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BOLETÍN de la A.N.H.  
Vol CI  
Nº 209  
Enero–junio 2023  
©
ꢀ Academia Nacional de Historia del Ecuador  
ISSN Nº 1390-079X  
eISSN Nº 2773-7381  
Portada  
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julio 2023  
Esta edición es auspiciada por el Ministerio de Educación  
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Vida académica  
JUAN MONTALVO Y EL LIDERAZGO SOCIAL  
César Augusto Alarcón Costta1  
Juan Montalvo filósofo, escritor, maestro que, con toda su  
fortaleza y templanza, asumió el liderazgo nacional para iluminar e  
inspirar al pueblo ecuatoriano con el firme propósito de constituirlo  
en el protagonista central de su permanente e inquebrantable lucha  
por la libertad y la dignidad. Con valor y determinación Juan Mon-  
talvo nunca cedió en su firmeza de auténtico guerrero que, a riesgo  
de su propia vida, en medio de la persecución y el destierro, enfrentó  
y combatió tanto al despotismo como a la corrupción.  
Convocados por la emblemática y respetada institución na-  
cional Casa de Montalvo en este histórico Mausoleo, obra construida  
entre 1931 y 1932 por el destacado arquitecto Jorge Mideros Almei-  
2
da, nos encontramos aquí, en la casa en que nació, con su cuerpo  
presente y su vibrante pensamiento para ilustrarnos con cada una  
de sus ideas que son luz que ilumina el pensamiento y fuente de  
energía que enciende el patriotismo para elevar la autoestima y em-  
poderar al pueblo, pero sobre todo a la juventud, porque, como lo  
dijo en su Quinta Catilinaria: “La suerte de un pueblo está en manos de  
3
los jóvenes: los estudiantes son elemento del porvenir”.  
El pensamiento de Montalvo ilustra, motiva e inspira al lle-  
gar a la mente, al corazón y al alma especialmente de la juventud  
1
Doctor en Jurisprudencia (1980). Miembro de Número y Director de la Academia Nacional de  
Historia del Ecuador. Director Ejecutivo de la Fundación Ecuatoriana de Desarrollo (FED).  
Editorialista de varios medios de comunicación. Presidente del Consejo de Fundaciones Ame-  
ricanas de Desarrollo “SOLIDARIOS”, con sede en República Dominicana (2010-11). Miembro  
Honorario de la Sociedad “Pedro Vicente Maldonado” de Riobamba y de la Casa de la Cultura  
Ecuatoriana, Benjamín Carrión, Núcleo de Bolívar. Miembro de Número y Subdirector de la  
Academia Nacional de Historia Militar del Ecuador. Autor de varios libros.  
Prof. Gerardo Nicola López, Historia de la provincia del Tungurahua, t. IV, Editorial Pío XII, Am-  
bato, 1996, p. 108.  
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3
Juan Montalvo, Las Catilinarias, Imp. Gómez M., Ambato, 1998, p. 146.  
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Vida académica  
que al leerlo despierta su imaginación para ver aquello que todavía  
no existe y le impulsa a asumir el compromiso de convertirla en el  
gran objetivo de largo, mediano y corto plazo que convoca y suma  
fuerzas sociales para volverle realidad. En El Regenerador Montalvo  
precisó que “La imaginación bien dirigida, obrando bajo el peso santifica-  
dor de los buenos pensamientos, es la más brillante de las facultades del  
hombre.  
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En cada página de sus obras y en medio de su enciclopédico  
conocimiento, fluye su magistral sabiduría que penetra en la esencia  
de los conceptos para abrir el horizonte universal al pensamiento.  
Sus libros son como la legendaria Fragua de Vulcano de la mitología  
griega, en la que se funde el conocimiento del pasado, la conciencia  
del presente y la visión del futuro. Por ello, al final de su Séptima Ca-  
tilinaria Juan Montalvo escribió: “La historia, señores, la historia es la  
enseñanza del porvenir: ignorar los tiempos pasados es no ser aptos para  
5
los venideros”.  
