), cabecera parroquial o pueblo, capital de provincia,  
situación socio-económica, mejoría. Ejemplo: Quincaguán-anejo; Licto,  
pueblo parroquial; Riobamba, epicentro del sistema. Migraciones a  
Guayaquil.1  
4
11 Teresa Vergara Ormeño, op. cit., p.321.  
1
2 Philippe Jacquin, “La indianización de los blancos: todos somos salvajes…Visión de una se-  
ducción olvidada”. En: Coordinadores Joelle Rostkowski y Silvie Devers, Destinos cruzados.  
Cinco siglos de encuentros con los amerindios, S. XXI editores, 1996, pp.199-200.  
3 Hugo Burgos G. Relaciones interétnicas en Riobamba, México, 1978.  
4 Migraciones a EE.UU, solo a partir de 1960. Investigación de campo de Burgos, 1968-1970.  
Estructura creada por el autor.  
1
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genealogías en la temprana modernidad, 1580-1630  
Pero un hito de la modernidad europea y americana, vino a  
asombrar a todos. La llegada del ferrocarril frente a los rezagos del  
colonialismo interno. El tren había introducido ya cambios a nivel  
mundial como brazo de la Revolución Industrial. La construcción de  
la línea Guayaquil-Quito dio trabajo a muchos. En Riobamba, ya  
había cómo exportar cebolla y cebada para las cervecerías de Guaya-  
quil, con miras internacionales.  
El nuevo panorama vino a alterar la monotonía de las pobla-  
ciones indo-mestizas por donde pasaba “La línea” Guayaquil-Quito,  
construida por Eloy Alfaro; esta arribó a Quito en 1908. Nuestros in-  
formantes indígenas contaban como el acontecimiento más sorpren-  
dente de su vida: “Por taita Alfaro, conocimos lo que era la plata. Nos  
15  
pagaban 4 reales a la semana. El aparecimiento de este rasgo de mo-  
dernización abría posibilidades para salir del enclaustramiento socio-  
cultural. Evidenciamos gráfica del nivel de precariedad de la vida  
aborigen a principio del siglo XX (Colta, Riobamba, Chimborazo).  
La parcialidad de Colta, Chimborazo, junto a la laguna del mismo nombre,  
en la época de la construcción del ferrocarril, Quito–Guayaquil ,1901  
Horgan. Photo, impresión plata gelatina.  
Archivo Burgos  
15 Hugo Burgos, 1970, México, pp. 112-114.  
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Hugo Burgos Guevara  
Vida familiar en las parcialidades de Colta, Chimborazo.  
Horgan. Photo, impresión plata gelatina  
Archivo Burgos  
Vida familiar en las parcialidades de Colta, Chimborazo.  
Horgan. Photo, impresión plata gelatina  
Archivo Burgos  
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genealogías en la temprana modernidad, 1580-1630  
El sector de Colta, Chimborazo, durante la construcción del ferrocarril,  
Quito–Guayaquil, 1901  
Horgan. Photo, impresión plata gelatina  
Archivo Burgos  
Después de 400 años, los nativos entraban en la economía mo-  
16  
netaria, gracias a corrientes liberales. Los nativos de Indo América  
con su movilidad a otras tierras por el trabajo pagado con salario pu-  
dieron imaginar otros mundos, buscar trabajar trabajo fuera del país,  
conocer otros paisajes culturales. Aun en el plano espiritual los cam-  
bios girarían hacia el aparecimiento de peregrinaciones religiosas que  
17  
podían desplazarse más lejos. Había estado oculto el impulso de la  
mente humana para dar paso a la creación de imaginarios. Como in-  
dica Appaduray: “El trabajo de la imaginación concebido como un ele-  
18  
mento constitutivo principal de la subjetividad moderna”.  
Problema de investigación  
El acontecimiento etno-histórico da cuenta de una serie de  
regularidades de movilidad intercontinental entre siglos XVI y XVII  
16 Un anexo de la parroquia de Licto, solo al cabo de 40 años ( de mis entrevistas. llegaba a la  
aldea un moderno sistema de agua potable entubada.  
7 Virgen del Cisne, Virgen del Quinche.  
1
18 Arjun Appaduray, La modernidad desbordada. Dimensiones culturales de la globalización, Ediciones  
TRILCE, Fondo de Cultura Económica, 2001.  
