BOLETÍN  
DE LA ACADEMIA  
NACIONAL DE HISTORIA  
Volumen XCIX Nº 205  
Enero–junio 2021  
Quito–Ecuador  
ACADEMIA NACIONAL DE HISTORIA  
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BOLETÍN de la A.N.H.  
Vol XCIX  
Nº 205  
Enero–junio 2021  
©
ꢀ Academia Nacional de Historia del Ecuador  
ISSN Nº 1390-079X  
eISSN Nº 2773-7381  
Portada  
Eduardo Kingman Riofrío, pintor ecuatoriano, 1913–1997  
Fotografía, colección familia Kingman. Tomada de su fb.  
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julio 2021  
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BOLETÍN DE LA ACADEMIA NACIONAL DE HISTORIA  
Vol. XCIX – Nº. 205  
Enero–junio 2021  
LA GUERRA DEL AMBI–SAN JOSÉ1  
Bayardo Ulloa Enríquez2  
Resumen  
El gobierno liberal del doctor Gonzalo S. Córdova, apenas  
establecido el 1º de septiembre de 1924, tuvo que sufrir, el 12 de ese  
mismo mes, una acción armada, que enfrentó al Ejército Ecuatoriano  
con el Ejército de Restauración del Norte (Partido Conservador), li-  
derado por don Jacinto Jijón y Caamaño y constituido por soldados  
reclutados en los pueblos de las provincias de Imbabura y Carchi,  
con un fuerte contingente de mercenarios de la vecina República de  
Colombia. Esta acción de armas se desarrolló en las inmediaciones  
de la hacienda de San José, en el actual cantón de Urcuquí, en la Pro-  
vincia de Imbabura.  
El saldo, fue lamentable, de ciento cinco soldados fallecidos  
en las fuerzas conservadoras, muchos heridos y una infinidad de  
presos y otro tanto de fugitivos. En cambio, por parte del Ejército  
Ecuatoriano, apenas, dos soldados fallecidos en combate, 11 heridos  
de gravedad. Esto demuestra la diferencia, mayúscula, del enfren-  
tamiento, por la inexperiencia, la desorganización, y hasta la traición  
de algún oficial de las huestes conservadoras, lo que permitió alcan-  
zar una victoria contundente y la consolidación del gobierno liberal,  
en tiempos en que estas dos fuerzas políticas tenían en zozobra, per-  
manente, al país por la pugna del poder.  
1Recibido: 15-04-2021// Aceptado: 17-06-2021  
2
Máster en Historia de América Latina, Universidad Pablo de Olavide, Sevilla, España, 2011.  
Profesor Universitario, entre 1981 – 2014, en la Escuela Superior Politécnica de Chimborazo.  
Miembro de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, Núcleo de Chimborazo desde 1982. Miembro  
de la Corporación Sociedad Amigos de la Genealogía del Ecuador, 2012. Miembro de Número  
de la Academia Nacional de Historia, 2014. Socio Correspondiente Extranjero de la Academia  
Nariñense de Historia, 2016. Ha publicado varios libros y artículos de Historia. También ha  
escrito novela y cuento. bayardoulloa@hotmail.com  
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Bayardo Ulloa Enríquez  
Palabras claves: Guerra, Ambi, San José, conservadores, liberales.  
Abstract  
The liberal government of Dr. Gonzalo S. Córdova, just es-  
tablished on September 1, 1924, had to suffer, on the 12th of that  
same month, an armed action, which confronted the Ecuadorian  
Army with the Army of Restoration of the North (Conservative  
Party) , led by Don Jacinto Jijón y Caamaño and made up of soldiers  
recruited from the towns of the Imbabura and Carchi provinces, with  
a strong contingent of mercenaries from the neighboring Republic  
of Colombia.  
This action of arms took place in the vicinity of the San José  
farm, in the current canton of Urcuquí, in the Province of Imbabura.  
The unfortunate balance of one hundred and five soldiers  
died in the conservative forces, many wounded and an infinity of  
prisoners and the same number of fugitives. On the other hand, on  
the part of the Ecuadorian Army, only two soldiers died in combat,  
1
1 seriously injured.  
This shows the difference, capital, of the confrontation and  
the inexperience, disorganization, and even the betrayal of some of-  
ficial of the conservative hosts, allowed him to achieve a resounding  
victory and the consolidation of the liberal government, in times  
when these two political forces had in permanent anxiety to the  
country due to the power struggle.  
Keywords: War, Ambi, San José, conservatives, liberals  
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La guerra del Ambi–San José  
Introducción  
El 1 de septiembre de 1924 se producía el cambio de gobierno,  
salía el doctor José Luis Tamayo e ingresaba el doctor Gonzalo S. Cór-  
dova para un periodo presidencial de cuatro años, entre 1924 y 1928.  
En la prensa se analizaba la situación política y todos avizora-  
ban un mandato de paz, en una nación siempre convulsionada.  
“La administración que hoy se inicia, si la comparamos con la que  
feneció ayer, no tiene el carácter de continuada sucesión ni de igualdad com-  
pleta. Sin ser el producto de una revolución política, va a tener los resultados  
idénticos a ella, como si hubiese derribado al anterior régimen con la fuera  
3
de las armas”. Así se manifestada en un editorial del diario capitalino,  
El Comercio.  
Pero el 6 de septiembre, en un artículo de opinión, titulado  
4
Acotaciones, y firmado por Labriolle, se hace un análisis sobre la  
política y se asegura que no debe perennizarse ningún partido polí-  
tico en el poder. “Todo en la historia es relativo, todo en la vida es devenir  
5
eterno”, argumenta. Cuando se refiere al presidente, manifiesta:  
(…) el Presidente, el jefe de Estado, ha de estar por encima de los di-  
versos partidos, sereno, fuerte, dispuesto al sacrificio y al combate, pul-  
sando las situaciones, descubriendo los obstáculos, atendiendo todos  
los clamores, constituyéndose él, personalmente, en elemento centrí-  
peto, co-ordenador: separando arribistas, aplastando especuladores,  
rompiendo ‘ligas de socorro mutuo’, atentos sólo al interés privado,  
con desdén del interés público.6  
Al reseñar la discusión sobre el liberalismo científico, acota:  
Resulta un poco oscuro la idea de que ‘el liberalismo científico’ pida  
que ‘se gobierne con el partido’, mediante ‘la cooperación de elementos  
liberales’. Si estos conceptos se relacionan con los emitidos durante los  
cuatro años últimos, tal vez el gobierno de partido, se reduzca al deseo  
3
4
La Administración 1924 – 1928. El Comercio, 1º de septiembre de 1924. Nº 6826. Año XIX. p. 1  
Labriolle.- Pseudónimo del doctor José María Velasco Ibarra. Escritor y columnista del diario  
El Comercio. Posteriormente fue presidente de la República, por cinco ocasiones.  
Labriolle. Acotaciones. El Comercio. 6 de septiembre de 1924. Año. XIX. Nº 6831. p. 1.  
Labriolle. Acotaciones. El Comercio. 6 de septiembre..., cit., p. 1.  
5
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Bayardo Ulloa Enríquez  
de que se gobierne la República ecuatoriana con solo hombres a los  
cuales cierta fracción considerada, arbitrariamente, como ‘liberales’;  
caso en el cual los verdaderos patriotas tendrán razón en temer días de  
7
descontento, de enojo, de intranquilidad.  
Realiza muchas preguntas para la reflexión:  
En un país de ‘régimen presidencial’, especialmente en el Ecuador,  
¿Qué significaría el gobierno de partido? ¿significaría, acaso, que sólo  
han de ser llamados para cooperar en la administración hombres lla-  
mados liberales? ¿se satisfarían las aspiraciones nacionales? ¿se daría  
curso de este modo a las corrientes de opinión nacional? ¿se ahogaría  
la guerra civil? El gobierno de partido, ¿significa, acaso; que el Presi-  
dente y los Ministros no han de decretar ni reglamentar sin previa  
venia de la llamada asamblea liberal?¿qué papel deben hacer en el  
Ecuador todos los demás ciudadanos?¿están llamados sólo a pagar  
contribuciones?¿cabe un gobierno responsable y camarilla gubernativa  
irresponsables?8  
A los partidos políticos los critica en estos términos:  
En Ecuador, en donde de hecho, no habrá libertad de sufragio durante  
mucho tiempo, en donde de hecho no hay partido liberal ni partido  
conservador con programas prácticos, precisos y que realmente les di-  
ferencien, ya que no es programa de partido una serie de tesis de so-  
ciología ni menos el clericalismo ni el anti – clericalismo; el Ecuador ha  
menester un gobierno fuerte, dentro de los límites legales; un gobierno  
libre de influencias perniciosas y compromisos plutocráticos; un go-  
bierno nacional…9  
Al final del artículo de opinión, Labriolle, hace una radio-  
grafía del expresidente Tamayo, así:  
Para hablar de los hombres de Estado, es necesario ‘observarles muy  
de cerca y juzgarles muy lejos’; pero motivo especial oblígame a dedi-  
car pocas palabras al ex Presidente, doctor José Luis Tamayo, no obs-  
tante de su talento y honradez, de la competencia administrativa y de  
7
8
9
Labriolle. Acotaciones. El Comercio. 6 de septiembre..., cit., p. 2  
Labriolle. Acotaciones. El Comercio. 6 de septiembre..., cit., p. 2  
Labriolle. Acotaciones. El Comercio. 6 de septiembre..., cit., p. 2  
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La guerra del Ambi–San José  
la incontrastable voluntad para impulsar eficazmente la máquina po-  
lítica y hacer triunfar el anhelo nacional sobre las aspiraciones levan-  
tiscas de las masas engañadas y los afanes injustos de círculos sin  
grandeza; pero Tamayo tuvo el valor de buscar y hacer práctica la coo-  
peración nacional en el gobierno de la Patria, dando participación en  
su régimen, eminentemente liberal, al más distinguido de los conser-  
vadores; Tamayo respetó siempre la conciencia individual del funcio-  
nario; no puso obstáculos al desarrollo público y sus últimos errores e  
injusticias se explican porque careció de dotes superiores y porque la  
desorganización de los partidos le dejo a merced de las intrigas desor-  
ganizadas.10  
La inconformidad de los conservadores con el liberalismo, y  
el gobierno recién establecido, desencadenó en la toma de las armas.  
