BOLETÍN  
DE LA ACADEMIA  
NACIONAL DE HISTORIA  
Volumen C  
Nº 208–B  
Julio–diciembre 2022  
Quito–Ecuador  
BOLETÍN DE LA ACADEMIA NACIONAL DE HISTORIA  
Vol. C – Nº. 208-B  
Julio–diciembre 2022  
LA EDUCACIÓN COMO ELEMENTO FUNDAMENTAL  
DEL PROYECTO CATÓLICO E INTEGRADOR  
DEL PRESIDENTE GABRIEL GARCÍA MORENO  
–DISCURSO DE INCORPORACIÓN–  
Emiliano Gil Blanco1  
Resumen  
Gabriel García Moreno fue presidente del Ecuador en dos  
periodos, 1861-1865 y 1869- 1875, aunque controló la política del país  
entre 1859 y 1875. Como cientificista va a poner en marcha un pro-  
yecto nacional basado en la religión y en la unificación del país. Su  
influencia ideológica fue importante más allá de las fronteras y del  
tiempo. Uno de las herramientas para poner en marcha su proyecto  
fue la educación y para ello va a reformar la enseñanza en todos los  
niveles, basándose en la Iglesia católica y trayendo profesores de ór-  
denes religiosas extranjeras. Su segundo mandato es fundamental  
en este sentido. Basado en la Constitución de 1869, en el Decreto-Ley  
de Educación de 1871 y en el método pedagógico unificador de Fran-  
cisco Javier Salazar, puso en marcha su ideario educativo. El fin del  
mismo no estuvo solo en la alfabetización y escolarización obligato-  
ria y gratuita, también en la inclusión de los indígenas y en la edu-  
cación diferenciada de niños y niñas en la primaria y secundaria.  
Este proyecto pudo realizarse con la expansión de los ingresos pro-  
venientes del comercio del cacao.  
Palabras clave: Ecuador, Educación, Catolicismo, Educación indí-  
gena y de mujeres, Método pedagógico.  
1
Universidad San Francisco de Quito (U.S.F.Q.). Asociación Ecuatoriana de Historia Económica  
A.E.H.Ec.)  
(
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Le aducación como elemento fundamental  
del proyecto católico integrador del presidente García Moreno  
Abstract  
Gabriel García Moreno was president of Ecuador in two pe-  
riods, 1861-1865 and 1869-1875, although he controlled the country’s  
politics between 1859 and 1875. As a scientist, he is going to launch  
a national project based on religion and the unification of the  
country. His ideological influence was important beyond borders  
and time. One of his initial tools for his project was education, intro-  
ducing teaching reform at all levels based on the Catholic Church  
and bringing in teachers from foreign religious orders. His second  
presidential period was fundamental in this regard. Based on the  
Constitution of 1869, the Decree-Law of Education of 1871 and the  
unifying pedagogical method of Francisco Javier Salazar, he put into  
motion his educational ideology. lts purpose was not only literacy  
and compulsory and free education, but also the inclusion of indi-  
genous people and the differentiated education of boys and girls at  
both primary and secondary levels. This project could be carried out  
with the expansion of income from the cocea trade.  
Keywords: Ecuador, Education, Catholicism, lndigenous and wo-  
men’s education, Pedagogical method.  
Introducción  
Escuelas y más escuelas sobre todo lo demás” es lo que es-  
2
cribió Gabriel García Moreno a Juan José Flores. Con esta frase se  
puede ver muy claramente la importancia que le dio a la Educación  
para desarrollar su proyecto político católico. Entramos en la historia  
de un personaje controversial, Gabriel García Moreno (1821–1875).  
Su influencia fue grande dentro y fuera de Ecuador, en vida y des-  
2
Carta a Juan José Flores, 8 y 12 de marzo de 1862. En: Wilfrido Loor, Cartas de Gabriel García  
Moreno (1868-1875), La Católica, Quito, 1955. 3 vols., Tomo III, pp.45-47.  
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pués de muerto. Es, sin lugar a dudas, el personaje ecuatoriano de  
quien más se ha escrito, incluso internacionalmente. Su ideología po-  
sitivista/cientificista tuvo una influencia importante en América y  
Europa. Como dicen Espinosa y Canal: “García Moreno es el más claro  
ejemplo en la región de una legitimidad católica, que resonó con fuerza en  
la Europa de las últimas décadas del siglo XIX, en el contexto de las guerras  
culturales entre católicos y laicos”.3  
Basándose en el catolicismo evitó la división geográfica, eco-  
nómica, política y administrativa del Ecuador, va a modernizarlo y,  
más concretamente, reformar su sistema educativo, eje básico del  
proyecto garciano. Las medidas que tomó tendrán un resultado sig-  
nificativo, mejoró el comercio interior y exterior, racionalizó la fisca-  
lidad, centralizó la administración estatal y electoral, construyó  
infraestructuras de comunicación, etc. Todo ello no se entendería sin  
el desarrollo agro-exportador cacaotero ecuatoriano, orientado al  
mercado externo y que puso al país dentro de los mercados interna-  
cionales a partir de la década de 1870.4  
Sobre su vida y actuación política se ha escrito y hablado  
mucho. No nos vamos a adentrar en estos aspectos ya que el fin de  
este trabajo no es ese, sino el de describir cómo fue su proyecto edu-  
cativo. Sí me gustaría poder acercarme, de forma relacional, a las  
principales obras que la han tratado.  
Dos pueden considerarse las biografías más acertadas y am-  
5
plias sobre Gabriel García Moreno, estas son las de Robalino, Ro-  
6
7
dríguez Castelo y Henderson. A pesar de la antigüedad de la  
primera, mantiene su vigencia por la cantidad de datos que ofrece,  
algunos de los cuales aportamos en la presente investigación. Hen-  
3
Carlos Espinosa Fernández de Córdova y Jordi Canal, “La memoria transnacional de Gabriel  
García Moreno: la imagen póstuma del caudillo católico en Ecuador, Francia y Roma (1875-  
1921)”, Historia Crítica, núm. 75, Universidad de los Andes, Facultad de Ciencias Sociales, Co-  
lombia, 2020, p.5.  
4
5
Enrique Ayala Mora, “Gabriel García Moreno y la gestación del estado nacional en el Ecuador”,  
Crítica & Utopía, N°5, Dictaduras y dictadores en América Latina, Buenos Aires, 1981.  
Luis Robalino Dávila, Orígenes del Ecuador de Hoy. García Moreno, Talleres Gráficos Nacionales,  
Quito, 1948  
6
7
Hernán Rodríguez Castelo, García Moreno, Paradiso Editores, Quito, 2014.  
Peter V. N. Henderson, Gabriel García Moreno y la formación de un estado conservador en los Andes,  
CODEU, Quito, 2010.  
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Le aducación como elemento fundamental  
del proyecto católico integrador del presidente García Moreno  
derson, por su lado, es la más moderna de las biografías integrales  
con un alto nivel de información y por la modernidad de las fuentes.  
Rodríguez Castelo hace una pormenorizada y documentada biogra-  
fía del presidente, con importante anexo documental. Otros autores  
8
que también han biografiado a García Moreno han sido Ayala y  
9
Ponce, también de forma acertadísima.  
Para conocer la ideología del proyecto de modernidad cató-  
10  
lica garciano son imprescindibles los trabajos de Maiguashca, de  
1
1
12  
13  
14  
Espinosa y Canal, Hurtado, Hidalgo Nistri, Williams, Bu-  
15  
16  
riano o Salazar Alvarado. En el trabajo de Maiguashca podemos  
ver como fue el constructo del proyecto, y en el de Espinosa y Canal  
las influencias que tuvo en América y en Europa durante y después  
de su etapa presidencial.  
8
Enrique Ayala Mora, “García Moreno y su régimen entre la vieja y la nueva historia. Una po-  
lémica anacrónica”, Procesos: revista ecuatoriana de Historia, N°41, Universidad Andina Simón  
Bolívar, Corporación Editora Nacional, Taller de Estudios Históricos, Quito, 2015, pp.203-226.  
Ver también del mismo autor: Manual de Historia del Ecuador, Época Republicana, Universidad  
Andina Simón Bolívar Sede Ecuador, Corporación Editora Nacional, Quito, 2015. Enrique  
Ayala Mora, “Gabriel García Moreno y la gestación del estado nacional en el Ecuador”, Crítica  
&
Utopía, N°5, Dictaduras y dictadores en América Latina, Buenos Aires, 1981.  
Enrique Ayala Mora, Lucha política y origen de los partidos en Ecuador, Ediciones de la Universi-  
dad Católica, Quito, 1978. Ver también: Juan Maiguashca, “El proceso de integración nacional  
en el Ecuador: el rol del poder central, 1830-1895” en Juan Maiguashca , editor, Historia y región  
en el Ecuador: 1830-1930, Flacso, Quito, pp.355-431.  
Pilar Ponce Leiva, Gabriel García Moreno, Historia 16, Ediciones Quorum, Madrid, 1987.  
0 Juan Maiguashca, “El proyecto garciano de modernidad católica republicana en el Ecuador,  
9
1
1
830-1875”, Marta Irurozqui, editora, La mirada esquiva. Reflexiones históricas sobre la interacción  
del Estado y la ciudadanía en los Andes (Bolivia, Ecuador y Perú). Siglo XIX, Consejo Superior de  
Investigaciones Científicas, CSIC, Madrid, 2005, pp.233-259.  
1
1
1 Carlos Espinosa Fernández de Córdova y Jordi Canal, “La memoria transnacional …op. cit.  
2 Osvaldo Hurtado, El poder político en el Ecuador, Ediciones de la Universidad Católica, Quito,  
1
977.  
1
1
1
3 Fernando Hidalgo, Nistri, La República del Sagrado Corazón, Religión, escatología y ethos conser-  
vador en el Ecuador, Universidad Andina Simón Bolívar Sede Ecuador, Corporación Editora  
Nacional, Quito, 2013.  