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por parte de los herederos de ciertos curacas tanto incas como qui-  
teños, que fueron la contraparte étnica del coloniaje en el territorio  
de la Real Audiencia de Quito (1563). Para la mayoría de indígenas  
19  
de nobleza, su estrategia fue exitosa para trasladarse a la península,  
justificando estar reducidos a la pobreza por ayudar al régimen co-  
lonial, por haber perdido sus tierras, o ser disputado su poder en el  
sistema de cacicazgo, etc.  
Preguntamos: ¿Cómo podría interpretarse las intenciones y  
la mentalidad de los viajantes indios que llegaban a Madrid?  
¿
Quiénes eran ellos? ¿Qué fenómenos habrían desencadenado la  
tendencia? ¿Qué se puede contar como resultado? ¿Sería posible  
elaborar una teoría sobre esta tendencia? No está diseñado este ar-  
tículo para contestar todas las preguntas, pero sí, para esbozar al-  
guna respuesta.  
Marco teórico  
Tomamos las nociones teóricas del antropólogo nacido en  
Bombay India, Arjun Appadurai.20 Sus ideas se reflejan como una  
provocativa reflexión sobre la forma contemporánea con que la  
modernidad es reformulada en ese fenómeno que llamamos glo-  
balización, comprendido en varios planos; en el plano multicultural  
se llama “paisaje étnico”. ¿Será posible aplicar algo de la teoría  
cuando la modernidad apenas empezaba? Había ya la imprenta  
y la lectura que fortalecían la imaginación, pero estaba reducida  
a cánones intelectuales. Los instrumentos musicales mejoraban  
desde la antigüedad, ¿Cuáles serían los flujos históricos que es-  
taban reestructurando la vida humana en el período aludido? No  
se debe preterir al pasado pre-moderno. La Edad Media fue pró-  
21  
diga en desarrollo técnico. Appadurai habla que la modernidad  
y la cultura actual, está influida por una dislocación de la nueva  
economía global planeando cinco flujos culturales como son paisaje  
19 Afirmación que se comprobará en su lugar.  
2
0 La modernidad desbordada. Dimensiones culturales de la globalización, por Arjun Appadurai. Tra-  
ducción de Gustavo Remedi. Ediciones Trilce, Fondo de Cultura económica, 2001.  
1 John D Bernal, Historia social de la ciencia, 1, Ediciones Península, Barcelona, 1968.  
2
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La nobleza aborigen de Quito aborda España  
genealogías en la temprana modernidad, 1580-1630  
étnico, paisaje mediático, paisaje tecnológico, paisaje financiero y  
el paisaje ideológico.  
La noción de paisaje no se refiere a relaciones construidas objetivamente  
sino un constructo resultado de la perspectiva de autores involucrados  
que subjetivamente construyen “mundos imaginados” que son pro-  
ducto de la imaginación históricamente situada de personas y grupos  
dispersos por todo el globo. El paisaje étnico se refiere al paisaje de per-  
sonas que constituyen el cambiante mundo que vivimos, turistas, inmi-  
grantes, refugiados, exilados, trabajadores invitados como otros grupos o  
individuos que hoy constituyen una cualidad especial del mundo y que  
pueden producir efectos en la política de las naciones y entre las nacio-  
nes.22  
La estructura de este modelo ¿podrá aplicarse en el período  
inicial de la modernidad? Ciertamente la temporalidad histórica o  
técnica no es la misma pero el constructo que habría elaborado su  
imaginación no omite versiones de un mundo imaginado, hayan  
sido o no aceptados por el Consejo de Indias en Madrid en el pe-  
riodo colonial.  
Herederos de la nobleza aborigen abordan España  
El período por el cual va a producirse una especie de diáspora  
indígena selectiva podría estar entre 1583-1633, hacia puertos espa-  
ñoles. Abordaban sea a través de Guayaquil o Cartagena. Para facili-  
tar economía de espacio se ruega condescendencia por el formato  
usado, se transcribe con ortografía modernizada. Parte de los bajeles  
provenían de los astilleros de Guayaquil. Estamos solo a menos de  
medio siglo de la caída del Inca Atahualpa en Cajamarca (1533), pe-  
ríodo temprano colonial.23  
22 Appadurai, op. cit., p. 47.  
23 Las fuentes históricas y las fichas del autor, provienen exclusivamente legajos del Archivo  
General de Indias, Sevilla, España (AGI), Sección Audiencia de Quito (AQ), compuesta de  
630 legajos, revisados por H. Burgos. Investigación auspiciada por National Science Foun-  
dation, USA, Department of Anthropology, University of Illinois at Urbana-Champaign.  
