BOLETÍN  
DE LA ACADEMIA  
NACIONAL DE HISTORIA  
Volumen XCVIII Nº 204  
Enero–junio 2020  
Quito–Ecuador  
ACADEMIA NACIONAL DE HISTORIA  
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BOLETÍN de la A.N.H.  
Vol XCVIII  
Nº 204  
Julio–diciembre 2020  
©
ꢀ Academia Nacional de Historia del Ecuador  
ISSN Nº 1390-079X  
eISSN 2773-7381  
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Quito  
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BOLETÍN AC ADEMIA NACIONAL DE HISTORIA DEL ECUADOR  
Nº 204–Vol XCVIII • julio–diciembre 2020  
TUMULTOS EN PASTO: 17811  
Lydia Inés Muñoz Cordero2  
Resumen  
Tumultos en Pasto: 1781” aborda por una parte la reacción  
popular frente a los impuestos fiscales y por otra, los alcances de la  
contención social a cargo del sistema colonial. Examina la etiología  
del proceso, en sus causas y secuelas, deteniéndose en el análisis de  
sus repercusiones políticas de larga duración en el centro de poder  
que representaba Quito. Trata de exponer una nueva perspectiva  
para comprender que el movimiento indígena y comunero de Pasto  
no fue un hecho aislado, simple y de corta duración, sino todo lo  
contrario, obligó a cambiar de ruedas al carro de la historia en el sur.  
Palabras claves: tumulto, estancos, poder, contención, Pasto, refor-  
mas borbónicas, expansión.  
Abstract  
“Revolt in Pasto: 1781” adresses, on the one hand, the popular  
reaction to taxes, on the other, the scope of social containment by the  
system colonial. It examines the etiology of the process, its causes  
and consequences, pausing in the analysis of its long-term political  
repercussions in the center of power that represented Quito. It tries  
1
2
Recibido: 30-03-2020 // Aceptado: 02-10-2020  
Historiadora, escritora. Pasto, Colombia. Licenciada en Ciencias Sociales, Universidad de Na-  
riño. Magister en Administración Educativa, Universidad de Antioquia. Socia Correspondiente  
de Academia Colombiana de Historia y Socia Extranjera de la Academia Nacional de Historia  
del Ecuador. Socia de Número Academia Nariñense de Historia. Becaria en Investigación His-  
tórica Colcultura (1989). Autora de veinte obras en historia y literatura. Coautora de: “Carna-  
val. Historia e Identidade”. Torres de Vedras. Portugal, 2015 y “Aspectos de la Modernidad  
Latinoamericana. Rupturas y Discontinuidades”. Universidad Veracruzana de México, 2016.  
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Lydia Inés Muñoz Cordero  
to expose a new perspective to understand that the indigenous and  
comunity movement of Pasto was not an isolated, simple and short  
lived event, but quite the opposite, it forced the wheels of history to  
change in the south.  
Keywords: tumult, watertight, power, containment, Pasto, Bourbon  
reforms, expansion  
En los tiempos antes del ruido  
Hacia 1779, la vida en la ciudad de San Juan de Pasto, trans-  
curría entre la calma y las tensiones del poder colonial. En la admi-  
nistración local, por órdenes del rey Carlos III, la urbe se dividía en  
dos alcaldías: 1. La primera estaba integrada por los barrios de San  
Sebastián y Santiago. 2. La segunda, comprendía los barrios de Ru-  
3
mipamba o Pedregal, San Andrés y Taminango.  
En aras de dar cumplimiento a lo dispuesto en el Concilio  
de Trento, llegaba a Pasto, don Pedro Ygnacio Salazar de Santa Cruz,  
Comisionado del Santo Oficio, quién en desarrollo de su misión,  
daba a conocer las nuevas determinaciones sobre la clausura a las  
monjas del Monasterio de la Pura e Inmaculada Concepción de  
Nuestra Señora:  
4
(
…) que la Madre Presidenta y demás religiosas se retiren a sus seldas,  
y no se comuniquen, en orden a sus Botaciones se cierren Puertas, y se  
nieguen a la comunicación de los de fuera por escrito y de palabra y  
5
solo se congreguen a los actos de comunidad.  
A finales del año, quedaba elegida como abadesa la madre  
María Elena de San Pedro, con 10 votos a su favor. En ese tiempo 19  
3
José Rafael, Sañudo, Apunes sobre la Historia de Pasto. La Colonia bajo la Casa de Borbón, Imprenta  
la Nariñesa, Pasto, 1942, p.27  
4
5
En el caso de las conceptas se decía Abadesa.  
Archivo del Monasterio de la Inmaculada Concepción. Legajador. Años 1700 a 1800, folio 31,  
Pasto, 23 de noviembre de 1779.  
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Tumultos en Pasto: 1781  
religiosas integraban el monasterio, además de un buen número de  
6
esclavas y servidumbre. El 1 de diciembre de 1779 en el acto de po-  
sesión de la nueva Abadesa del convento, se le entregaban las llaves  
y el sello, en el momento en que los concurrentes entonarían el Te  
Deum Lauydamus. Luego seguiría adentro una larga historia de silen-  
cio y afuera el tiempo del alboroto.  