4 Derek Williams, “La creación del pueblo católico ecuatoriano (1861-1875)”, Cristóbal Aljovín  
de Lozada, Nils Jacobsen, editores, Cultura política en los Andes (1750-1950), Universidad de  
San Marcos, Cooperación regional francesa, IFEA, Lima, 2007.  
5 Ana Buriano Castro (Comp.), El “espíritu nacional” del Ecuador católico: artículos selectos  
de El Nacional, 1872-1875, Instituto Mora, México, 2011.  
Ana Buriano Castro, Navegando en la borrasca, Construir la nación de la fe en el mundo de la im-  
piedad, Ecuador, 1860-1875, Instituto Mora, Historia Internacional, México, 2008.  
6 Francisco Salazar Alvarado, Gabriel García Moreno, descorriendo el telón de la verdad, Fundación  
Jesús de la Misericordia, Quito, 2009.  
1
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Para el tema que nos ocupa, el proyecto de educación prima-  
ria y secundaria garciano, existen un gran número de investigacio-  
nes, muchas de las cuales no hacen sino repetir lo que aportan las  
1
7
que básicamente hemos utilizado. Estas últimas son las de Tobar,  
18  
19  
Bermúdez y Rosero. Las dos primeras, aunque son de mediados  
del siglo XX, aportan mucha información sobre el sistema educativo  
ecuatoriano. Hemos dejado al margen la parte de la educación su-  
perior para un estudio posterior. Germania Moncayo hace un breve  
repaso por la Historia de las universidades ecuatorianas y aporta  
gran cantidad de documentación legal, sobre todo sobre su funda-  
ción y organización. Más en concreto, Francisco Miranda escribió  
un estudio histórico muy completo sobre la Escuela Politécnica  
creada por García Moreno.  
20  
21  
La amplitud del tema y la limitación de tiempo y espacio ha  
hecho que seamos concretos a la hora de desarrollarlo, casi esque-  
matizado. En primer lugar, vamos a realizar una breve introducción  
histórica de la educación en los periodos de la Gran Colombia y del  
Ecuador independiente antes de la llegada al poder de García Mo-  
reno, de esta manera podemos hacernos una idea de qué fue lo que  
heredó. Hemos distinguido dos claras etapas establecidas por los dos  
periodos presidenciales, diferentes en el progreso de la educación  
ecuatoriana, distinguiendo la educación primaria de la secundaria.  
Continuaremos hablando de la educación femenina e indígena, tan  
problemáticas y enfocadas a la mentalidad de la época. A continua-  
ción, trataremos de la obra de Francisco Javier Salazar, Método pro-  
ductivo de enseñanza primaria aplicado a las Escuelas de la República del  
1
1
7 Julio Tobar Donoso, García Moreno y la instrucción pública, editorial ecuatoriana, Quito, 1940.  
8 Isabel Cristina Bermúdez Escobar, La educación de las niñas en los países andinos: El siglo XIX,  
UASB. Corporación Editora Nacional, Quito, 2015.  
1
9 Rocío Rosero Jácome, “Escuelas públicas católicas primarias: 1860-1875”, Boletín de la Acade-  
mia Nacional de Historia, vol.199, Academia Nacional de Historia, Quito, enero-junio, 2018,  
pp. 43-95.  
20 Germania Moncayo, La Universidad de Quito. Su trayectoria de tres siglos, 1551-1930, Talleres  
Tipográficos de la Universidad Central, Quito, 1944.  
21 Francisco Miranda Ribadeneira, La primera Escuela Politécnica del Ecuador: Estudio Histórico e  
interpretación, Ediciones FESO, Quito, 1972.  
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del proyecto católico integrador del presidente García Moreno  
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Ecuador, base pedagógica del proyecto católico garciano, y termi-  
naremos con la breve historia de la Escuela Politécnica.  
La educación anterior a García Moreno  
Una vez alcanzada la Independencia en 1824, Quito se unió  
a la Gran Colombia. La educación los primeros años de este periodo  
fue muy similar a la de la Colonia. Los decretos de 2 de agosto, 20  
de junio y 27 de diciembre de 1821, cambiaron el modelo colonial y  
establecieron los conceptos básicos de la instrucción pública: impor-  
tancia de la educación de todos los ciudadanos, responsabilidad del  
Estado y de los padres en la educación de sus hijos, obligatoriedad  
de los padres de enviar sus hijos a la escuela, método de enseñanza  
uniforme en toda la República, preocupación especial por la educa-  
ción femenina e indígena, creación de escuelas de primeras letras en  
lugares con más de cien vecinos, financiación con fondos propios de  
las municipalidades o con aportes mensuales de los padres o tutores  
de los niños, exceptuando a los pobres, cuyos hijos debían educarse  
gratuitamente, exención de impuestos a la importación de materia-  
23  
les, etc.  
24  
Según Rodríguez, refiriéndose a la actuación de los presi-  
dentes Juan José Flores  
y Vicente Rocafuerte, dice que para ambos era imprescindi-  
ble mejorar la educación, las infraestructuras y la desigualdad social  
para llevar a Ecuador hacia la prosperidad. Esto no pudo ser por la  
pobreza y agitación política en que se sumió el país durante los pri-  
meros años de independencia.25  
22 Francisco Javier Salazar, Método productivo de enseñanza primaria aplicado a las Escuelas de la Re-  
pública del Ecuador, Imprenta Nacional, Quito, 1869.  
23 Jorge Núñez Sánchez, “Inicios de la educación pública en el Ecuador”, Revista Procesos, No.  
1
3, Universidad Andina Simón Bolívar, Corporación Editora Nacional, Taller de Estudios  
Históricos, Quito, 1999, pp.9-10.  
24 Linda Alexander Rodríguez, Las finanzas públicas en el Ecuador 1830 -1940, Banco Central del  
Ecuador, Guayaquil, 1992.  
25 Linda Alexander Rodríguez, The search for Public Policy: Regional Politics and Government Fi-  
nances in Ecuador, 1830-1940, University of California Press, Berkeley, 1985, pp.194-341.  
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Emiliano Gil Blanco  
Como la enseñanza primaria estuvo a cargo de las munici-  
palidades, su mala hacienda hizo que fuera la Iglesia la principal  
mantenedora de las escuelas primarias, de la vigilancia de la instruc-  
ción y de la moral cristiana. A pesar de los intentos de crear una en-  
señanza primaria pública, esta fue en mayor parte privada y urbana,  
sostenida por los padres de familia y por algunos filántropos, con  
maestros no competentes y escasos; fueron escuelas mixtas, a pesar  
de la oposición de la Iglesia. La falta de escuelas para niñas fue la-  
tente durante este periodo.2  
6
La falta de maestros hizo que se introdujera el método peda-  
gógico de Joseph Lancaster de enseñanza mutua hasta las reformas  
educativas de García Moreno. Este método fue considerado en su  
época como eficiente, económico, innovador y práctico. Permitía  
atender a un creciente número de alumnos al ser los más aventajados  
y de cursos superiores quienes los impartieron supervisados por el  
maestro.2  
7
La necesidad de formar a los maestros hizo que pronto co-  
menzase la creación de Escuelas Normales en las principales ciuda-  
des, además de la contratación de profesores lancasterianos. Uno de  
ellos fue fray Sebastián Mora Bermeo, contratado por Simón Bolívar  
y que será el director de la primera Escuela Normal de Bogotá. En  
1824 lo veremos en Quito y bajo su dirección fueron establecidas es-  
cuelas públicas de educación mutua en dicha ciudad, así como en  
28  
Cuenca, Riobamba, Ibarra y Guayaquil.  
En cuanto a las universidades, en el Congreso de Cundina-  
marca (1826) se crearon en cada distrito de la Gran Colombia las uni-  
versidades centrales. De esta forma, la antigua Real y Pública  
Universidad de Santo Tomás de Aquino pasó a denominarse Uni-  
versidad Central con sede en Quito. Fue durante muchos años la  
única universidad que hubo en el Ecuador.  
2
2
6 Julio Tobar Donoso, García Moreno y la instrucción pública, vol. 1, 2.  
7 Juan Carlos Brito Román, “Pensamiento educativo internacional y ecuatoriano en las dife-  
rentes etapas históricas (aborigen, colonial y republicana)”, El pensamiento educativo ecuato-  
riano en la formación inicial del docente de la Universidad Nacional de Educación – UNAE, UNAE  
EP, Azogues, 2019, pp. 34-36.  
28 Jorge Núñez Sánchez, Inicios…op. cit., p. 19.  
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Le aducación como elemento fundamental  
del proyecto católico integrador del presidente García Moreno  
Una vez disuelta la Gran Colombia y durante la primera pre-  
sidencia de gobierno del general Juan José Flores (1830-1835) se pro-  
dujo un estancamiento de la cultura y la educación. Es una época de  
inestabilidad, en la que se busca la consolidación política y econó-  
mica; es por ello, por lo que los recursos del estado se van a dedicar  
al ejército. La educación y el desarrollo del país permanecerán en se-  
gundo plano, más bien como una continuación del sistema colonial,  
como ya hemos comentado.29  
Con la llegada de Vicente Rocafuerte a la presidencia de la  
República (1835-1839) se produjo un importante cambio de tendencia  
en las políticas educativas ecuatorianas. Durante su periodo de go-  
bierno, creó el primer colegio de niñas, el de Santa María del Socorro,  
30  
con rentas eclesiásticas. Y con el Decreto Reglamentario de Instruc-  
ción Pública (9-8-1838) se establecieron escuelas de primaria y secun-  
daria en todas las capitales de provincia. Se fundaron las escuelas de  
31  
Obstetricia, Militar, Náutica y el Instituto Agrario. En un discurso  
dirigido a la Convención Nacional de Ambato (1835), Rocafuerte dijo:  
La instrucción pública entra en los deberes esenciales del Gobierno;  
porque en el momento que un pueblo conoce sus derechos, no hay otro  
modo de gobernarlo, sino el de cultivar su inteligencia, y de instruirlo  
en el cumplimiento de sus deberes. La instrucción de las masas afianza  
la libertad y destruye la esclavitud.32  
Rocafuerte también estableció un modelo educativo para la  
instrucción de la población indígena. En 1836 creó la Dirección General  
33  
de Estudios. Durante su mandato como gobernador de Guayaquil  
2
9 Emiliano Gil Blanco, La educación en tiempos de García Moreno. En Miguel Ayuso Torres y Ál-  
varo Mejía Salazar, Gabriel García Moreno, el estadista y el hombre.Reflexiones en el bicentenario  
de su muerte. Vol. 2 Tiempo, pensamiento, huella e imagen de Gabriel García Moreno. Madrid, Uni-  
versidad Andina Simón Bolívar y Editorial Dickinson (en prensa).  
