BOLETÍN  
DE LA ACADEMIA  
NACIONAL DE HISTORIA  
Volumen XCIX Nº 206-B  
Julio–diciembre 2021  
Quito–Ecuador  
ACADEMIA NACIONAL DE HISTORIA  
Director  
Dr. Franklin Barriga Lopéz  
Dr. Cesar Alarcón Costta  
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Université Paris Ouest - Francia  
Universidad de los Andes-Colombia  
BOLETÍN de la A.N.H.  
Vol XCIX  
Nº 206-B  
Julio–diciembre 2021  
©
ꢀ Academia Nacional de Historia del Ecuador  
ISSN Nº 1390-079X  
eISSN Nº 2773-7381  
Portada  
Corrida de “toros de pueblo”, en Pintag, Ecuador, 2018.  
Imagen capturada de un video producido por Toros y Toreros  
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Quito  
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diciembre 2021  
Esta edición es auspiciada por el Ministerio de Educación  
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2
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BOLETÍN DE LA ACADEMIA NACIONAL DE HISTORIA  
Vol. XCIX – Nº. 206-B  
Julio–diciembre 2021  
EL FÚTBOL Y LA SALUD EN LA HISTORIA  
–DISCURSO DE INCORPORACIÓN–  
Ramiro Montenegro López1  
El 28 de julio de 2021 llegó a mi conocimiento una grata co-  
municación en la que, entre otras expresiones, destacaba la siguiente:  
La Junta General de la Academia Nacional de Historia, en reconocimiento  
de los variados méritos académicos que usted ostenta, resolvió designarle  
Miembro Correspondiente de la institución”, indudablemente un gran  
honor para mí. Federico González Suárez, el portentoso prelado de  
la iglesia católica, gran historiador y fundador de esta gran institu-  
2
ción solía decir que el honor es el premio a la virtud, yo diría más  
bien que, en mi caso personal, esta enorme distinción es el resultado  
de la generosidad de sus directivos para aceptar mis modestos tra-  
bajos de investigación histórica en el ámbito del deporte y de la  
salud, investigación que, coincide con una certera afirmación del aca-  
démico Melio Sáenz: “La generación espontánea de conocimientos no  
existe. Ésta responde a la necesidad o al deseo de perfeccionarse como per-  
3
sona. Se cumplió mi anhelo de pertenecer a esta centenaria institu-  
ción que, haciéndome eco de las palabras de la académica M.  
1
Médico neurólogo nacido en San Miguel de Bolívar. Post grado de Neurología en UNAM e  
Instituto Nacional de Neurología de México. Jefe del servicio de Neurología del HCAM de  
1979 a 2013. Tiempo en el que ejerció la cátedra de esa materia en la Facultad de Medicina de  
la U. Central 1984. Ganador del Primer Concurso Nacional de Ciencias Médicas 1986. Jefe del  
Servicio de Neurología del Hospital Metropolitano. Miembro fundador y expresidente de la  
Sociedad Ecuatoriana de Neurología y de la Liga Ecuatoriana Contra la Epilepsia 1995. Gana-  
dor del Premio Enrique Garcés del Municipio de Quito 1998. Mejor Dirigente del Deporte Pro-  
fesional del Ecuador, nombrado por la Asociación de Perdiodistas Deportivos de Pichincha  
2001. Dirigente más destacado de los registros de AFNA 2005. Mejor neurólogo del Ecuador  
declarado por la IOCIM. Miembro de varias sociedades científicas nacionales e internacionales.  
Ha recibido preseas y reconocimientos de varias entidades, entre ellas Municipio de Quito,  
Consejo Provincial de Pichincha, Club de Leones, Universidad Central del Ecuador, GAD de  
San Miguel de Bolìvar, Hospital Metropolitano de Quito,etc.  
González Suárez, Federico. Defensa de mi Criterio Histórico. Quito: Ed. Publicaciones del Archivo  
Municipal de Quito, 1937  
2
3
Melio Sáenz, “Modelos: Complejidad y Realidad”. En: Boletín de la ANH. Vol XCVIII. Nº 204.  
1ª Ed. Quito: PPL impresores; 2020, pp. 289.  
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59  
Ramiro Montenegro López  
Cevallos Vásquez, es el templo de cristal de los escritores ecuatorianos  
que ha prodigado estela luminosa como surco de oro sobre el cielo cultural  
en este caso del país.4  
Para alcanzar este objetivo, me vi estimulado además por las  
atrayentes afirmaciones de su actual director, el Dr. Franklin Barriga  
López, quien en uno de sus innumerables discursos refiriéndose a  
la Academia Nacional de Historia, dijo lo siguiente:  
Entre sus objetivos y fines se encuentran la promoción de las  
ciencias históricas, el desarrollo de los estudios históricos en los dis-  
tintos ámbitos y especialidades, así como la promoción y fortaleci-  
miento de la enseñanza de la Historia, para fortalecer la identidad  
nacional, propiciar una cultura de paz que contribuya a una amistosa  
relación con los demás pueblos y países, estimular el desarrollo de  
una conciencia ciudadana de responsabilidad social orientada al  
amor al país, al civismo, al orgullo de pertenencia, al empleo y emu-  
5
lación de los ejemplos del pasado para el bien común. (sic)  
La antes mencionada comunicación de la ANH disponía tam-  
bién que, en ocasión de esta sesión solemne, pronuncie el correspon-  
diente discurso de ingreso, y es así como revestido de alta satisfac  
-
ción y consciente de la responsabilidad que hoy asumo, estoy ante  
ustedes para referirme a dos aspectos que, indudablemente, poseen  
su propia historia en todas partes del mundo: el fútbol y la salud,  
como parte de la Historia global. Pronunciar un discurso significa  
para mi llegar al auditorio con mensajes claros, precisos, educativos  
y aprovechables, y en los referidos ámbitos hay mucho que decir, y  
¿
cómo decirlo? Intentaré dejar algunas reflexiones y conceptos útiles.  