Las reformas de los Borbones: siglo XVIII  
Los cambios suscitados en la metrópoli española, a raíz de  
las Reformas fiscales de Carlos III, de la dinastía de los Borbones,  
propiciarían un remezón económico por la nueva plataforma que  
exigió aumentar el número de impuestos, reducir costos en la ma-  
nutención de la clase dirigente del sistema colonial, lo cuál generó  
una reacción social inmediata. Recuérdese la movilización de los ba-  
rrios de Quito en 1765 contra el cobro de la alcabala y aduana.  
No obstante hacia 1780, la corona arremetió con nuevas me-  
didas de orden fiscal, hecho que en circunstancias extremas, acarrea-  
ría la imposición del monopolio del tabaco y de los estancos del  
aguardiente y naipes, lo cual dará origen a los levantamientos socia-  
les en Perú, México, Bolivia y Nueva Granada.  
Allan J. Kuethe y Kenneth J. Andrien, analizan la situación  
reinante en América: “La ira popular pasó de ser protestas defensivas con-  
7
tra las reformas de la milicia a un más serio desafío a la autoridad real…”.  
Pese a la levantisca social, las Reformas emprendidas por Carlos III,  
siguieron su curso aplastante para el sector popular inmerso en con-  
tribuciones, impuestos y donativos para sostener el poder de la co-  
rona. Y de parte de esta, en el afán de “reorganizar” el sistema  
económico.  
En el juego de cartas marcadas ofrecido para la metrópoli  
desde años atrás la expulsión de los jesuitas de sus colonias en Amé-  
rica en 1767, le significaría una ganancia económica inconmen-  
6
7
Ibídem. f.32v.  
Allan J. Kuethe y Kennet J. Andrien. Traducción Lourdes Ramos, La reorganización del Im-  
perio español atlántico. 1767-1783”. Bicentenario de una nación en el mundo. Banco de la Repú-  
blica, Universidad del Rosario, Bogotá, 2019, p. 309.  
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Lydia Inés Muñoz Cordero  
surable, dado que: “(…) las posesiones materiales o temporalidades de la  
orden volvieron a la Corona y eran administradas por el Conde Aranda y  
8
el Consejo de Castilla”. En las colonias los remates de las propiedades  
pasaron a manos del poder local.  
Entre esos años 1776 y 1778, el sistema del comercio libre se  
empezó a implementar en puertos como Santa Marta y Riohacha de  
la Nueva Granada y años más tarde en México y Venezuela.  
Pero es entre 1778 y 1780, cuando se producirá la temporada  
de mayor reajuste de los impuestos de la aduana, alcabalas y almo-  
jarifazgos por un lado y el establecimiento de los estancos al tabaco,  
aguardiente y naipes lo que encenderá la chispa de la movilización  
comunera.  
Para América del Sur, el foco de la acción será la población  
de Tinta con el levantamiento de José Gabriel Cóndorcanqui Túpac  
Amaru en noviembre de 1780, luego Soatá, el Socorro y otras locali-  
dades en la Nueva Granada para el año siguiente.  
Contexto local y antecedentes  
La situación socioeconómica de la Provincia y distrito de  
Pasto por esos años, era preocupante. El cobro de solamente los fletes  
para el transporte Pasto–Popayán–Pasto, se había aumentado con-  
9
siderablemente. En 1777 se cobraba a “medio real por legua”. Por cada  
mula se cancelaba al arriero la suma de “3 pesos, un real por cada  
uno”.1  
0
En Pasto el comercio había sido afectado por el no uso de la  
vieja moneda mexicana, que limitaba a la práctica de “intercambio  
de productores y mercancías, (donde) se mezclaban a veces dinero  
en efectivo con fardos de ropa”.11  
8
9
1
1
Ibídem. p. 319.  
Archivo Central del Cauca. Sign. 6328. (c-III-7h). Año 1777. s.f.  
0 Ibídem. s.f.  
1 Lydia Inés Muñoz Cordero, “La Ciudad de San Juan de Pasto, sociedad colonial bajo las dos  
majestades: la divina y la humana: 1770-1790, IV Parte”. En: Manual Historia de Pasto, tomo  
XIX Alcaldía de Pasto, Academia Nariñense de Historia, Pasto, 2018, p. 75.  
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Tumultos en Pasto: 1781  
Además, la ciudad estaba empeñada a la Gobernación de Po-  
payán dadas las innumerables deudas, pagos atrasados en la cance-  
lación del ramo de diezmos que compelía no solamente el Distrito  
de Pasto sino también a la Provincia de los Pastos, por el término de  
los años de 1779 y 1780. En este último año, el recaudo del impuesto  
de alcabalas, aplicado “a la venta y paso de las mercancías, afectaba  
no solo a los comerciantes, sino que disminuía su práctica por los  
12  
altos costos que ello significaba…”.  
En lo referente a la población, se observa que hacia 1780, se  
presenta un gran número de niños expósitos, que son dejados aban-  
donados en los atrios de la iglesia Matriz – hoy San Juan – o en los  
portales de funcionarios distinguidos: “Esta situación social emerge  
en este tiempo pero se agravará en 1781 y ello denota factores inter-  
nos y externos a las comunidades étnicas, la crisis económica, que  
ha degradado en pobreza en la ciudad de Pasto y en los pueblos in-  
13  
dígenas de los alrededores”.  