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Hugo Burgos Guevara  
Viajantes indígenas de nobleza a España. Compendio  
Don Pedro de Henao  
Cacique de Ipiales. Octubre 15, 1586.  
“oficio de intérprete de la lengua pasto de los indios de aquella provincia”.  
Pedro de Henao, indio cacique de la Loma, me ha hecho relación  
que en el gobierno de Ipiales y Potosí me ha servido más de 10 años  
sin salario alguno y ha reducido en su comarca más de 3.000 indios  
infieles haciendo mucho gasto de su hacienda, y que no ha sido  
gratificado en cosa alguna y que está vaco el oficio de intérprete de  
la lengua pasto, en la Visita general y que le provean con el salario  
acostumbrado. Como cacique tenía cargo de juntar a los indios que  
dan para servicio de los españoles, y muchas veces, por faltar alguno  
de ellos le han tenido preso. Dice que no les dan sino 7 tomines de  
oro, que viene a ser 6 reales cada mes. Por ello los indios no trabajan  
para sí, dejan sus casas cerradas y se van con sus mujeres e hijos,  
Por esto no asisten a las doctrinas y servicios de la iglesia. Que para  
remediar esto, puedan trabajar donde mejor les paguen.  
Soy informado, dice el monarca, que es costumbre el despojo de sus  
tierras. El Rey manda una cédula para remediar: Ordena que se  
le nombre Gobernador; “Tengo voluntad que los tengáis por enco-  
mendado y en lo que hubiere lugar le entretengáis, le ayudéis, hon-  
reis y favoresced”. Henao será donado con 500 ducados = 187,500  
maravedíes por una vez, para que compren ornamentos para iglesia  
de Ipiales. Os mando que lo dejéis volver con 2 criados, y que pue-  
dan llevar sus hijos un maestro hacer azulejos y un organista y que  
estos lleven a sus mujeres y que puedan llevar sus hijos, presen-  
tando ante vos informaciones. Cumplid sin poner en ello ningún  
impedimento.  
Orden: Alvaro Flores de Quiñonez, que vais por mi capitán gene-  
ral de mi Armada Real, que a la provincia de Tierra Firme don  
Pedro de Henao, indio natural de la provincia de Quito, vuelve a  
aquella tierra con licencia mía. Tengo voluntad de que sea ayudado y  
favorecido que le lleveis en uno de los galeones, acomodado como mejor  
se pudiere conforme a su calidad y sin pagar flete, le deis ración para él  
y un criado como se diere a la gente que fuera a sueldo en dicha Ar-  
mada. Que se le pague para gasto del camino.  
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La nobleza aborigen de Quito aborda España  
genealogías en la temprana modernidad, 1580-1630  
Le otorgan 500 ducados para que lleve en ornamentos para  
el culto divino en la iglesia de Ipiales. Recibe 90 pesos que valen  
33,750 marvs. Septiembre 5 de 1584. Sin genealogía.  
24  
Círculo de Pucará alrededor de Caranqui, Imbabura. Fernando Plaza  
Don Hierónimo Puento  
Cacique principal del pueblo de Cayambe. Mayo 29 de 1579.  
Servicios: fecha septiembre 30, 1586. Cacique de la encomienda que  
fue de Martín de Aizaga y ahora es de la Real Corona.  
Digo: soy hijo legítimo de del cacique Quiamba Puento, señor que fue en  
su tiempo de todo el valle de Cayambe y nieto de Nazacota Puento. Fueron go-  
bernantes que sustentaron defensa de su tierra por 17 años contra los  
ingas sin ayuda de ningunos caciques. Fue Caudillo de Naturales en  
compañía de Rodrigo Núñez de Bonilla, para apaciguar los Quixos.  
Luego le daban licencia para que pueda venir al dicho su pueblo a go-  
25  
bernar y mandar indios a él sujetos. Mayo 29 1579.  
2
4 Fernando Plaza Schuller. 1976. La incursión inca en el septentrión andino ecuatoriano. Instituto  
Otavaleño de Antropología, Serie Arqueología No. 2, pp. 131.  
