BOLETÍN  
DE LA ACADEMIA  
NACIONAL DE HISTORIA  
Volumen C  
Nº 208–B  
Julio–diciembre 2022  
Quito–Ecuador  
BOLETÍN DE LA ACADEMIA NACIONAL DE HISTORIA  
Vol. C – Nº. 208-B  
Julio–diciembre 2022  
BIENVENIDA A RINA ARTIEDA VELÁSTEGUI  
COMO MIEMBRO CORRESPONDIENTE  
DE LA ACADEMIA NACIONAL DE HISTORIA  
Franklin Barriga López1  
Ingresar a la Academia Nacional de Historia, en calidad de  
Miembros, no es nada fácil, en razón de los requerimientos existentes  
y que son analizados, en primer término, por la rigurosa Comisión  
de Ingresos y Ascensos y, luego, por la Junta General, integrada por  
los Miembros de Número, que son quienes dan el veredicto final, en  
cuanto a la aprobación o no de los aspirantes.  
Los principales requerimientos son formación universitaria,  
mínimo licenciatura, haber publicado obras de calidad en materia  
histórica o disciplinas afines y tener una vida pública y privada  
acorde a la dignidad en mención, sobre todo en los aspectos éticos y  
morales, en vista de que este es un recinto de damas y caballeros  
cuyo objetivo principal es el afianzamiento de la Historia en función  
pedagógica, para profundizar el sentido de pertenencia, identidad  
y orgullo nacionales y desarrollo colectivo.  
Nuestra entidad, que el 24 de julio próximo pasado cumplió  
13 años de fructífera existencia, luego de haber sido fundada por el  
1
eminente Federico González Suárez, tiene una trayectoria de presti-  
gio reconocida internacionalmente. Al momento, preside el Con-  
1
Doctor en Ciencias Sociales, Políticas e Internacionales, con estudios de postgrado en el país  
y el exterior. Actual Director de la Academia Nacional de Historia, pertenece, además, a varias  
academias de América y Europa. Escritor, historiador, catedrático y periodista de página edi-  
torial. Doctor Honoris Causa (Literatura) por la Universidad Internacional del Ecuador. Su ac-  
tividad intelectual, especialmente como profesor invitado o conferencista, se ha desenvuelto  
en academias diplomáticas y universidades de los cinco continentes. Autor de 120 obras pu-  
blicadas y de más de tres mil artículos editados en la prensa nacional y del extranjero. Primer  
Premio en el Concurso Intercontinental, convocado para escritores de habla inglesa, francesa,  
portuguesa y española, por la OEA y el Gobierno de Venezuela (1983), con motivo del Bicen-  
tenario del Libertador, con su libro “Bolívar y la educación en América”  
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Bienvenida a Rina ArtiedaVelástegui  
greso Americano de la Libertad, al que integran las Academias Na-  
cionales del continente.  
Quienes formamos parte de esta emblemática institución nos  
guiamos por las enseñanzas que dejó el pionero, en el mensaje diri-  
gido en 1911, a sus pupilos, a los en ese entonces jóvenes que llegaron  
a ser personalidades destacadas y que dos años antes dieron vida  
jurídica, en Quito, a la Sociedad Ecuatoriana de Estudios Históricos Ame-  
ricanos, nombre con el que comenzó su existencia esta corporación  
científica que, en 1920, alcanzó la alta categoría de Academia, en vir-  
tud del Decreto Legislativo que mereció el ejecútese del presidente  
de la República, José Luis Tamayo y que se publicó en el Registro  
Oficial N. 23, de 28 de septiembre del año mencionado.  
En el referido mensaje de González Suárez que –insisto-  
jamás olvidamos, constan estas exhortaciones de eterna validez y  
permanencia:  
Trabajad con tesón, con empeño, con constancia; no os desalentéis por  
las dificultades, no os acobardéis ante los obstáculos. Venced las difi-  
cultades, arrollad los obstáculos. Como la verdad es el alma de la his-  
toria, buscad la verdad, investigad la verdad y, cuando la encontrareis,  
narradla con valor.2  
Con esta dinámica proseguimos el camino institucional, im-  
buidos de los más nobles anhelos, todos remando en la misma di-  
rección, como acontecía en las naves que, venciendo las tormentas,  
se dirigían a puerto seguro.  