Tumulto en Pasto en 1781: “Revoluciones de los indios de los Pue-  
blos Insolventados”  
En 1781, desde la Gobernación de Popayán, con Don Pedro  
de Becaría y Espinosa, se contempla la necesidad urgente de proce-  
der a recuperar el fisco real, mediante el establecimiento y cobro de los es-  
tancos del aguardiente. Al hacer cuentas y revisar los pagos de las  
provincias, se toma decisiones respecto a Pasto y las provincias del  
sur, que habían sido renuentes. Para solucionar el agravante, comi-  
siona a Don Joseph Ygnacio Peredo, para cumplir con la difícil mi-  
sión de: 1. Viajar a Barbacoas para hacer el recaudo, del estanco al  
aguardiente, correspondiente; 2. En Pasto, proceda al cobro del  
mismo estanco; 3. Establezca en esta ciudad la Fábrica Real de aguar-  
diente, de la cual solamente contaba Túquerres.  
1
1
2 Ibídem. p. 77.  
3 Ibídem. p. 78.  
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Lydia Inés Muñoz Cordero  
El día 14 de junio de 1781, Peredo hacia escala en Túquerres  
con la intención de adelantar la marcha hacia Barbacoas, pero para  
entrar en zona tan inhóspita y lejana requería de “auxilios de tropa”,  
los que solicita al Presidente de Quito, Joseph García León y Pizarro,  
sin obtener respuesta alguna. Este hecho cambiaría la ruta de su des-  
tino: como en un lance de dados, será el azar que lo dirigirá final-  
mente hacia la ciudad de Pasto.  
Peredo el lugarteniente de Gobernador y ahora recaudador  
de rentas llegó a Pasto, el día 20 de junio de 1781. Enterado el Cabildo  
de las intenciones del alto funcionario colonial, procede aconsejarlo  
que en las medidas del cobro del estanco al aguardiente, se actúe con  
la máxima prudencia por cuanto el pueblo esta alterado frente al re-  
caudo forzado. Que también era de considerar que esos días se cele-  
braba la fiesta del Santo Patrono San Juan Bautista y que se daban  
aglomeraciones de gente.  
El recaudador de rentas, hizo caso omiso de las recomenda-  
ciones de las autoridades locales que conocían muy bien la conducta  
y reacción del pueblo pastuso. Solicitó que el Ayuntamiento le facilite  
un piquete de milicianos o guardia que lo proteja en su cometido.  
De esa manera, como en una escena teatral, el 23 de junio de  
1
781, vísperas del Día de San Juan, salió la comitiva integrada por Se-  
*
bastián que era el pregonero quién a “son de tambor”, recitaba a  
viva voz el bando sobre el cobro del estanco de aguardiente. Ense-  
guida desfilaba el propio Joseph Ygnacio Peredo y tras él, el piquete  
de soldados que iba armado de “fusiles hechisos ” y a mando del  
Sargento Gabriel Valdés, militar veterano de origen santafereño.  
Las versiones sobre estos hechos difieren. José Rafael Sañudo  
expresa que fue el 21 de junio de aquel año, cuando Peredo que se  
había hospedado en “la casa de los expatriados jesuitas sede del Co-  
legio Académico por aquel entonces, sufriría un ataque del pueblo  
insolventado:  
** 14  
15  
*
*
En la documentación aparece “indio Sebastián”  
* hechisos = falsos  
14 José Rafael Sañudo, “Apuntes para la Historia de Pasto. La colonia bajo la Casa de Borbón”. Pasto,  
Biblioteca del Centenario. Departamento de Nariño. 1904-2004. Gobernación de Nariño, 2005,  
p. 73.  
5 Ibídem. p. 73.  
1
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Tumultos en Pasto: 1781  
(
…) así es que el 2116 de junio de 1781, los amotinados de la primera,  
sitiaron la casa, rompieron sus ventanas y se sustrajeron de la capilla,  
ocho angelitos y una alfombra, pretendiendo entrarla para atacar a Pe-  
redo, que escapó con 10 o 12 compañeros, camino de los Pastos, más le  
alcanzaron en Catambuco y si bien se defendió con arma blanca vale-  
rosamente, un mocondino de apellido Naspirán le mató en la refriega,  
17  
y el populacho condujo su cuerpo difunto a Guaitarilla.  