Los liberales replicaron “resueltos a prestar sus servicios al Gobierno”  
para defender lo que habían recuperado de la revolución liberal.  
Para el 3 de septiembre de ese año, los rumores llegaron  
desde la provincia del Chimborazo; decían que el guerrillero conser-  
vador Melchor Costales estaba en sus andanzas por Cubijíes; agru-  
paba personal y se desplazaban con rumbo a Guamote, Guaranda,  
11  
Pallatanga , hecho que lo tomaron como algo sin importancia y  
hasta lo comentaron, en la prensa, con algo de burla, cuando se in-  
cluía el siguiente párrafo: “Si no estuvimos curados de nervios, esta es la  
hora en que habríamos sido presas del pánico, al saber que los conservadores  
se venían y que traían consigo el Sambenito, la guillotina y el zurriago para  
12  
obsequiar a los liberales…”. El texto periodístico continua expresando  
sus comentarios así:  
Están de malas los señores conservadores: ni con los sermones de los  
padrecitos, encargados de hacer en los púlpitos la apología de la rein-  
vindicación -así la llaman a la revolución azul,- ni por medio de noticias  
falsas, han logrado conmover a las masas populares que se han reído  
de las ofertas tentadoras que se les han hecho, y les han dicho: buen  
13  
provecho amigos, que ustedes bastan y sobran...  
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1
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0 Labriolle. Acotaciones. El Comercio. 6 de septiembre..., cit., p. 2  
1 Notas Políticas y Congresiles. El Comercio Nº 6834 de 9 de septiembre de 1924. p. 1  
2 Notas Políticas y Congresiles. El Comercio…, cit., p. 1.  
3 Notas Políticas y Congresiles. El Comercio…, cit., p. 1.  
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Bayardo Ulloa Enríquez  
El mismo, El Comercio, escribe con el pseudónimo, Noes-  
4
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pinto, con seguridad en una nota posterior, recuerden que los artí-  
culos de prensa se pasaban por el telégrafo con muchas dificultades;  
él insinúa:  
¡
Que de bolas las que han corrido! ¡Se han tomado Guaranda, se han  
apoderado de Tulcán, están combatiendo en Quito; la plaza de Lata-  
cunga se halla en poder de los insurgentes; preso el General Plaza, ¡por  
no decir que había pasado a mejor vida !  
Al cerrar el artículo dice:  
En nuestra humilde opinión, el movimiento subversivo existe, pero ha  
fracasado. Sin embargo, ni debe dársele tanta importancia que llegue  
a asustar, ni creerle tan poquito que no merezca la pena de tomarlo en  
cuenta ...15  
Desde Guayaquil la prensa, así mismo con poca importancia,  
mencionaba de un movimiento revolucionario en Chimborazo, en  
Guaranda, pero, sin embargo, en esa misma ciudad habían explotado  
algunas bombas, ahora llamadas panfletarias.  
El 10 de septiembre en la columna Conatos Revolucionarios, se  
refiere a “rumores alarmistas”, así:  
Nadie pensaba que apenas seis días de iniciada la presente adminis-  
tración, se hubieran producido movimientos subversivos de escasa im-  
portancia en diversos lugares del país. en efecto desde el domingo  
último circularon insistentes rumores de amagos revolucionarios, los  
cuales son la interrupción simultanea de las líneas telefónicas y tele-  
gráficas, contribuyen a que aquellos rumores se intensifiquen en todo  
sentido.  
se sabe que, en la parroquia de Gualaceo, en la provincia del Azuay,  
los indígenas, en número considerable, se han sublevado en contra del  
orden constituido, y han proclamado como Jefe supremo al señor doc-  
tor don Rafael María Arízaga, Ministro Plenipotenciario en el Brasil.  
1
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4 Lucas Noespinto, fue el pseudónimo del periodista riobambeño Luis Alberto Falconí.  
5 Notas Políticas y Congresiles. El Comercio…, cit., p. 1.  
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La guerra del Ambi–San José  
No se sabe el alcance que habrá tenido el movimiento en referencia.  
Los indígenas sublevados están capitaneados por un individuo lla-  
mado Rafael Florencio Arízaga.  
Se confirma la noticia de los movimientos sediciosos en la provincia  
de Imbabura, pues se sabe que varias patrullas merodean cometiendo  
robos y abusos de toda clase. El centro principal de los revoltosos pa-  
16  
rece son las parroquias inmediatas a la capital de la provincia.  
El reporte que se realiza desde Guaranda, el 9 de septiembre  
de 1924, manifiesta que gente revolucionaria debía tomarse la plaza  
de Riobamba el domingo 7 de septiembre por la tarde, pero el go-  
bernador organizó a la tropa y a los empleados para aprestarse a  
combatirlos. Se dice que: “El cura de la parroquia de San Lorenzo, les ha  
repartido armas y municiones, según declaraciones de un individuo que se  
17  
le capturó esta mañana y responde al nombre de Pedro Chacón”.  
En noticia aparte: “En San Felipe ha sido capturado Pablo Felipe  
Chacón, el momento que salía con dos carabinas y cuarenta y cinco cartu-  
1
8
chos”. El reportero de Riobamba, lo ratifica, mencionando que el  
cura: “ha estado repartiendo carabinas y proyectiles entre los feligreses y  
19  
también uno que otro clérigo han azuzado en sus sermones”.  
Ese mismo 9 de septiembre: El general Barriga, de acuerdo  
con el coronel Santos y los demás autoridades, parece que han re-  
sulto perseguir enérgicamente a los perturbadores de la paz. Se nota  
la actividad de las tropas que guarnecen la plaza de Riobamba y los  
20  
rumores, ahora, tienen visos de una real revolución.  
Por su parte, Alberto Guerrero Martínez, senador del Gua-  
yas, hacía una convocatoria, el día 9 de septiembre, a todos los libe-  
rales costeños que residen en Quito, en razón de que: “Las noticias  
que el Gobierno tiene recibidas de toda la República, informan del vasto plan  
revolucionario que han comenzado a poner en práctica los elementos ultra-  
conservadores ansiosos de adueñarse del Poder y echar por tierra las con-  
21  
quistas civilizadoras de veinte y nueve años de régimen Liberal”. En estas  
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6 Conatos Revolucionarios. El Comercio 10 septiembre de 1924. Nº 6835. Año XIX. p. 1  
7 Conatos Revolucionarios. El Comercio …, cit., p. 1  
8 Conatos Revolucionarios. El Comercio …, cit., p. 1  
9 Conatos Revolucionarios. El Comercio …, cit., p. 1  
0 Conatos Revolucionarios. El Comercio …, cit., p. 1  
1 Conatos Revolucionarios. El Comercio …, cit., p. 1  
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Bayardo Ulloa Enríquez  
circunstancias se produjo la reunión con la presencia de alrededor  
de doscientas personas y se presentó la moción de los señores doctor  
Carlos Arroyo del Río y señor Miguel Ángel Carbo, que fue apro-  
bada por unanimidad; “haciendo su adhesión al Gobierno y apoyo deci-  
dido, para enfrentarse ante cualquier emergencia política”. El 10 de  
septiembre, en Quito, se reunió el Comité Obrero 10 de Agosto, en  
conjunto con el Comité Vencedores, (pro–Córdova),  
(
…) para tratar algunos puntos relacionados con los sucesos políticos  
de estos días y relacionados con el prestigio de la Patria y la estabilidad  
del Partido Liberal, y acordaron protestar por la invasión extranjera y  
formar una columna militar llamada, 10 de agosto, para prestar su  
apoyo incondicional al Gobierno. Ofrecen un contingente de doscientos  
22  
hombres que defenderán al Gobierno Constituido.  
Las personas visibles del comité eran; Víctor Pintado y José  
T. Castrillón. Es así que las tropas acuarteladas en Ambato, salen en  
tren expreso a fortalecer la plaza de Cuenca.  
Preparativos políticos, militares y combate  
El día 11 de septiembre, el ministro de Gobierno, A. Larrea  
Ch, anunciaba al Congreso que se producía una invasión de extran-  
23  
jeros por la frontera norte. Estos movimientos fueron en aumento  
24  
y el 12 de septiembre, el mismo periódico El Comercio, dice: “Es ya  
un hecho evidente que, de simples conatos subversivos, como se creía al prin-  
cipio, nos encontramos en plena revolución con expectativas dolorosas para  
el país”. Esto sucede en el marco de los acuerdos ideológicos conser-  
vadores con los vecinos de Colombia.  
Invasión de extranjeros por la frontera del Norte.- Sr. Presidente del  
Honorable Congreso: Por encargo del señor Presidente de la República,  
cúmpleme poner en conocimiento del H. C. N., que en estos momentos  
se está efectuando la invasión de extranjeros armados por la frontera  
del Norte.  
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2
2
2 Conatos Revolucionarios. El Comercio …, cit., p. 1  
3 Movimiento Revolucionario. El Comercio. 12 de septiembre de 1924. Año XIX, Nº 6837. p. 1  
4 Movimiento Revolucionario. El Comercio …, cit., p. 1  
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La guerra del Ambi–San José  
Los conservadores que se han lanzado a la guerra civil, recurren tam-  
bién a este medio que encarna un positivo atentado contra la Soberanía  
Nacional, posponiendo los más elementales sentimientos de patrio-  
tismo, ante el empeño de ocupar el Poder.  
El gobierno cree que la Nación entera debe tener conocimiento de que  
huéspedes extranjeros han sido llamados y han llegado en apoyo de la  
2
5
mas injusta de las guerras civiles que registra nuestra historia...  