Esta tarde nos hemos congregado, en la patrimonial Casa  
Alambra, sede de nuestra Academia, para estar presentes en el acto  
de incorporación a nuestra Academia de Rina Elizabeth Artieda Ve-  
lástegui, en calidad de Miembro Correspondiente, debido, única y  
exclusivamente a los méritos suyos, que seguidamente daré a cono-  
cer en forma resumida:  
Magíster en Comunicación (aplicada a la historia y la cul-  
tura), por la Universidad Andina Simón Bolívar, 2015; Licenciada en  
2
Franklin Barriga López, Historia de la Academia Nacional de Historia (1909-2009), Academia Na-  
cional de Historia, Editorial El Conejo, Quito, 1909, p.53.  
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Franklin Barriga López  
Comunicación General e Institucional, por la Universidad Central  
del Ecuador, 2001; Gerente de Operadora Turística, por el Instituto  
Tecnológico Superior de Turismo y Patrimonio Yavirac, 2017; Diplo-  
mada en Edición Editorial, por el Instituto Internacional de Perio-  
dismo José Martí, Cuba, 2009; Curso Superior de Comunicación y  
Relaciones Internacionales, FLACSO-CIESPAL, Quito, 2004-2005.  
Ha participado en diversos y múltiples cursos formativos,  
entre otros: Conservación preventiva y manejo de colecciones de bie-  
nes culturales patrimoniales, en el Instituto Nacional de Patrimonio  
Cultural, 2016; Formación disciplinar en fotografía de ciudades pa-  
trimoniales, 2016; Responsabilidad social corporativa, en la Univer-  
sidad San Francisco de Quito, 2013; Comunicación organizacional y  
protocolo, en la Unión Nacional de Periodistas, 2006; Periodismo de  
investigación y TICS, 2010; Periodismo y patrimonio, mismo año;  
Comunicación estratégica y política y comunicación y responsabili-  
dad social corporativa, 2008; Diagnóstico y diseño de planes de co-  
municación, 2006; Pedagogía universitaria en la enseñanza de la  
comunicación, 2005; Internet estratégico para periodistas, 2003; Pe-  
riodismo científico, 1999; Comunicación para el desarrollo, 2001; La  
comunicación en los umbrales del tercer milenio, 2000.  
Indagadora de la historia y tradiciones sobre todo de Quito,  
es la facilitadora o guía para quienes requieren datos precisos del  
acontecer pretérito de esta hermosa urbe, de raíces milenarias, que  
guarda veneros inacabables en este ámbito, por ello fue más allá de  
lo publicado en libros, periódicos y revistas, para incursionar en  
áreas de contacto directo e interacción coloquial con quienes espe-  
cialmente visitan el inigualable Centro Histórico, por el que la  
Unesco, en 1978, decla a nuestra capital el primer Patrimonio Cul-  
tural de la Humanidad.  
En lo relativo a esta importante gestión cultural de carácter  
local con proyecciones universales, Rina declaró:  
La aventura de descubrir a Quito como una ciudad oculta entre libros,  
testimonios y archivos me planteó la necesidad de compartir a viva  
voz aquella otra historia, la que se teje en la memoria y el imaginario  
de la gente, la marginada del libreto del discurso histórico oficial. Así,  
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Bienvenida a Rina ArtiedaVelástegui  
en 2016, fundé la Cofradía de los Duendes, emprendimiento cultural  
de recuperación de la memoria histórica como parte nodal del patri-  
monio cultural intangible del Ecuador. Como parte de esta gestión  
constan la recuperación permanente de memoria y el levantamiento  
continuo de relatorías sustentadas en la investigación histórica y en la  
memoria social.3  
Los templos, conventos y claustros conservan testimonios en  
donde se funden hechos de fe religiosa y perdurable arte popular,  
del subsuelo al cielo, de las criptas donde reposan los restos de per-  
sonajes hasta los altares de pan de oro, pinturas y esculturas de pre-  
ciosismo manifiesto, que invitan a la oración o a la alabanza, en  
atmósfera donde no falta el de profundis que se eleva como el in-  
cienso para las almas que esperan salvación luego de confesar sus  
pecados. Los relatos históricos, las hazañas que incentivan civismo,  
el calendario rebosante de festejos dentro de un intenso costum-  
brismo, procesiones multitudinarias, la presencia del chulla quiteño  
tan pintoresca con sus inofensivas plantilladas y vocación farrera,  
con esa sal que condimenta la existencia, en fin, tantos y tantos mo-  
tivos que estructuran el tejido cultural capitalino y le proporcionan  
personalidad única son rescatados y exaltados en debida forma,  
tanto en al jovialidad de los habitantes, su vena tradicional o los  
aportes formidables de la cultura popular.  