A partir de la documentación registrada en Popayán en  
razón de la Causa criminal seguida al sargento Gabriel Valdés, res-  
pecto a la reacción del pueblo pastuso frente a la imposición oficial  
de las rentas reales se cuenta con el otro lado de la historia. Primero,  
se refiere a la actitud: “(…) se opuso aquel vecindario atumultuán  
18  
dose…”. Luego:  
Al conocer el Cabildo la determinación del doctor Peredo, trató de di-  
suadirlo para la exaltación en que estaba el pueblo, pero él insistió acu-  
diendo personalmente con gente que debía comandar el sargento  
Valdés, de acuerdo a órdenes que le dió, los cuales no se cumplieron y  
cuando la multitud19 los atacó, se desordenaron, dejando al doctor Peredo,  
herido de una pedrada en la cabeza, con unos pocos, entre ellos dicho  
sargento, con quienes se refugió en el edificio del colegio de ex-jesuitas,  
donde supo que no tenían cartuchos20 los soldados, porque quien los  
traía no había llegado, de lo cual inculpó a Valdés, al replicarle “¡Hom-  
bre, que usted, me ha perdido!”. No pudiendo resistir el doctor Peredo  
en el Colegio, al que le habían prendido fuego los amotinados, salió con  
los de a caballo dejando a Valdés y los de infantería, después de mandar  
que se escondiesen y él con los compañeros, tomó (camino) hacia Ca-  
tambuco, y sólo pasó la quebrada y allí le dieron muerte los indios. Val-  
dés se refugió en el convento de Nuestra Señora de la Merced, mas no  
se halló de las declaraciones pruebas contra él, pues lo ocurrido se im-  
putaba a ser bisoños los que llevaba a su mando, y en parte al ayudante  
mayor don Joaquín Vélez, a quién debí seguírsele causa como a otros  
que no eran del fuero militar”.21  
16 Ibídem. Al parecer se dan dos atentados contra Peredo. El primero el 23 de junio del cual sale  
levemente herido y del 24 de junio, en el que fallece.  
7 Ibídem. p. 73. El autor mencionado cambia las fechas reales y mezcla los hechos.  
8 Archivo Central del Cauca. Sign. 7848. (Col-MI-6j) s.f. Citado por Lydia Muñoz, Ob. Cit., p.  
1
1
8
9.  
1
9 Ibídem. Al parecer se trata del motín.  
20 Ibídem. “cartuchos” = se refiere a que no tenían municiones.  
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Lydia Inés Muñoz Cordero  
Así se revela que fue el 23 de junio, cuando ocurre una pri-  
mera refriega entre el piquete de soldados que acompaña a Peredo y el pueblo  
levantado en sedición en el que sale herido levemente y se refugia en el Co-  
legio de la Compañía de Jesús 22 ubicado en pleno centro de la ciudad”.  
Lo que ocurre a continuación tiene un compás de incerti-  
dumbre, por cuanto se sabe que Peredo que se hallaba en el Colegio,  
es abandonado por el piquete de guardias con el sargento Valdés a  
la cabeza. Este acto le significará al militar levantamiento de sumaria  
por su cobardía e incumplimiento del deber de proteger al fun-  
cionario.  
23  
Es entonces como Joseph Ygnacio Peredo toma otra mala deci-  
sión, cual fue salir de su refugio, el día 24 de junio de 1781 con la  
firme intención de huir en dirección al camino del sur alcanzando a  
llegar a un punto en Catambuco, donde el motín de los sublevados  
indígenas nativos y provenientes de las vecindades de Jongovito y  
Genoy, lo atacan de nuevo. En medio de los comuneros surge el  
indio Naspirán, que era un gigantón que hacia de cabecilla quién le dío  
24  
muerte violenta con una púa y luego a garrotazos, la chusma”.  
Entre las noticias que llegan desde Quito a España, se desta-  
caba la del alzamiento social en Pasto:  
Hallándose el señor don Joseph Ygnacio Peredo, auditor de Guerra y  
teniente de Gobernador de Popayán en la Provincia de los Pastos del  
Distrito de esta Real Audiencia en calidad de subdelegado de la Visita  
General de Santa Fe (de una comprehensión es dicha provincia en todo  
lo perteneciente a Real Hacienda) entendiendo en el establecimiento  
de la Renta y Fábrica de Aguardiente, pasado a hacer su Planificación  
a la ciudad de Pasto, se amotinó el pueblo, y finalmente le dieron  
muerte según parece, yendo ya de huida a distancia de una legua de  
la Ciudad.25  
2
1 Ibídem. s.f. s.n. Lugar de procedencia Pasto–Popayán, 6 de agosto de 1781 (a 13 de marzo de  
782).  
1
2
2 Antigua casa de los jesuitas – hoy sede de la Universidad de Nariño – Centro. Por ello al  
sector hoy calle 19 entre carreras 22 y 23 se le denominó “Calle del Colegio”.  
3 Lydia Inés Muñoz Cordero, Ob. cit., p. 85.  
2
2
4 Sergio Elías Ortiz, Agustín Agualongo y su tiempo, Bogotá, Biblioteca Banco Popular, Vol. 61,  
1
974, p. 46.  
2
5 Archivo General de Simancas, (luego AGS) SEGU, LEG, 7070, II, Imag. 21, f. 38.  
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Tumultos en Pasto: 1781  
En carta enviada al señor presidente de la Real Audiencia de  
Quito por parte del Administrador de la Fábrica Real de Túquerres,  
relata:  
Habiendo pasado el doctor don Joseph Ygnacio Peredo, teniente de  
Govierno y juez subdelegado de Rentas… para el establecimiento de  
la Real Rama de Aguardientes de caña a la ciudad de Pasto se amotinaron e  
hicieron un grande alzamiento y mataron quasi todo el cuerpo de Guardias  
que le acompañaba y juntamente a dicho doctor Peredo: y temiendo  
justamente que suceda algo con esta Real Fábrica porque con este mo-  
26  
vimiento se alzaron los Pueblos circunvecinos.  
La noticia proveniente de Túquerres tergiversa los hechos.  