30 Ana María Goetschel, Educación de las mujeres, maestras y esferas públicas. Quito en la primera  
mitad del siglo XX, FLACSO Ecuador, Abya-Yala, Quito, 2007, pp. 46-47  
31 Julio Tobar Donoso, García Moreno y la instrucción pública, vol. 1, 3-6.  
32 Mensaje del Jefe Supremo del Ecuador a la Convención Nacional reunida en Ambato en junio  
de 1835. En: Carlos Paladines, El pensamiento pedagógico ilustrado, Editorial Abya-Yala, Quito,  
1
996, p. 276.  
3 Luis Robalino Dávila, Orígenes del Ecuador de hoy, Vol. 2, Talleres Gráficos Nacionales, Quito,  
964, p. 46  
3
1
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Emiliano Gil Blanco  
fundó en el año de 1842 el colegio que lleva su nombre. En su plan de  
estudios constaban las siguientes materias: castellano, inglés, francés,  
34  
matemáticas, lógica, literatura, historia sagrada antigua y moderna,  
entre otras. En ese tiempo, en el Ecuador existían 170 escuelas, con  
4
.323 alumnos de los cuales 546 eran alumnas. Las escuelas particula-  
35  
res eran 126 y las fiscales 44, de las cuales cinco eran de niñas.  
Juan José Flores sucedió a Rocafuerte (1839-1845) en su se-  
gundo mandato presidencial. A pesar de los problemas fiscales ha-  
bidos en su gobierno, en 1841 ya había 170 escuelas creadas con 31  
colegios de niñas y 4.869 alumnos. Simón Rodríguez, maestro que  
fue de Simón Bolívar, introdujo en Ecuador los métodos y doctrinas  
pedagógicas de Pestalozzi y Froebel, siendo profesor del Colegio San  
Vicente de Latacunga.36  
Con Vicente Ramón Roca (1845-1849) como presidente, se  
37  
inició un periodo infecundo para la educación por falta de dinero.  
A pesar de ello, intentó relanzarla con el aumento de colegios, como  
la reapertura del Colegio San Vicente de Guayaquil (1848). Se crearon  
escuelas religiosas en Quito con las órdenes religiosas de los merce-  
darios, agustinos y dominicos. En 1849, el número de escuelas eran  
ya 272 con 10.679 alumnos.  
Con su sucesor en la presidencia, el general José María Ur-  
vina (1852-1856), la decadencia de la educación fue muy marcada.  
Los alumnos se redujeron a la mitad en comparación con los datos  
de1849. La promulgación del Decreto de Libertad de Estudios (28-  
10-1853) significó la ruina, además de la de la universidad, de la edu-  
cación primaria y secundaria al dejar de estimular la competencia  
entre colegios y la iniciativa particular. En 1857 había en el Ecuador  
38  
57 colegios con 10.248 estudiantes, de los que 41 fueron de niñas.  
2
3
3
3
3
4 Compañía “Guía del Ecuador”, Guía comercial agrícola e industrial de la República, Talleres de  
artes gráficas de E. Rodenas, Guayaquil, 1909, p.657  
5 José María Vargas, Historia de la cultura ecuatoriana, Casa de la Cultura Ecuatoriana, Quito,  
1
965, p.365  
6 Julio Tobar Donoso, García Moreno y la instrucción pública, vol. 1, Editorial ecuatoriana, Quito,  
940, pp. 7-8.  
1
7 Julio Tobar Donoso, “La instrucción pública de 1830 a 1930: apuntes para su historia”, en J.  
Gonzalo Orellano, Resumen histórico del Ecuador, 1830-1930. Ed. Fray Jodoco Ricke. Quito,  
1
947, vol. 1, pp. 289-318.  
3
8 Ibíd., p.9  
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Le aducación como elemento fundamental  
del proyecto católico integrador del presidente García Moreno  
Sobre el Decreto citado anteriormente, García Moreno, siendo rector  
de la Universidad Central, llegó a decir: “… bajo el aspecto de alentar  
y difundir las luces nada más ha hecho que aniquilar al sólido saber susti-  
39  
tuyéndole en apariencias y títulos, sus honores y graso”.  
Sobre el proyecto educativo garciano  
Para entender a García Moreno tenemos que saber cómo fue  
4
0
su personalidad y su trato con los demás, sobre todo su cientifi-  
cismo al poner al catolicismo como nexo de los ecuatorianos, cuando  
dice Se refiere a su manera (la de García Moreno) de eliminar lo subjetivo  
del análisis de una situación para captar mejor sus dimensiones objetivas.  
Este proceder privilegia una metodología que se basa en la observación, el  
41  
control empírico de sus inferencias y en la lógica”.  
Tras la crisis de 1859, García Moreno vio la necesidad de un  
gobierno fuerte para levantar al país y establecer una moral pública.  
Él comprendió que estaba en un cambio importante, en el asenta-  
miento de la República tras la Colonia, en el paso de una forma de  
gobierno a otra, de súbditos a ciudadanos. Este cambio caótico y de-  
sorientador, en definitiva, hizo pensar a García Moreno en la necesi-  
dad de moralizar la sociedad con sus normas y leyes. En esta forma  
de pensar y actuar se aprecia la influencia que tuvo en él el pensador  
Jaime Salmes, fundamentalmente, en el catolicismo como base del  
pensamiento moderno. Esta tesis quedó recogida en su obra más im-  
portante, El protestantismo comparado con el catolicismo en sus relaciones  
con la civilización europea (1842-1844).42  
Por otro lado, Robalino lo describe muy bien en su descon-  
fianza hacia otras personas, inclusive hacia sus colaboradores: “Poco  
le importaron siempre las dotes de sus altos colaboradores ... pues estaba  
acostumbrado a hacerlo todo por sí mismo, convencido de que nadie lo haría  
mejor; y por su temperamento autoritario, no consintió autonomía a sus  
43  
ministros, ni que éstos le observasen y menos le contradijesen”.  
3
4
4
4
4
9 Germania Moncayo, op. cit., p.146.  
0 Juan Maiguashca, El proyecto garciano…op. cit., pp. 237-238  
1 Ibíd., p.238  
2 Juan Maiguashca, “El proceso de integración… op. cit., p.388  
3 Luis Robalino Dávila, op. cit., p. 242  
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Emiliano Gil Blanco  
El desarrollo del proyecto garciano de educación tuvo dos  
etapas coincidentes con sus dos mandatos presidenciales, ambas  
bien diferentes en su evolución y en la libertad que tuvo García Mo-  
reno para aplicarlo. Modernizó los planes de estudio y estableció  
más elevadas exigencias para rendir exámenes a todos los niveles,  
intentó erradicar el analfabetismo con la obligatoriedad de la ense-  
4
4
ñanza primaria. 31 Utilizó la educación como un instrumento de  
unificación nacional y como soporte ideológico del régimen gar-  
ciano.  
La primera etapa de gobierno, en educación, estuvo muy li-  
mitada por la falta de recursos económicos y por la Convención de  
1
861. García Moreno presentó su proyecto de ley de educación, pero  
la Convención en su lugar creó la Academia Científica y Literaria  
45  
para gestionar la instrucción pública. Esta funcionó sin mucho in-  
terés y desapareció a los dos años. Es por esta razón por la que García  
Moreno tan solo pudo desarrollar una incipiente reforma educativa  
en educación primaria y secundaria, con escasa oferta de escuelas y  
colegios. Por ejemplo, en Esmeraldas hubo tan sólo tres escuelas y  
un colegio en toda la provincia. Lo mismo ocurrió en Latacunga y  
Pujilí. Peor situación atravesó la educación rural, la Sierra tuvo un  
solo colegio en la mayoría de las provincias, eso sí, mejor dotado que  
4
6
en la Costa donde solo existieron en las poblaciones más grandes.  
47  
La Ley de Municipalidades dio competencias a los munici-  
pios para crear y organizar escuelas públicas con fondos propios o  
de benefactores. Esta norma limitó el poder del gobierno en educa-  
ción y García Moreno la derogará en 1869.4  
8
44 Enrique Ayala Mora, García Moreno y su régimen…op. cit., p. 61.  
4
5 Esta estuvo compuesta por el propio García Moreno, Juan José Flores, Mariano Cueva, Carlos  
Aguirre, Francisco Javier Salazar, Miguel Egas, Rafael Carvajal, Daniel Salvador, Pablo He-  
rrera, Sebastián Wisse, Manuel Angulo, William Jamenson, Manuel Bustamante y Joaquín  
Tobar. Su vida fue bastante efímera. En: Germania Moncayo, op. cit., pp.148-149. También  
ver: Emilio Uzcátegui, Desarrollo de la Educación en el Ecuador, Editorial Casa de la Cultura  
Ecuatoriana, Quito, 1976, pp. 13-14.  
46 Peter V.N. Henderson, op. cit., pp. 100-101.  
47 Art. 114. Las atribuciones que por esta lei tienen las Municipalidades respecto de la educación  
pública, serán ejercidas por ellas en toda su plenitud…. En: Senado y Cámara de Diputados,  
Lei de Rejimen Municipal”, Colección de Leyes y Decretos dados por el Congreso Constitucional,  
Imprenta Nacional, Quito, 1864, p. 203.  