5 Mayo 29 1579  
2
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Hugo Burgos Guevara  
Nuestros datos encuentran al presbítero Miguel Freire Mejía,  
quien conoció a Quiamba Puento siendo muy niño Hierónimo, cuan-  
do era cacique de Cayambe pero no conoció a Nazacota, padre y  
26  
abuelo que sustentaron guerra contra el inga habiendo sido venci-  
dos. Andando el cura por Cayambe, Guaillabamba, Cochisque, Ca-  
rangue, Tabacundo, Perucho y Perugachele, mostraron a este gran  
cantidad de pucará que son unos cerros que, le dijeron allí se forti-  
ficaba el inga, por no poderlos sujetar. Y que en 4 leguas desde  
el río que está desde Guallabamba vido este testigo 13 o 14 de  
las dichas fortalezas. Que el dicho padre y abuelo de Don Hieró-  
nimo, sujetaban además de Cayambe a los indios de Cochisqui y  
Otavalo. Era Hierónimo, ladino, sabía leer y escribir. Fue criado en  
Otavalo en casa de don Alonso Ango, y en el monasterio de  
dicho pueblo le tenían respeto pues había de suceder en el cacicazgo  
de Cayambe. Fue colegial y uno de los 12 cantores escogidos. Los  
indios de Cayambe le traían cosas de comer, hasta que a los 12  
años los indios del pueblo vinieron al monasterio del señor San  
Francisco, Quito, (donde aprendía a leer, escribir y cantar) “a llevarse  
al dicho Hierónimo a quien pertenece el cacicazgo para que los fuese  
a gobernar como su cacique, donde le han visto ejerciendo ese  
cargo. Vio la comisión que hizo construir el puente de Guailla-  
bamba. Fiel a S. M., Hierónimo había sido el capitán de la hueste  
que persiguió y tomó prisionero al famoso rebelde Jumandi, quien  
había desafiado al Rey, y ejercido el mayor levantamiento en la  
región amazónica de los Quixos.  
Hierónimo estaba casado con la hija del cacique principal  
de pueblo de Carangue, don Alonso Ango, “los vido velar y casas  
en el pueblo de Cayambe”. Tuvieron 3 hijos, don Joseph, don Fabián  
y doña Agueda Puento. Es interesante cómo las dos líneas geneao-  
lógicas más importante de los Andes norteños aumentaban su  
poder, Puento y Ango: Hierónimo en nupcias con Luisa Ango, lí-  
neas de antigüedad prehispánica.27  
2
6 Hugo Burgos Guevara, “El Ajuar Funerario de Huayna Capac”, diario El Comercio, noviembre  
de 2016, Sección Tendencias-Historia.Versión ampliada del artículo Burgos H., 2018. El  
6
Ajuar…Contexto etnohistórico y arqueológico del inca en Quito”. En Santiago Cabrera Hanna  
El Patrimonio en Disputa, La plaza vs. El Metro, 2019. Universidad Andina Simón Bolívar, 30 pp.  
Quito.  
2
7 AGI, AQ, legajo 211. Se ha redactado a partir del documento citado.  
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genealogías en la temprana modernidad, 1580-1630  
28  
Pucará visto en Cayambe por Jorge Juan y Antonio de Ulloa, 1744.  
Don Fabián Puento  
Hacia febrero 11 de 1587 se encontraba en Madrid, Fabián  
era hijo de Hierónimo, presentaba sus servicios a la corona. A su  
retorno se lo encontrará como Alcalde de los Naturales de Ibarra  
capital del corregimiento, 1609. Hierónimo había ido a la península  
por conseguir el Alguacilazgo Mayor de los indios de su cacicazgo,  
para su hijo, Fabián nieto de Quiamba. En marzo 11 del mismo año,  
se confirmaba la cédula del 15 de octubre de 1586, ordenando al  
Virrey confirme el pedido en base a los servicios del abuelo, don Hie-  
rónimo. Por estar lejos, Lima, manda a la Audiencia de Quito diera  
cumplimiento “para que vuestro padre, y los dos otros hermanos vuestros  
y vos podais tener y traer espada y daga como las traen los españoles que  
29  
allí residen, no embargante cualquier prohibición que haya en contrario.”  