No fue cierto que se asesinara en Pasto a casi “todo el Cuerpo de  
Guardias”, recuérdese que el piquete que resguardaba al recaudador  
de rentas, tenía armas falsas y lo abandonaron en el momento del  
ataque, quedando Peredo, como la única víctima de la sedición in-  
dígena. Por otra parte, se reconoce con acierto la dimensión del “gran  
alzamiento”, el que logró convocar a los pueblos vecinos de: Catam-  
buco, Obonuco, Genoy, Jongovito.  
Estos hechos de Pasto en junio de 1781, son conocidos desde  
el registro de la metrópoli como “el tumulto” de Pasto o la sedición  
indígena, o levantamiento comunero indígena de los pueblos del  
Valle de Atriz en pleno siglo XVIII. El Cabildo local los identificó  
para la historia con un denominativo particular: “(…) revoluciones en  
los indios de los pueblos insolventados”.27  
La causa fue el cobro de los estancos de aguardiente y alca-  
balas. Las medidas asumidas por Peredo –en contravía a la opinión  
del Cabildo– acarrearían las consecuencias funestas, la muerte del  
funcionario por acción violenta del motín.  
Es de reconocer que son los pueblos indígenas de filiación qui-  
llasinga como Catambuco, Genoy, Obonuco y Jongovito los que en-  
tran en la acción y protesta directa.  
26 Ibídem. Se refiere al paso de la protesta de Pasto a Genoy, Jongovito y Catambuco.  
27 Archivo Histórico de Pasto. Fondo Cabildo. Libro de Cabildos de Pasto. Año 1780-1781. s.f.  
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Lydia Inés Muñoz Cordero  
El poder colonial se siente compelido ante las convulsiones so-  
ciales. Los militares como el Sargento Juan Santacruz Chamorro, que  
había iniciado su carrera en 1776, para 1781, había sido designado  
con: “(…) el Nombramiento de Sargento primero en el destino de esta Pro-  
vincia de los Pastos, en que me hallaba en un brazo de mi compañía, auxi-  
liando el Establecimiento de Rentas Reales, que estaba haciendo el  
Licenciado Don Joseph Ygnacio Peredo”.28  
Santacruz Chamorro se involucró en las fuerzas del estado  
para la imposición del estanco al aguardiente en la Provincia de los  
Pastos, al acompañar en esta misión al licenciado Peredo. En su re-  
lato de 1794, recordaba: “Después que dieron muerte violenta en Pasto a  
este Ministro, continué con los Soldados que escaparon de esta refriega en  
29  
este Pueblo de Túquerres auxiliando esta Administración y caza de  
3
0
Fábrica de Aguardiente dispuesto a resistir su destrucción”.  
3
1
La Fábrica de Aguardiente establecida en Túquerres y bajo  
la égida de los hermanos Francisco y Atanacio Rodríguez Clavijo, se  
había convertido en un antro de juegos de azar y cárcel o sitio de tor-  
tura para aquellos indígenas que no cumplían con sus deudas o  
pagos de tributos.  
De tal manera que para 1781, ésta Fábrica emporio de las Re-  
ales Rentas, fue resguardada por soldados entre los que se encon-  
traba el Sargento Juan Santacruz Chamorro quien expresa, se  
encontraba en riesgo de destrucción por el descontento popular.  
Recuérdese que entre los cometidos del lugarteniente Peredo,  
estaba la creación de la Fábrica de Aguardiente en Pasto que por las  
circunstancias dadas no fue posible cumplirla.  
Acciones de contención y control político desde Quito  
Ante el Tumulto de Pasto, Quito actúa inmediatamente y envía  
a un Visitador Josef García de León y Pizarro para que verifique los  
hechos acaecidos. En su informe:  
28 Archivo General de la Nación de Colombia, Sección Colonia, Mil y Mar: SC.37-Co. AGN. SC.  
3
7.52.8. Año 1794. Túquerres, Septiembre 24 de 1794, No. 9900, sin folio.  
2
3
3
9 Solamente en esta localidad existía fábrica de aguardiente.  
0 Ibídem. f.v.  
1 Era conocida en el argot popular como “La Casa del diablo”.  
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Tumultos en Pasto: 1781  
Da cuenta de la muerte alevosa, que dieron a una legua distante de la  
Ciudad de Pasto al Auditor de Guerra de Popayán Don Josef Ygnacio  
Póredo[sic], quién en calidad de Subdelegado del Visitador de Santa  
Fé, había pasado á aquella Provincia al establecimiento de la Renta y Fá-  
brica de Aguardiente.32  
Se tiene muy claro que la Provincia de Pasto no solo pertenece  
a la órbita de la Real Audiencia de Quito: “(…) sino que es confinante  
con los corregimientos de Ybarra y Otavalo, no distantes dela capi-  
33  
tal…”. Ante esto, el asunto de la movilización social en Pasto, ad-  
quiría otra connotación por: “el grave peligro, y consternación en  
34  
que se hallaba”, según lo manifestara el propio Administrador de  
Aguardiente, Don Lucas Alonso Carriazo.  
