BOLETÍN  
DE LA ACADEMIA  
NACIONAL DE HISTORIA  
Volumen C Nº 208-A  
Julio–diciembre 2022  
Quito–Ecuador  
BOLETÍN  
DE LA ACADEMIA  
NACIONAL DE HISTORIA  
Volumen C  
Nº 208-A  
Julio–diciembre 2022  
Quito–Ecuador  
Vida académica  
OLMEDO Y EL 9 DE OCTUBRE DE 1820.  
UN MOVIMIENTO DE LA MODERNIDAD  
EN EL MARCO DE LA GLOBALIZACIÓN  
Rocío Rosero Jácome1  
José Joaquín Olmedo es un personaje clave para la formación  
del Ecuador como Estado, para América Latina en el contexto del  
cambio de gobierno monárquico al gobierno democrático y, para  
Guayaquil es el líder indiscutible de su autonomía. Este personaje  
llamó mi atención hace muchos años cuando estudiante en la PUCE  
de Quito. Mi director de tesis Dr. Jorge Villalba Freire, S.J., jefe del  
Departamento de Historia y director del Archivo Museo Juan José  
Flores, puso en mis manos las fotocopias inéditas de sus cartas co-  
rrespondientes al periodo republicano de 1830 a 1845. La lectura de  
las cartas de Olmedo me acercaron al ser de este hombre, a conocerlo  
en sus altibajos, en la cumbre del apasionamiento y en la hondura  
de la decepción. Olmedo fue un hombre excepcional, un estratega  
continental, un político talentoso, un erudito de las letras y de las  
leyes. En 1994, producto del trabajo universitario, se publicó el libro  
Olmedo, político, patriota o desertor…? Ahora, después de varias déca-  
das es para mí un honor referirme a Olmedo desde la historia global  
y en el marco de la modernidad.  
1
Rocío Rosero Jácome: Doctora en Historia y Licenciada Ciencias de la Educación, por la Pon-  
tificia Universidad Católica del Ecuador, PUCE; Magister en Docencia para Instituciones de  
Educación Superior, por la Escuela Politécnica Nacional del Ecuador, EPN; Miembro de Nú-  
mero de la Academia Nacional de Historia, Miembro de la Red de Historiadores Europeos  
Latinoamericanistas, AHILA, Miembro del Grupo: Trabajo Intelectual, Pensamiento y Moder-  
nidad en América Latina, TIPMAL, Miembro de la Asociación Internacional de Estudios In-  
teramericanos IAS, Miembro Correspondiente Extranjero de la Academia Nariñense de  
Historia y Miembro Correspondiente Extranjero de la Academia Dominicana de Historia. Do-  
cente de la Universidad Internacional del Ecuador, Escuela de la Relaciones Internacionales.  
Directora de Investigación Fundación JANUS. Editora, jefa de Publicaciones de Academia Na-  
cional de Historia de Ecuador.  
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Vida académica  
Es conocido el 9 de octubre de 1820 como fecha recordatoria  
de la independencia de Guayaquil; empero, hoy quisiera aportar a  
resolver la interrogante ¿Por qué sucedió y por qué fue un movi-  
miento de la modernidad en el marco de la globalización? Para res-  
ponder esta cuestión es necesario revisar el marco geopolítico de  
fines del siglo XVIII. Así, en el mundo que hoy llamamos de Occi-  
dente, se distinguían en bullente competencia por el poder y la cap-  
tación de mercados: España, Inglaterra y Francia. La ideología en  
boga era el mercantilismo e inicial capitalismo. Este tiempo marcó  
el comienzo y desarrollo de la Revolución Industrial o punto de quie-  
bre en la historia o periodo que permite reflexionar en todos los as-  
pectos de la cotidianidad modificados por la industria, la generación  
de excedentes agrícolas, la migración campo-ciudad, la urbaniza-  
ción, la neocolonización a través del comercio, entre otros aspectos.  
El contexto internacional geopolítico del siglo XVIII  
La última centuria de la época colonial fue una etapa muy  
convulsionada en la vida de Europa y América, marcada por las gue-  
rras terrestres y marítimas de España. Eran choques militares de es-  
cuadras y soldados que pugnaban por obtener ingresos de las ricas  
colonias ultramarinas. Inglaterra extendía su frente de guerra a las  
colonias del Caribe y del Pacífico pertenecientes a los Virreinatos es-  
2
pañoles de Lima y Santa Fe. La guerra por tierra entre Inglaterra y  
España inició comenzando el siglo por la entronización de Felipe V,  
primer rey Borbón. Tras la muerte de Carlos II sin descendencia.  
3
Comenzó su gobierno en 1701 y lo ejerció por casi medio siglo. Su  
4
ingreso al trono desencadenó la llamada Guerra de Sucesión. El  
Tratado de Utrech (1713-1715) concedió a Felipe V, –nieto le Luis XIV-  
el trono de España a cambio de perder territorios estratégicos: los  
2
3
Ricardo Cappa y Manescao: Estudios Críticos acerca de la dominación española en América. Parte  
tercera: La Industria naval, Madrid, 1894  
Tras la muerte de Carlos II Habsburgo, sin descendencia, Luis XIV buscó que su nieto Felipe  
de Anjou ocupara el trono de España. En: Jiménez, María y Muñoz, Antonio [2015, 8 de junio]  
“La Guerra de Sucesión”. Historia del España. https://historiaespana.es/edad-moderna/gue-  
rra-de-sucesion (19-06-2022)  
Carmen Sanz Ayans, La Guerra de Sucesión Española, AKAL,Yuncos-Toledo, España, 2006.  
4
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Vida académica  
Países Bajos, Milán, Nápoles y Cerdeña que pasaban a Austria; Sicilia  
al duque de Saboya; e Inglaterra se apoderaba de Menorca y Gibral-  
tar. Por este tratado se rompió el monopolio comercial de la Corona  
española en favor de Inglaterra; así, Inglaterra se convertía en árbitro  
5
de la política continental, junto a Francia y Austria.  
La modernidad y sus impactos  
Ferrer, compara la tecnología y economía de la península  
ibérica con las de Inglaterra y Holanda en el siglo XVIII. Se expresó  
en estos términos: “Portugal y España, estaban al margen del proceso de  
modernización (…) Las naciones ibéricas nunca lograron vincular su  
expansión de ultramar con procesos endógenos de transformación y  
6
crecimiento”.  