Cuánto atesora Quito en estos temas entrañables y cautivan-  
tes, que laten en objetividad cotidiana desde lejano ayer y que desa-  
fía a los siglos, para admirar a quienes conocen o visitan las  
invalorables obras maestras en arquitectura, pintura, escultura, ar-  
tesanía, leyendas, tradiciones que son albergadas con prodigalidad  
en ambiente de topografía única, al pie de la montaña tutelar de  
grandes dimensiones no solamente físicas sino históricas, míticas,  
ancestrales y patrióticas.  
Rina nuevamente expresa la savia de su emprendimiento  
orientado a un sector muy frágil de nuestra sociedad, el de la niñez,  
que especialmente en el tiempo contemporáneo debe merecer aten-  
ción prioritaria, para que no le contamine las corruptelas y más lacras  
que han proliferado de manera agobiante:  
3
Rina Artieda, Hoja de vida presentada a la Academia Nacional de Historia.  
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Franklin Barriga López  
En medio de este trajín determiné la necesidad de hacer propicia mi  
profesión para ejercer una comunicación orientada a los niños y niñas  
del país; si existe periodismo especializado: deportes, economía, polí-  
tica, sociedad… por qué no comunicación infantil; entonces incursioné  
en un terreno hasta antes muy delicado para mí: escribir para niños.  
La publicación El duende del aguacate, ganadora del primer lugar en  
el concurso de literatura infantil Alicia Yánez Cossío me dio el empujón  
inicial y definitivo para escribir en letra “menuda” para mis lectores  
ecuatorianos.  
Es así que en esta recomendable ruta, consolidada en la re-  
cuperación de la memoria oral, ha entregado producciones exitosas,  
entre otras: Relatos de Kikirikito, Mitos, Leyendas y Tradiciones para nues-  
tros niños, Instituto Metropolitano de Patrimonio, 2018; El Duende y  
la Lechuza, segunda edición, Editorial Casa de la Cultura Ecuatoriana,  
2017; Antología de cuentos de Navidad (El relato de Asino), Grupo Edi-  
torial Norma, 2012; Los relatos del Duende, Campaña de Lectura Eu-  
genio Espejo, 2011; Jacchigua, la fiesta del maíz, recuperación de memoria  
oral, 2011; El Duende del aguacate, Libresa, 2007; Empresa de Ferrocarri-  
les Ecuatorianos: Investigación y contenidos de las revistas infantiles del  
ferrocarril, 2009; Cantuña como discurso hegemónico, Universidad An-  
dina Simón Bolívar, Serie Magíster (en proceso editorial).  
En calidad de gestora editorial de cultura, no han faltado  
contenidos históricos en sus trabajos como investigadora, redactora,  
editora, productora o correctora, entre otras realizaciones: Sidartha  
Films, investigación histórica para la serie televisiva Marcas de la  
Historia, 2018; libretos históricos y juveniles de la Radionovela De-  
mocracia por Siempre, Instituto de la Democracia, 2014; Ecuador in-  
mediato radio: productora y conductora de las series Ecuador,  
pasado y presente,2014; Ecuador, maravilloso y mágico, 2010; Ecua-  
dor, rumbo al Bicentenario, 2008-2009; Ecuador en su historia viva,  
2007-2008; Diario Hoy, suplementos especiales y revista infantil Co-  
meta, 2005-2012; Radio Tarqui: productora y conductora; Organiza-  
ción Editorial Mexicana: Serie Maravilloso Ecuador, co-producción  
con la Embajada del Ecuador en México publicada en las 52 edicio-  
nes locales del medio,2003-2004; Pacífico, editora, revista de la aero-  
línea Saeta, coordinadora de edición y redactora, 1996-1997;  
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Bienvenida a Rina ArtiedaVelástegui  
articulista de la Revista de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, también  
de la revista Domingo de Diario Hoy, de las publicaciones similares  
Ecuador y Destino Turístico.  
