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BOLETÍN de la A.N.H.  
Vol C  
Nº 207  
Enero–junio 2022  
©
ꢀ Academia Nacional de Historia del Ecuador  
ISSN Nº 1390-079X  
eISSN Nº 2773-7381  
Portada  
El Chimborazo, óleo sobre tela  
Rafael Salas, siglo XIX  
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julio 2022  
Esta edición es auspiciada por el Ministerio de Educación  
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2
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BOLETÍN DE LA ACADEMIA NACIONAL DE HISTORIA  
Vol. C – Nº. 207  
Enero–junio 2022  
BIENVENIDA A MARCELO FERNÁNDEZ  
A LA ACADEMIA NACIONAL DE HISTORIA  
COMO MIEMBRO HONORARIO  
Franklin Barriga López1  
Cuando, el 24 de julio de 1909, Federico González Suárez  
plasmó en realidad su visión de que el país tenga un centro especia-  
lizado en el rescate, cultivo y difusión de la historia, hizo un gran  
servicio a Ecuador, en razón de que la entidad fundada en primer  
término como Sociedad de Estudios Históricos Americanos, en el Pa-  
lacio Arzobispal de Quito, y que, por ley de la República, se convirtió  
en la Academia Nacional de Historia, mediante Decreto publicado  
en el Registro Oficial N. 23, de 28 de septiembre de 1920, con el paso  
del tiempo, que ya va por los ciento trece años, es una de las institu-  
ciones más antiguas y prestigiosas de nuestra Patria.  
En este lapso han integrado nuestra corporación científica y  
pluralista personajes del más alto nivel; basta referirse a quienes han  
tenido el honor y la responsabilidad de guiar los destinos de nuestra  
Academia, como directores, gente de primera línea en lo que respecta  
a intelectualidad y otras cualidades de general reconocimiento: el  
pionero, Federico González Suárez, luego Jacinto Jijón y Caamaño,  
Luis Felipe Borja (hijo), Celiano Monge Navarrete, Carlos Manuel  
Larrea, Julio Tobar Donoso, Isaac J. Barrera, Jorge Salvador Lara, José  
María Vargas, Plutarco Naranjo, Manuel de Guzmán Polanco, Juan  
Cordero Iñiguez y Jorge Núñez Sánchez.  
Jamás se olvida entre nosotros las enseñanzas que dejó Gon-  
zález Suárez, plasmadas en célebre mensaje escrito en 1911 y que di-  
rigió a los jóvenes, más tarde consagrados historiadores, que le  
acompañaron en su trascendental emprendimiento esencialmente  
patriótico. No se equivocó cuando expresó: “Mi palabra ha caído en  
tierra fecunda”: obviamente, se refería que estaba produciendo maní-  
1
Director de la Academia Nacional de Historia.  
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Franklin Barriga López  
ficos frutos la Sociedad de sus ideales. ¿Qué diría hoy aquel eminente  
ecuatoriano al observar a la Academia Nacional de Historia del  
Ecuador convertida, por los méritos alcanzados, en más de un siglo  
y una década, en referente no solo de la ecuatorianidad?  
El mismo González Suárez, en la oportunidad referida, ex-  
hortó, además, a sus pupilos, con estas palabras de actualidad per-  
manente: “Trabajad con tesón, con empeño, con constancia; no os  
desalentéis por las dificultades, no os acobardéis ante los obstáculos… ven-  
ced las dificultades, arrollad los obstáculos…Como la verdad es el alma de  
la Historia, buscad la verdad, investigad la verdad; y, cuando la encontra-  
reis, narradla con valor”.2  
Esta es la línea que sigue nuestra Academia, orientada por  
la verdad y el imprescindible rigor investigativo, por ello en ocasio-  
nes, se han hecho maniobras, desde el poder o la enemistad o la en-  
vidia hacía algunos de sus Miembros, para desaparecerla, porque  
estorba a quienes acostumbrados se encuentran a oír solo zalamerías  
y no la dureza de la realidad, ya que la verdad molesta a los absolu-  
tistas que pretenden enterrar a la genuina Historia para crear una a  
su antojo. ¿Será acaso casualidad que haya desaparecido esta materia  
del pensum, junto a la Geografía, Moral, Ética y Cívica, que tanta  
falta hacen en el tiempo contemporáneo?  