Por su parte el ministro del Ecuador en Colombia, Aguirre  
Aparicio, vía cablegráfica, expuesta en la nota de prensa, comunica  
al ministro de relaciones Exteriores: “El Presidente y el Canciller se ha-  
llan verdaderamente contrariados, contra las gentes que han salido de Co-  
lombia para la Revolución”. (…) “Dicen están para tomar las medidas que  
quiera el Gobierno, manifestándose prontos a cambiar autoridades, pues la  
prensa liberal inculpa enérgicamente a la autoridades por no haber impedido  
la invasión”.2  
6
El Congreso como previsión a lo que podría ocurrir en los  
días siguientes concedió al Ejecutivo, un voto de confianza. El 11 de  
septiembre con resolución Nº 123, en lo sustancial de la comunica-  
ción al Dr. Gonzalo Córdova dice:  
Tengo el honor de comunicar a usted que el Congreso Nacional, en su  
sesión de esta tarde, aprobó por unanimidad, la siguiente moción: Que  
en vista de la actual emergencia en que el suelo de la Patria ha sido in-  
vadido por huestes extranjeras, el Poder Legislativo solidarizándose  
con el Ejecutivo, da a éste un voto de confianza. Que, por otra parte, el  
Congreso Nacional haga un llamamiento a la Nación para el manteni-  
miento del orden público y lavar la afrenta que se ha irrogado al país.-  
Firma Luis A. Larenas.27  
Con el título “La primera sangre”, en la página dos del mismo  
diario se anota:  
(…) las fuerzas revolucionarias que operan en las provincias del Norte,  
han llegado a la hacienda La Victoria, de propiedad del Sr. Nicolás  
25 Movimiento Revolucionario. El Comercio …, cit., p. 1  
26 Movimiento Revolucionario. El Comercio…, cit., p. 1  
27 Movimiento Revolucionario. El Comercio…, cit., p. 1 y 2  
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Bayardo Ulloa Enríquez  
Barba y Barba, habiendo pasado de esta hacienda a la Unión de pro-  
piedad de la familia Zea Jaramillo. Las fuerzas constitucionales al tener  
conocimiento de la proximidad de los revolucionarios han salido in-  
mediatamente en persecución, los que apenas han visto la proximidad  
de las fuerzas leales, han vuelto espaldas, en medio del mayor desor-  
den (…) Las huestes revolucionarias están comandadas por los señores  
Jacinto Jijón y Caamaño, Manuel Sotomayor y Luna, Dr. Moisés Luna  
y Teófilo Landázuri, este último de Tulcán, capitalista y residente en  
esta ciudad,28 de Quito.  
El encuentro armado, como rumor, se dijo que inició en Iba-  
rra, luego que era en el Chota, al fin nada cierto, pero alarmó a la po-  
blación, en especial de Quito, que para entonces estaba incomuni-  
cado por los daños de la línea telegráfica, y que apenas refaccionada,  
recibieron un telegrama desde Ibarra, dirigida al jefe de Estado  
Mayor General, en el que manifestaba que:  
(…) a las tres de la tarde, las fuerzas del Gobierno y las revolucionarias  
estaban avistadas para combate. A las seis de la noche, oímos del Sr.  
Jefe de zona, Coronel Vásquez, que el combate había empezado sin que  
se sepa ningún resultado todavía (…) A última hora se nos dijo que el  
combate entre fuerzas del Gobierno y las revoltosas eran desastrosas  
para ambas partes.29  
Pero la prensa manifiesta que no se responsabiliza de esta  
última parte en razón que el gobierno no entrega información inme-  
diata.  
Se esperaba, según la inteligencia militar, que las fuerzas de  
los bárbaros invasores”, se tomarían Tulcán y se consideraba que era  
un crecido número de combatientes colombianos.  
Se produjeron, a la vez, varios enfrentamientos en otras lo-  
calidades; en Cuenca hubo un muerto y dos heridos del Gobierno,  
pertenecientes al Batallón Imbabura, sin conocer las bajas del ene-  
migo, luego de una larga resistencia. En Guaranda los insurgentes  
robaron la valija del correo en Chillanes. El 11 de septiembre las fuer-  
2
2
8 Movimiento Revolucionario. El Comercio. 12 de septiembre. Año XIX, Nº 6837 p. 2  
9 Movimiento Revoluvionario. El Comercio... cit., p. 2  
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90  
La guerra del Ambi–San José  
zas revolucionarias en Guaranda en el punto “La Calera” asaltaron  
a los viajeros, los desbalijaron y se apoderaron de algunas armas. Los  
3
0
grupos aparecen y se retiran cuando las tropas hacen presencia.  
También había conatos de revuelta en Loja, Huigra, Saraguro y otros  
pueblos.  
La patria estaba en tensión, el gobierno entregó facultades  
especiales a los gobernadores de las provincias de: Carchi, Imbabura,  
León, Tungurahua, Chimborazo, Bolívar, Cañar y Loja. El gobierno  
incautó el periódico “El Porvenir” por considerarlo azuzador de los  
movimientos revolucionarios. El director del diario era Don Manuel  
Sotomayor, hermano del ministro de Guerra y Marina (Leonardo).  
Don Manuel Sotomayor, el 8 de septiembre le había escrito una carta  
en la que le manifestaba que van a luchar por distintos ideales y que  
lo único que desea es la bendición de su madre para luchar por Dios y por  
31  
la Patria .  
En el boletín oficial, emitido en el Palacio de Gobierno el 11  
de septiembre a las 9 de la noche, se manifiesta que “La plaza de Tul-  
cán ha quedado guarnecida por quinientos voluntarios liberales. Hay delirio  
32  
entre el elemento liberal por defender al Gobierno .  
Con las declaraciones posteriores a este encuentro armado,  
se tiene con precisión la composición del ejército conservador:  
Según las declaraciones de los prisioneros, la fuerza revolucionaria  
compuesta de mercenarios Colombianos, ciudadanos de Tulcán, San  
Gabriel, Huaca, Bolívar, El Ángel, Ibarra, Atuntaqui, Otavalo, Cayam-  
be, Tabacundo, San Pablo, Caranqui y más pueblos, asciende a 1.100  
hombres más o menos que se encontraban organizados en los batallo-  
nes Tulcán, Huaca, Montufar, Bolívar, García Moreno, estos de la divi-  
sión del Carchi y Batallones Imbabura, García Moreno, Jijón y  
Caamaño, Vengadores y Restauradores, estos de la división de Imba-  
bura. Todos con sus planas mayores comandadas por el titulado Ge-  
neral en Jefe del Ejército Restaurador del Norte, Belisario Reyes, con  
asistencia del Generalísimo Jijón Caamaño y el dirigente Sotomayor y  
Luna.3  
3
30 Movimiento Revoluvionario. El Comercio... cit., p. 2  
31 Movimiento Revolucionario. El Comercio…, cit., p. 2  
32 Movimiento revolucionario. El Comercio…, cit., p. 2  
33 El Comercio, martes 16 de septiembre de 1924. Año. XIX. Nº 6841. p. 2  
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Bayardo Ulloa Enríquez  
A estos se sumaban, José María Landázuri, Alberto Egas y  
Jorge Subía. Así pues, los conservadores del norte se concentraron  
en el punto Piartal, al oriente de San Gabriel, la mayoría a caballo y  
los de a pie desde Bolívar partieron a encontrarse en el valle del  
Chota. El jefe era el “Loco” Teófilo Landázuri, oriundo de San Gabriel  
que por ese tiempo vivía en El Ángel. Al respecto, Jibaja, dice:  
Era comentario general por 1924 que ‘El Loco’ se había vendido y por  
eso tuvieron esa derrota; entre los excombatientes decían: ‘Que, si el  
Loco hubiese derrumbado el puente Ambi, sitio obligado de paso a la  
hacienda San José, era suficiente para detener al ejército, inclusive solo  
lanzándoles desde lo alto piedras grandes y se convertían en  
invisibles.34  
Los pueblos cercanos en contra de los conservadores  
Una situación tensa se vivía en el sector, desde el mes de  
agosto de 1921. Los pobladores de Urcuquí se había levantado en  
contra de los hacendados en una pelea por los derechos sobre las  
aguas llamadas de “los caciques”. Con juicios y enfrentamientos avan-  
zaron hasta mayo de 1927, por lo tanto se manifestarían con indife-  
rencia o actuarían como informantes de las fuerzas gubernamentales,  
no por su convicción política sino por su enemistad con Jijón y Caa-  
maño, dueño de la hacienda San José, y Rafael Rosales, propietario  
de la hacienda San Vicente de la Flor, condueño de la misma acequia.  
El liderazgo del pueblo de Urcuquí, lo ejercían: Vicente y En-  
rique Escalante, Arsenio Cevallos, Isaías y Abraham Flores, Manuel  
Recalde, Amador Alfaro, Carlos A. Játiva, Luis Vallejo, Luis Salvador,  
Juan A. Vásquez, Francisco Proaño, Teodoro Villegas y Gerardo  
López, quienes fueron perseguidos por las autoridades y enjuiciadas  
penalmente. En el proceso seguido se les califica a varios de ellos  
como tinterillos.  
Los enfrentamientos se produjeron desde el día 29 de agosto  
de 1921 cuando “armados de garrotes, machetes y revólveres, haciendo  
disparos”, a la fuerza cambiaron el curso del agua de la acequia de  
los caciques y llevaron más caudal para el pueblo.  
34 Leopoldo Jibaja Rubio, 1999. El ayer de un pueblo de la sierra 1534 – 1950. p. 60.  
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La guerra del Ambi–San José  
Hacienda San José, propiedad de Jacinto Jijón y Caamaño,  
zona de combate en 1924  
Las actuaciones del intendente de policía, ordenado por el  
gobernador de Imbabura, M. Andrade, aparecieron los líderes del  
pueblo y acompañados de muchas personas, le manifestaron a la au-  
toridad y sus acompañantes de que; “antes correría la sangre de ellos  
35  
que las aguas para la hacienda San José”.  