Por las Reformas Borbónicas de 1778, España  
implementó la libertad de comercio que provocó el ingreso  
indiscriminado de mercancías europeas. La industria textil quiteña  
7
se arruinó, González Suárez indica: “Los obrajes habían caído en ruina  
y el comercio de exportación (…) que se llevaban a Lima, donde ya no se  
8
vendían al mismo precio que en otros tiempos”. Quito perdió el mercado  
de sus manufacturas y las ventajas de la exportación de sus textiles  
debido al ingreso de textiles extranjeros.  
La Audiencia, sin embargo, por las exportaciones de cacao,  
crecen sus ingresos de forma significativa en Guayaquil de 1780 a  
1
810. La corona aceptó liberalizar el comercio entre Nueva España y  
Guayaquil. Las Reformas Borbónicas le abrieron el tráfico a México.  
“El 5 de julio de 1774 los derechos aduaneros fueron reducidos del 8% al  
5
%. En 1776 el Virrey de Nueva Granada pedía que se incrementen las  
9
exportaciones de Guayaquil”. La población pasó de 22 445 habitantes  
5
La Guerra de Sucesión Española: https://www.hiru.eus/es/historia/la-guerra-de-sucesion-  
espanola (16-06-2022)  
6
7
Aldo Ferrer, El Primer Orden Económico Mundial: siglos XVI al XVIII. B.A.,1993, p.30.  
Juan, Jorge y Antonio de Ulloa, Noticias secretas de América, 2 vols. Madrid, 1982; Dionisio Al-  
sedo y Herrera, Descripción geográfica de la Real Audiencia de Quito, Madrid, 1915. Eugenio Santa  
Cruz y Espejo, “Voto de un ministro togado de la Audiencia de Quito” en Biblioteca Ecuatoriana  
Mínima, tomo xi, (Quito, 1960), págs.215-226. Pilar Ponce Leiva. “Relaciones histórico-geográ-  
ficas de la Audiencia de Quito (siglos XVI-XIX)”, vol. 30. tomo 11, Madrid, 1992.  
Federico González Suárez, Historia General de la República del Ecuador, vol. II, Quito, 1970, p.  
8
967 y ss.  
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Vida académica  
en 1775 a 72 492 en 1825, es decir, aumentó del 6.7% al 14% hubo un  
10  
fuerte flujo migratorio. La migración de la sierra a la costa se debió  
a la desestructuración del polo minero de Potosí al que Quito  
enviaba tejidos. “en 26 años (1762-1788) el tráfico mercantil disminuyó  
11  
en 51.2%, esto es a un ritmo anual de 1,9%”.  
La Modernidad y su evolución paulatina, constante, a la vez,  
determinante del conocimiento humano y sus aplicaciones se  
realizaron a través del método científico, del racionalismo y de la  
imaginación. Max Weber, advierte que la ética protestante vinculaba  
1
2
las creencias religiosas con el desarrollo capitalista. Sin embargo,  
en Quito, con otra perspectiva religiosa hubo producción  
13  
investigativa y publicación científica. No se aplicó a la producción  
por la dificultad de autorizaciones y paulatino desgaste económico.  
Tras la salida de los jesuitas se establece la Real, Pública y Secularizada  
Universidad de Santo Tomás de Aquino, dirigida por los dominicos con  
14  
el carácter de secular. El obispo José Pérez Calama, los ilustrados  
quiteños: Ascázubi, Espejo y Vergara, lograron del presidente de la  
Audiencia la autorización para el funcionamiento de una Sociedad de  
los Amigos del País, con simular objetivo que las existentes en España:  
15  
para el “desarrollo económico, científico y pedagógico. El director fue el  
Obispo José Pérez Calama que en el discurso inaugural explicó su  
finalidad: (…) fortalecer la artesanía, la agricultura, la industria y  
proyectar una mayor circulación monetaria en la Provincia, mediante el  
aprovechamiento de minas y acuñación de monedas, siguiendo el ejemplo  
de Inglaterra y de Holanda (…). 16  
9
Hugo Arias, “La economía de la real audiencia de Quito y la crisis del siglo XVIII”, Nueva His-  
toria del Ecuador, vol. 4, pp. 190-259, p. 217  
10 Ibid. p. 219  
11 Carlos Marchán “Economía y sociedad durante siglo XVIII”, Nueva Historia Ecuador, vol. 4,  
pp. 232-257, p. 249.  
1
1
1
2 Max Weber. The protestant etchic and the spirit of capitalism. Charles Scribner’s Sons. Nueva  
York, 1958.  
3 Ekkehart Keeding, Surge la nación. La ilustración en la audiencia de Quito, Banco Central, Quito,  
2
005.  
4 Ibid. Nota 843,: “Auto de Muñoz de Guzmán del 31-08-1791, dirigido a la Universidad…  
siendo la Universidad puramente secular como S.M. quiere, nada deben exigir los regulares  
de ella sino el premio de su sabiduría’.” p. 307  
5 Ibid. p. 516, Nota 1397  
6 Ibid. p. 516, Nota,1398  
1
1
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Vida académica  
En 1791 Pérez Calama propuso el primer programa de  
Reforma Universitaria que incluía el estudio de Historia, Economía  
17  
y Política. Para la época, estas asignaturas resultaban subversivas.  
También es necesario recordar que la primera Constitución Francesa  
se llamó Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano.  
Además, que en Francia se estableció la Asamblea Nacional y la  
monarquía constitucional entre 1791-1792 y en Quito se conoció a  
pesar del Índice de libros prohibidos. También, Quito, vivía la división  
profunda entre los clérigos dominicos, un bando progresista y otro  
reaccionario en contra del Obispo Pérez Calama y de la Sociedad de  
Amigos del País, que fue clausurada el 11 de noviembre de 1793  
junto con su periódico, Primicias de la Cultura de Quito, dirigido por  
el secretario de la sociedad, Eugenio Espejo.  