Se trata de una consigna política que esgrimen los totalitarios  
para perpetuarse en el mando de los países. Al respecto y por ser  
pertinente, recordemos lo que acaba de suceder en la vapuleada pa-  
tria de Rubén Darío: 16 universidades particulares clausuradas por  
el dictador y su compañera sentimental que desgobiernan esa Repú-  
blica digna de mejor suerte, entre ellas la Politécnica de Managua,  
en donde los estudiantes efectuaron protestas que pusieron en jaque  
al autócrata que emplea la fuerza bruta para acallar a sus opositores.  
Ningún candidato que demostró ser contrario a esta pareja participó  
en los recientes comicios en los que “reeligieron” a él y a Rosario Mu-  
rillo como presidente y vicepresidenta de esa República, con lo que  
iniciaron su quinto período que, desde el 2007, se extenderá hasta  
2
Franklin Barriga López, Historia de la Academia Nacional de Historia (1909-2009), Academia Na-  
cional de Historia-Editorial El Conejo, Quito, 1909, p. 53.  
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Bienvenida a Marcelo Fernández  
el 2027, con la seguridad que volverán a postularse ad infinitum y  
ganar con estas prácticas rebosantes de cinismo que acaban con la  
democracia, como en Cuba y Venezuela: los dirigentes políticos ad-  
versarios, más de cuarenta, si no encarcelados fueron perseguidos y  
tuvieron que buscar el exilio, cual fue el caso de Cristiana Chamorro,  
la favorita para el triunfo en las últimas elecciones y cuya estirpe  
fundó el Diario La Prensa que, por haber retenido la Aduana el papel  
que importaba para el rotativo, por disposición de los absolutistas,  
dejó de circular en edición impresa, entre otros atentados sandinistas  
a la libertad de expresión.  
La universidad es academia y la academia es universidad,  
por ello, en esta tribuna, donde no hay ataduras porque vibra el es-  
píritu libérrimo del eminente periodista, escritor y diplomático Jorge  
Fernández y de su hijo Marcelo, me es sumamente grato dirigirles  
nuevamente la palabra, en esta ocasión y como director de la Aca-  
demia Nacional de Historia del Ecuador, en homenaje a un ecuato-  
riano que ha hecho de su vida ejemplo de generaciones.  
Efectivamente, Marcelo Fernández Sánchez es un referente  
no solo en la educación superior ecuatoriana: tuve el gusto de cono-  
cerle cuando ambos éramos vecinos de columna periodística, por  
cerca de treinta años, fuimos editorialistas en el Diario El Comercio  
de Quito. La dueña de este medio, Guadalupe Mantilla de Acqua-  
viva, mujer inteligente y gran ejecutiva, reunía semanalmente, a  
quienes escribíamos con nuestros nombres en las páginas editoriales,  
en esas recordadas tertulias, eran invitados mandatarios, ministros,  
embajadores y más funcionarios de alta jerarquía para someterles a  
las preguntas que les hacíamos y que servían para páginas enteras  
de reportajes y para mantener informada a la opinión pública res-  
pecto a sucesos de gran interés colectivo.  
Allí surgió con Marcelo una ya añeja y respetuosa amistad,  
de cuya experiencia y al conocer su caballerosidad y prestancia inte-  
lectual, en varias ocasiones le he calificado –lo que hoy reitero– como  
hombre serio, inteligente, visionario, emprendedor, de hondo crite-  
rio, lector voraz y reflexivo, siempre preocupado por los problemas  
de la Patria, a la que se dirige no con lamentos sino planteando so-  
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Franklin Barriga López  
luciones. Sin duda, el medio familiar, de amplitud internacional, in-  
fluyó decididamente en la formación de esta personalidad: ambiente  
intelectual y diplomático, constituido por su ilustre padre Jorge Fer-  
nández, de quien hice referencia hace pocos instantes y Dña. Aída  
Sánchez de Fernández, dama de cualidades excepcionales de la so-  
ciedad capitalina y de otros países. Merecidamente, la Biblioteca de  
la UIDE lleva su nombre.  
La sólida formación educativa de Marcelo puede apreciarse  
con la indicación de los establecimientos donde asistió a clases: es-  
tudios primarios, en Washington D. C., Panamá, Bogotá, Lima y Lon-  
dres; secundarios, en Río de Janeiro, Grange School (Santiago de  
Chile) y Colegio Americano (Quito); universitarios, en Economía, en  
la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE), donde ob-  
tuvo el título de economista; posgrado en Economía, Finanzas y De-  
sarrollo Económico, en Washington D.C, Georgetown University,  
George Washington University, American University, Maryland  
State University, University CMD y su maestría en Dirección Uni-  
versitaria, en la Universidad Tecnológica Equinoccial (UTE, Quito).  