A fin de encontrar un modelo, un formato de discurso que me  
permita transmitir la esencia del relato histórico con diafanidad y  
transparencia, leí muchos discursos de incorporación a la Academia  
Nacional de Historia y me encontré con que, todos mostraban ex-  
traordinaria seriedad, hermosa literatura, extrema formalidad, to-  
ques históricos y mucho aporte tecnológico en diversos temas, pero  
4
5
M. Cevallos Vásquez, “Cultura Lojana”. En: Boletín de la ANH. Vol XCVIII. Nº 204. 1ª Ed. Quito:  
PPL impresores; 2020, p. 413.  
Franklin Barriga-López, “Bienvenida a los nuevos miembros de la Academia Nacional de His-  
toria Capítulo Loja”. Boletín de la ANH. Vol XCVIII. Nº 204. 1ª Ed. Quito: PPL impresores; 2020,  
p. 363.  
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El fútbol y la salud en la historia  
también, confirmaron mi sospecha de que la historia del deporte y  
la salud en nuestro medio no había merecido mayor atención, por lo  
tanto investigaciones en esos campos adquieren mayor relevancia.  
No tomar ninguno de los múltiples discursos como una guía,  
me permite, desde luego, mantener mi individualidad, la originali-  
dad de mis investigaciones y la autenticidad de ellas, así como, si  
durante esta prédica me aparto de la solemnidad mostrada en oca-  
siones previas, me adelanto en presentar las debidas disculpas y,  
antes de referirme específicamente a aspectos históricos futbolísticos  
y salubristas, quisiera manifestarles mis coqueteos y travesuras con  
la señora Historia. Así, pues, mi nexo con la Historia en realidad co-  
mienza a temprana edad, de forma anecdótica.  
A la edad de seis años y gracias a la excelencia de mi profesor  
de primer grado, el señor Jorge Jarrín, en la escuela fiscal 24 de mayo  
de mi pueblo natal, San Miguel de Bolívar, ya leía de corrido y  
cuando lo hacía en voz alta, mi abuela paterna me prestaba mucha  
atención. Al cabo de unos meses, mi aludida nana, una mujer de al-  
rededor de sesenta años, sumamente inteligente y ávida por adquirir  
conocimientos, pero analfabeta, llegó a un acuerdo verbal conmigo,  
según el cual, yo debía acompañarle a dormir, luego de que cada  
noche le leyera un pasaje de la Historia Sagrada y a cambio de ello,  
recibía un pago diario de dos reales (20 centavos de sucre). Todo iba  
muy bien, bajo la luz tenue de un candil, acompañada del inconfun-  
dible olor a kerosene y envuelto en un ponchito de lana de borrego  
que me rescataba del intenso frío andino leía noche tras noche las  
maravillosas páginas de la mencionada materia. Llegamos a domi-  
nar, con la abuela, los relatos de las vivencias de Abraham que, con  
el conocimiento de su esposa Sara logró engendrar a su hijo Ismael  
con su esclava Agar. Además, sobre la base de estas lecturas, cono-  
cimos los pasajes de Josué parando al sol, las aventuras de Noé en la  
construcción de su arca y su férrea resistencia al diluvio para preser-  
var la vida sobre la tierra, el padecimiento de Daniel en el pozo de  
los leones, el liderazgo de Moisés, etc., etc.  
En una de aquellas noches, profundamente dormido y so-  
ñando en que estaba arrimado a un árbol, había terminado remojando  
con orina la rabadilla de la abuela. Un sonoro grito suyo – guambra  
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Ramiro Montenegro López  
malcriado– me despertó asustado y no atiné sino a salir corriendo.  
La abuela rompió unilateralmente el convenio, contrató a otro nieto,  
yo dejé de percibir mis ingresos, pero me dejó la inquietud de conti-  
nuar en esas y otras lecturas históricas…  
Mientras cursé cuarto y quinto grados, el maestro Leandro  
Espinosa nos entregó a varios niños una colección de folletos edita-  
dos por alguna dependencia de la ONU; estos escritos se referían a  
las campañas libertarias en toda América Latina. Un verdadero te-  
soro que me condujo a familiarizarme con el protagonismo y las lu-  
chas del cura Hidalgo, de Gabino Gaínza y Dolores de Bedoya, de  
Bolívar, Sucre y Manuelita Sáenz, de José Gervasio Artigas, de Ber-  
nardo de O’Higgins, de José de San Martín, así como de los procesos  
históricos de la revolución francesa, de la independencia de Estados  
Unidos, de Washington, de Voltaire, de Robespierre, del liberalismo,  
el gorro frigio, La Marsellesa…  
Paso ineludible al colegio, donde se consolida mi gusto por  
la Historia, no sé, si por las increíbles glorias de Egipto, Grecia y  
Roma, enseñadas magistralmente por nuestra maestra señora María  
Murgueitio de Guerrero, o por su incomparable belleza femenina  
que dejaba atónitos a sus juveniles alumnos, cuyos devaneos imagi-  
narios resultaban difíciles de interpretar, imposibles de convertirse  
en realidad…  
El mundo seguía su marcha y los sucesos históricos se suce-  
dían con gran velocidad, imposible seguirlos a todos, aunque en el  
alma tierna, rebelde y expectante de los muchachos de las décadas  
de los 40 y 50 impactaron, de manera inusitada, determinados he-  
chos que, tomados bajo el encanto teórico del discurso político, pa-  
recían aplicables a la realidad nacional y que años después resultaron  
inútiles y desleales.  
Terminada la educación secundaria, en mi fuero interno se  
produjo una disputa entre dos hermosas disciplinas del conoci-  
miento humano con las cuales me identifiqué siempre, disputa ven-  
tajosamente superada por la imparcialidad del juez que todos  
llevamos recónditamente escondido en la infinidad del hipocampo  
y en las fibras más profundas del corazón. Tal juez llamado vocación  
se inclinó en favor de la Medicina, mi otra gran pasión y, dado que  
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El fútbol y la salud en la historia  
en aquellos tiempos era la medicina una estricta y exigente carrera  
universitaria, tuve que, con mucha pena, dejar de lado temporal-  
mente mi relación con la Historia.  