Se realizaron muchos intentos para solucionar el problema;  
entre ellas la oferta del señor Jijón y Caamaño de “dejar correr cerca  
36  
de un molino de agua para el uso del referido pueblo”, e incluso el  
condueño señor Rafael A. Rosales, se manifestó “a favor de las pre-  
tensiones de los moradores y a concederles más, muchísimo más,  
3
7
de lo que habían pretendido”, pero con algunas condiciones, pri-  
mera, el obsequio de un óvalo por el cual surta una cantidad igual  
al del óvalo llamado del Convento; segunda, el costo del óvalo co-  
rrerá a costa de Jijón y Rosales; tercera, que dejarán correr todo o  
3
3
3
5 Informe del Intendente de Policía, Alejandro Yépez. 12 de septiembre de 1921. AHMCYP.  
Archivo Histórico del Ministerio de Cultura y Patrimonio). Ibarra. 602/298/1/J.  
6 Informe del Intendente de Policía, Alejandro Yépez. 12 de septiembre de 1921. AHMCYP.  
Archivo Histórico del Ministerio de Cultura y Patrimonio). Ibarra. 602/298/1/J.  
7 Informe del Intendente de Policía, Alejandro Yépez. 12 de septiembre de 1921. AHMCYP.  
(
(
(Archivo Histórico del Ministerio de Cultura y Patrimonio). Ibarra. 602/298/1/J.  
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Bayardo Ulloa Enríquez  
parte del volumen de la acequia por el pueblo para el uso doméstico  
de sus moradores y, cuarto, que el cause para este cambio de curso  
del agua lo harán el pueblo a su voluntad. Al llegar la autoridad al  
pueblo de Urcuquí no había ni una alma “el pueblo estaba como en-  
38  
cantado”, dice en su informe.  
Uno de los moradores influyentes del pueblo, Luis Andrade,  
por pedido de Jijón y Caamaño, trató de persuadirlos para que es-  
cuchen las propuestas, pero todo fue inútil. El jefe de la policía se  
queja, porque en el pueblo reina la anarquía y que hasta con hojas  
volantes se han encargado de hacer tabla raza de la “Carta Funda-  
mental del Estado”, y que, para el caso de ser vencidos en juicio, se  
amenaza con el incendio de las haciendas de los señores Jijón y Caa-  
39  
maño, y Rosales, diciendo que “los fósforos son más baratos”.  
El gobernador de la provincia de Imbabura insistía ante el  
ministro de Gobierno y el mismo presidente de la República para  
esa época, José Luis Tamayo, por encontrar una solución rápida, por-  
que si la situación seguía habría fatales consecuencias.  
El 3 de septiembre de 1921, se ordenó que comparezcan ante  
la autoridad a los cabecillas de Urcuquí, pero estos rompieron las bo-  
letas, volviéndose más amenazantes. El 5 del mismo mes, el gober-  
nador envía al intendente como primer Jefe del Batallón Guayas con  
cincuenta individuos de la tropa, pero la sublevación sigue firme. El  
pueblo en su conjunto atacó al piquete, al Jefe Político, escribano, te-  
niente político y al teniente del piquete de apellido Orbe del Batallón  
Guayas. Era la segunda vez que atacaban a las autoridades que te-  
nían que refugiarse en la hacienda de San José, de modo que el go-  
bernador, por telegrama de ese mismo 5 de octubre comunica al  
presidente de la República: que el pueblo de Urcuquí se ha levantado  
en contra del escribano que fue a realizar diligencias judiciales en el  
asunto de las aguas. El telegrama decía:  
3
8 Informe del Intendente de Policía, Alejandro Yépez. 12 de septiembre de 1921. AHMCYP.  
Archivo Histórico del Ministerio de Cultura y Patrimonio). Ibarra. 602/298/1/J.  
9 Informe del Intendente de Policía, Alejandro Yépez. 12 de septiembre de 1921. AHMCYP.  
(
3
(Archivo Histórico del Ministerio de Cultura y Patrimonio). Ibarra. 602/298/1/J.  
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94  
La guerra del Ambi–San José  
Populacho despedazo boletas, han puesto fuga a palos a actuario y Te-  
niente Político”. “Como expresé a Ud., mi telegrama 6 pasado mes, está  
sentándose mal precedente; pues, mal ejemplo pueblo rebelde va se-  
cundado parroquias Tumbabiro, Pimampiro y Mira, que prepáranse  
reclamar aguas con mismas pretensiones Urcuquí. ¡Si no se reprime se-  
riamente estos hechos debido tiempo por estas comarcas dará principio  
al socialismo criminal!40  
Posterior a esta fecha, los moradores de Urcuquí habían des-  
truido la línea telegráfica y la telefónica.  
En febrero 13 de 1922 se dispuso las órdenes de captura de  
los cabecillas, lo que produjo mayor resentimiento. El 15 de febrero  
de 1922, Augusto N. Recalde, asesor del Alcalde segundo de Ibarra,  
D. Manuel Benalcázar, en un viaje que realizaba a la provincia del  
Carchi, acompañado de su sobrino, Miguel Eduardo Terán, tuvo un  
suceso inesperado. En la Portada de San Nicolás, en la parroquia de  
Mira, donde les esperaban los pajes a quienes les hicieron adelantar  
desde el punto de Dos Acequias, se encontraron con Luis Vallejo uno  
de los demandados en el juicio de las aguas de Urcuquí. Frente a un  
saludo frío de parte de Augusto Recalde, autoridad de Ibarra, le in-  
jurio de palabra; Luis Vallejo, a unos veinte metros de distancia le  
realizó dos disparos con un revolver, ataque al que respondió su so-  
41  
brino. Por este motivo, Recalde, se escusa de seguir siendo asesor  
del Alcalde, y en su reemplazo se nombra a Nicolás Astorga.  
Consideramos, entonces, estos acontecimientos previos, más  
que por sus inclinaciones políticas, tuvieron resentimientos contra  
Jijón y Caamaño, y es notorio que, en las fuerzas conservadoras, no  
aparecen los pobladores de Pimampiro, Tumbabiro, Urcuquí y Mira,  
pero si de otros pueblos que estuvieron fuera del conflicto con los  
terratenientes, y más distantes del escenario del conflicto armado.  
4
0 Telegrama del Gobernador de la Provincia de Imbabura al Presidente de la República. In-  
forma de los acontecimientos del Pueblo de Urcuquí. 5 octubre 1921. Expediente de juicio.  
AHMCYP. Ibarra. Documento 602/298/1/J .  
4
1 Renuncia de Augusto A. Recalde, como asesor del Alcalde Segundo, por agresión recibida  
en la Portada de San Nicolás, en Mira. 15 febrero 1921. Expediente de juicio. AHMCYP. Iba-  
rra. Documento 602/298/1/J.  
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95  
Bayardo Ulloa Enríquez  
La guerra del Ambi–San José  
Con las fuerzas gubernamentales que salieron de Quito con  
rumbo al norte se quería cercar a los revolucionarios entre dos fren-  
tes, como relata la información siguiente:  
La columna de marcha tiene la dirección noreste y el aguerrido Grupo  
Escolta a la cabeza con los históricos “pupos” del batallón Carchi des-  
pués, y el batallón Guayas forma el grueso de la columna. El ya pro-  
bado, como leal y valeroso, comandante Felimón Borja, forma el  
servicio de vanguardia, para seguridad en la marcha, con sus “cholos”  
del Grupo. Así dispuesta la movilización, emprenden la marcha los de-  
fensores del Partido Liberal y su Gobierno hacia la zona peligrosa. El  
desbordante entusiasmo de jefes, oficiales y tropa raya en frenesí, can-  
tando estrofas guerreras y prorrumpiendo en vectores al Gobierno y al  
Ejercito”.42 A este grupo se unieron: “Los conocidos liberales José Elías  
Monge; Honorio Gómez, Federico Larrea y Luis Cornejo (…)” “El go-  
bernador, Luis del Hierro, Rafael Rosales, Agustín Rosales, Joaquín  
Sandoval y los “muchachos” del Sport Ibarra han prestado sus valiosos  
43  
servicios en la ciudad con tesonero afán por la causa Liberal.  
El inicio de la guerra y sus detalles se presentan en el parte  
militar en el que se manifiesta lo que sigue:  
Señor Presidente de la República, ministro de Guerra y General Jefe de  
Estado Mayor General: el día 12, de 3 p.m. a 7 p.m. atacamos a las fuer-  
zas revolucionarias que en número de 800 a 1000 hombres ocupaban  
las alturas, cercas vivas y murallas de las haciendas El Puente, San Vi-  
cente y San José, comandadas por un titulado General Belisario Reyes,  
Comandantes Luis Rosero Navarrete y Manuel J. Martínez: Sargento  
Mayor Modesto Padilla R. Capitanes Ezequiel (debe haber una equi-  
vocación, es Teófilo) Landázuri, Miguel B. Fierro, José Elías López,  
44  
Luis Rosero Sánchez, Cesareo Rosero y otros.  
42 Lo que tenía que ser. Sargento Pay. El Comercio, 17 de septiembre de 1924. Año XIX. Nº, 6842.  
p. 4.  
4
3 Lo que tenía que ser. Sargento Pay. El Comercio, …, cit., p. 4.  
4
4 Boletín número 4. Parte oficial del Combate del 12 del presente, que eleva el señor coronel  
Rafael Puente, sub jefe del Estado Mayor General en campaña al señor jefe de operaciones  
general Orellana; combate que se verificó en las haciendas, El Puente, San Vicente y San José,  
en la provincia de Imbabura”. El Comercio de 15 de septiembre de 1924. Año XIX. Nº 6840. p.  
1
y 6  
BOLETÍN ANH Nº 205 • 81–112  
96  
La guerra del Ambi–San José  
Con el pseudónimo “Sargento Pay”, el 17 de septiembre, en  
El diario El Comercio, se incluye una lista de los “azules”, denomina-  
dos así a los conservadores que permite tener otros nombres de los  
revolucionarios:  
Los principales jefes que acompañaban al Generalísimo Jijón son: el co-  
nocido periodista Manuel Sotomayor, el no menos conocido propieta-  
rio en esta zona, Nicolás A. Barba, el comerciante Belisario Reyes, Jorge  
Subía D., Jorge Zambrano, Manuel Martínez, Abel Carrera, Alejandro  
Yépez Calisto, Genaro Proaño, Laureano Merlo, Luis Burgos A., y mu-  
chos más que sería largo enumerar.45  
46  
El 16 de septiembre, se publica en el diario El Comercio, el  
Parte del Jefe de Operaciones del Norte, fechado el 14, y enviado por  
telegrama, en el que se refiere al combate del Ambi que se produjo  
en día 12.  