Entre otros, desempeñó los siguientes cargos: Canciller de la  
Universidad Internacional del Ecuador que lo sigue siendo, por mé-  
rito propio, desde 1990; gerente general de Campevi, presidente de  
la Corporación de Universidades Particulares del Ecuador (Ceupa),  
en la actualidad presidente de la Comisión de Asuntos Internacio-  
nales del Consejo Nacional de Educación Superior (Conesup), exdi-  
rector del Fondo de la OPEP para América Latina, África y Asia,  
funcionario del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), presi-  
dente de la Corporación Internacional de Estudios y Consultores  
Asociados Cisyca, presidente fundador de la Asociación Continental  
de Universidades de Desarrollo Sustentable (Acudes), consejero co-  
mercial de la Embajada del Ecuador en Washington, iguales funcio-  
nes de consejero comercial en México.  
Representaciones: exfuncionario de organismos internacio-  
nales, delegado de la Universidad Internacional del Ecuador a de-  
cenas de conferencias internacionales sobre educación, delegado del  
Fondo de la OPEP a reuniones internacionales en Europa, América  
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Bienvenida a Marcelo Fernández  
Latina, Asia y África, delegado del Gobierno del Ecuador a varias  
reuniones internacionales, representante del Ecuador ante la Asam-  
blea General de Naciones Unidas en el período de sesiones de 1966,  
encargado de la Comisión de Presupuestos y Economía.  
Posiciones honoríficas: Presidente de la Corporación Inter-  
nacional de Universidades del Continente Americano, vicepresi-  
dente de la Asociación de Universidades de América Latina y el  
Caribe (Ahualcpi), presidente de la Fundación Jorge Fernández,  
miembro de la Asociación Americana de Calidad Total, miembro del  
American Society of Resources y presidente de Covial.  
Publicaciones: 50 años de pensamiento periodístico (2009), Una  
visión del Ecuador en la era del conocimiento (2008), La era del conoci-  
miento (2007), Educación, desarrollo y seguridad con la colaboración de  
varios embajadores, Desarrollo económico (1978), Complejo pesquero na-  
cional (1976), articulista de Diario El Comercio, que ya quedó mencio-  
nado.  
Idiomas. Español, inglés y portugués.  
En el año en curso, la Universidad Internacional del Ecuador  
cumple tres décadas de existencia, lo cual debe congratularnos es-  
pecialmente a los académicos, debido a las ingentes contribuciones  
efectuadas en bien del desarrollo del país, singularmente en lo con-  
cerniente a la formación y capacitación de los recursos humanos, de  
tercer y cuarto nivel.  
Como se podrá apreciar de los datos precedentes y de otros,  
Marcelo es dueño de una dilatada experiencia profesional, tanto en  
el exterior como en nuestro país, lo que le ha servido para el cabal  
desempeño de las delicadas funciones que le ha tocado cumplir en  
exigentes ámbitos. Son más de cien los países que ha visitado, con el  
fin de ampliar las vinculaciones académicas de la UIDE y el enrique-  
cimiento cultural: por ello, no es de extrañarse que personalidades  
del más alto nivel académico mundial vengan a las aulas de esta re-  
conocida universidad para impartir sus conocimientos, como pre-  
mios Nobel y otras notabilidades, entre las que menciono al británico  
Ian Wilmut, quien clonó a la oveja Dolly. Los nexos que mantiene la  
UIDE con sus similares del extranjero son por demás decidores, ha-  
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Franklin Barriga López  
blemos, entre otras, de Harvard, Columbia, Texas o Arizona. Aquí  
radica una de las mayores fortalezas del prestigioso centro de edu-  
cación superior que regenta Marcelo con ejemplar dedicación, desde  
sus orígenes.  
Sus labores periodísticas y de escritor, autor de varios libros  
y de numerosos artículos, merecen capítulo aparte, con criterios que  
se orientan a que nuestro país salga del subdesarrollo en el que se  
debate, con planteamientos dignos de ser escuchados y aplicados  
con visión de progreso y altura de miras que se inscriben en la línea  
por la que transitan los más reconocidos analistas latinoamericanos,  
en el marco de la libertad, la democracia y los derechos humanos,  
que fundamentan la civilización occidental.  
Sin ninguna duda, afirmo que la obra capital de Marcelo Fer-  
nández es la creación de la UIDE, a la que ha dedicado sus mayores  
desvelos, capacidad y lo más granado de su valiosa experiencia. Su  
campus, en el que nos encontramos, como podréis atestiguar estos  
mismos momentos, está considerado como uno de los mejores del  
continente americano.  