El orden público del sistema colonial, quedaba en riesgo. Más  
aun reconocida la proximidad geográfica de Pasto con Ibarra, Otá-  
valo y Quito, era inminente. En el momento posterior a la sedición  
indígena de Pasto, la acción inmediata de Quito, como centro del  
poder colonial, fue la de levantar armas y prevenir la defensa del te-  
rritorio ante posibles nuevos movimientos de protesta contra las dis-  
posiciones oficiales. En consecuencia se procedió a la organización  
de cuerpos militares. Se comenzó con:  
la formación en Ibarra de un Cuerpo de 150 hombres de las Milicias nueva-  
mente creadas en Quito á las ordenes de don Josef Carrasco, europeo  
y capitán que ha sido de uno de los Regimientos de infanteria en Es-  
paña, confiriéndole facultades, y dándole las instrucciones que pare-  
cieron más conformes para obrar según los casos que ocurriesen,  
deviendo estar también a sus órdenes milicias establecidas en Ibarra y  
Otavalo…35  
Si Ibarra contaba con una fuerza de 150 hombres, Otávalo dis-  
pondría de un número igual de milicianos. Además de integrar una  
36  
Guarnición con 100 hombres”, ya existentes en Quito, se intentaba  
3
3
3
3
3
2 Archivo General de Simancas, SGU, LEG, 770, II Imagen 1 (PARES) Folio 37  
3 Ibídem. f.37v.  
4 Ibídem. f.37v.  
5 Ibídem. f.38 y 38v.  
6 Ibídem. f.38v.  
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fundar un importante cordón militar de seguridad en el territorio  
sur. De parte del sistema les garantizaba “sueldo y prestaciones co-  
rrespondientes…”37  
Todo con el propósito de encontrar: “(…) lo más conveniente al  
3
8
servicio de Dios de Vuestra Majestad y tranquilidad pública”. La  
tríada Dios, Rey y orden público era la premisa de contención social,  
necesaria e indispensable para implementarla en circunstancias de  
máxima alerta.  
De esta medida fueron enterados los corregidores de Ibarra y  
Otávalo. Fue entonces que: “Se pusieron sobre las Armas los 150 hom-  
bres, que divididos en dos piquetes con el competente número de oficiales  
39  
salieron en los días 29 y 30 de junio de 1781…”  
Por otra instancia, se procedió a aumentar “la Guarnición de la  
Capital con 30 hombres más de milicias de infantería, y 30 dragones  
montados también milicianos, que hacen patrullas y están prontos para lo  
que puede ocurrir”.40  
Las diferentes estrategias de contención social ante la protesta  
indígena y comunera de los días de Junio, en Pasto representó como  
un campanazo al estatuó quo o establecimiento colonial. Las milicias  
y piquetes que se organizan en forma táctica se distribuyen en el te-  
rritorio, en Quito, Ibarra y Otávalo, para estar preparados y actuar  
con mayor presteza y oportunidad.  
3
3
3
4
7 Ibídem. f.38v.  
8 Ibídem. f.38v.  
9 Ibídem. f.39v. s.n.  
0 Ibídem. f.39v.s.n.  
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Tumultos en Pasto: 1781  
Guarnición  
militar de Quito  
1
60  
hombres  
Milicias de Ota-  
valo  
Milicias de Ibarra  
1
50  
150  
hombres  
hombres  
Gráfico No. 1  
Contención social y militar desde Quito; 1781  
Concepción y elaboración: Lydia Inés Muñoz Cordero, 2020  
Fuente: Archivo General de Simancas, SGU, LEG, 770, II Imagen 1 (PARES)  
Diseño: Janeth Muñoz  
Desde Quito, identificado como eje político se pulsa la situa-  
ción de una manera interesante, observando las coordenadas que in-  
tervinieron en el teatro de los hechos. El presidente de la Real  
Audiencia expone:  
Con la muerte de Peredo y no haberse verificado el establecimiento  
dela renta en Pasto parece que no ha seguido el alzamiento de aquellos ha-  
bitantes; pero piensa mantener la tropa en Ibarra, hasta que el tiempo ma-  
nifieste lo que deve practicarse.41  
Se considera que la muerte de Joseph Ygnacio Peredo y el no  
establecimiento de los estancos en Pasto, serían los factores inheren-  
42  
tes para que cesara “el alzamiento de aquellos habitantes”. La preven-  
ción de sostener la tropa en Ibarra, como punto-escudo en Otávalo  
y la guardia de los Dragones continuará en la capital quiteña durante  
muchos años más.  
4
4
1 Ibídem. f.39v y f.40 s.n.  
2 Ibídem. f.40.  
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Lydia Inés Muñoz Cordero  
La movilización comunera de “otras Provincias” de la Nueva  
Granada fue extendida desde Soatá, el Socorro, Guarne, entre otras.  
En los informes del gobierno se confunde en algunos la Provincia de  
Pasto como sede de la sedición y se le asigna a la Provincia de los  
Pastos.  
Quito se halla “entre dos fuegos, sin tropa veterana europea  
de que valerse, sin oficiales de graduación e inteligencia y sin recur-  
sos humanos a donde acudir a vista de la impresión que causa á aque-  
43  
llos habitantes unos tan perniciosos exemplos como los del Perú y Santa  
, la insolencia de la plebe; y los justos recelos de los ministros em-  
pleados; se halla en el mayor conflicto…”.4  
4
La ruptura del orden colonial era calificado desde el go-  
bierno como “insolencia de la plebe” o “perniciosos ejemplos como  
45  
los del Perú y Santa Fé”. No se trata de movimientos o acciones so-  
ciales aisladas sino de una reacción en cadena que tomó por sorpresa  
al poder central, sin contar con los recursos suficientes para la con-  
tención.  