48 Constitución de la República de Ecuador el 11 de agosto 1869. Art. 83 https://www.cervan-  
BOLETÍN ANH Nº 208-B • 110–143  
120  
Le aducación como elemento fundamental  
del proyecto católico integrador del presidente García Moreno  
La Convención de 1861 tomó importantes decisiones entre  
otras: abolir el Decreto de Libertad de Estudios de Urvina, retomar  
el Decreto Reglamentario de Rocafuerte, aprobar la aprobación de  
algunos colegios, dar libertad de estudios a los colegios particulares  
y religiosos, y autorizar a García Moreno para que contrate en Eu-  
ropa profesores de aquellas órdenes religiosas que se dedicaban a la  
educación primaria. Para ello, fueron enviados a Europa como emi-  
sarios del gobierno garciano Antonio Flores e Ignacio Ordoñez. De  
estas gestiones, fueron contratados como profesores los Hermanos  
Cristianos y las Hermanas del Sagrado Corazón (57 monjas llegaron  
49  
al Ecuador en primera instancia). A los Hermanos Cristianos se les  
concedió muchas libertades, serían pagados por el gobierno y segui-  
rían la pedagogía de la orden, recogida en el libro Conducta de las  
Escuelas Cristianas.50  
El Estatuto educativo de 1863, en contra de la opinión de  
García Moreno, descentralizó la educación al encargar a los munici-  
pios crear y dotar con las infraestructuras necesarias y de profesores  
las escuelas bajo la supervisión del Consejo Educativo Provincial,  
que tuvo la autonomía de elegir a los maestros, abrir escuelas, su ins-  
5
1
pección y organización. Cada parroquia debía tener una escuela  
para niños y otra para niñas y un colegio de educación secundaria  
en cada provincia puesto bajo las órdenes de los jesuitas para los de  
niños y de las Hermanas del Sagrado Corazón para los de niñas. La  
educación secundaria se mantuvo paralizada en esta primera etapa  
porque los jesuitas tardaron en llegar por no haber firmado el con-  
52  
trato hasta finales de 1863. Solo se crearon en este periodo colegios  
jesuitas masculinos en Quito, Riobamba y Guayaquil.  
El Concordato firmado durante el periodo de influencia po-  
53  
lítica de García Moreno (20/04/1866) 35 puso a la Iglesia Católica  
tesvirtual.com/portales/constituciones_hispanoamericanas/obra/constitucion-de-la-repu-  
blica-de-ecuador-el-11-de-agosto-1869/ (Consultado el 25 de octubre de 2022).  
9 Julio Tobar Donoso, García Moreno y la instrucción pública, editorial ecuatoriana, Quito, 1940  
0 Boletín Academia Nacional de Historia, La Prensa Católica, Quito, 1973, p.166. Ver también: José  
Le Gouhir Raud, Historia de la República del Ecuador, Volumen 5, AYMESA, Quito, 1992, p.160  
1 Julio Tobar Donoso, op. cit., p.  
4
5
5
5
5
2 Peter V.N. Henderson, op. cit., p.104  
3 El citado Concordato no fue firmado físicamente por García Moreno, sino lo hizo su pleni-  
BOLETÍN ANH Nº 208-B • 110–143  
121  
Emiliano Gil Blanco  
como la institución que debía dar forma y consolidación político-  
ideológica al proyecto de estado garciano (católico, conservador y  
modernizante) y de una iglesia nacional. Incluyó una reforma del  
clero y la solicitud de profesores religiosos europeos preparados,  
fundamentalmente, originarios de Francia, Alemania y España. En  
él se expresó la desconfianza del presidente con respecto a la prepa-  
54  
ración académica y moral del clero ecuatoriano. En lo que respecta  
a la educación, la Iglesia quedó encargada de la misma en todos los  
grados. El artículo 3º del mismo concordato decía:  
La instrucción de la juventud de las Universidades, colegios, faculta-  
des, escuelas públicas y privadas, será en todo conforme a la doctrina  
de la religión católica. Los Obispos tendrán para ello el exclusivo de-  
recho de designar los textos para la enseñanza, tanto de las ciencias  
55  
eclesiásticas, como de la instrucción moral y religiosa.  
Para García Moreno esta primera etapa fue un fracaso en sus  
expectativas de administración de educación por la resistencia que  
encontró entre los liberales, en la Convención de 1861, por algunos  
miembros de la Iglesia reticentes al Concordato, y por la escasez de  
recursos. Así, llegó a decir:  
La reforma del clero como base de la reforma moral del país escolló  
por el concierto inmenso de odio al Concordato que todos formaron  
en la República. La reforma a la instrucción pública, sin la cual el país  
será siempre lo que es, es decir nada, escolló porque tuvieron miedo  
que yo hiciese estudiar a las generaciones nuevas. La reforma econó-  
mica, fundada en abrir buenas vías de comunicación, escolló porque  
el consejo de Estado, es decir los mismos que me rodean, se opuso al  
empréstito sin el cual el camino no podrá concluirse en tres años. En  
fin, para todo progreso he encontrado una resistencia y un encono  
como si yo fuera a labrar mi fortuna.5  
6
potenciario Ignacio Ordóñez el 10 de mayo de 1862, cuando era presidente. El mismo fue  
objetado por eso no fue ratificado hasta 1866, con Jerónimo Carrión como presidente.  
4 Richard Pattee, Gabriel García Moreno y el Ecuador de su tiempo, Editorial Jus. S.A, México, 1962,  
5
p. 167  
5
5
5 Extraído de Emilio Uzcátegui, op. cit., p. 14.  
6 Wilfrido Loor, op. cit., p. 216.  
Juan Maiguashca, El proyecto garciano…op. cit., pp. 243-244.  
BOLETÍN ANH Nº 208-B • 110–143  
122  
Le aducación como elemento fundamental  
del proyecto católico integrador del presidente García Moreno  
A pesar de este su balance negativo, podemos decir que el  
impulso dado a la educación por García Moreno en este primer pe-  
riodo fue importante, aunque no tanto como algunos historiadores  
han querido demostrar. El informe del ministro Manuel Bustamante  
en 1867 habla de la mejora de la instrucción secundaria con los cam-  
bios introducidos en el Colegio Bolívar de Ambato, en el Colegio Na-  
cional de Quito, en el Seminario de Guayaquil, en el San Felipe de  
57  
Riobamba, en el San Bernardo de Loja, o en el Colegio Nacional y  
Seminario San Luis de Cuenca (1869). Además, se habían establecido  
escuelas en numerosas parroquias y aumentado el sueldo de los pro-  
fesores, a pesar de la escasez de escuelas y maestros en las parroquias  
58  
rurales. Un informe anterior de 1863 enumera el progreso pedagó-  
gico de las órdenes religiosas introducidas en el país para la educa-  
ción primaria y secundaria, además, la creación del Colegio Bolívar  
de Ambato (1861) o la derogación del Decreto de Libertad de Estu-  
59  
dios.  
En el segundo periodo presidencial, García Moreno puso en  
marcha su proyecto educativo más pretencioso y con mayor libertad.  
Para ello recabó toda la información sobre la situación de la educa-  
ción primaria en Ecuador. Fueron los inspectores de educación quie-  
nes aportaron al presidente una importante información sobre las  
60  
necesidades educativas de las provincias. El objetivo fue la moder-  
nización de la educación con el fin de modernizar el país y moralizar  
a todos sus ciudadanos.  
La herramienta que utilizó para gestionar su reforma educa-  
61  
tiva fue el Decreto-ley de educación de 1871. Entre las muchas nor-  
mas que contenía, estuvo la obligación de escolarizar a todos los  
niños de seis a doce años. En escuelas de 20 o más alumnos, la edu-  
cación debía ser obligatoria y gratuita, se suprimieron los Consejos  
5
7 Se trata del Colegio Nacional y Seminario de San Luis, así llamado a partir de 1869 y que  
surge del Colegio San Gregorio, fundado en 1858. En 1910 pasó a llamarse Benigno Malo  
por acuerdo del Congreso Nacional.  
5
5
6
6
8 José María Vargas, Historia de… op. cit., p.370  
9 Ibíd., p.371.  
0 Peter V.N. Henderson, op. cit., p.198  
1 Gabriel García Moreno, Escritos y discursos de Gabriel García Moreno, Volumen 1, Imprenta del  
Clero, Quito, 1887, pp.281-286  
BOLETÍN ANH Nº 208-B • 110–143  
123  
Emiliano Gil Blanco  
Provinciales de Educación, los inspectores de educación debían re-  
portar directamente al presidente. Se quitó a los municipios su com-  
petencia en Educación y tan solo debían aportar las instalaciones  
educativas y el material escolar. Los escasos recursos económicos de  
62  
estos impedirán que así fuera. Al principio, se utilizaron los edifi-  
cios municipales como aulas. El país no tuvo, en un principio, la ca-  
pacidad económica para construir tantas escuelas. Loja en 1874 tuvo  
tres escuelas primarias en toda la provincia, dos de ellas en la capital.  
Las escuelas eran, en su mayoría, unidocentes un solo profesor para  
varios grados, por el número de estudiantes matriculados, salvo en  
las grandes ciudades.63  
Un informe del ministro de Educación Francisco Javier León,  
de 1871, daba el dato del número de escuelas y alumnos en la pro-  
vincia de Pichincha, estas eran: 47 escuelas para niños y 2 para la ins-  
trucción de niñas. Las primeras estuvieron regidas por los Hermanos  
Cristianos con 600 alumnos y las segundas por las Hermanas del Sa-  
64  
grado Corazones. No nos olvidemos que continuaban funcionando  
los colegios y escuelas de otras órdenes religiosas más antiguas, ade-  
más de algunas municipales.65  
Por otro lado, la falta de financiación de las escuelas también  
afectó al salario de los profesores y este será siempre un problema  
66  
importante, que hizo que los docentes estuvieron poco motivados,  
además de mal formados. Su salario al comienzo de la era garciana  
fue de seis pesos al mes, luego subió a quince, salvo en la Costa que  
fueron más altos porque el coste de la vida era superior al de la Sie-  
rra.6  
7
Se dio una gran importancia al aprendizaje y al currículo.  