Recuperar para la conciencia colectiva la importancia de la his-  
toria es fundamental para comprender la realidad, saber de dónde ve-  
nimos y hacia dónde debemos ir. En la antigua Roma el pensador Marco  
6
Tulio Cicerón dijo: “La historia es la maestra de la vida”, porque en ella  
late la naturaleza humana en su dimensión integral y de su estudio de-  
pende el conocimiento de lo objetivo y de lo subjetivo en medio de la  
certidumbre e incertidumbre que caracterizan a la realidad.  
De acuerdo con la ciencia moderna, en la realidad nada per-  
manece estático porque todo se mueve y cambia, por lo que Mon-  
talvo en El Regenerador puntualizó: “todo el que se mueve, se agita,  
discurre, imagina, crea, da vida y poder al mundo, corriendo en uno como  
frenesí bienhechor, impelido por el espíritu de la perfectibilidad humana,  
7
todos son liberales. La esencia del liberalismo es el movimiento”.  
El liderazgo de Juan Montalvo se distinguió por su nítida de-  
finición liberal comprometida con la esencia del auténtico huma-  
nismo que es capaz de convertir a cada circunstancia de tiempo y  
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5
6
7
Juan Montalvo, El Regenerador I, Ed. Casa de Montalvo, Vol. XIII, Ambato, 1999, p. 99-100.  
Juan Montalvo, Las Catilinarias, Imp. Gómez M., Ambato, 1998, p. 222.  
Cfr. Marco Tulio Cicerón en: Lope de Vega, La estrella de Sevilla, Castalia, Barcelona, 2012  
Juan Montalvo, El Regenerador I, Ed. Casa de Montalvo, Vol. XIII, Ambato, 1999, p. 110.  
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Vida académica  
espacio en la oportunidad propicia para desplegar innovadoras ini-  
ciativas con la firme determinación de superar el conformismo y la  
sumisión que derrumban a los pueblos y los hunden en la ciénaga  
de la queja, el lamento y el fracaso.  
Juan Montalvo es el Maestro y líder inmortal porque con su  
pensamiento iluminó a nuestra Patria. En cada una de sus obras co-  
munica, con férrea e inquebrantable convicción, la responsabilidad  
que debe asumir el ecuatoriano patriota en cada circunstancia de su  
vida, porque, como lo puntualizó en El Regenerador, el “Patriotismo  
es ingenio, fuerza, poder; patriotismo es valor, ímpetu, victoria; patriotismo  
es honra, gloria, felicidad”. 8  
Patriotismo es amor, respeto y compromiso con la madre y  
el padre, con los abuelos y con todos nuestros ancestros que, a fuerza  
de infatigable trabajo e inconmensurable sacrificio forjaron la Patria  
en la que nacimos y que constituye la esencia de nuestra identidad  
nacional. Como se sabe la palabra Patria deviene del término latín  
9
pater” que significa “padre”, por lo que, cuando decimos: Madre  
Patria, evocamos a nuestra madre y a nuestro padre, quienes nos die-  
ron la vida y la identidad genética que late en cada una de nuestras  
células. El patriotismo es el derecho y el deber que ennoblece al ser  
humano y lo eleva para constituirse en el sujeto central de la edifi-  
cación del futuro colectivo.  
Juan Montalvo consagró su vida a la edificación de la Patria,  
por eso la vigencia de su pensamiento es permanente y absoluta. La  
fuerza de la convicción y el compromiso con la Patria eleva al ser hu-  
mano desde lo efímero de la superficialidad emocional, la inercia y  
la rutina, hacia la trascendencia que da sentido a la vida. Son los su-  
blimes ideales y los grandes propósitos los que marcan la diferencia  
en el curso de la historia. La ausencia del auténtico liderazgo deso-  
rienta y extravía a las colectividades que se desvanecen en el hori-  
zonte del conformismo y la resignación.  