El coronel Alberto Romero se encontraba en el río Chota con  
el Batallón Constitución Nº 8 y el Coronel Vicente Andrade en la  
plaza de San Gabriel. En Ibarra, estaban listos, el Batallón Guayas,  
una facción del Batallón Carchi, una sección de ametralladoras y el  
grupo Escolta. Esta organización militar corresponde al gobierno.  
Los revolucionarios, una parte, estaban en Chalguayaco y  
San Rafael, sobre el río Chota y el Ambi. No había información sobre  
el número de efectivos. “Por noticias suministradas por el señor Fede-  
rico Larrea, tuve conocimiento –dice el Jefe de operaciones del Norte– que  
el día 10, fuerzas enemigas en número de 400, más o menos, se habían apo-  
47  
derado del puente del río Ambi y hacienda de La Victoria”.  
El coronel Rafael Puente, dice: “El 11 ordené al Teniente Coro-  
nel Felimón Borja y Mayor Vásquez, que en compañía del Gobernador señor  
del Hierro y Federico Larrea hicieran un reconocimiento sobre las posiciones  
que había ocupado el enemigo el día anterior”.4  
8
45 Lo que tenía que ser. Sargento Pay. El Comercio, …, cit., p. 4.  
46 Parte del Jefe de Operaciones del Norte. El Comercio. Año XIX, Nº 6841. 16 de septiembre de  
1
924. P. 1  
4
4
7 Parte del Jefe de Operaciones del Norte. El Comercio. 16 de septiembre de 1924. p. 1  
8 Parte del Jefe de Operaciones del Norte. El Comercio. 16 de septiembre de 1924. p. 1  
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97  
Bayardo Ulloa Enríquez  
Así es como supieron que el enemigo se hallaba por la ha-  
cienda de Cobuendo y se dirigía a la hacienda Santiago del Rey.  
El jefe de operaciones del Norte, se ubicó en Azaya, Canan-  
valle, un sitio privilegiado para observar todo el valle y pudo mirar  
los lugares de concentración de las fuerzas conservadoras. Le acom-  
pañaban; el coronel Rafael A. Puente, teniente coronel Arístides Sal-  
cedo, coronel Filemón Borja, sargento mayor Aquilino Vascones, el  
gobernador del Hierro, Federico Larrea y Horacio Gómez.  
Del informe se desprende que el día 12 a la 1 de la tarde en  
la plaza de la Merced de Ibarra, se concentraron las fuerzas guberna-  
mentales compuestas del: Grupo de Caballería Nº 1, la sección ame-  
tralladoras Lewis, tres compañías del Batallón Guayas Nº 5, y, dos  
compañías del Batallón Carchi Nº 7.  
La organización de las fuerzas del gobierno estaba com-  
puesta por los siguientes estamentos:  
El estado mayor; coronel Rafael Puente, jefe del estado  
mayor del Destacamento, ayudante teniente coronel Alejan-  
dro Solís, sargento mayor Arquímedes Lamota, capitán  
Humberto Machuca, capitán Carlos M. Rosales A., capitán  
Carlos H. de la Torre y dos soldados ordenanzas.  
Grupo escolta: teniente coronel Filemón Borja, sargento  
mayor Aquilino Vascones, capitán Marco T. León, teniente  
Luis T. Solórzano, capitán Jorge Quintana, capitán habilitado  
Juan Francisco Guerrero, alférez Gustavo Sevilla y José A.  
Ramos. Tropa 61 individuos.  
Batallón Nº 5 Guayas; teniente coronel Arístides Salcedo, sar-  
gentos mayor Guillermo C. Neira e Ismael Arturo, capitanes  
Luis J, Sánchez, José G. Espinosa y Alfonso Sáenz (perte-  
necientes al Batallón Nº 1 Vencedores), tenientes Francisco  
Durán, Joaquín Villavicencio, Alberto Martínez, José M. Ca-  
nelos y Jaime H. Andrade, subtenientes Enrique Morales, Al-  
fonso Montesinos, Aníbal H. Torres, Gabriel Garrido y Luis  
Granizo. Tropa 150 hombres.  
Batallón Carchi Nº 7, sargentos mayor Miguel A, Tapia y Luis  
BOLETÍN ANH Nº 205 • 81–112  
98  
La guerra del Ambi–San José  
R. Salazar, capitanes Manuel E. Montalvo y Carlos A. Enrí-  
quez, tenientes Rafael Batallas, Virgilio Machuca y César M.  
Ayala, subtenientes José Pino S., José H. Cabezas y Julio Gra-  
nizo S. Fuerza de tropa de 120 hombres. Total 341 hombres  
en los que están incluidos los de la sección ametralladoras;  
sargento Julio Leoro Yépez (Batallón Quito) y 8 individuos  
de tropa de esa misma unidad.  
La plaza de Ibarra quedó encargada al Sr. teniente coronel  
Héctor Icaza, dos compañías del Batallón Carchi, dos com-  
pañías del Batallón Guayas y las del Carchi, más la compañía  
Independiente de voluntarios imbabureños y policías para  
la defensa de esta plaza en caso de ser necesario.  
Crónica de los movimientos previos  
El teniente coronel Borja, del Grupo Escolta, a la 1 y 10 de la  
tarde se puso en marcha para explorar la vía Cananvalle, Alpachaca,  
Guayaquil, Conraquí, Cabuyal, Graciela y puente del Ambi y la in-  
fantería marchó atrás por el mismo camino.  
A las 2 y 40 minutos el grupo escolta está apoderado del des-  
filadero del río Ambi. El Batallón Guayas toma la colina de Graciela  
frente al vado Caldera, y se patrulla Santiago de Monjas y Santiago  
del Rey. Las patrullas del Ambi ponen al descubierto al enemigo que  
rompe fuego.  
A las 3 y 10 minutos de la tarde el pelotón de vanguardia  
protege a la caballería que desmonta. Las 1era y 2da compañías del  
Batallón Carchi y la sección de ametralladoras se colocan en segunda  
línea.  
El jefe de operaciones del Norte, general Orellana, tenía co-  
mo ayudante al teniente coronel Luis Cornejo G. (jefe retirado). El  
ejército gubernamental avanza.  
Los conservadores están ubicados en lomas, cercas vivas,  
muros de tapia y sembríos de algodón y caña de azúcar. Por el fuego  
que reciben se repliegan hasta la hacienda. El Puente a juntarse con  
la primera resistencia enemiga.  
BOLETÍN ANH Nº 205 • 81–112  
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Bayardo Ulloa Enríquez  
Peones y mayordomos en el patio de la hacienda San José  
A las 4 de la tarde entra en acción la segunda línea sobre el  
flanco izquierdo del enemigo. El combate se generalizó por varias  
horas, más en la hacienda de San José. El enemigo va cediendo po-  
sesiones y muchos huyen a las 8 de la noche.  
Según las declaraciones de los prisioneros las fuerzas revo-  
lucionarias se componían de unos 1100 hombres más o menos. Con-  
formaban la división del Carchi, los mercenarios colombianos,  
individuos de Tulcán, San Gabriel, Huaca, Bolívar, El Ángel, Ibarra,  
Atuntaquí, Otavalo, Cayambe, Tabacundo, San Pablo, Caranqui, que  
habían constituido los Batallones: Tulcán, Huaca, Montufar, Bolívar,  
García Moreno.  
La división de Imbabura la formaban los batallones; Imbabura,  
García Moreno y, Jijón y Caamaño, Vengadores y Restauradores.  
El general en Jefe del Ejército Restaurador del Norte, era Be-  
lisario Reyes, con asistencia de generalísimo Jacinto Caamaño y el  
dirigente Sotomayor y Luna. Leopoldo Jibaja escribe:  
El señor Jacinto Jijón y Caamaño, según informes que obtuvimos per-  
maneció en a hacienda San José hasta las 5 p.m., hora en la que recibió  
orden mía de atacar esa hacienda el comandante Solís.  
BOLETÍN ANH Nº 205 • 81–112  
100  
La guerra del Ambi–San José  
(…) Jacinto Jijón y Caamaño (…) logró escapar en su caballo, tomando  
la vía de descenso del río Chota hasta la hacienda Rinconada Grande,  
donde su adversario político Tobías Tamayo Galarraga lo recibió afec-  
tuosamente; extendiéndole su mano caritativa y le envió por los pára-  
mos de su hacienda con su sirviente Gabriel García, con las provisiones  
necesarias, hacia Colombia.49  
El general Orellana, Jefe de las operaciones del Norte, por  
parte del gobierno dio orden de atacar las posesiones ocupadas por  
el enemigo, y lo hicieron con cinco compañías de infantería; dos del  
Batallón “Carchi” Nº 7, y, tres, del Guayas Nº 5, y, una sección de fu-  
siles de caballería Escolta, “todas comandadas por jefes y oficiales  
50  
inteligentes y valerosos, ataque que dio por resultado la victoria”.  
Entre muertos y heridos del enemigo se encuentra hasta este momento  
ciento cinco, entre ellos, muerto el coronel Alejandro Yépez Calisto  
(quiteño) en la hacienda San José y herido de gravedad el Teniente Co-  
ronel Manuel Martínez (escribano de Tulcán). Hemos tomado 80 pri-  
sioneros y 105 fusiles de diferentes sistemas y una gran cantidad de  
cartuchos de guerra de diferentes calibres. Los Tenientes Políticos de  
Urcuquí y Salinas, avisan tener en su poder muchas armas que han re-  
cogido de los derrotados. Informes de los prisioneros dicen que los  
mercenarios enganchados en Colombia, después de corta resistencia  
abandonaron sus puestos y se derrotaron al oír el fuego de las ametra-  
lladoras. - Nosotros lamentamos las siguientes bajas: muertos, el sol-  
dado Martínez del Carchi y Salvador del Guayas; heridos, cabo 1º  
Salvador Tulcanaza, cabos 2ºs, José N. Huaca y Justo Pérez; soldados  
Ricardo Falconí, Manuel Salazar y Andrés Tello. Del 5º Guayas, heridos  
el sargento 2º Abraham Rosero, cabos 1º Alfonso Pacheco, Elías Ca-  
dena, Manuel Cabrera y soldado José L. Amores. - Atentamente.- Sa-  
51  
ludo, Subjefe de Estado Mayor General, Rafael A. Puente.  