José Joaquín Olmedo en el quiebre de la monarquía  
Don Agustín Olmedo se propuso dar a su hijo, José Joaquín  
una formación educativa esmerada, lo envió a Quito al Convictorio de  
San Fernando regentado por los dominicos, en cuyo claustro  
funcionaba, a la vez, la Real, Pública y Secularizada Universidad de Santo  
Tomás de Aquino. José Joaquín ingresó a la edad de 9 años en 1789,  
permaneció en Quito hasta 1792.18 Su padre decidió llevarlo de  
regreso, al parecer, por la polarización ideológica del claustro. Sus  
estudios en Lima cubren el periodo 1794-1808. Su tío Don José Silva  
y Olave, obispo de Huamanga, chantre de la catedral y Vicerrector  
del colegio de San Carlos, fue su tutor. José Joaquín estudió humani-  
1
7 Rocío Rosero Jácome, “El Obispo José Pérez Calama y los libros prohibidos en la Reforma  
Universitaria de Quito, 1790-1792: Su impacto en la ruptura del colonialismo”, Libros, ideas  
e imágenes prohibidos, pp. 47-74, p.62.  
1
8 El clero dominico estaba polarizado por la propuesta Reforma Universitaria, al punto que  
unidos a algunos franciscanos solicitaron la salida del Obispo Pérez Calama. Consideraban  
que era demasiado exigente con la verificación y aplicación de saberes y la validación de los  
conocimientos de los docentes en las asignaturas, en filosofía y latín a través de exámenes;  
también los curas que, por ignorancia, podían perder sus cargos. Los religiosos consideraban  
al Obispo subversivo debido a la implementación de las asignaturas de: Historia, Economía  
y Política y, por la exigencia del uso del razonamiento en lugar de la memorización y por re-  
alizar el ejercicio del debate para los estudiantes de Derecho, alejándose del Derecho Romano  
e implementando más el Derecho Indiano como instrumento de uso práctico en su cotidia-  
nidad.  
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dades, filosofía y matemáticas. En la Real Universidad de San Marcos  
escogió la carrera de Derecho y, a la par, estudió Digesto, obtuvo su  
grado doctoral en 1808 y el 27 de febrero de 1809 en Quito, obtuvo la  
19  
matrícula en el cuerpo de abogados del reino, tenía 29 años.  
Mientras tanto, en Madrid, la política borbónica del siglo  
XVIII e inicio del XIX era defensiva frente a Inglaterra. Carlos IV y  
su primado Godoy, firmaron el Tratado de Fontainebleau o alianza  
con Napoleón, contra Inglaterra, el 27 de octubre de 1807, así, España  
cedió el paso de tropas francesas a través de la península. Por otro  
lado, Inglaterra, lideraba la economía capitalista. España se veía muy  
afectada por “La presión de la industria británica sobre las colonias ame-  
ricanas”.2 Francia temía a la armada británica que amenazaba a su  
flota y sus colonias en el Caribe, y, además, porque Inglaterra se unía  
con Austria, Prusia y Rusia para enfrentar a Francia, por ello,  
Napoleón buscaba debilitarla.21  
0
José Joaquín Olmedo vivió en el último periodo de la mo-  
narquía. Estuvo en Quito, en febrero de 1809, y, en pocos meses más,  
proclamó su independencia. Aun antes, en su estancia limeña, por  
los periódicos de Europa se conocía del ingreso de las tropas france-  
sas a España el 27 de octubre de 1807. También se sabía del motín de  
Aranjuez el 17 y 18 de marzo de 1808. Este motín fue la protesta del  
pueblo español por las políticas de Godoy y de Calor IV. También  
fue una manifestación del resentimiento popular por los atropellos  
de las tropas extranjeras. Además, una nuestra social del disgusto  
por las disputas entre el rey Carlos IV y su hijo Fernando. Así mismo,  
que el pueblo de Madrid, el 2 de mayo de 1808, no logró expulsar al  
invasor francés. Esta revuelta fue sofocada a sangre y fuego. Y, que  
el 5 y 6 de mayo se produjeron las abdicaciones de Bayona en favor  
de José Bonaparte. El 19 de mayo el Emperador Napoleón convocó  
a la Diputación General de España para establecer una Constitución  
francesa para la península, misma que se expidió el 6 de julio de  
22  
808. Estos hechos, despertaron el nacionalismo hispano en todos  
1
1
2
2
2
9 Rocío Rosero Jácome, Olmedo, político, patriota o desertor … ? Eskeletra, Quito, 1994, pp. 14-18  
0 Enrique Ayala Mora, Lucha política y origen de los partidos en Ecuador, Quito, 1985, p. 23  
1 Chris McNab, Ejércitos de las guerras napoleónicas, Libsa, Madrid, 2010  
2 Ignacio Fernández Sarasola, Miguel Artola Gallego, La Constitución de Bayona 1808, Madrid,  
2007.  
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Vida académica  
sus territorios. Esta crisis inconcebible sorprendió a la Audiencia de  
Quito. Los americanos estaban prestos a tomar una doble iniciativa:  
combatir por el retorno del rey al trono o separarse del imperio. Los  
ilustrados quiteños pensaban que los gobernantes hispanos habían  
perdido su autoridad porque el poder quien les nombró ya no exis-  
tía; por lo tanto, la autoridad volvía al pueblo.  
El siglo XIX y el caos global  
Marcos Kaplan piensa que las guerras napoleónicas fueron  
una conflagración mundial con repercusiones globales. Estas guerras  
iniciaron en 1799 cuando Napoleón derrocó al Directorio y estructuró  
el Consulado, y tras la represión a Robespierre se proclamó empera-  
dor en 1804. Su propósito fue convertir a Francia en la primera  
potencia, Kaplan expuso lo siguiente:  
El conflicto napoleónico merecería ser llamado la Primera Guerra Mun-  
dial. Nunca antes dos grandes potencias y sus volátiles aliados habían  
movilizado sus sociedades de modo tan extenso para contender por el  
dominio sobre tan inmensa extensión de la superficie terrestre. Grandes  
batallas se dieron en las puertas de Moscú, en el Báltico, en la boca del  
Nilo, en Italia, Turquía y España, pero las reverberaciones se extendie-  
ron, (…) a China, Australia, y otras latitudes apenas mapeadas. El norte  
y el sur de América y la cuenca caribeña entre ambas, fueron arrastra-  
dos por las rivalidades y lealtades francesas e inglesas y vieron por  
ellas condicionadas sus políticas internas. Los nacionalismos locales  
fueron inflamados y manipulados de Chile a Irlanda... Todo ello en la  
larga lucha entre la Inglaterra Imperial y (…) Francia Jacobina y Bona-  
partista. (…) El asombroso tumulto global, que también implicó im-  
portantes batallas sobre religión e ideología, y que dio lugar a cambios  
convulsivos en el aparato tecnológico y científico disponible para hom-  
bres y gobiernos, es un contexto macrocósmico... El elemento decisivo  
en esta guerra fue el poder naval (…) Miembros de la Junta de Admi-  
nistración del Almirantazgo eran también importantes accionistas de  
23  
la East India Company... (Hitchens, passim).  