Los alumnos aprendían lectura, aritmética, gramática castellana, geo-  
grafía, religión, cívica y moral. Las alumnas, además de estas mate-  
rias, tenían economía doméstica y las “labores típicas” de su sexo.  
62 Ibíd., p.199  
6
3 Emilio Uzcátegui, “Desarrollo de la educación en el Ecuador”, Cartilla de educación ecuatoriana,  
Nº 3. Editorial Casa de la Cultura Ecuatoriana. Quito, 1976, pp. 13-26.  
4 José María Vargas, op. cit., p.371  
6
6
6
6
5 José María Vargas, Historia de… op. cit., p.371  
6 Peter V.N. Henderson, op. cit., p.200  
7 Ibídem.  
BOLETÍN ANH Nº 208-B • 110–143  
124  
Le aducación como elemento fundamental  
del proyecto católico integrador del presidente García Moreno  
García Moreno para modernizar y actualizar la educación adoptó el  
sistema métrico decimal, como ocurrió en Francia con Napoleón Bo-  
naparte.  
Las escuelas rurales soportaron más penurias que las de las  
ciudades. Una posible solución a este problema fue la obligación que  
impuso García Moreno de crear una escuela en cada hacienda. Esta  
iniciativa se topó con la oposición de los hacendados. El mismo Gar-  
cía Moreno va a dar ejemplo a los ecuatorianos creando una escuela  
en su hacienda. No solo tuvieron problemas económicos, también  
existió un importante ausentismo, apenas el 25% de los niños asistía  
68  
a las clases, y menos aún las niñas. En las escuelas rurales, la asis-  
tencia no fue regular, porque los padres no querían que sus hijos fue-  
ran a la escuela debido a que retraían ingresos al núcleo familiar.  
Como consecuencia de su proyecto de instrucción, la educa-  
ción primaria creció de forma importante. Los datos de alumnos son  
bastante indicativos. En 1867 los niños escolarizados ascendían a  
69  
1
3.495. frente a los 31.795 de 1875. También puede verse en la in-  
versión económica realizada en 1861 fueron 15.000 pesos de presu-  
puesto los que se dedicaron a la formación de los niños y en 1872,  
coincidiendo con el crecimiento de la economía agroexportadora  
70  
ecuatoriana y, por una más eficiente recaudación de impuestos, el  
Ministerio de Hacienda presentó en junio de 1872 la siguiente dis-  
tribución de egresos, donde puede apreciarse la importancia que se  
dio a la educación:  
68 Peter V.N. Henderson, op. cit., p.201  
6
9 Rocio Rosero Jácome, “Escuelas públicas católicas primarias: 1860-1875”, Boletín de la Academia  
Nacional de Historia, VolL.XCVI- Nº199, Enero-junio 2018, p. 63.  
0 Linda Alexander Rodríguez, Las finanzas públicas…op. cit., p.104.  
7
BOLETÍN ANH Nº 208-B • 110–143  
125  
Emiliano Gil Blanco  
DISTRIBUCIÓN DE EGRESOS PRESENTADO  
POR EL MINISTERIO DE HACIENDA  
junio, 1872  
Rubro  
Importe  
pesos)  
%
(
Ejército y Marina  
Obras públicas  
Deuda inscrita  
381.383,69  
430.025,43  
126.272,65  
163.305,91  
92.797,33  
28  
32  
9
Deuda flotante  
Deuda Mackintosh  
Instrucción Pública  
12  
7
151.189,58  
11  
Total  
1.344.974,59  
100  
71  
Memoria del Ministerio de Hacienda de 1872  
El informe ministerial de 1873 presentó la situación de la  
educación primaria y secundaria durante el segundo mandato de  
García Moreno. Además de la unificación de los métodos pedagógi-  
cos, de la formación y de la mejora de las condiciones económicas  
de los maestros y profesores, también del incremento de escuelas.  
Uno de los logros que cita es la creación y puesta en marcha del Re-  
glamento de Escuelas redactado por los Hermanos Cristianos. El mi-  
nistro Francisco Javier León llega a decir sobre ese momento de la  
educación:  
El sistema de educación obligatoria y gratuita establecido en el Ecua-  
dor, ha hecho dar un paso de gigante a la instrucción pública, difun-  
diendo las luces en todas las clases de la sociedad. Todos los niños sin  
distinción de edad, sexo y raza a que pertenezcan, encuentran hoy bue-  
nos planteles donde aprender, no sólo a leer y escribir, sino también  
72  
otros ramos importantes para las artes y oficios.  
7
7
1 Luis Robalino Dávila, op. cit., p.357  
2 José María Vargas, op. cit., p.374  
BOLETÍN ANH Nº 208-B • 110–143  
126  
Le aducación como elemento fundamental  
del proyecto católico integrador del presidente García Moreno  
En el Mensaje a la Asamblea que hizo García Moreno en  
875, expuso el progreso y la situación de la educación ecuatoriana,  
religiosa y católica ante todo”, en los seis años anteriores. En resu-  
1
men, en la educación primaria se crearon 93 escuelas nuevas y el in-  
cremento de estudiantes fue del 237 %, se pasó de los 13.495 de 1867  
a los 32.000 de 1875. Entre las carencias, resaltó la deficiente evolu-  
ción de la educación de niñas, apenas el 25% por la falta de docentes  
y escuelas, y poco interés de los padres a enviar a sus hijas a edu-  
carse, además, la dispersión de la población rural. Termina su des-  
cripción diciendo “Continuemos sin embargo redoblando nuestros  
esfuerzos, convencidos de que, sin la educación cristina de las generaciones  
73  
nacientes, la sociedad perecerá ahogada por la barbarie”.  
Sobre la educación secundaria, los progresos no fueron tan  
importantes como en la primaria, dice García Moreno, por la falta  
de profesores. Defendió la “libertad de enseñanza” como forma de  
paliar su carencia y permitir que los estudiantes que hayan estudiado  
en cualquier centro los años establecidos para alcanzar el grado de  
bachiller lo obtengan si han pagado los derechos de matrícula y apro-  
bado el examen de estado. En cuanto a la educación superior, destacó  
los avances en Medicina y la necesidad de mejores instalaciones para  
ella.  
La expansión de la educación en Ecuador continuó creciendo  
tras la muerte de García Moreno por el aumento de los ingresos del  
gobierno provenientes del comercio del cacao. A pesar de que el  
gasto militar y el pago de deuda fueron los rubros más elevados del  
74  
presupuesto nacional durante el siglo XIX, el de educación fue in-  
crementándose paulatinamente, como puede verse en la siguiente  
tabla:  
7
3 Mensaje del presidente de la república al Congreso constitucional de 1875, Imprenta Nacional, Quito,  
875, pp.7-8.  
1
74 Linda Alexander Rodríguez, Las finanzas públicas…op. cit., p. 103, p.107  
BOLETÍN ANH Nº 208-B • 110–143  
127  
Emiliano Gil Blanco  
INCREMENTO DE LA INVERSIÓN EN EDUCACIÓN  
PERIODO 1841–1894  
AÑO  
IMPORTE  
N° ESCUELAS  
ALUMNOS  
1841  
1847  
1854  
1855  
1857  
1863  
1865  
1867  
1871  
1873  
1875  
1879  
1884  
1885  
1887  
1888  
1889  
1890  
1891  
1892  
1893  
1894  
166  
4.769  
3.052  
212  
254  
5.862  
7.639  
15.234  
35.307  
50.952  
10.348  
343  
13.495  
151.189  
433  
526  
22.448  
31.795  
191.624  
244.638  
800  
51.000  
284.397  
317.570  
336.174  
853  
1106  
1209  
56.126  
68.274  
76.152  
491.492  
379.005  
Datos extraídos de los informes del Ministerio de Hacienda,  
75  
del de Ministerio de Instrucción y el del Interior.  
En lo que respecta a la educación secundaria, esta fue un pri-  
vilegio de los alumnos de clases medias y altas en Ecuador antes de  
la era garciana. Se encontraba a la zaga en este tipo de educación con  
respecto a los países de la zona. Esto va a cambiar radicalmente.  
75 Ibíd., p.108  
BOLETÍN ANH Nº 208-B • 110–143  
128  
Le aducación como elemento fundamental  
del proyecto católico integrador del presidente García Moreno  
Para ello, García Moreno trajo a los jesuitas como formadores  
para los colegios masculinos por su alta calidad de enseñanza, alto  
contenido científico y moral cristiana y a las Hermanas del Sagrado  
Corazón para los femeninos. El contrato para la venida de los pri-  
meros fue firmado en 1863, como ya hemos expuesto anteriormente.  
La creación de nuevos colegios para este nivel arrancó con  
los mismos problemas que tuvieron las escuelas de educación pri-  
maria. Los municipios fueron designados para construir los colegios.  
Encontrándonos, además de con una escasa financiación, con la ne-  
cesidad de viviendas para profesores y alumnos que se desplazaban,  
ya que se establecieron los colegios de secundaria en las capitales de  
76  
provincia, y la dificultad para pagar a los profesores y comprar ma-  
teriales. La secundaria fue, en todo momento, un importante consu-  
midor de dinero para las arcas del Estado.  
El problema de acceso de los alumnos a la secundaria se  
debió a los altos costos que generó, ya que tenían pagar matrícula,  
vivienda, manutención, materiales... Para solucionarlo, el gobierno  
aplicó un plan de becas, a cambio, los estudiantes al terminar sus es-  
tudios quedaron a disposición del gobierno durante dos años, bien  
para trabajar en colegios, en la administración o en el ejército.  