En el incesante devenir histórico, en la transformación de las  
sociedades, en la alternativa de dominio mundial en el concierto de  
las naciones, en el avance incontenible de la tecnología, aparente-  
mente fueron perdiendo protagonismo los conflictos armados y se  
abrió una enorme brecha entre los países inventores de los fantásti-  
cos avances tecnológicos que, al mismo tiempo, supieron explotar el  
talento humano a través de una prolija formación académica, y los  
países entrabados en disputas politiqueras y convertidos en simples  
consumidores de los inventos de las naciones pensantes y pragmá-  
ticas.  
En ese escenario desigual, caótico e irreverente, entendido  
en toda su dimensión por pocos y desdeñado por muchos, surgen  
manifestaciones humanas que captan la atención mundial como: la  
cultura, el deporte, la salud, la economía, la búsqueda del bienestar,  
la conservación de la naturaleza, la seguridad, entre otras, que son  
estímulos excitadores que tratan o teóricamente aspiran alcanzar un  
mundo más justo y equitativo, en contraste, lastimosamente contra-  
rrestados y hasta dominados por una serie de estímulos inhibitorios,  
perversos, orientados a mantener en la postración a la mayoría de  
países, destacando en el enmarañado desorden mundial, la delin-  
cuencia organizada, la drogadicción y el narcotráfico, el comercio ile-  
gal de armas, la trata de humanos, el calentamiento global, la  
sobrepoblación, el encarecimiento de bienes y servicios, la inseguri-  
dad alimentaria, la violencia interpersonal, intrafamiliar y comuni-  
taria, la corrupción globalizada, etc. Y, todos estos temas son motivo  
de tratamiento y registro histórico, con expertos dedicados a su in-  
vestigación especializada y a plasmarlos en documentos reales, se-  
rios y perdurables.  
En la actualidad la salud y el deporte como evidentes mani-  
festaciones de la cultura, ellas son el reflejo del poder de las naciones.  
Los campeonatos mundiales por deportes, los juegos olímpicos son  
la clara demostración del poderío de los países. Es sorprendente  
saber que mientras un país africano o latinoamericano con enorme  
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Ramiro Montenegro López  
esfuerzo logra y festeja a rabiar la obtención de una medallita, un  
solo deportista de algún país primermundista logra más de veinte.  
Definitivamente hay que producir historia en estos campos que en-  
señe a las nuevas generaciones e insistir en que sea aprovechada y  
sirva para no seguir en las mismas prácticas que, a la final traen re-  
sultados vergonzosos y decepcionantes.  
Y, hablando del ambiente nacional y, habiendo transitado lar-  
gos años en tareas deportivas y médicas, comprobé que la produc-  
ción de literatura histórica tanto en la salud como en el deporte es  
sumamente escasa, menos en éste que en aquella. Pocos nombres  
han destacado en la Historia de la Medicina, pero eso sí los que lo  
han hecho son médicos muy destacados: Los doctores Arcos, Virgilio  
6
7
8
Paredes Borja , César Hermida Piedra , Enrique Garcés , Eduardo  
9
10  
11  
Luna Yépez , Plutarco Naranjo Vargas , César Hermida Bustos ,  
Eduardo Estrella , Ramiro Estrella , Marcelo Cruz, Gustavo Vega ,  
12  
13  
14  
6
7
Virgilio Paredes Borja, Historia de la Medicina en el Ecuador, tomos 1 y 2; Editorial Casa de la  
Cultura Ecuatoriana, Quito, 1963.  
César Hermida Piedra, Alcoholismo, Offset Color, Cuenca 2007  
–––––, Apuntes para la historia de la medicina en el Azuay, Universidad de Cuenca, 1951  
–––––, y Plutarco Naranjo Vargas, Archivos de historia de la medicina, Colegio de Médicos del  
Azuay, Cuenca, 1984  
–––––, Crónicas de la historia de la Facultad de Medicina de la Universidad de Cuenca: Uni-  
versidad de Cuenca, 1993  
8
9
Enrique Garcés, Eugenio Espejo médico y duende, Casa de la Cultura Ecuatoriana, Quito, 1959  
Eduardo Luna Yepes, “Síndrome de Behcet: Informe de tres casos”, Revista de la Facultad de  
Ciencias Médicas, Vol. 13 Núm. 3-4, Quito, 1988.  
–––––, “Paquidermoperiostosis. Síndrome de Touraine - solente y gole. A propósito de un  
caso”. Revista de la Facultad de Ciencias Médicas, Vol. 15 Núm. 3-4, Quito, 1990.  
0 Plutarco Naranjo Vargas, Las Heladas y la necrosis fría de las plantas, Quito, 1947.  
1
1
–––––, El desarrollo de la ciencia en América Latina. El panorama del mundo de las ciencias, Quito,  
962.  
–––––, Manual de farmacología: Reacciones indeseables por drogas. Dos ediciones, México, 1968.  
–––––, Ayahuasca, religión y medicina, Quito, 1970  
–––––, Precursores de la medicina latinoamericana, Quito, 1978.  
–––––, Índice de la flora del Ecuador, Quito, 1981.  
–––––, Saber alimentarse, Quito, 1988.  
–––––, Salud familiar y comunitaria integral, Quito, 1990.  
–––––, Sífilis. Otra enfermedad que nos llegó de Europa, Quito, 1999.  
José Miguel Alvear Larenas, editor y compilador, Libro en homenaje al Dr. Plutarco Naranjo  
Vargas, Academia Ecuatoriana de Medicina, Laboratorios Life, Quito, 2011  
1 César Hermida Bustos, “Sumak Kawsay y salud”, Revista de la Facultad de Ciencias Médicas de  
la Universidad de Cuenca, s/a. pp-16-27  
1
1
2 Estrella Aguirre Eduardo, Medicina Aborigen. Quito: Ed. Época, 1977. 239 p.  
––––––, José Mejía: Primer Botánico Ecuatoriano. Quito: Ed. Abya-Yala, 1988. 100 p.  