Por ello se acude a: “la Divina Providencia (que) se mantiene,  
46  
sosteniendo a los unos; y conteniendo a los otros…”. Esa es la dinámica  
del fenómeno político del momento.  
Otro calificativo de tipo ideológico que cursa en las medidas  
4
7
de contención estatal, son los de: “…cortar el incendio suscitado en 81  
48  
entre los vecinos de Pastos, cuia Provincia confina con el corregimiento  
49  
de Otávalo…”. Se insiste en manifestar que las guarniciones milita-  
res en la villa de Ibarra, atenderían el propósito de: “(…) contener el  
fuego de aquella Provincia…”.50  
4
4
4
3 Se refiere a los movimientos comuneros.  
4 Ibídem. f.40v. s.n.  
5 Ibídem. f.41. El documento de la Real Audiencia de Quito presenta fechas diversas: Quito 18  
de Enero de 1781(?) y 2 de Junio de 1782 (?)  
6 Ibídem.  
7 81: se refiere a 1781.  
8 Pastos: Se confunde porque era solamente Pasto.  
9 Ibídem. f.42.  
0 Ibídem. f.42.  
4
4
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4
5
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Tumultos en Pasto: 1781  
Al igual hay una prevención sobre el área urbana de Quito:  
(…) atender con prontitud á qualquiera novedad delas que frecuentemente  
51  
ocurren en los lugares del distrito, celar los desórdenes delos barrios…”.  
Con el referente de las reformas borbónicas, el incremento del  
fisco sería instituido mediante el cobro de los estancos al tabaco, al  
aguardiente y a los naipes. Solían enviarse en ese tiempo, patrullas  
armadas para recorrer distintos lugares más que nada de clima cá-  
lido: “(…) distantes de la capital [Quito], donde se hacen ocultas semente-  
ras de tabacos, las quales se arrasaban por la Tropa y Guardas auxilios  
52  
[
Auxiliares] de ella”. La vigilancia era permanente.  
Otro factor que tenía que ver con este tipo de acciones de con-  
tención era el sostenimiento de la tropa tanto en la capital de la Real  
Audiencia, como el de la guarnición de Otávalo o Ibarra, principal-  
mente. Se debía costear a la oficialidad, los soldados, sus raciones y  
sueldos, fuera de dar “un real diario para la manutención de las caba-  
53  
llerías…”, independiente de los costos de uniformes, compra de ca-  
54  
ballos, monturas y aperos, “… para el Real servicio…”.  
El debate y la presunción de las coordenadas políticas del mo-  
mento dictan una línea, las causas de la sedición en Pasto han sido  
para el poder colonial, el “mal exemplo” recibido de la acción comu-  
5
5
nera de los pueblos de Santa Fé y Perú: “Espero que mejorando las  
56  
noticias de Santafee y el Perú, se sosiegue esta tormenta…”. De paso se  
comprenderá que la causa estructural residía en la aplicación de los  
nuevos estancos.  
En su conjunto, se observa una actuación prudente del sistema  
colonial. Se preparan tropas en Santa Fé y en Quito, Ibarra y Otávalo,  
para actuar sobre Pasto, de continuar la sedición, pero cesan muy  
pronto las operaciones militares, no se aplican detenciones o castigos  
a los indígenas comuneros de Pasto, aun identificando al victimario  
de Joseph Ygnacio Peredo. Se procede al indulto de la rebelión: (…)  
51 Ibídem. f.42. Hacía pocos años en 1765 se había librado el levantamiento de los Barrios de  
Quito, San Blas, San Roque, etc, contra la imposición de la aduana.  
2 Ibídem. f.43.  
3 Ibídem. f.43v.  
4 Ibídem. f.43v. La comunicación se la suscribía el 21 de Agosto de 1787 o 1781(?).  
5 Comunera: es calificativo nuestro.  
6 Ibídem. f.47.  
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siempre han sido guiadas de la equidad, y de la moderación y… a fin de qui-  
tarles aun el más leve motivo de que puedan tomar ansia[sic] para empren-  
der sus detestables maldades.57  
Desde aquellos días, el propio administrador de la Real Fá-  
brica de Aguardiente de Túquerres, solicitaba a la Real Audiencia de  
Quito, se le otorgue, “tropa y armas” para la salvaguardia de los ha-  
beres del Rey.5  
8
Repercusiones  
Si para el poder colonial, el movimiento social de Pasto acti-  
vado por indígenas de los alrededores, representó un “tumulto” de  
la “pleve insubordinada”, influenciada por los hechos de Santa Fé y  
Perú, las protestas del pueblo pastuso en junio de 1781, contra el es-  
tanco al aguardiente y las rentas reales, son un demostrativo de la  
capacidad de rebeldía y temple del derecho a desobedecer leyes in-  
justas como en el presente caso.  
La prudencia del Estado para no reprimir los actos vandálicos  
y conceder indultos a granel, son indicadores del alcance de la con-  
moción social provocada por los pastusos e indígenas de Genoy,  
Obonuco, Jongovito y Catambuco en los tiempos del ruido o tumulto  
en 1781.  