El corresponsal de El Comercio el 14 de septiembre, dice que  
las tropas del Gobierno han tenido un muerto y doce heridos, cuan-  
do el boletín oficial da otra cifra. Y sigue: “El Comisario Municipal trajo  
hoy ocho heridos revolucionarios, después de haber hecho sepultar veinte  
4
5
5
9 Leopoldo Jibaja Rubio, 1999. El ayer de un pueblo de la sierra 1534 – 1950. pp. 60.  
0 Op. cit., Ídem.  
1 Op. cit., Ídem.  
BOLETÍN ANH Nº 205 • 81–112  
101  
Bayardo Ulloa Enríquez  
muertos. En el jardín de la hacienda San José las tropas enterraron siete  
muertos”.5  
2
53  
En el parte del jefe de operaciones del Norte, se desprende  
que las bajas del enemigo eran 96 muertos y 15 heridos; entre los  
muertos se destaca el nombre del comandante Alejandro Yépez C.,  
el coronel Navarrete, y entre los heridos de gravedad, el comandante  
Manuel Martínez.  
El 14 de septiembre, dice el general Arellano:  
Hoy se verificará el entierro de dos soldados que murieron ayer y esta  
mañana, pertenecientes al Carchi y Guayas, se llaman Segundo Martí-  
nez y Carlos Salvador. 72 prisioneros entre jefes, oficiales y tropa. 4 ban-  
dera, 105 fusiles de diferentes sistemas, 3850 tiros de diferentes calibres,  
5
4 machetes, 25 revólveres y 3 cornetas.54  
En cuanto al ejército del gobierno; dos soldados muertos;  
uno del Guayas y otro del Carchi, y 11 heridos de gravedad. Y en  
cuanto a los revolucionarios, el corresponsal del periódico El Comer-  
cio el 14 de septiembre indica que son cien el número de muertos,  
sin ser identificados por sus nombres.  
En el libro de entierros de la iglesia de San Miguel de Urcu-  
quí, el cura párroco Darío Almeida Marcillo escribe su versión de la  
guerra y la copiamos en extenso:  
Nota.- Día viernes 12 de Setiembre de 1924. Este día tuvo lugar la gue-  
rra de Ambi – San José entre las tropas del gobierno del E. Presidente  
de la Republica Dr. Gonzalo Córdova y las de la Restauración, coman-  
dadas estas por el Sr. Don Jacinto Jijón y Caamaño, jefe principal, quien  
hizo la compra del armamento y el enganche de la gente del Carchi y  
de Imbabura, con su propio dinero: De parte del Gobierno pelearon  
tres cuerpos; el 5º Guayas, el batallón Carchi y el Escuadrón, por todo  
cuatrocientos hombres, bajo la dirección del General Francisco Ore-  
llana, que llegó de Quito el 11 vísperas del combate.- Los jefes princi-  
pales de la revolución fueron Sr. Belisario Reyes (imbabureño, que  
52 El Comercio. 14 de septiembre de 1924. Boletín Nª. 4. Pp. 6.  
53 El Comercio. 16 de septiembre de 1924. Parte del Jefe de Operaciones del Norte. Año IXI. Nº  
6
841. p. 2  
4 El Comercio. 16 de septiembre de 1924. Parte del Jefe de Operaciones del Norte. Año IXI. Nº  
841. p. 2  
5
6
BOLETÍN ANH Nº 205 • 81–112  
102  
La guerra del Ambi–San José  
hacía de general); el Sr. Manuel Sotomayor Luna, gran escritor que bajo  
de Quito con el Sr. Jijón y C., el 6 de septiembre. Jefes de las tropas del  
Carchi Dr. Luis Rosero Navarrete, Manuel Antonio Fierro, Manuel J.  
Martínez, Modesto Padilla, Luis Burgos, Alfonso Burgos (murió en la  
batalla), Miguel B. Fierro, todos de Tulcán; Teófilo Landázuri de San  
Gabriel, quien fue responsable o la causa para la pérdida de esta gue-  
rra, por no haber cumplido la orden dada por el Sr. Jacinto Jijón y Caa-  
maño de que pusiera la avanzada de 50 hombres en el puente del río  
Ambi - ¿Sería venta o falta de pericia militar? – ¡La Historia lo dirá! ...,  
jefes de las tropas imbabureñas fueron Leónidas Meneses de Atuntaqui  
y Manuel Torres de San Pablo y el valeroso comandante Sr. Alejandro  
Yépez Calisto, quien murió en el patio superior de la hacienda San  
José.- El combate empezó a las 3 ¼ de la tarde y duró hasta las 7 de la  
noche; siendo derrotados los revolucionarios; murieron en esta cam-  
paña de sesenta a ochenta hombres siendo el mayor número de la re-  
volución; sus cadáveres, la mayor parte fueron sepultados por los  
feligreses y Cruz – Roja de esta parroquia, en el mismo campamento;  
la Cruz – Roja de Ibarra, a pesar de ser muy numerosa, poco o nada  
hizo en favor de los muertos y heridos; aunque el sectarismo tuvo la  
culpa, el mismo que les impulsó a los militares a profanar la Capilla de  
San José, pues se robaron los vasos sagrados, esto es, el cáliz y el copón,  
después de haber saqueado completamente la hacienda San José y  
todas las casas de los peones y sirvientes de la misma hacienda; en el  
almacén de la hacienda había el valor de cinco o seis mil sucres: Es falso  
que los pobladores de Urcuquí hayan saqueado la hacienda San José.-  
(
f) Darío Almeida Marcillo.55  
El día 14 de septiembre, el párroco señala que apenas pudo  
dar sepultura en el cementerio parroquial a cuatro hombres que mu-  
rieron de bala en la guerra. Los muertos eran: Segundo Sacramento  
Castillo, un hombre de 40 años de edad que fue esposo de Rosa Vaca  
y era peón de la hacienda; José Méndez, de 43 años de edad, esposo  
que fue de Tránsito Túquerres de San Pablo, pero residente en la ha-  
cienda San José, “fue muerto con bala por los militares del gobierno solo  
56  
por el delito de ser guasicama de la hacienda”. Daniel Báez, de 40 años,  
esposo que fue de Carmen Toledo, de Ibarra, y Alfonso Burgos de la  
ciudad de Tulcán y esposo de Rosa Revelo, que falleció “en el punto  
55 Libro de defunciones de la parroquia San Miguel de Urcuqui. Párroco, Darío Almeida Mar-  
cillo. Septiembre de 1924. p. 2  
56 Libro de defunciones de la parroquia San Miguel de Urcuqui…, cit…p., 4  
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Bayardo Ulloa Enríquez  
5
7
denominado Naranjo, en donde quedó sepultado por la Cruz Roja”. En  
un párrafo final, escribe el párroco:  
No consta la inscripción de los otros muertos en la guerra Ambi – San  
José, por cuanto los empleados del Registro Civil de esta parroquia no  
se preocuparon de bajar al campamento, a fin de tomar los datos nece-  
sarios para hacer las inscripciones en esa oficina la que debe dar cuenta  
y razón de los muertos de cada parroquia de la República: el infrascrito  
Párroco no pudo bajar el 13, al campamento por cuanto los jefes de los  
militares de Gobierno se opusieron rotundamente en presencia de más  
de veinte pobladores; pude bajar por la tarde, ya de que regresaron los  
militares para Ibarra; pero hasta esa hora ya la Cruz Roja de Urcuquí  
había sepultado los cadáveres, sin preocuparse o sin poder averiguar  
siquiera los nombres y apellidos de los difuntos.- (f) D. Almeida Mar-  
cillo.5  
8
Posteriormente se procedió a tomar declaraciones a los pri-  
sioneros, así lo comunica, vía telegráfica el intendente de Imbabura,  
con fecha 15 de septiembre de 1924, dirigido al ministro de Gobierno:  
Hasta este momento las cinco de la tarde se han recibido diez declara-  
ciones, de ellas aparecen caudillos Jacinto Jijón Caamaño, jefes princi-  
pales, Manuel Sotomayor Luna, Belisario Reyes, Teófilo y José María  
Landázuri, Alberto Egas y Jorge Subía. Se continúa recibiendo con toda  
actividad más declaraciones.59  
El Jefe de Operaciones del norte, General Francisco Orellana,  
en su parte, solicita el ascenso inmediato de varios jefes y oficiales  
militares, en razón de la victoria y tomaron parte en el combate.  
Ellos son los señores Coronel Rafael A. Puente, Teniente Coronel Ale-  
jandro Solís O., Filemón Borja y Arístides Salcedo. Además, el Jefe  
de Operaciones del Norte escribe:  
Quiero dejar constancia ante la Nación y el partido Liberal de los nom-  
bres de los señores Elías Monje, Federico Larrea, Honorio Gómez de la  
57 Libro de defunciones de la parroquia San Miguel de Urcuqui…, cit…p. 5.  
58 Libro de defunciones de la parroquia San Miguel de Urcuqui…, cit…p. 5.  
59 El Comercio. 15 de septiembre de 1924. p. 8.  
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La guerra del Ambi–San José  
Torre, Comandante Luis Cornejo y Subteniente Artieda, quienes asis-  
tieron a la acción de armas y han cooperado de una manera decisiva  
por sus indicaciones oportunas, para obtener el triunfo completo sobre  
el enemigo.60  
También menciona a Rafael Rosales y al doctor Agustín Ro-  
sales por su apoyo importante.  