Volvamos a España y su secuencia de acontecimientos irre-  
23 Marcos Kaplan, Estado y Globalización, Universidad nacional Autónoma de México, México,  
2
008, pp. 107-108  
2
4 “Las Cortes de Cádiz y la Constitución de 1812”, Las Crisis del Antiguo Régimen, Historiasi-  
gloXX.org (1-09-2022)  
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Vida académica  
versibles de 1808: en mayo, el motín de Aranjuez, las abdicaciones  
de Bayona, y la convocatoria imperial para elaborar una Constitu-  
ción y su promulgación el 6 de julio de 1808; esto es, en 90 días había  
desaparecido el Imperio español. España era un volcán con intelec-  
tuales burgueses a favor y en contra. Para septiembre de 1808 los na-  
cionalistas tenían Juntas Provinciales que constituyeron la Junta  
Central que, asumió la totalidad de los poderes soberanos, en ausen-  
cia del rey legítimo. Esta Junta convocó a Cortes Extraordinarias en  
Cádiz. Esta convocatoria inició un proceso de transformación revo-  
lucionaria. En enero de 1810, la Junta Central se disolvió en favor de  
la Junta de Regencia que continuó la Convocatoria Extraordinaria a  
Cortes. Por primera vez se incluía a representantes ultramarinos pre-  
viamente electos en sus jurisdicciones. Estos representantes eran bur-  
gueses terratenientes, comerciantes adinerados e ilustrados cultos  
24  
procedentes, en su mayoría, de las ciudades comerciales del litoral.  
En la Audiencia, los quiteños eligieron su Junta Suprema e  
hicieron su pronunciamiento en la Sala Capitular de San Agustín el  
10 de agosto de 1809; sin embargo, Cuenca, Guayaquil, Popayán y  
otras ciudades la tildaron de traidora y se dispusieron a combatirla.  
Quito, como desleal y conspiradora, fue reprimida con la masacre  
del 2 de agosto de 1810. Guayaquil, en cambio, rechazó vivamente  
el pronunciamiento quiteño disfrutaba de prosperidad gracias a la  
exportación de cacao. Guayaquil “estaba amparada por las políticas li-  
brecambistas de la metrópoli que potenciaban el comercio internacional (…)  
25  
de 100.000 cargas exportadas en 1802, se elevó a 150.000 en 1809”. El 11  
de septiembre de 1810 Guayaquil nombró como su representante a  
las Cortes de Cádiz al Doctor José Joaquín de Olmedo, quien durante  
su estancia de estudios en Lima fue fervoroso Fernandista y lírico de  
la monarquía. En el periodo previo a su viaje a España, Olmedo ejer-  
ció durante 4 meses el cargo de Asesor de la Junta de Guerra que es-  
taba presidida por el Brigadier Don Joaquín Molina de Zuleta,  
presidente electo de la Audiencia de Quito. Se ocupaba de enviar tro-  
25 L. Espinosa y L. Achig, “Economía y Sociedad en el siglo XIX”, Nueva Historia del Ecuador,  
vol. 7, pp. 78-79  
6 Rocío Rosero Jácome, Olmedo Político … cit. p. 23  
2
27 Ibid., p. 25. Cfr. Aurelio Espinosa, Olmedo en la Historia y en las Letras, p. 40  
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Vida académica  
pas a la sierra para evitar el avance de los patriotas quiteños a Gua-  
randa. Guayaquil, a través de la Junta de Guerra procuraba sofocar  
el movimiento patriótico y libertario que avanzaba.  
26  
Olmedo se embarcó el 27 de enero de 1811. Su compromiso  
para Guayaquil era solicitar la creación de un Consulado para tener  
libertad de comercio y un obispado para tener independencia ecle-  
siástica. Su viaje duró 8 meses, desembarcó en Cádiz el 11 de septiem-  
bre de 1811. Las Cortes recibieron sus credenciales el 2 de octubre. En  
el recinto parlamentario encontró a su antiguo compañero del Con-  
victorio de San Fernando, José Mejía Lequerica y a Don Manuel Matheu,  
conde de Puñonrostro, eran representantes de Quito. Olmedo fue de-  
signado a una secretaría de las Cortes y luego, el 13 de marzo de 1813  
fue nombrado miembro y secretario de la Diputación Permanente,  
por ello, su firma consta en el decreto del 2 de febrero de 1814 por el  
que se conmina al rey Fernando VII firmar la Constitución para ser  
27  
reconocido rey constitucional de España. De estos años de agitada  
vida política viene su experiencia parlamentaria.  
Napoleón y perspectivas monárquicas en América  
Volvamos a España de 1808. La Asamblea de notables  
españoles colaboró para la elaboración del Estatuto de Bayona  
propuesto por Napoleón, documento constitucional que apareció el  
28  
6
de julio de 1808. Ignacio Fernández señala que:  
A pesar de su carácter autoritario, el Estatuto de Bayona reconocía una  
serie de libertades dispersas por su articulado, entre las que destacan  
la libertad de imprenta, la libertad personal, la igualdad (de fueros,  
contributiva y la supresión de privilegios), la inviolabilidad del  
domicilio y la promoción funcionarial conforme a los principios de  
mérito y capacidad. (…) y daba al texto español un talante más liberal  
29  
que otros documentos napoleónicos, como los de Westfalia y Nápoles.  