28 AGI, Sevilla, legajo 211.  
29 Fabián Puento en: España. Permiso para llevar armas. (AGI, AQ. Legajo 211, II, 194 y vuelta.)  
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Hugo Burgos Guevara  
Hernando Coro de Chávez en Madrid  
Abril 4 de 1587. Hernando Coro de Chávez indio natural,  
cacique en la ciudad de San Francisco de Quito.  
Me ha sido hecha relación que es descendiente de los ingas y que  
Francisco Coro de Chávez, su padre, luego que pasaron los españoles a  
esas partes se bautizó y ayudó en la pacificación de esas provincias,  
y él, igual que su padre le ha servido en lo que se ha ofrecido y  
en especial en la Armada del Estrecho de la que fue general el ca-  
pitán Diego Flores de Valdez. Coro no ha recibido sueldo alguno, y  
ahora vuelve de España a esas provincias con mi licencia, suplicándome  
que, atento a lo que me había servido el dicho su padre y él y los  
dichos ingas, y a los descendientes de ellos, les consideramos como  
gente de validez, se les guardaba preeminencia de no tributar.  
Autorizo pudiese tener y traer espada y daga como lo tienen y traían los  
españoles. Os mando que veais lo sobredicho y, no habiendo más, al  
3
0
dicho Hernando de Chávez le doy la dicha licencia de volver.  
Hernando Coro, trabajó como ayudante de marina en la  
armada española, fue cuando contó la historia de su familia de ori-  
gen inca.3  
1
Alonso Atahualpa en España  
Este nieto de del Inca Atahualpa, hijo de don Francisco Auqui, es un  
personaje que ha dejado huella pintoresca en el régimen del paren-  
tesco de los incas en Quito. Don Francisco Auqui Topa Atauchi Ata-  
hualpa Inca32 fue hijo predilecto de Atahualpa, pronto fue encomendero,  
casado con una hermana del importante curaca prehispánico de ape-  
llido Ango, doña Beatriz Coquilago Ango. Su padre, Alonso Ango, ver-  
dadero señor étnico prehispánico de Otavalo. La abuela de Francisco  
33  
Topa Atauchi, fue una de las esposas de Atahualpa, Tocto Ocllo,  
3
3
3
0 Folio 197 y vuelta. Archivo AGI, Quito, op. cit. Legajo 211  
1 Op. Cit,  
2 El Guamán, El Puma y el Amaru. Formación del Gobierno Indígena en Ecuador. Hugo Burgos Gue-  
vara, Disertación doctoral, Ph. D. University of Illinois, 1995(1976). Biblioteca Abya Yala No.  
2
9. Premio José María Lequerica 1996, Quito, Ecuador: pp. 211.  
3
3 Ibid. según datos de Oberem, Tocto Ocllo no solo fue una de las esposas de Atahualpa sino su  
hermana de padre (Huayna Capac). Notas y documentos sobre miembros la Familia del inca Ata-  
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La nobleza aborigen de Quito aborda España  
genealogías en la temprana modernidad, 1580-1630  
cambiado a Catalina en el nuevo régimen. Francisco Atahualpa y  
Beatriz Ango tuvieron por hijo principal a don Alonso Atahualpa, y  
que tuvieron otra hija llamada Mama Ussica.  
Revisando la vida del padre de Alonso Ango. encontramos  
34  
que “el Auqui” pasaba mucho tiempo enfermo, al tiempo que su  
hijo, Alonso Atahualpa había alcanzado buena educación, mane-  
jaba los asuntos de su padre en la casa antigua de San Roque. Es-  
taba unido con Paulina Cusirimay. Con otra mujer, Francisca  
Cargua, de origen inca, Alonso procreó a Mencia y Carlos, Este  
35  
dato, antes oculto, fue descubierto por Costales.  
Dos hijos menores, Gregorio e Isabel, desparecieron tempra-  
namente. En la información consta que presenta don Alonso Ata-  
hualpa en noviembre de 1584, había recibido ayuda del vecino  
Moreta que le enseñó a leer y escribir. El clérigo Bartolomé Her-  
nández le dio clases de gramática y latinidad. El destacado clé-  
rigo Diego Lobato de Sosa atestigua de Alonso Ango desde joven  
cuidaba del ornato de su persona, excediendo al lujo que exhibían  
los nobles españoles. Siguiendo actitud de noble rico, Alonso com-  
praba solo mercadería de Castilla, muy caras, y por ello supone que  
su renta no le alcanzará y padecerá necesidad. Sin embargo, apren-  
dió el joven inca las gracias de los hijosdalgo, sabe danzar y tañer  
todos los instrumentos que en esta tierra se usan, que son vihuela,  
arpa, y otros instrumentos menores, cítara, clavicordio, aunque no  
el ministril, pero escribe y lee muy bien.  