En una parte de la nota, “Lo que tenía que ser”, se describe la  
batalla del día doce de septiembre, con expresiones literarias, así:  
No tardan en llegar las noticias sobre la aproximación del buscado ene-  
migo. Ya se ve en el estratégico escenario en donde se espera el choque  
formidable. Los cronómetros marcan las 3 de la tarde, cuando la explo-  
ración de caballería se vio obligada a romper sus fuegos contra las  
avanzadas ‘curuchupas’. Acto continuo se inicia el bautismo infernal  
de sangre y fuego. La vorágine es troglodita, crispante y furibunda; el  
crepitar de las ametralladoras y de la fusilería es ensordecedor; la ace-  
rina vocinglería aúlla pidiendo muerte en cada metro del terreno. Las  
ordenes de choque son enérgicas, prontas y bien ejecutadas por los de-  
fensores del orden. El feroz empuje del ejército regular paradigmático,  
pero muchas veces estuvo en peligro por la tenaz resistencia que opo-  
nían los no menos valientes facciosos. Sigue el coro de balas entonando  
su canción de exterminio. La Insaciable no da tregua a sus víctimas y  
61  
ambula en el sector rugiente imponiendo su cetro macabro.  
En la ciudad de Tulcán, con el auto cabeza del proceso, se  
toman declaraciones para descifrar los hechos e identificar a los par-  
ticipantes.  
El 15 de septiembre de 1924, ante el juez de Letras principal  
de Hacienda, señor Darío Guerrero Sosa, declara el testigo Flavio  
Coral, ecuatoriano, originario de Tulcán, mayor de edad y secretario  
de la Gobernación, que por su ocupación pudo conocer los oficios  
que llegaron al señor gobernador de la Provincia, en los que le in-  
formaban que el 7 de septiembre “…se compraba armas y municiones  
6
0 Boletín número 4. Parte oficial del Combate del 12 del presente, que eleva el señor coronel  
Rafael Puente, Sub jefe del Estado Mayor General en campaña al señor jefe de operaciones  
General Orellana; combate que se verificó en las haciendas, El Puente, San Vicente y San  
José, en la provincia de Imbabura”. El Comercio de 15 de septiembre de 1924. p. 2.  
1 Lo que tenía que ser. Sargento Pay. El Comercio, …, cit., p. 4.  
6
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Bayardo Ulloa Enríquez  
en la ciudad de Ipiales; que los agentes para recolectar estas armas eran los  
señores Belisario Reyes y José María Landázuri”, y que las armas fueron  
retiradas en el punto denominado “El Charco”. Presume que las  
armas fueron entregadas por algunos agentes de Colombia, que  
luego pasaron por la vía del “Llano Grande” a Huaca y a acampar  
en la Banda, Piartal y hacienda del Vínculo. Que están involucrados  
varios empleados públicos. Se desplazaron a la hacienda San José y  
otras cercanas, en el mismo sector. Al paso de los revolucionarios,  
éstos fueron destruyendo las líneas de teléfono y telégrafo, logrando  
62  
incomunicar a las poblaciones del norte.  
Otro de los testigos; Isaac Mora, comparece el día 17. Agri-  
cultor, casado, natural de Ancuya y residente en el sitio de ‘Las Jun-  
tas’, en el ejido sur de Tulcán. Relata que el día domingo 7 de  
septiembre, Alfonso Burgos le manifestó que en esa fecha estallaba  
la revolución en contra del gobierno y que debía asistir al punto  
“Calle Larga” en la loma de Taya. Así lo hizo, y estuvo a las 6 de la  
tarde, pero en el lugar no encontró a nadie, por lo que se hospedó,  
esa noche, en la casa de Elías Bolaños, y en la mañana del siguiente  
día se fue a Huaca y se incorporó al grupo revolucionario que acam-  
paba en Cuasmal; de allí marcharon a Bolívar, y, luego, a San Rafael,  
lugar en que pernoctaron hasta el día 11, por la tarde. Había unos  
5
00 hombres; “200 armados con rifles de muy diversos sistemas”, “57  
hombres con machetes y el resto desarmados”, y se sumaron más “soldados”  
de las inmediaciones, dando un total más o menos 700 personas.  
63  
Por San Rafael, llegaron a Chalguyacu y desde allí por las  
orillas río Chota alcanzaron Salinas, en donde se quedaron la noche  
del 11, y al medio día del día siguiente, llegaron hasta la hacienda  
San José, en donde les esperaban otros cien hombres armados con  
rifles “bastante buenos”. Les dieron algo de comida. Llegó la noticia  
de que se acercaban las fuerzas del gobierno y se aprestaron para el  
combate. Hubo desorden y confusión. Se produjeron las primeras  
descargas. Arreciaron los disparos y la contienda duró hasta las cinco  
6
2 El verdadero origen de los últimos movimientos revolucionarios. Copia del de declaraciones  
en el Ministerio de Justicia. Tulcán. Diario El Comercio, 26 de septiembre de 1924. Año.  
XIX. Nº 6851. p. 2  
63 El verdadero origen de los últimos movimientos revolucionarios, … cit., p.2  
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La guerra del Ambi–San José  
de la tarde, a las seis ya estaban derrotados. Los que sufrieron más  
los efectos de los disparos fueron los del ala derecha de la línea de  
combate. Enumera los grupos de afectados: “del Ángel, Aliso, Huaca,  
64  
Tulcán, San Gabriel y Bolívar”. (…) había seis Batallones compuestos de  
la gente de Tulcán, Huaca, San Gabriel, El Ángel, Bolívar y la fracción de  
hombres que estuvo en San José, los que llevaban los nombres de ‘Jacinto  
Jijón y Caamaño’, ‘Restauradores’, el del Angel, no recuerdo, ‘Montufar’,  
65  
Bolívar’, respectivamente….  
Los jefes del Batallón Jacinto Jijón y Caamaño, los señores  
doctor Luis Rosero N., Manuel J. Martínez y Modesto Padilla, pri-  
mero, segundo y tercero, en su orden. El Jefe de toda la facción era  
Jacinto Jijón y Caamaño, luego don Belisario Reyes y un señor de  
apellido Gómez.66  
El declarante, dice, que:  
(…) también vio en la revuelta y los conoció a los señores Amable Gue-  
rrón, abanderado; Enrique Guerrón, Miguel Fierro, capitán; Manuel  
Antonio Fierro, jefe de uno de los cuerpos; Carlos Rojas, Sixto Jácome,  
Moisés Lanas, Azaél Morales, José Antonio Villagómez, Luis Rosero  
Encalada, capitán; Manuel Pazmiño, Leónidas Pazmiño, Emilio Lan-  
dázuri, capitán ayudante; Ezequiel Landázuri, Alfonso López, Ene-  
diano Ruiz, jefe de uno de los cuerpos; Antonio Castillo, Carlos  
Jiménez, capitán; Patrocinio Chamorro, José María Landázuri, coman-  
dante; Abelardo Guerrón, Luis Villota, Alfonso Villarreal, Rafael Villa-  
rreal, Miguel Terán, subteniente; Rafael Yépez R., capitán; Mesías  
Salcedo, capitán; Abraham Jácome, Agustín Martínez, Jesús Martínez,  
Amador Cusangua, Luis Lomas, Luis Orbe, Enrique Ponce, Nicanor  
Cusangua, Tomás Delgado, Isaac Delgado, Euclides Ayala, Abraham  
Revelo.6  
7
El día 18 de septiembre, en Tulcán, declara, José María Pue-  
tate, natural de Huaca y residente en la loma de Chauchin, soltero y  
agricultor. Manifiesta que el día ocho, cuando estaba en las labores  
de cortar trigo en la loma de Chauchín, escuchó pasar a los revolu-  
64 El verdadero origen de los últimos movimientos revolucionarios, … cit., p. 2  
65 El verdadero origen de los últimos movimientos revolucionarios, … cit., p. 2  
66 El verdadero origen de los últimos movimientos revolucionarios, … cit., p. 2  
67 El verdadero origen de los últimos movimientos revolucionarios, … cit., p. 2  
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Bayardo Ulloa Enríquez  
cionarios y supo que habrá guerra. Se encontró con “Rosalino Ibarra  
y José María Landázuri”, quienes con engaños le convencieron para  
tomar parte de la revuelta, porque le dijeron “que todo hombre debía  
ser patriota”, y que los revolucionarios iban a defender a la Patria,  
echando abajo al gobierno.68  
Fueron a Huaca y luego a Piartal “en donde bajaron tres cargas  
de rifles y dos de parque, los que venían de Colombia”. Armas que repar-  
tieron pero que fueron escasas porque no alcanzaron para todos,  
quedando desarmados como fue el caso del declarante.  
Se formó un batallón con los huaqueños y marcharon a Bo-  
lívar, y al amanecer del siguiente día llegaron a la hacienda San Ra-  
fael, y el 11 a las 2 de la mañana llegaron a la Salinas, para el día doce  
salir a la hacienda San José, a la que llegaron a las una de la tarde.  
Allí se encontraron con un contingente de 200 hombres armados de  
rifles y machetes.69  
La banda de música de los conservadores  
Un grupo importante de la población de El Ángel (Provincia  
del Carchi), participó en la guerra, y estos, en su mayoría miembros  
de la banda de músicos; director, Dimas de la Cadena Báez, sus her-  
manos Isaac y Segundo, Arsenio de la Cadena Guerrero, Manuel  
Pozo, Miguel de la Cadena Hernández, José Enríquez, Manuel Sal-  
cedo, Misael García, Reinaldo Salcedo, Alejandro Enríquez, Sixto Ca-  
sanova Vinueza y su hermano Ángel (que tenia apenas15 años),  
Nicolás Miño, N. Landázuri, Segundo Teodoro Salazar, Severo de la  
Portilla, Sixto Benjamín Hernández Cadena, Elías Mier, Abelino  
Ponce.7  
0
De su acostumbrado trajín de las retretas populares en el par-  
que, de sus acompañamientos fundamentales en las mingas de largo  
aliento, así como de la animación de las fiestas de las parroquias o  
en los patios familiares, y quizá en el pasado, el tamborilero y el cor-  
68 El verdadero origen de los últimos movimientos revolucionarios, … cit., p. 4  
69 El verdadero origen de los últimos movimientos revolucionarios, … cit., p. 4  
70 Leopoldo Jibaja Rubio, El ayer de un pueblo de la sierra 1534–1950. S/Ed. 1999.p. 57  
BOLETÍN ANH Nº 205 • 81–112  
108  
La guerra del Ambi–San José  
neta, estuvieron presentes en la lectura de los bandos dispuestos por  
las autoridades de este pueblo. De allí, a involucrarse en la guerra,  
fue significativo para estos músicos porque en todo ejército había  
costumbre, tener su “banda de guerra”, eran palabras mayores. La  
banda era una permanente arenga musical y, además, enviaba todas  
las contraseñas para avanzar, detenerse, entrar a degüello o penosa-  
mente tocar la retirada. Y sin más, los músicos, menos su director,  
también se engancharon con otros que bajaban del norte, muchos  
pastusos y paisanos conocidos, a defender la causa de los “curuchu-  
pas” y en contra de los colorados que ostentaban el poder.  