Jorge Salvador Lara, quien fue director de nuestra Academia  
por muchos años, además excanciller de la República, exaltó los va-  
lores y principios que orientan la existencia de Marcelo, partiendo  
de la devoción demostrada para sus padres, cuyos ejemplos fueron  
sustanciales y son inspiradores de hombría de bien, trabajo fecundo  
y edificante para la colectividad; se expresó en estos términos:  
Hace bien, el economista Marcelo Fernández, Gran Canciller de la Uni-  
versidad Internacional del Ecuador, en mantener el recuerdo de sus  
ilustres padres, Jorge y Aída, su memoria, pensamiento, sus enseñan-  
zas; imitar su ejemplo; concretar la creadora visión universitaria con la  
que Jorge soñó; más todavía, procurar seguir sus huellas paso a paso,  
consciente de que obrar así, Marcelo honra a sus semejantes, honra  
también y ama a la Patria.3  
3
Jorge Salvador Lara, Medio siglo de pensamiento periodístico por Jorge y Marcelo Fernández, In-  
troducción, Impreso por Editorial Ecuador Cía. Ltda., Quito, 2009, p. 28.  
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Bienvenida a Marcelo Fernández  
El nombre de Marcelo Fernández no ha sido desconocido en  
la Academia. Con motivo de los cien años de fundación de nuestra  
entidad, que se cumplieron en el 2009, se publicó el libro, en 574 pá-  
ginas, titulado Historia de la Academia Nacional de Historia; allí consta  
lo siguiente:  
El ilustre canciller de la acreditada Universidad Internacional del Ecua-  
dor, Marcelo Fernández Sánchez, con experiencia profesional, confe-  
rencias, reuniones y giras de observación en 104 países y estudios de  
Economía y Finanzas en universidades de los Estados Unidos, ha enar-  
bolado, desde hace algunos años, su tesis de convertir a Ecuador en un  
país de paz y desarrollo, abierto al mundo en la Era del Conocimiento,  
para tal fin ha publicado libros y realizado foros, e incluso fundó una  
cátedra al respecto, pionera en nuestro medio, al ritmo de lo que sucede  
en los más adelantados establecimientos educativos superiores y de  
posgrado en Norteamérica y Europa.4  
El mismo personaje, además periodista y escritor, resume a  
la Era del Conocimiento en estos renglones: “Es la era acelerada de los  
inventos, descubrimientos, actividades, programas, proyectos, ciencia, tec-  
nología altamente innovadores y creativos, generados por el talento humano  
5
que produce riqueza para los involucrados”. En este contexto, se singu-  
lariza los temas relevantes de esta era, como el internet, los compu-  
tadores personales, genes, clonación, bioeconomía, nanotecnología  
y tantos otros asuntos que caracterizan al asombroso dinamismo del  
tiempo contemporáneo, sobre todo en lo referente a inventos y des-  
cubrimientos.  
No me extrañó que un profesional de tan alta categoría como  
Marcelo se haya ubicado en la ruta de los grandes futurólogos, como  
Alvin Toffler, sin descuidar, en ningún instante, su vertebral forma-  
ción humanística. En el caso específico de nuestro país, está apli-  
cando lo que ofrece la Era del Conocimiento; presento una ligera  
muestra de lo que plantea Marcelo Fernández en estas palabras:  
4
5
Franklin Barriga López, Historia de la Academia Nacional de Historia, 2009  
Cfr. Marcelo Fernández en: Julio Aráuz, Katya Artieda, María José Utreras, Una visión del Ecua-  
dor en la era del conocimiento, Universidad Internacional del Ecuador, Quito, 2008, p.30  
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Franklin Barriga López  
El Ecuador, por su posición geográfica en el continente americano, su  
gran variedad de microclimas en un territorio pequeño en que todo  
está al alcance, y por la bondad de su gente tiene un gran porvenir para  
atraer al turista extranjero y nacional, en un mundo donde se prevé  
una extraordinaria expansión de esta actividad. El complemento nece-  
sario es, nuevamente, educar bien a nuestra gente para ser mejores an-  
fitriones.6  
Y en la necesaria educación que sugiere Fernández Sánchez  
interviene, imprescindiblemente, la Historia, considerada desde hace  
milenos como la maestra de la vida.  