Además, Napoleón asoció a su ideario constitucional,  
2
8 Estatuto de Bayona, de 6 de julio de 1808. Publicado en las Gaceta de Madrid de 27, 28, 29 y  
0 de julio de 1808  
3
29 Ignacio Fernández Sarasola, “La primera constitución española: El Estatuto de Bayona.” Re-  
vista de Derecho: División de Ciencias Jurídicas de la Universidad del Norte, Nº26, 2006, pp. 89-  
109  
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400  
Vida académica  
elementos característicos del territorio dominado. Reconoció la  
confesionalidad del Estado y, acepto “un sesgo más acorde con las  
instituciones españolas y con las pretensiones de sus élites intelectuales  
afrancesadas.3 Estas élites provenían del periodo de Carlos III  
denominado despotismo ilustrado. El Estatuto fue hábilmente  
concebido y aceptado por Napoleón porque consideraba las  
aspiraciones de la burguesía peninsular y ultramarina a través de la  
concesión de lo más preciado, la libertad y la igualdad, en el marco  
de inter-pares, en todos los territorios de España. Muchos españoles  
intelectuales ilustrados, afrancesados, apoyaron esta propuesta que  
flexibilizaba las comunicaciones y el comercio. Bayona acarició los  
0
31  
deseos del criollismo burgués ultramarino.  
Por qué la reunión de Cádiz?  
Esta reunión fue convocada por la burguesía ilustrada na-  
¿
cionalista hispana para: Defender España como nación y concepto  
sociocultural con una constitución propia. Además, las élites hispa-  
nas nacionalistas crean un concepto de mundo liberal hispano am-  
pliado, disociado de Francia. Además, popularizan los conceptos de  
Las Españas, y un imperio hispano, monárquico, burgués constitu-  
cional. La Constitución de Cádiz se promulgó el 19 de marzo de  
1
812, representó la construcción participativa de la metrópoli y sus  
32  
colonias. Ramón Solís, indica que asistieron 246 asambleístas. Los  
representantes de ultramar de tendencia autonomista eran los de:  
3
3
0 Ignacio Fernández Sarasola, “La primera constitución española: cit. p. 96  
1 Entre los artículos que muestran la participación de la burguesía y ultramar están los siguien-  
tes:  
Art. 87. Los reinos y provincias españolas de América y Asia gozarán de los mismos derechos  
que la Metrópoli.  
Art. 88. Será libre en dichos reinos y provincias toda especie de cultivo e industria.  
Art. 89. Se permitirá el comercio recíproco entre los reinos y provincias entre sí y con la Me-  
trópoli.  
Art. 95. Seis diputados nombrados por el Rey, (…) serán adjuntos en el Consejo de Estado y  
Sección de Indias. Tendrán voz consultiva en todos los negocios tocantes a los reinos y pro-  
vincias españolas de América y Asia  
Estatuto de Bayona, de 6 de julio de 1808. Publicado en las Gaceta de Madrid de 27, 28, 29 y  
3
0 de julio de 1808.  
3
2 Rocío Rosero Jácome, Olmedo Político … cit. p. 31. Cfr. Ramón Solís, El Cádiz de las Cortes,  
BOLETÍN ANH Nº 208-A  
401  
Vida académica  
Nueva España, Cuba, Centroamérica, Perú, la Banda oriental, Fili-  
pinas, Puerto Rico y el Reino de Quito. Los opuestos al autonomismo o  
serviles eran los representantes de: Río de la Plata, Chile, Paraguay,  
parte de Nueva Granada y parte de Venezuela. Lucena advierte que:  
la mayoría de los representantes americanos criollos eran monarquistas,  
33  
pero no absolutistas”. El preámbulo de la Constitución y primeros  
artículos señala:  
Don Fernando Séptimo, por la gracia de Dios y la Constitución de la  
Monarquía española, Rey de las Españas, y en su ausencia y cautividad  
la Regencia del reino, nombrada por las Cortes generales y extraordi-  
narias, (…) han decretado y sancionado la siguiente: (…) Constitución  
de Cádiz de 1812  
Art. 1 – La Nación española es la reunión de todos los españoles de  
ambos hemisferios.  
Art. 2. La Nación española es libre e independiente, y no es ni puede  
ser patrimonio de ninguna familia ni persona.  
Art. 3 – La soberanía reside esencialmente en la Nación, y por lo mismo  
pertenece a ésta exclusivamente el derecho de establecer sus leyes fun-  
damentales.  
Art. 4 – La Nación está obligada a conservar y proteger por leyes sabias  
y justas la libertad civil, la propiedad y los demás derechos legítimos  
de todos los individuos que la componen.  
Las obligaciones de los españoles se concentran en los artí-  
culos 6 al 9 siendo el amor a la Patria el más importante, además,  
respetar la constitución, las leyes y autoridades, también, contribuir  
en proporción de los haberes para los gastos del Estado, y, defenderlo  
con las armas. La organización del Estado establece una monarquía  
moderada y hereditaria y división de poderes: ejecutivo, legislativos  
y judicial, los primeros serían supervisados por el rey. Se amplían  
las libertades y derechos del individuo en el Art. 371, por el que:  
Todos los españoles tienen libertad de escribir, imprimir y publicar sus  
ideas políticas sin necesidad de licencia, revisión o aprobación alguna ante-  
rior a la publicación, bajo las restricciones y responsabilidad que establezcan  
las leyes.” El concepto de libertad de imprenta es derecho individual  
33 Rocío Rosero Jácome, Olmedo Político … cit. p.  
BOLETÍN ANH Nº 208-A  
402  
Vida académica  
y participación política pública en la Nación. Además, la represen-  
34  
tación del Estado contemplaba participación paritaria.  
La Constitución de Cádiz, es la máxima expresión de la bur-  
guesía en ascenso y en abierta competencia con la monarquía. Para  
ser representante ya no se requiere de linaje, sino de bienes de for-  
tuna, es decir, se troca la nobleza por la riqueza, así, se establece otro  
tipo de exclusión, Tierno Galván señala: “En España en tiempos de las  
Cortes de Cádiz no había revolucionarios; había conservadores con ideas  
3
5
más o menos revolucionarias”. Las reuniones de Cortes durarán 90  
días: en marzo para la Península y, en Ultramar, en junio.  
¿Por qué Olmedo se vuelve liberal?  