Es convencida de sus ideales y trabajadora constante para  
cumplir la misión que se trazó, definida por ella misma en estas fra-  
ses:  
A partir del pensamiento, la letra y la palabra como sustentos de me-  
moria, busco aportar a la construcción de los espacios necesarios para  
re-ver, re-valorar, re-pensar y poner en valor aquel bagaje histórico, so-  
cial y cultural que nos sustenta como Nación. En este cometido aporta  
la búsqueda permanente de información en los ámbitos de la Cultura  
y la Comunicación como ejes vertebradores, principio y fin, de toda ac-  
tividad humana.4  
Loables objetivos que guardan sinergia con la razón de ser  
de nuestra Academia y, a lo que hice relación hace pocos instantes,  
demuestran que Rina va a encontrar en nuestro medio el ambiente  
propicio y motivador para proseguir, con mayor ahínco, en sus re-  
alizaciones intelectuales con mirada patriótica, constructiva, de va-  
loración y realce a lo propio del país, ya que Quito es el eje de la  
nacionalidad ecuatoriana. Previamente, justipreciando sus capaci-  
dades y conocimientos, invitamos a Rina para que participe, con el  
tema Arte, artesanías y museos de Quito, en el Diccionario de la His-  
toria Nacional, que nuestra Academia puso en circulación con motivo  
del Bicentenario de la Batalla de Pichincha, y lo hizo muy bien, junto  
a 45 Miembros de nuestra entidad, lo que permitió apreciarle aún  
más a esta persistente estudiosa de la quiteñidad, que viene a su-  
marse al selecto grupo de historiadoras, damas consagradas a la in-  
vestigación, que forman parte de nuestra entidad. Honor y  
responsabilidad que Rina, estamos seguros, sabrá cumplir, con ta-  
lento, colaboración y cualidades éticas y morales, sin ningún sesgo  
político o ideológico, que hacen la atmósfera en que se desenvuelve  
nuestra Academia.  
4
Ibíd.  
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Franklin Barriga López  
Su discurso de incorporación, titulado “Las procesiones qui-  
teñas y sus códigos ocultos”, es una muestra más de preocupaciones  
y desvelos en torno a nuestra capital y su idiosincrasia, ya que este  
tema está vinculado estrechamente con el sentir, latido y costum-  
brismo que prevalece en su centro histórico, desde los primeros años  
de la conquista hispánica que sembró en nuestras latitudes la cultura  
y religión de Iberia. Los cronistas, desde el siglo XVI, refieren entre  
las principales realizaciones masivas de los quiteños, a las corridas  
de toros, carreras de caballos, desfiles de enmascarados y, principal-  
mente, a las procesiones que entrañaban rogativas. Las corridas de  
toros, que se efectuaban últimamente en la Plaza de Iñaquito y que  
era el principal atractivo internacional de las fiestas del 6 de diciem-  
bre, ya no hay, como tampoco las carreras de caballos, desde que de-  
sapareció el hipódromo de la Carolina, a la altura de la séptima  
década del siglo anterior; la presencia de disfrazados ha disminuido  
considerablemente (he oído a varios amigos entrados en años evocar,  
a más de los lances de tauromaquia, los renombrados bailes de dis-  
frazados que tenían lugar en la Plaza Belmonte, especialmente en las  
temporadas de Inocentes). Las procesiones siguen con su caudal de  
fe y participantes, siendo la de Jesús del Gran Poder, en Semana  
Santa, la más representativa, a la usanza sevillana, aunque aquí hay  
rezagos todavía de prácticas no recomendables –mínimas por cierto-  
entre devotos, que arrastran cadenas y caminan descalzos por las ca-  
lles quemantes, se flagelan, llevan pesadas cruces y coronas de  