El currículo de secundaría incluyó las materias de gramática,  
matemáticas, geografía, historia, literatura, religión, idiomas (fran-  
cés, inglés, latín) y cursos opcionales de física y química, con el agra-  
7
7
vante de la falta de laboratorios y profesores. Los jesuitas fueron  
una solución para esta carencia ya que llegaron con sus propios la-  
boratorios. A diferencia de los de la educación primaria, los profe-  
sores estuvieron especializados en la materia a impartir.  
Hubo una cierta secularización de la educación al separar  
García Moreno los seminarios de los colegios, sistema heredado de  
la Colonia, aunque siguieron siendo colegios religiosos en su mayor  
parte. Ello fue un duro golpe para la tradición en algunas ciudades  
y hubo oposición por parte de la Iglesia y de personas contrarias a  
esta “secularización”. El gran número de alumnos que se matricula-  
78  
ron desde el primer momento obligó a tomar esta decisión. Pronto  
7
7
6 Peter V.N. Henderson, op. cit., pp. 206-207  
7 Ibíd., p.208  
BOLETÍN ANH Nº 208-B • 110–143  
129  
Emiliano Gil Blanco  
casi todas las capitales de provincias tuvieron colegios de educación  
secundaria para varones y en algunos hubo también para mujeres.  
Al finalizar esta etapa formativa, pasaban a la universidad o hacían  
cursos más avanzados.  
García Moreno no solo creó escuelas y colegios. En su afán  
de dar una formación técnica y artística, fundó el Conservatorio Na-  
cional de Música (1870) o la Escuela de Bellas Artes (1872). Para ello,  
contrató también a profesores de alto nivel en sus especialidades,  
entre los que cabe destacar Vincenzo Antinori, Antonio Cassarotto,  
Francisco Rossa (director) o Pietro Traversari, para el Conservatorio;  
o el ecuatoriano Luis Cadena, repatriado de Italia, para la Escuela  
de Bellas Artes.  
Sobre la educación femenina  
La falta de escuelas y colegios para niñas e indígenas fue algo  
normal durante la Colonia y así fue tras la independencia. El go-  
bierno de la Gran Colombia legisló a favor de la educación de estos  
dos colectivos, así lo vemos en los decretos de 28 de julio de 1821, en  
los que propone la creación de escuelas para niñas en conventos, y  
79  
en el de 11 de marzo de 1822, para indígenas.  
Este abandono de la educación femenina, sobre todo, fue  
común hasta en la Colonia. Tan solo conocemos durante este periodo  
la existencia de dos “colegios” femeninos en Quito, el de las Recogi-  
80  
das de Santa María (1595) y el Beaterio (1726).  
7
7
8 Emiliano Gil Blanco, op. cit., p.  
9 CONVENTOS. Ley de 28 de Julio de 1821. Art. 1°. Se establecerán escuelas o casas de educa-  
ción para las niñas y para las jóvenes en todos los conventos de religiosas. Art. 4°…a dar  
una completa educación a las niñas y a las jóvenes. En: Pedro P. del Castillo, Teatro de la Le-  
gislación Colombiana y Venezolana, Imprenta del Teatro de legislación, 1852, pp.381-382  
“Respecto de la educación de los indígenas, el Decreto Ejecutivo del 11 de marzo de 1822  
destacaba la importancia que tenía para el país el sacar a los indígenas de Colombia del es-  
tado de abatimiento e ignorancia en que se hallan y disponía que en cada colegio seminario  
se admitieran ‘indios puros’ en calidad de becarios, debiendo haber cuatro de ellos en los  
de Bogotá, Caracas y Quito, y dos en cada uno de los demás seminarios. Los becarios debían  
ser escogidos entre quienes supiesen leer y escribir correctamente el idioma castellano y tu-  
viesen mayor disposición y capacidad, y cada uno debía recibir del gobierno la cantidad de  
120 pesos anuales para su vestido y útiles”. En: Jorge Núñez Sánchez, “Inicios de la educa-  
ción…op. cit., p. 10  
8
0 Tannia Edith Rodríguez Rodríguez, “El beaterio de Quito: ¿búsqueda de prestigio o santi-  
BOLETÍN ANH Nº 208-B • 110–143  
130  
Le aducación como elemento fundamental  
del proyecto católico integrador del presidente García Moreno  
A finales de este periodo colonial, hubo un intento serio de  
educar a las niñas, cuando el Papa Pío VI emitió una bula (6-X-1796)  
autorizando su acceso a una “educación”. Así lo reguló Carlos IV, al  
permitir educar niñas “honestas y de antecedentes limpios” en con-  
ventos entre los 7 y los 25 años, en régimen de clausura y hasta que  
se casaran o profesaran; o en la casa, por la madre o por un maestro  
contratado. Hubo resistencia a estas medidas por parte de sectores  
eclesiásticos alegando como impedimento no tener espacio para tal  
fin en sus conventos.81  
Las niñas de clases sociales altas se formaron dentro del  
mundo familiar y doméstico, siempre y cuando hubiera un ambiente  
intelectual alto dentro del mismo. Su importancia fue grande, ya que  
son ellas las que forman en costumbres, ejercen una eficaz y pode-  
rosa influencia en el destino y porvenir de las sociedades, se preo-  
cupan por la educación religiosa y moral de los hijos, y por ello  
debían recibir una formación como madres de familia cristianas.  
No nos equivoquemos, era la forma de pensar de esa época.  
Lo podemos ver cuando Rousseau dice en su obra El Emilio o de la  
Educación:  
De manera que la educación de las mujeres debe estar en relación con  
la de los hombres. Agradar/es, serles útiles, hacerse amar y honrar de  
ellos, educarlos cuando niños, cuidarlos cuando mayores, aconsejarlos,  
consolarlos y hacerles grata y suave la vida son las obligaciones de las  
niñas en todos los tiempos, y esto es lo que desde su niñez se las debe  
82  
enseñar.  
Esa fue la finalidad de la educación femenina en la ilustrada  
y liberal instrucción. Y para ello, se establecerán escuelas en las que  
se enseñe a las niñas a leer y a escribir, y a las adultas las labores y  
dad?”. Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO- Sede Ecuador). Ver en:  
https://www.academia.edu/8494038/El_beaterio_de_Quito_b%C3%BAsqueda_de_presti-  
gio_o_santidad (27-10-2022).  
1 Rex Sosa Freire, “Alma mater insurgente”. Historia de la Universidad Central del Ecuador y su par-  
ticipación en la independencia de Quito (siglos XVI-XIX), Ediciones Universidad Salamanca, Sa-  
lamanca, 2021, p. 23.  
8
82 Jean Jacques Rousseau, El Emilio o de la Educación, Libro quinto, Alianza Editoria, Marid, 2011,  
p. 254.  
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131  
Emiliano Gil Blanco  
83  
habilidades propias de su sexo, elementos de dibujo aplicado a las  
84  
mismas labores y nociones de higiene doméstica.  
Si la Enseñanza del siglo XIX estuvo muy influenciada y do-  
minada por la Iglesia en todos los niveles, puede entenderse que se  
siga contemplando a la mujer en un papel secundario. La Iglesia ca-  
tólica tuvo un concepto funcional de la mujer, ya que obedecía a su  
papel cohesionador al interior de la familia y su prototipo fue el de  
perfecta casada en el hogar, piadosa, buena madre y buena esposa.  
Esto hace pensar que su formación no fuera académica, sino piadosa  
con el fin de moldear en principios y valores cristianos al elemento  
85  
cohesionador de la familia y el hogar. No buscó alterar su función  
social, buscaba alfabetizarla y adiestrarla en los quehaceres domés-  
ticos. Su educación, en caso de recibirla, debía ir orientada a esta su  
misión asignada en la vida.  
Así lo vemos hasta que en 1835 el presidente Vicente Roca-  
fuerte creó el primer colegio de niñas, el ya citado de Santa María  
del Socorro, con rentas eclesiásticas y dirigido por Isaac W. Wheelw-  
right y por Rosa Carrión, utilizando el sistema pedagógico lancaste-  
riano. Tobar Donoso aporta el dato de las niñas escolarizadas en  
86  
Ecuador en los años 1855-1856, que fue de 1889.  
No es de extrañar que Gabriel García Moreno tomara esta fi-  
losofía de educación para su proyecto educativo femenino. La ins-  
trucción y educación de los ciudadanos fue el eje del proyecto  
garciano, proyecto que venía gestando desde finales de 1840, y que  
8
3 “Labores propias de su sexo” es una expresión muy habitual en los textos educativos de la  
época. Para conocer su alcance acudimos a un texto legal de 1825 que lo define al tratar de  
las Escuelas de Primeras Letras de niñas: “En las Escuelas de primera clase, además de la  
enseñanza cristiana para los libros que van señalados, la de leer por lo menos, en los cate-  
cismos, y escribir medianamente, se enseñarán las labores propias del sexo; a saber: hacer  
calceta, cortar y coser las ropas comunes de uso, bordar y hacer encajes u otras que suelen  
enseñarse a las niñas. En las de segunda, se suprimirán los encajes, y el bordado en las tercera  
y cuarta.” (artº 198 Real Decreto de 16 de febrero de 1825, aprobando y mandando poner en  
ejecución el Plan adjunto y Reglamento de Escuelas de Primeras Letras). En: Universidad  
de Sevilla, Mujer y educación en el siglo XIX. Ver en: https://personal.us.es/alporu/histo-  
ria/mujer_educacion.htm#notas (21-10-2022)  
84 Universidad de Sevilla, Mujer y educación en el siglo XIX. Ver en: https://personal.us.es/al  
poru/historia/mujer_educacion.htm#notas (21-10-2022)  
5 Isabel Cristina Bermúdez Escobar, op. cit., p.196.  
8
86 Julio Tobar Donoso, op. cit., p. 31.  
BOLETÍN ANH Nº 208-B • 110–143  
132  
Le aducación como elemento fundamental  
del proyecto católico integrador del presidente García Moreno  
estuvo centrado en la fe, el progreso y moral y la modernización, que  
87  
fue el pensamiento católico tradicional surgido del papa Pío IX.  