Otros testigos “le han visto andar en hábito de español”,  
bien aderezado y vestido con pulcritud y limpieza. Visto el exce-  
sivo gasto de Alonso, por sustentar familia y vivir conforme a su  
calidad, tendrá menester más renta de los mil pesos que recibe de  
S. M. Es un buen cristiano y se lleva muy bien con otros caci-  
ques. Martín Moreta, su tutor, afirma que don Alonso sabe muy  
hualpa en el siglo XV. Por Udo Oberem, Estudios etnohistóricos del Ecuador, Casa de la Cultura  
Ecuatoriana. Núcleo del Guayas, AGI, Lima Legajo 472, 135.  
4 El auqui es una voz quechua que significa hijo o príncipe heredero de gobernante inca. Fe-  
derico Aguiló, El hombre del Chimborazo, Abya-Yala, Quito, 1992, p.95  
3
35 Los señores Naturales de la tierra, por Piedad y Alfredo Costales 1982. Publicado por Enrique  
Muñoz Larrea, a través de Xerox del Ecuador pp. 130.  
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Hugo Burgos Guevara  
bien dibujar y aprender cualquier gracia de los españoles. Tanto  
el Auqui como doña Beatriz, sin embargo, tenían una mediana ri-  
queza en extensas propiedades, poco trabajadas, especialmente en  
Cumbayá, Puéllaro, etc., y como encomendero tenía 12 indios libres  
de mita.3  
6
La vida excéntrica de don Alonso, y el poco trabajo que  
hacía, salvo su la renta de 1.000 pesos anuales que realmente era  
de su padre, dio muestras de veneración, casi alienación, por la  
sociedad colonial española. De esta manera desembocaría en su  
viaje a España en pos de un aumento de la renta, equivalente a 2.000  
pesos como él pedía. El legajo 211 de AGI/AQ da cuenta que en  
el Consejo de Indias su petición había alcanzado obtener una  
pensión de 2.000 pesos de buen oro, pero que no se hacía efectiva  
hasta que no pagase las deudas en España. Una vida alegre y dis-  
pendiosa convergía en la caída social del nieto de Atahualpa, sin  
recursos, tabernas, música y muy endeudado, llegó a enfermar. Fue  
a prisión por deudas, hasta que por algún mal falleciera en prisión  
el 3 de mayo de 1597. Grande era la ambición de otros descendientes  
de Atahualpa.  
Doña María Caiche  
Cacica de Daule, Quixos-Daule, Yanco y Chonana  
Se trata de la llamada “reina de los chonos”, etnicidad huanca-  
vilca. Es actora de la transformación de dos curacazgos precolom-  
binos en cacicazgos coloniales, doña María Caiche era curaca en el  
asentamiento de Daule. Otro es el curacazgo de la isla Puná a la en-  
trada del Golfo de Guayaquil, que estará gobernado por don Alon-  
so Chaune, hijo del mayor curaca del golfo y de la isla Puná, señor  
Tomalá. En 1580 había registrado como su hija a doña María Caiche,  
que había de gobernar Daule y Quixos-Daule, y dos asientos dis-  
putados: Yanco y Chonana; recibía tributo en plata y manejaba otros  
recintos que se iban viniendo a menos por la huida de sus naturales  
hacia la selva, Casada Doña María con el hijo del señor de La Puna,  
36 Probanza de Don Alondo Atahualpa que solicita un repartimiento de 20 mil pesos, 1584. En Oberem,.  
AGI, Lima, Legajo 472, Lima AGI, pp. 135-159.  
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genealogías en la temprana modernidad, 1580-1630  
el territorio cacical ocupaba casi toda la península de Santa Elena,  
incluyendo Chongón y Chanduy.  