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El fútbol y la salud en la historia  
1
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Alberto Quezada, Ernesto Cañizares , Alberto López Sarmiento ,  
17  
Tomás Alarcón , en tanto que, en la arena deportiva, pese a haber  
existido buenos comentaristas y relatores deportivos, no han tras-  
cendido porque no han dejado documentos escritos que confirmen  
su valía, podemos citar, desde luego, a los siguientes historiadores  
del deporte y especialmente del fútbol: Miguel Roque Salcedo, Ri-  
cardo Vasconcellos, Mauro Velásquez Villacís, Jaime Naranjo Rodrí-  
guez, Juan Reyes Daza, Blasco Moscoso Cuesta, Alfonso Laso  
Bermeo, Carlos Rodríguez Coll, Eduardo Vásconez, Pablo Montene-  
gro Zaldumbide, Patricio Icaza , Alfonso Harb, Gonzalo Melo Ruiz.  
El fútbol y la historia  
En el ámbito del fútbol los trabajos de investigación y pro-  
ducción histórica de Salcedo, Vasconcellos, Velásquez, Reyes Daza,  
Naranjo Rodríguez, Vásconez e Icaza y que constan en libros, revis-  
tas, periódicos resultan insuperables, pese a que no contaron con la  
facilidad de la tecnología actual; trabajos clásicos, repletos de verda-  
des, aunque amargas algunas de ellas y salpicados de hermosas  
anécdotas. A ellos debemos el conocimiento de los orígenes del bello  
1
3 Estrella R., Hercber S. et al. Evaluation of Iron Deficiency Anemia by Iron Suplentation in  
Children living at 2800 m of altitude. clin. chem.acta. 154. 1987.  
-
Estrella R. y otros. “Valores hematológicos en niños de 8 a 10 años de edad en 3 niveles de  
altitud en Ecuador”. Revista de la Facultad de Medicina de Quito. 17 (1-4) 1992.  
Estrella R., Estrella B., y otros. “Contaminación ambiental y enfermedades respiratorias en  
escolares de Quito”. Revista de la Facultad de Ciencias Médicas. Quito. 25 (2) julio 2000.  
Estrella R. Sociedad, salud y formación médica. Departamento de Cultura de la Universidad  
Central del Ecuador. Quito, 2004. (Premio Universidad Central del Ecuador).  
Estrella R. Breve Historia de la Medicina del Ecuador, Editorial Casa de la Cultura Ecuatoriana.  
Quito, 2013 (Premio Universidad Central del Ecuador)  
Estrella R, Salazar F, Paredes y, Estrella B. “Síndrome metabólico y factores de riesgo cardio  
-
-
-
-
metabólico en adolescentes de la ciudad de Quito: descubriendo una epidemia oculta” Re-  
vista de la Facultad de Ciencias Médicas (Quito)2016; 41 (1): 9 - 20  
-
Estrella R, Salazar F, Paredes y, Estrella B. “Predictores de riesgo cardio metabólico en ado-  
lescentes de Quito”. Revista de la Facultad de Ciencias Médicas, Quito, 2018  
4 Gustavo Vega Delgado, El mundo mítico ritual y simbólico de la medicina y la salud, Universidad  
de Cuenca, Departamento de Difusión Cultural, cuenca, 1995  
5 Ernesto Cañizares Aguilar, Crónicas Médicas Rurales. Cuenca: Ed Barricada, 1977  
6 Alberto López Sarmiento, “Una Historia de servicio”. En: HCAM Hospital Carlos Andrade  
Marín un hospital amigable. 1ª ed. Unimarket, Quito, 2011, pp.46-51.  
7 Tomás Alarcón Guzmán, Cisticercosis del Sistema Nervioso. 1ª ed. Impresión Offset Abad Cía.  
Ltda., Guayaquil, 1999  
1
1
1
1
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65  
Ramiro Montenegro López  
deporte en el Ecuador, de su llegada a Guayaquil de mano de los  
hermanos Juan Alfredo y Roberto Wright, en el ocaso del siglo 19;sa-  
bemos también de la fundación del primer equipo, el Club Sport  
Guayaquil integrado por jóvenes de la “crema y nata” de la sociedad  
porteña en abril 23 de 1899; de su evolución y expansión al resto del  
país, comenzando por Quito, donde los curiosos guambras del Co-  
legio Mejía se convierten en los primeros cultores del naciente de-  
porte en 1906, apareciendo el primer equipo, el Club Sport Quito  
recién el 11 de noviembre de 1908, vale decir “apenas” 45 años des-  
pués de su nacimiento en Inglaterra.18  
De allí para delante el avance del fútbol es incontenible y con  
mayor o menor fuerza se extiende por todo el territorio nacional, vie-  
nen los torneos y campeonatos inicialmente locales y provinciales y  
posteriormente nacionales, la incipiente participación internacional,  
la visita de grandes equipos latinoamericanos y europeos que deja  
grandes enseñanzas y el deseo de emular su crecimiento y desarrollo.  
Ahí están los historiadores que son, básicamente, los periodistas de-  
portivos antes mencionados encargados de relatar, con lujo de deta-  
lle, la competencia en el fútbol, convertido en agente de desarrollo,  
en impulsador de la economía, en demandante exigente de la cons-  
trucción de escenarios, de contar con ropa e implementos deportivos  
apropiados, de medios de comunicación, de transporte.  
El fútbol se vuelve generador de empleo y trabajo para una  
serie de profesionales en los campos de: la psicología, la medicina  
deportiva, la nutrición, el marketing, el diseño gráfico, el periodismo  
deportivo, la radio, la TV, la prensa escrita, últimamente en grave  
riesgo de desaparecer por el incontenible dominio del poder digital,  
entre otras profesiones colaterales al deporte, y, de todo esto, es la  
historia la encargada de relatarlo de preservarlo y hacerlo perdura-  
ble. Los historiadores que son relatores circunstanciales y los perio-  
distas deportivos que escriben crónicas en medios impresos o en el  
internet, nos han traído a la memoria la incontenible cascada de  
eventos futbolísticos que también ha llegado con vicios de corrup-  
18 M. Velásquez, El Fútbol Ecuatoriano y su Selección Nacional. 1ª ed. Guayaquil: Poligráfica C.A.;  
1
998, pp. 40.  
Ramiro Montenegro, Aucas Época de Esplendor y Gloria 1945-1962. 1ª ed. Quito: Argudo y Aso-  
ciados Impresores; 2012, pp.26.  