espinas (recuerdan las época del coloniaje, en donde desfilaban los  
llamados chacatashcas, personajes indios semidesnudos que, cum-  
pliendo la penitencia impuesta por sus confesores, se hacían atar con  
cuerdas, en los brazos extendidos, una gruesa viga, además hojas de  
sigse –cortantes como hojas de afeitar, sujetas a modo de delantal, que  
herían varias partes del cuerpo, produciendo emanaciones de mucha  
sangre. El viajero italiano Cayetano Osculati, refiriéndose a las ma-  
nifestaciones sociales, a los “tipos populares, aspectos religiosos y  
fiestas tradicionales de Quito en el siglo XVI”, relató:  
Los viernes por la noche, uno se acerca a las puertas cerradas de la Igle-  
sia de la Compañía de Jesús y de otros templos, se escucha un rumor  
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Bienvenida a Rina ArtiedaVelástegui  
sordo de gemidos prolongados, de oraciones y de golpes, son herman-  
dades de hombres o de mujeres que se flagelan en grupo con cadenillas  
de hierro o disciplinas (…) Si se va a esas iglesias a la mañana siguiente,  
se observan en el pavimento las manchas de la sangre de esos infelices  
5
que voluntariamente se martirizan con tanta crueldad.  
La recipiendaria nos hablará de los códigos ocultos de estas  
prácticas procesionales. Ya es el momento de cederle la palabra para  
ello, pero antes me es sumamente satisfactorio brindar a la magíster  
Rina Elizabeth Artieda Velástegui, comunicadora social, escritora,  
gestora cultural e investigadora histórica la más cordial de las bien-  
venidas, en calidad de Miembro Correspondiente de la Academia  
Nacional de Historia del Ecuador, convencidos que se permanencia  
entre nosotros será positiva y, por lo tanto, grata y constructiva.  
Casa Alhambra, Quito,  
13 de octubre de 2022  
Bibliografía  
BARRIGA LÓPEZ, Franklin, Historia de la Academia Nacional de Historia (1909-  
009), Academia Nacional de Historia, Editorial El Conejo, Quito, 1909.  
2
––––––, Franklin, Pluma de Libertad, Casa de la Cultura Ecuatoriana, Quito, 2006.  
5
Consta esta referencia de Osculati en Barriga López, Franklin, Pluma de Libertad, Casa de la  
Cultura Ecuatoriana, Quito, 2006, p. 98. Este mismo autor, desarrolla el tema de las procesiones  
también en su libro Episodios folklóricos y otras crónicas, como bien cita Rina Artieda en su bi-  
bliografía.  
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La Academia Nacional de Historia es  
una institución intelectual y científica,  
destinada a la investigación de Historia  
en las diversas ramas del conocimiento  
humano, por ello está al servicio de los  
mejores  
intereses  
nacionales  
e
internacionales en el área de las  
Ciencias Sociales. Esta institución es  
ajena a banderías políticas, filiaciones  
religiosas,  
intereses  
locales  
o
aspiraciones individuales. La Academia  
Nacional de Historia busca responder a  
ese  
carácter  
científico,  
laico  
y
democrático, por ello, busca una  
creciente profesionalización de la  
entidad, eligiendo como sus miembros  
a
historiadores  
profesionales,  
quienes  
entendiéndose por tales  
a
acrediten estudios de historia y ciencias  
humanas y sociales o que, poseyendo  
otra formación profesional, laboren en  
investigación  
histórica  
y
hayan  
realizado aportes al mejor conocimiento  
de nuestro pasado.  
Forma sugerida de citar este artículo: Barriga López, Franklin,  
"
Bienvenida  
a
Rina Artieda Velástegui como Miembro  
Correspondiente de la Academia Nacional de Historia", Boletín de  
la Academia Nacional de Historia, vol. C, Nº. 208-B, julio -  
diciembre 2022, Academia Nacional de Historia, Quito, 2023,  
pp.188-195