La educación femenina tuvo un progreso muy lento con res-  
pecto a la masculina. Nada más comenzar a crearse escuelas y cole-  
gios femeninos, las élites y las clases medias enviaron a ellos a sus  
hijas. El currículo o pensum se componía de lectura, escritura, arit-  
mética, caligrafía, gramática castellana, conducta y labores del hogar  
(
en este punto, adquiere una gran importancia la doctrina cristiana).  
Las estudiantes tenían que pagar matrícula, aunque hubo becas del  
gobierno para que las niñas pobres acudieran a la escuela.  
88  
Con este fin, contrató ordenes religiosas femeninas europeas  
dedicadas a la educación de este sexo, como las Hermanas del Sa-  
89  
grado Corazón, las Hermanas del Buen Pastor, las Hermanas de la  
Providencia o las Hermanas de la Caridad. Además, estableció es-  
90  
cuelas normales para la formación de las profesoras e instituciones  
de beneficencia, como, por ejemplo, escuelas anexas para niñas de  
91  
clases bajas, casas de huérfanas y hospicios de reclusión. Deduci-  
mos que la creación de centros de educación y de beneficencia hizo  
que la instrucción femenina tuviera un doble sentido, el de protec-  
ción y el de rehabilitación.92  
Téngase en cuenta que el modelo garciano educativo prohi-  
bió las escuelas mixtas por ser dañinas para la educación de ambos  
93  
sexos, tanto en la escuela privada como en la pública. Las aulas te-  
87 Marie-Janielle Demelas y Yves Saint-Geours, Jerusalén y Babilonia: religión y política en el Ecua-  
dor, 1780- 1880, Corporación Editora Nacional, Quito, 1988, p.145.  
8 Peter V.N. Henderson, op. cit., p.103  
8
8
9 Llegaron a Ecuador en 1861 desde Francia y Chile con los mismos privilegios que los Her-  
manos Cristianos. Se instalaron en el Colegio de San Fernando, cedido por el gobierno. Se  
comprometieron también en la educación gratuita de las niñas pobres. En: José María Vargas,  
op. cit., p. 369.  
9
0 Escuelas normales que fueron sustituidas posteriormente por secciones pedagógicas en los  
colegios de Cuenca y Quito de las Hermanas del Sagrado Corazón y por las Hermanas de la  
Providencia. Para ello el gobierno estableció un plan de concesión de becas a partir de 1869  
(reglamentadas en 1874), cambió el programa de enseñanza y el tiempo de duración. En: Isa-  
bel Cristina Bermúdez Escobar, op. cit., p. 198  
1 Isabel Cristina Bermúdez Escobar, op. cit., p.197  
9
9
2 Eduardo Kingman Garcés y Ana María Goetschel, “El presidente Gabriel García Moreno, el  
Concordato y la administración de poblaciones en el Ecuador de la segunda mitad del siglo  
XIX”, Historia Crítica, N°52, 2014, p.141.  
93 En el caso de existir, sólo se permitieron escuelas mixtas con niños de hasta ocho años.  
BOLETÍN ANH Nº 208-B • 110–143  
133  
Emiliano Gil Blanco  
nían que estar separadas y la de niñas debía contar con una profesora  
honesta” supervisada por el instructor de la escuela. Además, las  
escuelas femeninas no podían estar dirigidas por un hombre.  
Se establecieron colegios de las Hermanas del Sagrado Co-  
razón en Riobamba, Quito, Cuenca y Guayaquil; de las Hermanas  
de la Providencia, en Quito, Latacunga y Loja. Casas-escuela de  
huérfanas, en Quito, Cuenca y Riobamba; de las Hijas de María, en  
Loja; o de las Hermanas del Buen Pastor y de la Caridad. En estos  
colegios se estableció una formación técnica de profesiones manua-  
les, del comercio, etc., aquellas que se consideraban como apropiadas  
para una mujer.  
Se crearon instituciones benéficas educativas para niñas po-  
bres o indigentes, como la Escuela de San Carlos en Quito, Casa de  
Huérfanas en Riobamba y Cuenca, o el colegio de las Hijas de María  
94  
en Loja.  
En 1875, se cuentan 264 alumnas y 13 maestras en los cole-  
95  
gios de las Hermanas de los Sagrados Corazones. Las materias que  
impartían fueron religión, lectura, escritura, aritmética, teneduría de  
libros, gramática, literatura, estilo epistolar, geografía física, historia  
sagrada, profana, del Ecuador, y natural, francés, inglés, piano, cos-  
tura, bordado, dibujo lineal, lavar, planchar, zurcir y remendar.9  
Al final del último mandato de García Moreno (1875), el nú-  
6
mero de niñas escolarizadas era de 8.513 en locales separados ya que  
habían desaparecido las escuelas mixtas, y en 164 escuelas, frente a  
97  
las 41 de 1857. Con esta formación femenina, García Moreno bus-  
caba una formación en profesiones técnicas manuales o de comercio  
muy “propias” del sexo femenino.  
Sobre la educación de los indígenas  
La educación de los indígenas, al igual que la femenina, re-  
sultó ser un problema para García Moreno. En primer lugar, porque  
9
9
9
9
4 Isabel Cristina Bermúdez Escobar, op. cit., p.199  
5 Rocío Rosero Jácome, op. cit., p.81  
6 Ana María Goetschel, Educación de las…op. cit., p.52  
7 José María Vargas, op. cit., p.238  
BOLETÍN ANH Nº 208-B • 110–143  
134  
Le aducación como elemento fundamental  
del proyecto católico integrador del presidente García Moreno  
para ellos el acudir a la escuela significó una mayor miseria al tener  
que desplazarse de sus lugares de origen, los indígenas tenían que  
pagar mayores impuestos, hubo una mayor exigencia como trabaja-  
dores y se arriesgaban a tener que ir al servicio militar obligatorio.  
En segundo lugar, porque la política educativa de los indígenas tuvo  
como objetivo su asimilación y un intento de supresión de su  
98  
idioma. Su educación supuso la imposición del idioma español y  
la imposición de un currículo alejado de su cultura.  
Su resistencia no fue comprendida por García Moreno, dado  
su pensamiento cientificista y darwinista. El intento de acercamiento  
del presidente a través de la educación y de las leyes no fue más que  
un sentimiento de contrición por los abusos sufridos en tiempos an-  
teriores por parte de recaudadores, autoridades y hacendados. No  
pudo entender que los indígenas pudieran oponerse en defensa de  
su cultura y tradición.99  
En una primera etapa, los alumnos indígenas fueron llevados  
a estudiar a Quito. Tras el fracaso de esta medida, comenzó la cons-  
trucción de escuelas en sus comunidades indígenas, como en Ota-  
valo, Saquisilí o Loja, con su oposición, y la capacitación de  
profesores indígenas.1 Ya que muchos de ellos trabajaban en el  
campo y eran fuente de ingresos para sus familias y su comunidad,  
se liberó a los padres del trabajo subsidiario social para que sus hijos  
pudieran acudir a la escuela.  
00  
Método pedagógico de Francisco Salazar  
García Moreno conocía otras pedagogías educativas alterna-  
tivas, como el falansterio de Fourrier, las sociedades cooperativas de  
101  
Owen, la Icaria de Cabet o el nuevo cristianismo de Saint Simons.  
Según él, los niños estaban expuestos a doctrinas tóxicas, como el  
ateísmo, el deísmo, el panteísmo o el socialismo, y había que com-  
98 Peter V.N. Henderson, op. cit., pp.201-202  
99 Juan Maiguashca, El proyecto garciano…op. cit., p.206  
100 Enrique Ayala Mora, García Moreno…op. cit., p. 61.  
Emilio Uzcátegui, op. cit., pp.21-22.  
101 Rocío Rosero Jácome, op. cit., p.57  
BOLETÍN ANH Nº 208-B • 110–143  
135  
Emiliano Gil Blanco  
batir estas influencias con un método pedagógico adaptado a su pro-  
yecto moral y católico.  
A pesar de que las órdenes religiosas traídas para mejorar la  
educación van a traer sus métodos pedagógicos, como los de Juan  
Bautista de La Salle de los salesianos o la Ratio Studiorum de los je-  
suitas; se va a buscar uno propio y lo va a encontrar en Francisco Sa-  
lazar y en su Método productivo de enseñanza primaria aplicado a las  
Escuelas de la República del Ecuador (1869). En el mismo, se recoge el  
método docente y las asignaturas de estudio para conseguir el obje-  
tivo que tuvo establecido el proyecto garciano.  
La idea de enseñanza primaria de García Moreno se basó en  
la aplicación práctica y rápida a los oficios y en un enfoque católico  
102  
de obediencia, laboriosidad, espíritu cívico e identidad nacional.  
En definitiva, el catolicismo como aglutinante de mentalidades, cul-  
turas, necesidades distintas, economías diversas y geografías dife-  
rentes.  
Este texto fue aprobado para estandarizar la enseñanza en  
las escuelas públicas ecuatorianas. Tomó algunas nociones del mé-  
todo de enseñanza mutua lancasteriano adaptadas al país y aplicable  
para escuelas de más de cien alumnos.1 El maestro impartía todas  
las materias. Había ocho grados y los alumnos más destacados im-  
partían estas materias fuera de su horario de clase sin ninguna re-  
muneración.  
03  
Los lineamientos del método de Francisco Salazar eran:  
1
. Educación e instrucción. Educación es la ayuda o auxilio de “los man-  
damientos divinos y del evangelio”, e Instrucción es el medio de la educa-  
ción para adquirir conocimientos y habilidades.  
2
. Utilidad de la educación cristiana y de una buena instrucción para lle-  
gar a ser buen cristiano, excelente ciudadano y base de las naciones.  