El escritor Jibaja, transcribe la información que le diera don  
71  
Víctor Humberto de la Cadena, un angeleño que vivió en esos años;  
dijo: “La banda acompañó a los militantes del Partido Conservador Ecua-  
toriano, a la hacienda San José, a excepción de su director señor Isaac de la  
Cadena, donde fueron sorpresivamente atacados por el batallón de caballería  
72  
acantonado en Ibarra, en el momento del almuerzo”.  
Fallecieron en la Guerra de San José; Reinaldo Salcedo inter-  
prete del saxofón, y N. Landázuri, apodado, ‘El Pipón’, que tocaba  
el trombón. Aparte de los miembros de la banda falleció un señor de  
apellido Lomas, todos ellos de El Ángel y un vecino de Bolívar lla-  
mado Mariano Grijalva. Fueron tomados como prisioneros 72 hom-  
bres. Los trofeos rescatados por el ejército del gobierno fueron: “4  
banderas, 105 fusiles de diferentes sistemas, 3850 tiros de diferentes calibres,  
73  
4 machetes, 25 revólveres y 2 cornetas”.  
5
7
1 Víctor de la Cadena Vinueza, “Verdadero cronista de El Ángel, y sabio sobre la historia de su pueblo  
entre 1850 y lo que va de ahora”, dice de él, Fernando Jurado Noboa, presidente vitalicio de la  
Sociedad Amigos de la Genealogía, en el prólogo del libro de Leopoldo Jibaja Rubio; El ayer  
de un pueblo de la sierra, 1534 – 1950. Colección Pueblos y Gente de Carchi y Nariño. Tomo 1.  
1
999. 500 p. Don Víctor de la Cadena, murió en Quito en 1995.  
7
2 Leopoldo Jibaja Rubio, El ayer de un pueblo de la sierra …, cit., p. 60  
7
3 El Comercio. 16 de septiembre de 1924. Boletín número 4. Primera pagina. Parte oficial del  
Combate del 12 del presente, que eleva el señor coronel Rafael Puente, Sub jefe del Estado  
Mayor General en campaña al señor jefe de operaciones General Orellana; combate que se  
verificó en las haciendas, El Puente, San Vicente y San José, en la provincia de Imbabura”.  
El Comercio de 15 de septiembre de 1924.  
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Otros más fueron combatientes y se refugiaron en El Ángel;  
los hermanos Luis y José Ortiz, su primo José Miguel Ortiz. Los her-  
manos: José y Salvador López, Luis Terán, Luis Guerrero, Julio An-  
74  
drade, Aurelio Salazar Herrera y Enrique Mier Zuleta.  
Según Jibaja, los prisioneros sufrieron interrogatorios y pade-  
cieron con la tortura de la “Trapichada” que consistía en aplastarles  
sus miembros o cuerpo con pesos excesivos. Muchos tuvieron que  
correr a ponerse a buen recaudo y eligieron para su auto destierro a  
la población de El Cumbal y otras localidades en las que, siempre,  
las familias angeleñas tuvieron su relación de parentesco y amistad.  
Ángel Casanova Vinueza fue llevado por los amigos de su madre,  
por el páramo hasta Ipiales y de allí a Bogotá, en donde se estableció  
hasta su muerte el 15 de junio de 1995, a sus 86 años de edad. Nunca  
75  
regreso a El Ángel, ni siquiera a los funerales de su padre.  
Conclusiones  
Las fuerzas del partido conservador ecuatoriano o Ejército  
Restaurador del Norte, estuvo constituido por soldados, en su ma-  
yoría, reclutados de las provincias del Carchi e Imbabura, y, apo-  
yados, por un fuerte contingente de mercenarios colombianos, que  
se enfrentaron con el Ejército del Ecuador.  
Había asumido la Presidencia de la república el doctor Gon-  
zalo S. Córdova, que respondía al Partido Liberal.  
En los documentos que dan cuenta de los acontecimientos  
previos y posteriores a la guerra del Ambi–San José, se aprecia, que  
en el Ejército Ecuatoriano, hay una clara defensa del Partido Liberal,  
en ese entonces en el poder, pues, en el país se discutía sobre el libe-  
ralismo científico, que pedía que se gobierne con el partido y exclu-  
sivamente con su gente.  
Se consolida un fuerte apoyo de las fuerzas políticas nacio-  
nales, cuando se argumentó la presencia de los colombianos; consi-  
derando este hecho como una invasión extranjera y la violación del  
territorio patrio.  
7
7
4 Leopoldo Jibaja Rubio, Leopoldo. El ayer de un pueblo de la sierra …, cit., p. 60  
5 Leopoldo Jibaja Rubio, Leopoldo. El ayer de un pueblo de la sierra …, cit., p. 61  
BOLETÍN ANH Nº 205 • 81–112  
110  
La guerra del Ambi–San José  
El desenlace fue fatal en las filas conservadores, teniéndose  
la pérdida de más de un centenar de soldados, 80 heridos y un nú-  
mero indeterminado de prisioneros y perseguidos. Las fuerzas de-  
fensoras del gobierno, en cambio, sufrió la baja de dos soldados y  
una decena de heridos.  
Bibliografía  
Boletín número 4. Parte oficial del Combate del 12 del presente, que eleva el  
señor coronel Rafael Puente, sub jefe del Estado Mayor General en cam-  
paña al señor jefe de operaciones general Orellana; combate que se verificó  
en las haciendas El Puente, San Vicente y San José, en la provincia de Im-  
babura”. El Comercio, 15 de septiembre de 1924. Año XIX. Nº 6840.  
Conatos Revolucionarios. El Comercio, 10 septiembre de 1924. Nº 6835. Año XIX.  
El Comercio, martes 16 de septiembre de 1924. Año. XIX. Nº 6841.  
El verdadero origen de los últimos movimientos revolucionarios. Copia del de  
declaraciones en el Ministerio de Justicia. Tulcán. Diario El Comercio, 26  
de septiembre de 1924. Año. XIX. Nº 6851  
Informe del Intendente de Policía, Alejandro Yépez. 12 de septiembre de 1921.  
AHMCYP. (Archivo Histórico del Ministerio de Cultura y Patrimonio).Iba-  
rra. 602/298/1/J  
JIBAJA RUBIO, Leopoldo, El ayer de un pueblo de la sierra 1534 – 1950, S/Ed.,  
Quito, 1999.  
La Administración 1924 – 1928. El Comercio, 1º de septiembre de 1924. Nº 6826.  
Año XIX.  
LABRIOLLE. (José María Velasco Ibarra). Acotaciones. El Comercio. 6 de sep-  
tiembre de 1924. Año. XIX. Nº 6831.  
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Libro de defunciones de la parroquia San Miguel de Urcuqui. Párroco, Darío  
Almeida Marcillo. Septiembre de 1924.  
Lo que tenía que ser. Sargento Pay. El Comercio, 17 de septiembre de 1924. Año  
XIX. Nº, 6842.  
Movimiento revolucionario. El Comercio. 12 de septiembre de 1924. Año XIX, Nº  
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Notas Políticas y Congresiles. El Comercio Nº 6834 de 9 de septiembre de 1924.  
Parte del Jefe de Operaciones del Norte. El Comercio, 16 de septiembre de 1924.  
Año IXI. Nº 6841.  
Renuncia de Augusto A. Recalde, como asesor del Alcalde segundo, por agre-  
sión recibida en la Portada de San Nicolás, en Mira. 15 febrero 1921. Ex-  
pediente de juicio. AHMCYP. Ibarra. Documento 602/298/1/J.  
Telegrama del Gobernador de la Provincia de Imbabura al Presidente de la Re-  
pública. Informa de los acontecimientos del Pueblo de Urcuquí. 5 octubre  
1921. Expediente de juicio. AHMCYP. Ibarra. Documento 602/298/1/J.  
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112  
La Academia Nacional de Historia es  
una institución intelectual y científica,  
destinada a la investigación de Historia  
en las diversas ramas del conocimiento  
humano, por ello está al servicio de los  
mejores  
intereses  
nacionales  
e
internacionales en el área de las  
Ciencias Sociales. Esta institución es  
ajena a banderías políticas, filiaciones  
religiosas,  
intereses  
locales  
o
aspiraciones individuales. La Academia  
Nacional de Historia busca responder a  
ese  
carácter  
científico,  
laico  
y
democrático, por ello, busca una  
creciente profesionalización de la  
entidad, eligiendo como sus miembros  
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profesionales,  
quienes  
entendiéndose por tales  
a
acrediten estudios de historia y ciencias  
humanas y sociales o que, poseyendo  
otra formación profesional, laboren en  
investigación  
histórica  
y
hayan  
realizado aportes al mejor conocimiento  
de nuestro pasado.  
Forma sugerida de citar este artículo: Ulloa Enríquez, Bayardo,  
"
La Guerra del Ambi-San José", Boletín de la Academia Nacional  
de Historia, vol. XCIX, Nº. 205, enero - junio 2021, Academia  
Nacional de Historia, Quito, 2021, pp.81-112