José Joaquín Olmedo, durante su estancia en España, con se-  
guridad, percibe los cambios del mundo europeo: aprecia el flujo de  
las ideas contrapuestas y sus reflexiones, observa el maquinismo y  
la importancia de la modernidad como tendencia envolvente. Vis-  
lumbra un cambio época dada la pujanza de la burguesía y de sus  
aspiraciones de libertad y progreso industrial. Tal vez, en esa reali-  
dad, valoró los procesos de Quito. Olmedo, por invitación de los qui-  
teños y, como todos los ilustrados, diputados de ultramar, se vinculó  
a la Masonería o clubes de burgueses y nobles segundones, intelec-  
tuales, comerciantes, banqueros, productores o terratenientes de di-  
versas geografías, todos, inmersos en las guerras de mercados de  
Inglaterra y/o Francia, que, advierten que un cambio político es po-  
sible. Empero, deberán alinearse a una de estas potencias industria-  
les, comerciales y financieras para obtener apoyo en sus negocios.  
La economía estaba muy deprimida por los conflictos internaciona-  
les entre las monarquías; de allí que, algunas burguesías se desarro-  
llaron por el financiamiento de las guerras, las aplicaciones  
3
4 Art. 28 La base para la representación nacional es la misma en ambos hemisferios.  
Art. 29 “Esta base es la población compuesta de los naturales que por ambas líneas sean ori-  
ginarios de los dominios españoles…”  
Art. 92 “para ser elegido diputado de Cortes, tener una renta anual proporcionada, proce-  
dente de bienes propios”.  
5 Rocío Rosero Jácome, Olmedo Político … cit. p. 33. Cfr. Marcos Gándara Enríquez, “Espíritu y  
obra de las Cortes de Cádiz, Revista Cultura, N°23, Quito, 1987.  
3
BOLETÍN ANH Nº 208-A  
403  
Vida académica  
tecnológicas del vapor y el carbón. Juan Paz y Miño señala que:  
Afincaban su éxito en el libre comercio y la libre empresa y la extensión  
36  
de su dominio, tanto al mercado interno como al de otras naciones.  
Por otro lado, los núcleos masónicos insuflan a sus miembros  
ideales altruistas como: la libertad, la igualdad y la fraternidad, entre  
pares. También, valores o virtudes que se estudian y practican, en  
37  
grupos o logias, para lograr el mejoramiento personal y social. Estos  
valores o virtudes provienen de la filosofía judeo-cristiana. Sus as-  
piraciones se marcan en la práctica de las virtudes teologales enun-  
ciadas por Platón: fortaleza, templanza, prudencia, justicia. Además,  
se valora la solidaridad, la tolerancia, el bien común; de allí que, Ol-  
medo, enarboló el discurso de la Abolición de las Mitas de América,  
pronunciado en la sesión del 12 de agosto de 1812, dice:  
Amos avariciosos, orgullosos, intratables, mayordomos crueles, poco  
pan, ninguna contemplación, grandes fatigas y mucho azote. (,,,) no se  
les paga en monedas, se les paga en géneros viles, comprados vilísi-  
mamente y vendidos después al indio por fuerza y a precios tan exor-  
bitantes (…)También se les paga en licores a que se han aficionado esos  
38  
naturales (…) y adormecer el sentimiento de su desgracia.  
Cádiz afirmó en Olmedo su espíritu libre. Como buen expo-  
sitor en prosa y versificador elocuente glorifica la Libertad que fue  
3
6 Rocío Rosero Jácome, Olmedo político …., cit. p.35. Cfr. Juan Paz y Miño, “El mundo durante  
el siglo XIX: De la Restauración al Imperialismo”, Nueva Historia del Ecuador, Vol.7, p. 26.  
7 Mediante la reflexión y racionalización se procura estudiar La doctrina cristiana y potenciar  
el desarrollo humano evidenciando los vicios y virtudes que se pretende neutralizar: 1) so-  
berbia/humildad, 2) avaricia/generosidad, 3) lujuria/castidad, 4) ira/paciencia, 5)  
gula/templanza, 6) envidia/caridad y 7) pereza/diligencia. Edmundo Estévez M. “Chapitre  
3
3. Los siete pecados capitales: genesis, virtudes, demonios y derechos”, Journal international  
de bioéthique et d’éthique des sciences, 2020/1 (Vol. 31), pages 31 à 42. Además, se consi-  
deran como valores de Filosofía Moral: La Perseverancia; La Lealtad; La Sensatez; La Sereni-  
dad; La Sencillez; La Franqueza; La Equidad, La Moderación; La Fidelidad; La Misericordia;  
La Rectitud; La Imparcialidad; La Clemencia; La Constancia; La Beneficencia. Eduardo Ra-  
mírez Garza Masonería en Menorca. Disponible en: https://opontodentrodocirculo.word  
press.com/2015/06/19/las-virtudes-masonicas/ (02-09-2022)  
Las virtudes teologales: Fe, Esperanza, Caridad. Alejandro Medina B. septiembre 11, 2019.  
En: https://masoneriaglobal.com/las-virtudes/ ( 02 -09-2022)  
8 José Joaquín Olmedo, Discurso sobre las Mitas de América, Cádiz, 12 de agosto de 1812.Cfr.  
Rocío Rosero Jácome, Olmedo político… cit., Anexo 1, pp. 421-432. Se inserta también el De-  
creto de Abolición de las Mitas del 9 de noviembre de 1812  
3
BOLETÍN ANH Nº 208-A  
404  
Vida académica  
su bandera hasta el final de sus días. En 1814, en España, a la llegada  
del Rey Fernando, el 16 de abril dispuesto a firmar la Constitución  
de 1812, se publicó el Manifiesto de los Persas firmado por 69 diputa-  
dos absolutistas o serviles que pedían reivindicar la monarquía ab-  
soluta por la gracia de Dios. Pérez Galdós comentó: “Fernando VII les  
39  
repartió mitras y togas para que no quedara sin premio su lealtad” y, así,  
40  
dieron un golpe de Estado en mayo de 1814. Tras la reimplantación  
del absolutismo y la persecución de algunos líderes constituyentes  
españoles y de ultramar, Olmedo escribió La Libertad. Oda a la Me-  
moria de A. Este texto muestra su dolor por la ruptura de un imperio  
hispano burgués y criollo. Entre líneas, se ve la importancia de las  
leyes para la sociedad dice:  
(
…) Oh Libertad, tu nombre sacrosanto; Para llorar sobre mis amigos  
los primeros mártires de la Libertad y para lamentar y encomendar a  
la execración de la posteridad el triunfo de la tiranía y la superstición.  