. Necesidad de la escuela bajo la dirección de la Iglesia y del Estado.  
. La educación y la instrucción deben crear las facultades espirituales,  
de la voluntad y de desarrollo físico.  
3
4
. Deben seguirlo los maestros.1  
04  
5
1
1
1
02 Ibíd., pp.57-58  
03 Ibíd., p.60  
04 Rocío Rosero Jácome, “Ecuador: La escuela pública confesional garciana, 1860-1875”, en:  
BOLETÍN ANH Nº 208-B • 110–143  
136  
Le aducación como elemento fundamental  
del proyecto católico integrador del presidente García Moreno  
Los contenidos del Método se basaban en cómo se debe en-  
señar, la disciplina escolar, la educación física, los deberes del pre-  
ceptor y las cualidades del maestro. En esta organización, como en  
las escuelas de enseñanza mutua, los monitores distribuían el tiempo  
semanal, los premios y castigos y los registros de los alumnos.  
El método incluía las asignaturas de religión, historia sa-  
grada y eclesiástica, lectura, caligrafía, gramática, aritmética, historia  
del Ecuador, geografía física y política, pedagogía, higiene, economía  
doméstica, costura, bordados y tejidos. Todo ello con una duración  
de seis años, cinco para adquirir los conocimientos y el sexto para  
repaso general.1  
05  
A modo de conclusión  
El proyecto político garciano fue fundamental para la conso-  
lidación del Estado ecuatoriano del siglo XIX. Evitó la división geo-  
gráfica, económica, política y administrativa del Ecuador, va a  
modernizarlo o unificarlo y, más concretamente, a reformar su sis-  
tema educativo, eje básico del proyecto junto con el catolicismo. Me-  
joró el comercio interior y exterior, racionalizó la fiscalidad,  
centralizó la administración estatal y electoral, construyó infraestruc-  
turas de comunicación, etc. Todo ello no se entendería sin el desa-  
rrollo agroexportador cacaotero ecuatoriano que comenzó a  
mediados de siglo.  
Heredó un país dividido y arruinado tras largas guerras ci-  
viles que hicieron que no se invirtiera en educación. Tras el impulso  
que va a hacer Rocafuerte con la ley de educación de 1836, no hubo  
otro presidente que diera la importancia que debiera tener la educa-  
ción para el Ecuador. Por el contrario, el Decreto de Libertad de Es-  
tudios (1853) del general José María Urvina supuso su decadencia.  
Stefan Rinke, editor, Entre espacios: la historia latinoamericana en el contexto global. Actas del  
XVII Congreso Internacional de la Asociación de Historiadores Latinoamericanistas Europeos  
(AHILA) Freie Universität Berlín, 9-13 de septiembre de 2014, Freie Universität, Colegio Inter-  
nacional de Graduados “Entre Espacios”, Berlín, 2016, p.2458. Ver en: https://www.  
uv.mx/tipmal/files/2016/09/4.-Simposio.pdf (24-10-2022)  
05 Ibíd., p. 2464  
1
BOLETÍN ANH Nº 208-B • 110–143  
137  
Emiliano Gil Blanco  
En este punto, apareció Gabriel García Moreno con su pro-  
yecto de educación en dos fases bien diferentes y enmarcadas dentro  
de su proyecto de unificación nacional. La primera de ellas marcada  
por la influencia de la Convención de 1861 y que abarcaría su primer  
mandato presidencial. La segunda, centrada en el segundo, estuvo  
caracterizada por una mayor independencia.  
Durante su primer mandato, no pudo desarrollar una impor-  
tante reforma educativa. Los cambios que realizó en educación se-  
cundaria y primaria fueron incipientes, con escasa creación de  
escuelas y colegios. El principal problema que tuvo fue la falta de re-  
cursos, de ahí que fuera una educación más urbana que rural. García  
Moreno contratará profesores religiosos europeos de los Hermanos  
Cristianos y de las Hermanas de los Sagrados Corazones para la edu-  
cación primaria de niños. La educación secundaria estuvo en manos  
de los jesuitas para los niños y niñas respectivamente. El Concordato  
firmado con la Santa Sede tuvo un papel fundamental ya que uno  
de los puntos firmados supuso la entrega de la educación en todos  
sus grados a la Iglesia.  
En el segundo periodo, puso en marcha su proyecto educa-  
tivo sin ningún tipo de oposición. El Decreto-Ley de 1871 es la he-  
rramienta que va a utilizar para ponerlo en práctica. Destacamos la  
escolarización obligatoria de todos los niños entre seis y doce años,  
la obligatoriedad y gratuidad de la educación, supresión de los Con-  
sejos Escolares, pérdida de competencia de los municipios y el esta-  
blecimiento de un mismo currículo para todo el país. Continuó la  
penalización económica a aquellos padres que no llevarán a sus hijos  
a la escuela, y más en la secundaria. Hubo una cierta laicización de  
la educación secundaria al separar los colegios de los seminarios con  
una fuerte oposición de la Iglesia y de personas opuestas a ella.  
Podemos ver el progreso de la educación durante la presi-  
dencia de García Moreno por el número de alumnos escolarizados,  
que pasaron de 13.495 en 1867 a 31.795 en 1875; y en la inversión eco-  
nómica realizada, que pasó de 15.000 pesos en 1861 a 151.189 en 1872.  
Este último dato fue posible gracias al crecimiento de la economía  
agroexportadora cacaotera ecuatoriana y por el incremento de los  
ingresos fiscales.  
BOLETÍN ANH Nº 208-B • 110–143  
138  
Le aducación como elemento fundamental  
del proyecto católico integrador del presidente García Moreno  
En lo que respecta a la educación de las niñas, tuvo como fin  
formarlas en el papel funcional que dio la Iglesia a las mujeres en  
esa época. El proyecto garciano en este aspecto fue de muy lento pro-  
greso en relación con la educación masculina. Para ello contrató di-  
versas órdenes religiosas femeninas y europeas, la más importante  
es la ya citada de las Hermanas del Sagrado Corazón que se encar-  
gará tanto de la educación primaria como de la secundaria. Las es-  
cuelas y colegios no serán mixtos por el concepto de la influencia  
perniciosa de la mujer en el hombre. Será una educación separada  
por sexos y en las escuelas y colegios femeninos habrá una profesora  
honesta” supervisada por un instructor masculino. Aun así, hubo  
un progreso importante. El número de niñas escolarizadas en 1875  
fue de 8.513 alumnas en 164 escuelas, frente a las 41 que hubo en  
1
857.1  
06  
La educación indígena fue un problema para García Moreno  
y encontró en ella una gran oposición. El objetivo de esta no fue otro  
que la asimilación y un intento de supresión de su idioma al imponer  
un currículo alejado de su cultura y en español. Su resistencia no fue  
comprendida por el presidente. En un primer momento, los alumnos  
indígenas fueron llevados a Quito para educarse con el consiguiente  
desplazamiento. Tras fracasar, se procedió a construir escuelas en al-  
gunas comunidades indígenas, como Otavalo, Loja o Saquisilí. Ade-  
más, se intentó formar a profesores indígenas que luego fueran  
destinados a estas comunidades. Para facilitar que los niños fueran  
a la escuela, se liberó a los padres del trabajo subsidiario social al que  
estaban obligados.  
Para poder conseguir el objetivo de una educación católica,  
también fue necesario tener un método pedagógico que unifique y  
organice todos los componentes de la enseñanza ecuatoriana. Para  
ello eligió el “Método productivo de enseñanza primaria aplicada a  
las escuelas de la República del Ecuador” (1869) de Francisco Salazar,  
enfocado a la educación técnica con enfoque católico de obediencia,  
laboriosidad, espíritu crítico e identidad nacional. Este va a estanda-  
1
06 Rocío Rosero Jácome, “Ecuador: La escuela pública confesional garciana, 1860-1875”, op.  
cit., p. 2464.  
BOLETÍN ANH Nº 208-B • 110–143  
139  
Emiliano Gil Blanco  
rizar la enseñanza para todas las escuelas. Tuvo un enfoque lancas-  
teriano por la falta de maestros. En él se establecen los lineamientos  
del proyecto garciano de cómo y qué se debe enseñar, la disciplina y  
los deberes y cualidades del maestro.  
En definitiva, la reforma educativa de García Moreno co-  
menzó la universalización de la educación en Ecuador. Hubo más es-  
cuelas y colegios, con más alumnos. Introdujo nuevos conocimientos  
técnicos con el fin de modernizar el país. Tan solo puso las bases de  
una nueva escuela que se desarrollará con los sucesivos presidentes.  
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143  
La Academia Nacional de Historia es  
una institución intelectual y científica,  
destinada a la investigación de Historia  
en las diversas ramas del conocimiento  
humano, por ello está al servicio de los  
mejores  
intereses  
nacionales  
e
internacionales en el área de las  
Ciencias Sociales. Esta institución es  
ajena a banderías políticas, filiaciones  
religiosas,  
intereses  
locales  
o
aspiraciones individuales. La Academia  
Nacional de Historia busca responder a  
ese  
carácter  
científico,  
laico  
y
democrático, por ello, busca una  
creciente profesionalización de la  
entidad, eligiendo como sus miembros  
a
historiadores  
profesionales,  
quienes  
entendiéndose por tales  
a
acrediten estudios de historia y ciencias  
humanas y sociales o que, poseyendo  
otra formación profesional, laboren en  
investigación  
histórica  
y
hayan  
realizado aportes al mejor conocimiento  
de nuestro pasado.  
Forma sugerida de citar este artículo: Gil Blanco, Emiliano, "La  
educación como elemento fundamental del proyecto católico e  
integrador del presidente Gabriel García Moreno", Boletín de la  
Academia Nacional de Historia, vol. C, Nº. 208-B, julio - diciembre  
2022, Academia Nacional de Historia, Quito, 2023, pp.110-143