Dos de sus hijos principales Juan Caiche y Thomás Caiche  
ocuparían puestos militares como Sargento Mayor y Alférez de  
Guayaquil. Habrían largos litigios para recuperar el tributo de 72  
pesos oro, prendas de algodón y frutas tropicales, por lo que don  
Tomás viajará a España, no obstante que el territorio de los Cai-  
che era casi toda la provincia del Guayas.  
El Consejo de Indias certificaba que Doña María había  
acudido con ayuda para salvar del naufragio a la nave Capitana Jesús  
María de la Concepción naufragada frente a Chanduy. Vano el rescate,  
pues debían sacar a flote la plata de S. M, temiendo que navegaba  
cerca el llamado “enemigo holandés”. Tiempo de Phelipe IV, la  
nave había zozobrado el 4 de abril de 1559 y trataban de rescatarla  
con uno de los mayores cargamentos en monedas que se tuviera  
noticia. Juan y Tomás Caiche, padre e hijo, hacían valer los servicios  
de su abuela ante el consejo de Madrid. Habían donado marinos,  
cabalgadura y matolaje. La Caiche no había dudado en llevar ma-  
dera fina para reparar la nave poniendo bueyes, trabajadores, y  
bastimentos. Tomás Caiche de la Cruz, recibiría muchos honores  
en Guayaquil; nombrado Alférez obtuvo fácilmente permiso para  
pasar a la Corte, conocer las Españas y ponerse a los pies de  
37  
S.M.”  
Thomas Caiche era ya cacique principal del pueblo de  
Daule, luego Alcalde Mayor de Guayaquil, 1669, y servido como  
Cabo de Escuadra de la Compañía de Naturales de Lima, final-  
mente Alférez y Capitán de Forasteros y Naturales de Guayaquil.  
Cumpliendo con la obligación de su sangre, supervisaba la fábrica  
38  
de navíos del puerto, el mayor astillero del Pacífico.  
Don Christobal Chudin Bamón  
Sorprendió al Consejo de Indias el memorial y la presencia  
37 Todos los nombres de viajeros nobles corresponden al mismo legajo 211, Archivo Gral. de In-  
dias Sevilla. Documentos separados sin foliación  
8 Op. cit.  
3
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de este curaca. Decía que era hijo legítimo de don Cristóbal Chudin  
Bamon, cacique y gobernador de igual nombre, del Chongón, su es-  
posa era Ana Francisca Sampoñada. “Habiendo venido a estos rei-  
nos de España recurre a los Reales pies de V. M. a representar los  
servicios de dicho su padre, antepasados y el suyo”. El Protec-  
tor de la Audiencia de Quito le habría dado licencia para viajar.  
Traía certificación de Francisco de Sosa, a cuyo cargo venía la Ca-  
pitana, que en el hundimiento de la nave había acudido con sus dos  
hijos al socorro de la embarcación. Se dictaminó fuera premiado,  
porque además era noble cacique, encargado de la construcción de  
39  
los galeones en la Fábrica Real Capitana de la Mar del Sur.  
Un decreto va por otro lado, en 1647, el Consejo de Madrid  
había pedido que se “cierre la puerta” a la venida de los caciques  
quiteños a España, que no les consientan más: “que se vayan como  
se ha hecho con otros, que se cierre la puerta y que no vengan otros ni  
40  
que salgan de su tierra como S. M. lo tiene mandado”.  
Cacique don Joachim García de Morales.  
Madrid 25 septiembre 1647., indio principal y noble de Ota-  
valo. Se quejaba del “despojo de tierras” sufrido por 10 parciali-  
dades del pueblo y como no tienen Defensor de Naturales pide  
uno; decía: “los indios se huyen a las sierras para evitar vejaciones  
41  
y molestias, y salen porque son pobres”. Suplicaba que se le con-  
ceda el título de Gobernador de Otavalo, llevando una cédula, con  
su salida inmediata de España. “En el primer galeón que saliere de  
Cádiz, dándole avío necesario, y que hicieran hagan justicia por las pérdi-  
das de tierras y ganado sufridas por el sujeto. Que se vuelva en estos ga-  
leones, porque no ande perdido en esta corte, ponerle en Cádiz con el  
42  
avío necesario”.  
3
4
4
4
9 Op. Cit.  
0 Op. cit  
1 Madrid 25 septiembre 1647. Legajo 211 AGI.  
2 Notas de pie 42-45 están explicadas en introducción, que corresponden a un legajo que tiene  
6
00 folios, 259 documentos, generalmente sin numeración. La técnica etnohistórica sabe  
como entrar directo a la información.  