He traído a colación lo que se está haciendo y se enseña en la  
Universidad Internacional del Ecuador, con visión de próspero por-  
venir y en la corriente de progreso que corresponde a los pueblos más  
adelantados, sin descuidar lo que indica el pretérito. La Nueva visión  
de la Historia va, precisamente, hacia allá: a su utilidad ante los re-  
querimientos de la sociedad actual, por ello, en nuestra Academia se  
sigue los lineamientos de lo que se llama la Historia del Futuro.  
En esta convergencia, la Academia Nacional de Historia, el  
9
de abril del 2019, suscribió, con la Universidad Internacional del  
Ecuador, un convenio mediante el cual se establecen relaciones de  
cooperación técnica, logística y de apoyo que permiten a las partes  
intervinientes realizar actividades conjuntas y de cooperación inte-  
rinstitucional encaminadas al cumplimiento de sus objetivos insti-  
tucionales, principalmente en las áreas de educación, ciencia y  
tecnología, con la finalidad de desarrollar proyectos comunes en pla-  
nes y programas de mutuo acuerdo, incluyendo, sin carácter restric-  
tivo, intercambio de información, asesoramiento en cuestiones de  
gestión y organizativas, actividades científicas y de investigación,  
prácticas pre profesionales y otras que ayuden al cumplimiento de  
la finalidad del convenio y desarrollo de los respectivos proyectos.  
Como se puede colegir de lo expuesto, ha existido y existe  
vinculación cercana entre ambas entidades, misma que se consolida  
aún más con el merecido ingreso del Canciller Fundador de la UIDE  
6
Cfr. Marcelo Fernández en: Julio Aráuz, Katya Artieda, María José Utreras, Una visión del Ecua-  
dor en la era del conocimiento, Universidad Internacional del Ecuador, Quito, 2008, p.70  
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Bienvenida a Marcelo Fernández  
a nuestra centenaria entidad en la alta calidad de Miembro Honora-  
rio; en tal virtud:  
Economista Marcelo Fernández Sánchez: me es sumamente  
grato brindarle la más cordial de las bienvenidas a la Academia Na-  
cional de Historia, seguro de que su permanencia entre nosotros,  
dadas sus cualidades intelectuales y de caballero, que las ha demos-  
trado a lo largo de toda su fructífera vida, contribuirán al adelanto  
de la ciencia, la educación y la cultura de nuestro país y del conti-  
nente americano.  
Luego de escuchar su discurso, procederemos a la entrega  
de los símbolos institucionales: Diploma, Medalla Consagratoria y  
Escarapela en la que consta el Escudo Académico.  
Economista Fernández Sánchez: la tribuna es suya  
Universidad Internacional del Ecuador,  
Quito, miércoles 23 de febrero de 2022  
Bibliografía  
ARÁUZ, Julio; ARTIEDA, Katya; UTRERAS, María José, Una visión del Ecuador  
en la era del conocimiento, Universidad Internacional del Ecuador, Quito,  
2008.  
BARRIGA LÓPEZ, Franklin, Historia de la Academia Nacional de Historia (1909-  
009), Academia Nacional de Historia-Editorial El Conejo, Quito, 2009.  
2
SALVADOR LARA, Jorge, Medio siglo de pensamiento periodístico por Jorge y Mar-  
celo Fernández, Introducción, Impreso por Editorial Ecuador Cía. Ltda.,  
Quito, 2009.  
BOLETÍN ANH Nº 207 • 395–403  
403  
La Academia Nacional de Historia es una  
institución intelectual  
y
científica,  
destinada a la investigación de Historia  
en las diversas ramas del conocimiento  
humano, por ello está al servicio de los  
mejores  
intereses  
nacionales  
e
internacionales en el área de las  
Ciencias Sociales. Esta institución es  
ajena a banderías políticas, filiaciones  
religiosas,  
intereses  
locales  
o
aspiraciones individuales. La Academia  
Nacional de Historia busca responder a  
ese  
carácter  
científico,  
laico  
y
democrático, por ello, busca una  
creciente profesionalización de la  
entidad, eligiendo como sus miembros a  
historiadores  
entendiéndose por tales  
profesionales,  
quienes  
a
acrediten estudios de historia y ciencias  
humanas y sociales o que, poseyendo  
otra formación profesional, laboren en  
investigación histórica y hayan realizado  
aportes al mejor conocimiento de  
nuestro pasado.  
Forma sugerida de citar este artículo: Barriga López, Franklin,  
"
Bienvenida a Marcelo Fernández a la Academia Nacional de  
Historia como Miembro Honorario", Boletín de la Academia  
Nacional de Historia, vol. C, Nº. 207, enero – junio 2022, Academia  
Nacional de Historia, Quito, 2022, pp.395-403