(
…) Largos siglos de servidumbre se hundieron en un instante en el  
abismo de los tiempos, y de su tumba renació gloriosa la madre Liber-  
tad, (…) ¡Oh día de gloria! ¡Oh cara patria mía! ¡Oh grandeza del im-  
perio! ¡Oh Libertad!41  
Ni Olmedo, ni Rocafuerte, representantes en las Cortes, fue-  
ron apresados y tampoco perseguidos. Empero, la vivencia de la re-  
presión y el fanatismo desatado en los púlpitos, hizo que estos  
personajes se deslinden definitivamente de la monarquía y de la ten-  
42  
dencia conservadora. El rey Fernando VII resultó ser inconsistente,  
faltaba al honor de la palabra y era un tornasol circunstancial, poco  
confiable y poco respetable, Chateubriand dijo él que. “era la úlcera  
que impide la adopción en España de una política conveniente que evite la  
43  
polarización del país en dos corrientes irreconciliables”. Olmedo siguió  
44  
trabajando en las Cortes ordinarias en Madrid, actuó como repre-  
3
4
9 Rocío Rosero Jácome, Olmedo político …., cit. p. 41. Cfr. Marcos Gándara, cita a Pérez Galdós,  
0 Los participantes en el golpe de Estado fueron premiados con cargos públicos y los religiosos  
con obispados. Josep Fontana, La quiebra de la monarquía absoluta (1814-1820). Ariel, reedición  
1
987 y Crítica, 2002.  
4
4
4
1 Rocío Rosero Jácome, Olmedo político …., cit. p. 495  
2 Josep Fontana, La Quiebra de la monarquía absoluta, 1814-1820, Ediciones Ariel, Barcelona, 1971  
3 Rocío Rosero Jácome, Ibid., p. 43  
BOLETÍN ANH Nº 208-A  
405  
Vida académica  
sentante del Perú por pedido de los representantes que regresaban  
a su patria. Rocafuerte le sucedió en la curul de Guayaquil. Con fecha  
1
0 de septiembre de 1814, Olmedo, envió un segundo informe al Se-  
cretario de Estado del Despacho Universal de las Indias. Este informe  
también estuvo firmado por Vicente Rocafuerte, nuevo representante  
de Guayaquil. Ambos procuraron conseguir para su puerto el Con-  
sulado y el Obispado.  
En enero de 1817, Olmedo, tras seis años de ausencia informa  
al Ayuntamiento de Guayaquil que no se cumplieron las gestiones  
encomendadas. España estaba inmersa en las guerras europeas, dice:  
(
…) esparcidos en trozos los archivos por todos los pueblos de España,  
dispersos los Consejos y Tribunales por todas las provincias; invertido  
el orden y arreglo de muchos ramos de la administración pública,  
interrumpida la comunicación ultramarina necesaria para los negocios  
de América, y cerrada del todo la comunicación con la Santa Sede para  
los negocios eclesiásticos. Y gracias a la divina Providencia que ese  
sacudimiento universal no trajo la ruina de España, como se temía, sino  
45  
por el contrario contribuyó más eficazmente a su libertad y a su gloria.  
Las peticiones que llevó Olmedo a España quedaron incon-  
clusas. Eran aspiraciones guayaquileñas desde mediados del siglo  
XVIII. Conseguir el obispado sería tener autonomía eclesiástica res-  
pecto de Cuenca. Tener un Consulado sería la autonomía de comer-  
cio respecto del Consulado de Lima, además, trasladar a Guayaquil  
la comandancia de armas y la recaudación de la sisa para impuestos  
4
6
de contribuciones especiales, significaría separarse de Quito, es  
decir, Guayaquil aspiraba a la libertad administrativa.  
4
4 Todos los diputados debieron salir de Cádiz, esta ciudad sufrió entre 1810 y 1813 una peste  
de fiebre amarilla. En: Sofía Sancho, “ACádiz le sube la fiebre” Constitución de 1812. Camino  
del bicentenario.  
https://www.elmundo.es/especiales/2009/07/espana/constitucion/actualidad/reporta-  
jes/epidemias.html (02-09-2022)  
5 (…) reformen el juicio que formaron sobre mi conducta a cuatro mil leguas de distancia, sin  
atender a las circunstancias de las cosas y de los tiempos, y sin considerar que, esparcidos  
en trozos los archivos por todos los pueblos de España …José Joaquín Olmedo, Guayaquil,  
4
2
0 de enero de 1817. Cfr. Aurelio Espinosa, Epistolario, p. 326  
4
6 María Luisa Laviana Cuetos, Guayaquil en el siglo XVIII, recursos naturales y desarrollo económico,  
Escuela de Estudios Hispanoamericanos de Sevilla, Sevilla, 1987  
BOLETÍN ANH Nº 208-A  
406  
Vida académica  
El 9 de octubre, Olmedo y el contexto internacional  
En el tiempo previo al 9 de octubre de 1820, Olmedo, en lo  
personal, se dedicó a lecturas y traducciones filosóficas, a las rela-  
ciones sociales y, particularmente, epistolares; también, a los nego-  
cios de sus haciendas en Babahoyo y contrajo matrimonio el 24 de  
47  
mayo de 1817 a la edad de 37 años. En el contexto global y de Es-  
paña, el 1 de enero de 1820, el coronel Rafael de Riego, en la pobla-  
ción Cabezas de San Juan, se negó a embarcar tropas para América que  
se hallaba en plena efervescencia de Independencia, en el Norte con  
Bolívar y en el Sur con San Martín. Fernando II temeroso de la reac-  
ción liberal, firmó la Constitución de Cádiz de 1812 y se popularizó su  
expresión: “Marchemos francamente y yo el primero por la senda consti-  
48  
tucional”. Expresión poco creíble como en efecto así sucedió. Em-  
pero, la Revolución de Riego, en palabras de Bolívar a su amigo inglés  
White dijo: contribuyó a disminuir el prestigio que España conservaba to-  
davía en sus posesiones...”.49  
Las circunstancias internas y externas auspiciaron una trans-  
formación sustentada en el espíritu autonómico guayaquileño ali-  
mentado por intereses sociales, económicos, políticos e ideológicos,  
en pugna entre las élites porteñas. El 9 de octubre representa y con-  
solida el triunfo de la burguesía ilustrada liberal y, refleja las circuns-  
tancias regionales y globales de un cambio de dirección geopolítica.  