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66  
El fútbol y la salud en la historia  
ción (FIFA Gate),19 de sobornos, de resultados sospechosos, de un  
grave y dañino regionalismo que no permitió que Ecuador alcance  
su meta tan anhelada de llegar a un campeonato mundial a pesar de  
contar con figuras futbolísticas de nivel internacional, lo que si se  
logró cuando fue dejado atrás gracias al trabajo de determinados di-  
rigentes deportivos.  
Ese regionalismo fanático y perverso, golpeó cruelmente, la  
autoestima de los ecuatorianos, cuando se conformaban selecciones  
con jugadores de una determinada región y se dejaba de lado a otros  
probablemente mejores pero que desarrollaban su actividad en otra  
región no manipulada por los fomentadores de tan censurable prác-  
tica y los resultados eran catastróficos. Viene a mi mente por ejemplo  
aquella goleada de 8-1 que le propinó el River Plate argentino a una  
preselección nacional integrada solo por costeños, resultado que no  
se aparta de la mente y que, con seguridad está inscrito en el libro  
de los record Guinnes, porque los 8 goles del equipo ganador los  
20  
anotó su estrella Luis Artime.  
Había y hay que escribir la historia del deporte y del fútbol  
por supuesto, porque también contribuye con algunos logros que ali-  
mentan el ego y el orgullo nacional, porque es una actividad que tiene  
connotaciones sociológicas en la identidad nacional, en la organización  
de las barras bravas, en el uso político, y siguiendo al periodista y fi-  
lólogo alemán Santiago Flores Álvarez-Ossorio, el fútbol es un agente  
de la sociedad de masas y el mundo se dirige y puedo decir que está  
inmerso en la globalización y con este juego se está produciendo una  
especie de “gol-balización”. El balón se lleva a todas partes, hay goles  
en cualquier rincón de la aldea global. El deporte –dice- tiene una gran  
repercusión social y podría utilizarse para hacer buenas obras, para  
construir una sociedad plural con unos valores éticos de solidaridad,  
21  
compañerismo e igualdad de condiciones para todos.  
1
9 Duber Luis Piñeiro, “El ‘FIFAgate’: uno de los escándalos más grandes del deporte casi es  
historia”, Sputnik.26-08-2021. Ver en: https://mundo.sputniknews.com/20210826/el-fifa-  
gate-uno-de-los-escandalos-mas-grandes-del-deporte-casi-es-historia-1115417036.html  
(
14-01-2022)  
0 River Plate goleó a Preselección por 8-1. El Comercio 1963 febrero 4: Sección Deportes pàg 12  
col 1)  
2
2
(
1 Santiago Flores Álvarez-Ossorio. Fútbol y manipulación social – CAFYD. https://www.  
cafyd.com/HistDeporte/htm/pdf/2-13.pdf  
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67  
Ramiro Montenegro López  
Mario Vargas Llosa por su parte dice: “El fútbol es en sí un  
asunto serio y no hay duda que a través de él, sociedades como las nuestras  
se “dramatizan” a sí mismas, es decir se auto descubren, a la vez que hacen  
explícitos principios y actitudes que pasan inadvertidos en la vida cotidiana.  
En nuestros países, este deporte es un instrumento de integración y de coe-  
22  
xistencia social…”, pero el fútbol hace mucho que dejó de ser tan  
solo un deporte, hoy es empresa, un negocio, fuente de presión a los  
organismos administradores del mismo UEFA, CONMEBOL, FIFA.  
Hace pues falta escribir su historia y promocionarla para que  
definitivamente la gran afición esté alerta ante tanto riesgo, a cambio  
de transitorias alegrías. Hay, desde luego, pensadores muy valiosos  
que se niegan a aceptar la distorsión que ha sufrido esta tan querida  
y difundida disciplina deportiva, Eduardo Galeano por ejemplo ma-  
nifiesta su desacuerdo cuando expresa lo siguiente:  
No creo que tanta perversidad pueda imputarse al fútbol con algún  
fundamento de causa: No niego que el fútbol empieza por gustarme,  
y mucho, sin que eso me provoque el menor remordimiento ni la sen-  
sación de estar traicionando a nada ni a nadie, confeso consumidor del  
opio de los pueblos. Me gusta el fútbol, sí, la guerra y la fiesta del fút-  
bol, y me gusta compartir euforias y tristezas en las tribunas con mi-  
llares de personas que no conozco y con las que me identifico  
23  
fugazmente en la pasión de un domingo de tarde.  
Albert Camus inclusive va más allá, según su comentario:  
…lo que más sé a la larga, acerca de moral y de las obligaciones de los hom-  
2
4
bres, se lo debo al fútbol”, expresión que a lo mejor contrarreste la  
opinión de Jorge Luis Borges, para quien a un juego que a él le pare-  
25  
cía frívolo, se le dio excesiva importancia. Y, a futuro debemos se-  
guir escribiendo la historia del deporte y del fútbol por supuesto y  
2
2
2
2
2 Mario Vargas-Llosa, “El Opio del Pueblo”. En: Sueños a la Redonda. 1ª Ed. Ventana Creativa,  
Medellín, 1998, pp. 87-88.  
3 Eduardo Galeano, “Prólogo de pocas palabras”. En: Sueños a la Redonda. 1ª Ed. Ventana Crea-  
tiva, Medellín, 1998, p. 49.  
4 A. Camus, “Lo que le debo al fútbol”. En: Sueños a la Redonda. 1ª Ed. Ventana Creativa, Me-  
dellín, 1998, p.79.  
5 La memoria de otro gesto. El encuentro de Menotti con Jorge Luis Borges. En: Sueños a la  
Redonda. 1ª Ed. Medellín: Ventana Creativa; 1998, pp. 43.  
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El fútbol y la salud en la historia  
ojalá aparecieran escritores serios en ese campo, con la misión de  
mantener informada a la afición de forma actualizada. En necesario  
también hacer justicia y recuperar el gran protagonismo que han te-  
nido clubes, jugadores y dirigentes que por factores incluso extra fut-  
bolísticos lo perdieron y se encontraron con barreras infranqueables  
que les han impedido recuperar la gloria perdida.  