Conclusiones  
Las acciones sociales no se las debe ver como un aconteci-  
miento pasajero o suelto, sino dentro de un contexto deter-  
minado, al interior del propio engranaje del poder estatal,  
considerando sus antecedentes y consecuencias a corto y  
largo plazo.  
El llamado por el régimen colonial “El Tumulto en Pasto” de  
Junio de 1781, constituyó no un hecho aislado de los movi-  
mientos comuneros que se libraron por aquel tiempo en la  
5
5
7 Ibídem. f.47. Suscribe Josef García de León y Pizarro en Quito, 18 de Junio de 1781.  
8 Ibídem. f.48v. Túquerres 28 de Junio de 1781, lo suscribe Josef García de León y Pizarro.  
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Tumultos en Pasto: 1781  
Nueva Granada y en el continente sur, sino que estuvo ligado  
a través de las causas comunes, cual fue la protesta contra el  
estanco al aguardiente y sistema fiscal.  
La dinámica social de Pasto y del sector indígena del área  
rural, expuso lo que se denominaría en lenguaje moderno el  
ejercicio del derecho a la desobediencia civil frente a cobros  
injustos. Por ello Pasto estaba remiso a cancelar el estanco al  
aguardiente y luego le agrega la protesta comunera directa  
para rechazar la coacción en el cobro fiscal.  
A largo plazo se identifica que en el fragor de la insurrección  
comunera en el sur de la provincia de Pasto de 1800, se re-  
cordaba la acción de los indígenas de 1781 contra el lugarte-  
niente Peredo y del indulto consiguiente, se esperaba que  
veinte años más tarde, la corona actuaría igual con el perdón  
por el ajusticiamiento de los hermanos Rodríguez Clavijo en  
Túquerres.  
La sedición en Pasto de 1781, cobra hoy un significado mayor  
cuando se analizan sus repercusiones en el ámbito del poder  
colonial, por cuanto exigió que fuera de Popayán y Santafé,  
se alistara Quito –centro del poder- con guarniciones milita-  
res en Ibarra, Otávalo y en su misma plaza, se previno con el  
aumento de soldados en la guardia, cómo medida estratégica  
de contención y control ante la conmoción social y “posible  
contagio” del “tumulto de Pasto.  
El aumento de fuerzas en la base militar en Quito, le repre-  
sentó al sistema, altos costos a cuenta del tesoro real para su  
sostenimiento que se prolongaría durante muchos años des-  
pués de 1781. Ello está demostrando la trascendencia de la  
sedición de Pasto.  
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Lydia Inés Muñoz Cordero  
Archivos documentales  
Archivo Central del Cauca  
-
-
Sign. 6328. (c-III-7h). Año 1777. s.f.  
Sign. 7848. (Col-MI-6j) s.f.  
Archivo del Monasterio de la Inmaculada Concepción  
Legajador. Años 1700 a 1800, folio 31, Pasto, 23 de noviembre de 1779.  
-
Archivo General de la Nación de Colombia  
Sección Colonia, Mil y Mar: SC.37-Co. AGN. SC. 37.52.8. Año 1794. Túque-  
-
rres, Septiembre 24 de 1794, No. 9900, sin folio.  
Archivo General de Simancas  
-
SEGU, LEG, 7070, II, Imag. 21, f. 38.  
-SGU, LEG, 770, II Imagen 1 (PARES) Folio 37  
Archivo Histórico de Pasto. Fondo Cabildo  
Libro de Cabildos de Pasto. Año 1780-1781. s.f.  
Bibliografía  
KUETHE, Allan J. y ANDRIEN, Kennet J., Traducción Lourdes Ramos, La reor-  
ganización del Imperio español atlántico. 1767-1783”. Bicentenario de una  
nación en el mundo. Banco de la República, Universidad del Rosario, Bo-  
gotá, 2019.  
MUÑOZ CORDERO, Lydia Inés, “La Ciudad de San Juan de Pasto, sociedad  
colonial bajo las dos majestades: la divina y la humana: 1770-1790, IV  
Parte”. En: Manual Historia de Pasto, Pasto, tomo XIX Alcaldía de Pasto,  
Academia Nariñense de Historia, Pasto, 2018.  
ORTIZ, Sergio Elías, Agustín Agualongo y su tiempo, Bogotá, Biblioteca Banco Po-  
pular, Vol. 61, 1974.  
SAÑUDO, José Rafael, Apuntes sobre la Historia de Pasto. La Colonia bajo la Casa  
de Borbón, Imprenta la Nariñesa, Pasto, 1942.  
–––––, “Apuntes para la Historia de Pasto. La colonia bajo la Casa de Borbón”. Pasto,  
Biblioteca del Centenario. Departamento de Nariño. 1904-2004. Goberna-  
ción de Nariño, 2005.  
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124  
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institución intelectual  
y
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destinada a la investigación de Historia  
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entendiéndose por tales  
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humanas y sociales o que, poseyendo  
otra formación profesional, laboren en  
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aportes al mejor conocimiento de  
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Forma sugerida de citar este artículo: Muñoz Cordero, Lydia,  
"
Tumultos en Pasto: 1781", Boletín de la Academia Nacional de  
Historia, vol. XCVIII, Nº. 204, julio - diciembre 2020, Academia  
Nacional de Historia, Quito, 2021, pp.107-124