Guayaquil inicia su revolución con la transformación militar y, en  
menos de un mes, deviene en el liderazgo civil y democrático esta-  
blecido por el triunvirato Olmedo, Roca y Jimena del que José Joa-  
quín de Olmedo fue su presidente y elaboró el Reglamento Pro-  
visorio que se estableció como Constitución de la Provincia libre de  
Guayaquil:  
Artículo 1.- La provincia de Guayaquil es libre e independiente; su re-  
ligión es la católica; su gobierno es electivo; y sus leyes las mismas que  
4
4
4
7 Rocío Rosero Jácome, Ibid., p. 45  
8 Fernando VII, Proclama a los habitantes de Carmona, en Sevilla, el 22 de abril de 1820.  
9 Rocío Rosero Jácome, Ibid., p. 43, Cfr. Memorias de O’Leary, Bolívar a White, 1-05-1820, en:  
Josep Fontana, cit.  
BOLETÍN ANH Nº 208-A  
407  
Vida académica  
regían últimamente en cuanto no se opongan a la nueva forma de go-  
bierno establecida.  
Artículo 2.- La Provincia de Guayaquil se declara en entera libertad  
para unirse a la grande asociación que le convenga de las que se han  
de formar en la América del Sur.  
Artículo 3.- El comercio será libre, por mar y tierra, con todos los pue-  
50  
blos que no se opongan a la forma libre de nuestro gobierno.  
En el marco de la cooperación libertaria continental, Guaya-  
quil armó y preparó un ejército con ayuda de los militares venezola-  
nos: Urdaneta, Febres Cordero, Letamendi, desertores del ejército  
español. El objetivo fue liberar las ciudades de la Sierra y Quito para  
defender y consolidar la independencia del puerto con la División  
Protectora de Quito. Este batallón tras algunos encuentros victoriosos  
fue derrotado en Huachi. También armó al siguiente ejército coman-  
dado por Sucre, soportó económicamente su derrota y lo volvió a  
armar para subir a la Sierra por Cuenca. Olmedo coordinó todo el  
proceso libertario y en calidad de presidente hizo respetar el pro-  
nunciamiento popular del Reglamento Provisorio o Constitución de  
la Provincia de Guayaquil; además, negoció, de forma simultá-  
nea, alianzas con San Martín y con Bolívar y/o sus representantes,  
con información compartida, pues su propósito era lograr la inde-  
pendencia continental de España.  
Debido al periodo del liberalismo trienal 1820-1823, España  
celebra un armisticio con América, el 25 de noviembre de 1820, es  
firmado por Bolívar y Pablo Morillo, en el departamento de Trujillo,  
Venezuela.51 Para el caso de la Audiencia, las conversaciones de cese  
al fuego, se celebraron en Quito entre el presidente de la Audiencia,  
Melchor Aymerich y el coronel Antonio Morales, representante de  
la república de Colombia.  
Olmedo en su carta del 5 de marzo de 1821, dirigida al coro-  
nel Antonio Morales, en representación de la Junta de Gobierno le  
indicó que Guayaquil no pertenece al Perú, dijo:  
5
5
0 Rocío Rosero Jácome, Ibid., Anexo 2, Guayaquil, 11 de noviembre de 1820, pp. 433-435  
1 Luis Ociel Castaño Zuluaga, “Antecedentes del Derecho humanitario bélico en el contexto  
de la Independencia hispanoamericana (1808-1826)”. Revista de Estudios Histórico-Jurídicos  
XXXIV, pp. 323-368.  
BOLETÍN ANH Nº 208-A  
408  
Vida académica  
“pues esta provincia no está agregada al Perú, y es tan ridículo per-  
suadirse a que la agregación está ya hecha por la sola razón de haber  
admitido comisionados del general San Martín y los auxilio que la ha  
prestado, como sería degradante para ella someterse a un ejército en  
52  
lugar de unirse a uno de los grandes Estados con quienes linda.  
Con esta afirmación apoyaba la protección de Bolívar, sobre  
Guayaquil.  
Conclusión  
La modernidad se desarrolló en el siglo XVIII. Los adelantos  
tecnológicos devienen en expansión geográfica, apropiación de re-  
cursos y guerra de mercados. La modernidad en el siglo XIX abarca  
el desarrollo de: las burguesías, la ideología, la política, las estructu-  
ras gubernamentales, las ciencias, las técnicas y el utilitarismo eco-  
nómico, el nacionalismo, Entre 1820 y 1822, Guayaquil se convirtió  
en el centro de las decisiones políticas de la región. Guayaquil a tra-  
vés de José Joaquín Olmedo se articuló al proceso libertario conti-  
nental de repercusión global, en el marco de la ideología liberal de  
la modernidad. José Joaquín Olmedo coordinó las voluntades y los  
apoyos de los líderes libertarios de Sur América así como los susten-  
tos económicos de las élites y la participación del pueblo llano para  
la defensa del estratégico Guayaquil.  
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52 José Joaquín Olmedo, Junta de Gobierno, al coronel Antonio Morales, 5 de marzo de 1821.  
Cfr. Aurelio Espinosa Pólit, op. cit. p.364.  
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La Academia Nacional de Historia es  
una institución intelectual y científica,  
destinada a la investigación de Historia  
en las diversas ramas del conocimiento  
humano, por ello está al servicio de los  
mejores  
intereses  
nacionales  
e
internacionales en el área de las  
Ciencias Sociales. Esta institución es  
ajena a banderías políticas, filiaciones  
religiosas,  
intereses  
locales  
o
aspiraciones individuales. La Academia  
Nacional de Historia busca responder a  
ese  
carácter  
científico,  
laico  
y
democrático, por ello, busca una  
creciente profesionalización de la  
entidad, eligiendo como sus miembros  
a
historiadores  
profesionales,  
quienes  
entendiéndose por tales  
a
acrediten estudios de historia y ciencias  
humanas y sociales o que, poseyendo  
otra formación profesional, laboren en  
investigación  
histórica  
y
hayan  
realizado aportes al mejor conocimiento  
de nuestro pasado.  
Forma sugerida de citar este artículo: Rosero Jácome, Rocío,  
"
Olmedo y el 9 de Octubre de 1820. Un movimiento de la  
modernidad en el marco de la globalización", Boletín de la  
Academia Nacional de Historia, vol. C, Nº.208-A, julio – diciembre  
2
022, Academia Nacional de Historia, Quito, 2023, pp.392 - 412