La historia y la medicina  
Indudablemente cuando nos referimos a la relación entre la  
Historia y la Medicina, encontramos una simbiosis inimaginable, im-  
posible de separar y, gracias a la primera ha llegado hasta nuestros  
días el conocimiento de que la medicina es tan antigua como el hom-  
bre. En forma rudimentaria ha estado presente incluso en la deno-  
minada prehistoria, período que se extiende desde la aparición del  
26  
ser humano sobre la tierra, hasta el año 4000 a. C. En esa época se  
inventa la escritura en la Mesopotamia y ésta sirve como punto de  
27  
separación entre la prehistoria y la historia desde el año 4000.  
Se describe que en la prehistoria, existieron tres tipos de medicina:  
la empírica, la instintiva y la mágico-religiosa, cada una de ellas con  
características propias y ya en la historia propiamente dicha desde  
el año 4000 a.C. para delante la medicina Mesopotámica estaba ba-  
sada en la magia contra los espíritus malignos y para lo que a noso-  
tros más nos interesa, esto que se refiere en los albores de la medicina  
y de la historia, coincide con la misma concepción de nuestra medi-  
28  
cina autóctona o aborigen que se ubicaría más bien en la prehisto-  
2
2
6 Editorial Etecé, Prehistoria. Ver en: https://concepto.de/prehistoria-2/ (12-12-2021)  
7 El fin de la prehistoria y el inicio de la Historia es, así, materia de debate, ya que civilizaciones muy  
antiguas como los incas y mexicas en América, o en África el Gran Zimbabue o el Imperio  
de Ghana, o los Jemeres del sudeste asiático, solían ser considerados parte de la prehistoria  
por no haber conocido la escritura, pero sus modos de vida eminentemente urbana y socie-  
dades complejas son más característicos de la Historia antigua. Fuente: ttps://concepto.  
de/prehistoria-2/ (12-12-2021)  
2
8 Definición de Medicina tradicional: “es la suma total de conocimientos, técnicas y procedimientos  
basados en las teorías, las creencias y las experiencias indígenas de diferentes culturas, sean o no ex-  
plicables, utilizados para el mantenimiento de la salud, así como para la prevención, el diagnóstico, la  
mejora o el tratamiento de enfermedades físicas y mentales. En algunos países se utilizan indistinta-  
mente los términos medicina complementaria/alternativa/no convencional y medicina tradicional”.  
En: http://pueblosindigenas.bvsp.org.bo/php/level.php?lang=es&component=50&item=3  
BOLETÍN ANH Nº 206-B • 59–78  
69  
Ramiro Montenegro López  
ria, puesto que los asentamientos humanos que se posicionaron en  
el territorio que a futuro sería el Ecuador y que llegaron hace 13 o 14  
0
0 años por diversas corrientes migratorias, no conocían la escritura.  
La medicina autóctona en principio igual a la practicada en  
la Mesopotamia y en las diferentes regiones del continente ameri-  
cano se basaba en una especie de pensamiento mágico, unido a  
29  
creencias en dioses e ídolos a los que rendían culto. El animismo,  
el antropocentrismo y el espiritismo son los componentes de las  
creencias y del pensamiento de los nativos. El hombre primitivo  
piensa que hay espíritus dispuestos, protectores como la Pacha-  
mama, el maíz, la papa, los achachaw chivas (espíritu de los antepa-  
sados), y espíritus dañinos como el viento o huaira, los torrentes, los  
despeñaderos, el trueno, el rayo y desde luego las enfermedades.  
Cfr. Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud. Pautas ge-  
nerales para las metodologías de investigación y evaluación de la medicina tradicional. Ginebra,  
OPS/OMS, 2002. Disponible en: http://www.ops.org.bo/textocompleto/pi31763.pdf  
(
13-12-2021)  
2
9 Isabel Rovira Salvador: El animismo: ¿el origen de las religiones? “Este concepto abarca toda  
una serie de creencias según las cuales tanto los objetos, como las personas o cualquier pieza  
de la naturaleza poseen un alma y consciencia propia.  
Dicho de otra manera, según los seguidores del animismo, existen toda una serie de entes  
espirituales, de entre los cuales se incluyen en alma humana, que ocupan todo tipo de seres  
y objetos tanto animados como inanimados, por lo que todo aquello que nos rodea, todos y  
cada uno de los elementos que existen en el mundo, poserían un alma o una esencia de cons-  
ciencia.  
No obstante, existen diversas variantes de esta doctrina, como aquella en la que se acepta la  
existencia de una serie de seres espirituales y sobrenaturales personificados, los cuales poseen  
capacidad raciocinio, intelecto y voluntad y habitan dentro de todo tipo de elementos que, en  
principio, no son considerados por el resto de la cultura como seres vivos.  
Aunque estas creencias se remontan a época remotas, muy anteriores a la aparición de las  
religiones actuales, el animismo posee una gran fama alrededor de todo el planeta. El motivo  
es que la creencia en el alma es una constante que aparece en todo tipo de culturas y religio-  
nes independientemente de lo diversas que están sean.  
Existen ciertas variaciones dentro del animismo según la región del mundo y la cultura en  
la que este se establezca. Sin embargo, gozan de ciertos puntos en común y es todas ellas in-  
tentan encontrar una explicación o sentido a aquello que se encuentra más allá de la muerte, así  
como el establecimiento de un vínculo entre los seres humanos y todos aquello que les en-  
vuelven.  
En cuanto a si los objetos inanimados poseen o no un alma o consciencia interior, esta creen-  
cia varía también entre unas y otras regiones. En algunos de estos lugares, el animismo tam-  
bién consiste en la creencia de que algunos objetos inanimados, incluyendo también las  
manifestaciones y sucesos naturales como las tormentas o ciclones; lo cuales son considerados  
como expresiones de una conciencia inteligente” En: Psicología y Mente. Disponible en: .  
https://psicologiaymente.com/social/animismo (12-12-2021)  
BOLETÍN ANH Nº 206-B • 59–78  
70  
El fútbol y la salud en la historia  
El médico primitivo30 que tenía al mismo tiempo de sacer-  
dote, mago, curandero y brujo, recurría a prácticas orientadas a ex-  
pulsar a los espíritus malignos que se habrían apropiado del cuerpo  
del enfermo e incluían el uso de hierbas, brebajes, infusiones, fric-  
ciones, succiones, masajes, etc, prácticas que se realizaban al son de  
danzas macabras y atuendos horripilantes.  