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La nobleza aborigen de Quito aborda España  
genealogías en la temprana modernidad, 1580-1630  
Contestó el fulano que si fuera nombrado Gobernador, ofre-  
cería servir a S.M. 1.000 escudos de a 10 reales, como donativo luego  
que sea publicada la gracia que solicita. 13 agosto de 1687. La  
Tesorería General del Consejo acusaba recibo de los 1.000 escu-  
dos de plata en oro, recibidas del cacique. Firma, Fuente Her-  
mosa.  
Tres caciques de Manta lograrán navegar a España.  
Marcos de la Cruz, hijo de Luis Antonio de la Cruz, caci-  
que principal del puerto, de Charapotó y Puerto Viejo, Casado con  
doña María Parral de la Cruz. Registro María Caichi. 15 de octubre  
43  
1
680. Son documentos singulares, únicos en el mundo hallados por  
Burgos.  
Pedro de Cama, indio de Manta, es cacique de ella en 1588.  
Viajó a España, El Consejo recomienda a la Audiencia: “teniendo  
consideración de los que me ha servicio Pedro de Cama, indio na-  
tural del puerto de Manta, tengo voluntad de que reciba merced  
y os mando que le favorescais en todo lo que hubiere lugar y le hagáis  
repartir indios para hacer sus sementeras.4  
4
Don Francisco Chapi, cacique de Manta. Recibió una cédula  
para que le encomienden 1.000 ducados por dos vidas, además 12  
indios para las chacras. Fue autorizado para vestir como español, y  
traer espada y daga. Sus servicios eran haber rescatado a la gente de  
los navíos que se perdieron en la ensenada de Chanduy. Testigos;  
Rodrigo Maldonado, cura del Hospital y Gabriel Cordero de Esco-  
bar. 27 de enero de 1604.45  
Conclusiones  
Hemos asistido a la exposición de flujos humanos, ciertamente  
individuales, pero parte de una tendencia de la nobleza aborigen  
de Quito colonial que iban formando un paradigma interior más  
43 Op. Cit.  
44 Op.Cit  
45 Op. Cit.  
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Hugo Burgos Guevara  
allá de las recompensas, asistir a la vivencia de un mundo ansio-  
samente imaginado, España, XVI y XVII.  
Las regularidades encontradas en las peticiones quiteñas describen  
una etnográfica histórica del “nuevo contexto” imaginativo de una  
capa de la nobleza aborigen frente a la pesadumbre de sus congé-  
neres sometidos. El objetivo fue asimilarse más al nuevo sistema,  
con una estrategia de compromiso. Así, se fue formando una nueva  
estructura de pensamiento e imaginación que habrá dado vuelcos  
frente a los siguientes acontecimientos y nuevos planos imagina-  
dos de esta naciente modernidad.  
El análisis de las denuncias de los nobles indígenas acusa el poder  
de imaginación para convencer. La tendencia académica de “mira-  
das renovadas y conectadas” señala que es un postulado novedoso  
y adecuado que se conecta más allá de la institucionalidad andina,  
gracias al uso de la imaginación como flujo cultural también presente  
en otras culturas del globo.  
Nuestra propuesta teórica recomienda que el estudio usó de la  
imaginación en un plano semejante al de otros universales de la  
cultura que estudia la Etnohistoria. (Los universales son conjunto  
de complejos culturales que acogen rasgos del mismo tipo y son  
universales en toda conducta humana del globo. Es un lenguaje de  
antropólogos).  
Llegado el caso de la modernidad desbordada de Appadurai, se ha  
hecho parangón de la modernidad que empezaba a florecer en el  
mismo Occidente con aquellas de América y de la Audiencia de  
Quito. Cada noble indígena pasajero a España, tiene una micro et-  
nografía histórica cuyo contexto es digno de examinarse, atesti-  
guando la modernidad en tan diferentes regiones naturales como  
la Sierra y la Costa del siglo XVII de la Audiencia de Quito.  
Finalmente, las artes, la imprenta y la tradición oral habrán susti-  
tuido la modernización de las comunicaciones de entonces, po-  
niendo a la imaginación en nuevos planos de la aventura humana.  
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La nobleza aborigen de Quito aborda España  
genealogías en la temprana modernidad, 1580-1630  
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