Este sistema de medicina primitiva podríamos pensar que  
se habría modificado totalmente con la aparición inesperada de los  
incas en 1430 y no fue así: se notó cambios en la mayoría de costum-  
bres, dialectos y actividades laborales, pero poco apreciables en la  
medicina, apenas con la introducción de la práctica de procedimien-  
tos como la trepanación de cráneos, la amputación terapéutica y la  
punitiva y el uso de prótesis, así como también agregaron a las prác-  
ticas curativas el uso del tumi, del algodón, de las vendas y los apó-  
sitos e implementaron la balneoterapia.  
Así las cosas, sobrevino la conquista española, responsable  
de la llegada de tragedias sanitarias, de las repetitivas epidemias de  
31  
32  
sarampión y viruelas, gripe, sífilis, de garrotillo y alfombrilla que  
en 1645 liquidó a 11 000 cristianos, entre ellos a la venerable Mariana  
de Jesús Paredes. Los nefastos españoles no trajeron en sus expedi-  
ciones a médicos que se preocuparan de ellos mismos, peor de los  
conquistados. El primer médico español, el Dr. Adolfo de Valdés re-  
33  
cién llego a Quito en 1795. Lo admirable de esta época es la desta-  
3
0 En: La medicina de los pueblos primitivos se indica: “Aunque el concepto mágico-religioso de la  
medicina sea primitivo, eso no significa que sea cosa del pasado. Además, tampoco se limita  
a los grupos sociales y étnicos caracterizados por los antropólogos como primitivos, sino  
que persiste hasta hoy en muchas culturas de distintas partes del mundo, junto con otras  
tradiciones de épocas muy antiguas. En México forma parte importante de lo que se conoce  
como medicina tradicional, así como de muchas de las “curas” o “limpias” que todavía realizan  
a diario centenares de curanderos o brujos como “tratamiento” no sólo de toda clase de en-  
fermedades” En: http://bibliotecadigital.ilce.edu.mx/sites/ciencia/volumen3/ciencia3/154  
/html/sec_8.html  
3
1 Agustín Muñoz Sanz, médico del Hospital Infanta Cristina de Badajoz, “La viruela y el sa-  
rampión fueron perfectos aliados en el éxito de la conquista española de América”. Dispo-  
nible en: https://www.agenciasinc.es/Entrevistas/La-viruela-y-el-sarampion-fueron-  
perfectos-aliados-en-el-exito-de-la-conquista-espanola-de-America (12-12-2021)  
2 M. Cordero del Campillo, “Las grandes epidemias en la América colonial” Archivos de zoo-  
tecnia vol. 50, núm. 192, España, 2001, pp.597-612  
3
3
3 Ramiro Montenegro, Historia de la Medicina Rural en el Ecuador, 1ª Ed. Grupo Editorial Gráficas  
Amaranta, Quito, 2021, p. 19.  
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Ramiro Montenegro López  
cadísima participación en las tareas de salud pública del mayor genio  
que ha dado nuestro país, el Dr. Francisco Javier de Santa Cruz Es-  
pejo, quien aparte de su gran protagonismo en la atención de los en-  
fermos pobres y en el control de las epidemias, escribió su famoso  
libro reflexiones, publicado en 1785 y en el que consignó su teoría  
de que las enfermedades no se debían a factores sobrenaturales ni a  
castigo de Dios, sino a la invasión masiva de microbios a los que  
3
4
llamó “atomillos o corpúsculos vivientes”, adelantándose a Luis  
Pasteur en esta concepción en 70 años, pero claro Pasteur se desen-  
volvía en la gran ciudad de París y Espejo en una humilde y recón-  
dita comarca llamada la Real Audiencia de Quito, perdida en las  
estribaciones de los Andes.  
La medicina tradicional herbario-mágica continuaba impo-  
niéndose aún, habiendo llegado la época republicana, en la que in-  
dudablemente hay impulsos poderosos para el progreso y desarrollo  
de la medicina, por parte de los gobiernos de Gabriel García Moreno,  
3
5
de Eloy Alfaro y posteriormente de Isidro Ayora, destacando en  
esta época el gran aporte nacional a la medicina mundial con el ha-  
llazgo del árbol de la quina o cascarilla, en 1638 por parte del indí-  
gena de Malacatos Pedro Leyva y con cuya corteza se preparaba el  
polvo lojano” y que al ser administrado en infusión curaba la fiebre  
36  
terciana o paludismo.  
En los gobiernos mencionados se contrataron profesionales  
médicos, odontólogos, químico–farmacéuticos y enfermeras que,  
arribaron al país a capacitar a profesionales locales, se crearon de-  
pendencias sanitarias y hospitales y otras entidades médicas espe-  
cializadas, la junta de beneficencia de Guayaquil. SOLCA, LEA, la  
Caja de pensiones (Futuro IESS) y concedieron becas para que mé-  
dicos ecuatorianos se especialicen en diversos países del continente  
3
4 Científico, que con su libro “Reflexiones higiénicas” llegó a establecer, mucho antes que Pas-  
teur, la existencia de los “atomillos”; es decir, la existencia de gérmenes que generaban las  
enfermedades. En: Premio Eugenio Espejo 2008, https://www.presidencia.gob.ec/wp-con-  
tent/uploads/downloads/2013/10/PREMIOS-EUGENIO-ESPEJO-2008.pdf  
(
13-12-2021)  
3
5 Ramiro Montenegro, Historia de la… op. cit., pp. 25-27.  
36 D. Larreategui-Romero, L. Lafuente-Cevallos, “El árbol de quina, 400 años de su descubri-  
miento en el Ecuador”. Revista Metro Ciencia. 2013; 21 (01): 1-3.  
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El fútbol y la salud en la historia  
y aún de Europa y que a su retorno definitivamente cambiaron el  
sistema de atención de salud comunitaria.  
En 1967 durante el gobierno del Dr. Oto Arosemena Gómez  
y con la oposición de 26 “honorables” de un total de 79 asambleístas  
constituyentes, se creó el Ministerio de Salud, una necesidad impos-  
tergable para el país, único en América que no contaba con tal insti-  
tución.3  
7
Según consta en el Acta de la sesión de la Asamblea Consti-  
38  
tuyente del martes 6 de junio de 1967, los opositores a la creación  
del ministerio de salud y que organizaron una terrible campaña de  
oposición a tal fin, levantando al pueblo en defensa de la “Guaya-  
qui- leñidad” fueron los siguientes: Alejandro Aguilar Ruilova, Mar-  
cos Andrade Zambrano, Carlos Julio Arosemena Monroy, Pedro  
Balda Cucalón, Joaquín Cabrera Medrano, Abdón Calderón  
Muñoz,Pablo Coello Gutiérrez, Jorge Dáger Mendoza, Julio Estupi-  
ñán Tello, Jorge Fierro Moncayo, Aníbal González Álava, Hugo Gue-  
rrero Maridueña, Ignacio Hidalgo Villavicencio, Alfredo Isaías  
Bárquet, Luis Marcillo Rodríguez, Ernesto Maya Bohorques, Antonio  
Medina Fabre, Jaime Nebot Velasco, Luis Orrantia González, Enrique  
Ponce Luque, Antonio Pozo Tobar, Fausto Rengel Ramos, Luis Otto  
Schwartz Klesam, Carlos Tábara Serna, Miguel Villacrés Medina,  
Luis Yabal Borbor. El honorable León de Febres Cordero solicitó li-  
cencia el día de la creación del ministerio…  
Con limitaciones y deficiencias iba progresando el país en lo  
relacionado con la salud. El Dr. Carlos Julio Arosemena en 1962 da  
inicio a un plan piloto, el Servicio Médico Social Rural germen que  
en 1970 se consolida en el Plan Nacional de Medicina Rural, por dis-  
posición expresa y ejecutiva del Jefe Supremo Dr. José María Velasco  
Ibarra, sin ninguna duda el avance más importante de atención en  
salud en el país y un significativo aporte del poder público al bie-  
nestar de los habitantes de la comunidad rural como también de los  
39  
barrios urbano-marginales de las grandes ciudades.  
37 Ramiro Montenegro, Historia de la Medicina Rural en el Ecuador. 1ª Ed. Grupo Editorial Gráficas  
Amaranta: 2021, Quito, pp. 38,39.  
8 Ibidem.  
3
39 Decreto Supremo 44. Registro Oficial No. 13, 8 de julio 1970.  
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73  
Ramiro Montenegro López  
Este sintético recuento de aspectos sobresalientes de la acti-  
vidad médico-sanitaria del país es posible gracias a la dedicada pro-  
ducción de notables historiadores de la Medicina Nacional: Gualberto  
Arcos, Juan José Samaniego, Virgilio Paredes Borja, César Hermida  
Piedra, Enrique Garcés, Plutarco Naranjo, César Hermida Bustos,  
Eduardo Estrella, Ramiro Estrella y otros, quienes con su dedicación  
y amor por el saber médico nos han dejado un rico legado histórico,  
lamentando eso sí que, no hayan aparecido nuevos talentos que  
sigan la tradición en el quehacer histórico-médico, lo que induda-  
blemente compromete a la universidad ecuatoriana.  
Para finalizar debo consignar mi profundo agradecimiento  
a las autoridades de la ANH por la gentil oportunidad que me han  
concedido y de manera especial a su tan distinguido subdirector Dr.  
César Alarcón Costta, quien es para mí el principal estímulo para  
que haya alcanzado este honor tan grande y a la Srta Ingrid Díaz se-  
cretaria-coordinadora de la institución por allanar el camino para mi  
presentación y a mis queridos invitados, pocos, pero los mejores: mi  
hermana Gretha, mi hijo Ramiro y mi sobrina Gretha Sinaí en repre-  
sentación de la familia, mis colegas los Dres. Cecilia León, Miguel  
Bravo y Gustavo Suárez representando a la Promoción 70, pioneros  
de la Medicina Rural en el Ecuador, mi compañero Galo Negrete  
digno representante de la Hermandad Montúfar 1962, el Dr. Boaner-  
ges Villagómez mi abogado y amigo del alma de toda la vida, el Dr.  
Reinaldo Páez, gran amigo y cómplice de innúmeras travesuras mé-  
dicas.  
Muchas gracias.  
Quito DM, 23 de agosto de 2021  
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El fútbol y la salud en la historia  
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niknews.com/20210826/el-fifagate-uno-de-los-escandalos-mas-grandes-  
del-deporte-casi-es-historia-1115417036.html (14-01-2022)  
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VELÁSQUEZ, M., El Fútbol Ecuatoriano y su Selección Nacional. 1ª ed. Guayaquil:  
Poligráfica C.A.; 1998.  
BOLETÍN ANH Nº 206-B • 59–78  
78  
La Academia Nacional de Historia es  
una institución intelectual y científica,  
destinada a la investigación de Historia  
en las diversas ramas del conocimiento  
humano, por ello está al servicio de los  
mejores  
intereses  
nacionales  
e
internacionales en el área de las  
Ciencias Sociales. Esta institución es  
ajena a banderías políticas, filiaciones  
religiosas,  
intereses  
locales  
o
aspiraciones individuales. La Academia  
Nacional de Historia busca responder a  
ese  
carácter  
científico,  
laico  
y
democrático, por ello, busca una  
creciente profesionalización de la  
entidad, eligiendo como sus miembros  
a
historiadores  
profesionales,  
quienes  
entendiéndose por tales  
a
acrediten estudios de historia y ciencias  
humanas y sociales o que, poseyendo  
otra formación profesional, laboren en  
investigación  
histórica  
y
hayan  
realizado aportes al mejor conocimiento  
de nuestro pasado.  
Forma sugerida de citar este artículo: Montenegro López,  
Ramiro, “El fútbol y la salud en la Historia", Boletín de la  
Academia Nacional de Historia, vol. XCIX, Nº. 206-B, julio -  
diciembre 2021, Academia Nacional de Historia, Quito, 2021,  
pp.59-78