Son los principios, los valores y las virtudes lo que distingue  
a los seres humanos. Como enseñó Juan Montalvo. Los pueblos que  
8
9
Juan Montalvo, El Regenerador I, Ed. Casa de Montalvo, Vol. XIII, Ambato, 1999, p. 121.  
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Vida académica  
cultivan la honradez, la lealtad, el patriotismo, la solidaridad, el es-  
tudio y el trabajo duro son dignos y libres; en cambio, los que caen  
en el pantano de la corrupción, el servilismo, la mediocridad, el  
miedo, la queja, el lamento, la división y la confrontación inútil se  
debilitan y se hunden en la miseria, por eso en El Regenerador dijo:  
¡
Pueblo, cultivad las virtudes, y uníos para cultivarlas! Un pueblo apa-  
sionado a la patria, a la libertad, al progreso, que vive unido con los  
vínculos del amor y la confianza, el deber y el derecho, el trabajo y los  
goces inocentes, es grande y fuerte; y en los pueblos grandes, fuertes,  
10  
los malvados que propenden a la tiranía van a parar en las gemonías.  
El pueblo unido que trabaja duro y lucha por su libertad es  
un pueblo digno y noble. Montalvo con su profundo humanismo y  
su vehemente patriotismo escribió:  
por pueblo no se entiende la plebe, la parte baja de la sociedad humana,  
los pobrecitos y necesitados solamente; pueblo son todos. Pueblo es el  
labriego, el artesano, el artista; pueblo es el carpintero, el herrero, el  
sastre; pueblo es el jurisconsulto, el médico, el humanista; pueblo es el  
sacerdote evangélico, el soldado patriota, el profesor filantrópico; pue-  
blo es el mercader, el corredor, el estudiante. El estudiante, ¿habéis  
oído? Ese mancebo de sangre procelosa, imaginación encendida, pen-  
samientos elevados, afectos puros. 11  
La unidad empodera al pueblo y le constituye en el sujeto cen-  
tral de la historia. Los enemigos del pueblo que siempre han propi-  
ciado su debilitamiento desde mucho tiempo atrás articularon y  
12  
difundieron su perversa consigna: “divide y reinarás”. Es preciso es-  
tudiar a Montalvo para comprender la gran importancia de trabajar  
por la unidad nacional que, en los últimos tiempos, lamentablemente  
ha venido siendo atacada mediante la promoción de confrontaciones  
entre serranos y costeños, indígenas y mestizos, jóvenes y adultos, mu-  
jeres y hombres, alumnos y profesores, trabajadores y empresarios.  
10 Juan Montalvo, El Regenerador I, Ed. Casa de Montalvo, Vol. XIII, Ambato, 1999, p. 25.  
11 Juan Montalvo, El Regenerador I, Ed. Casa de Montalvo, Vol. XIII, Ambato, 1999, p. 169.  
12 Jesús Cantera Ortiz de Urbina, Refranero latino, Ediciones Akal, 2005, p.64  
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Vida académica  
Con toda sabiduría Montalvo en El Regenerador escribió:  
Los gobernantes que abrigan malas intenciones procuran desunir a los  
ciudadanos. Cuando han conseguido separarlos por malicia, hacer que  
se teman, que huyan unos de otros, la tiranía se ha colocado en un  
trono. Pueblo, haced porque en vuestro compañero, vuestro amigo, no  
veáis nunca un espía ni un traidor. La confianza es virtud de las almas  
13  
elevadas; la suspicacia, vicio que apoca y envilece.  
La fracturación social que debilita a los pueblos y es promo-  
vida con el propósito de someterles bajo regímenes dictatoriales, por  
eso Montalvo dijo: “Pueblo, uníos en el peligro, uníos para salvar la patria  
y cuando un crimen contra ella ha sido perpetrado, uníos para castigarlo.  
El pueblo unido es grande, el pueblo unido es fuerte: pueblo, sed grande y  
14  
fuerte, grande por las virtudes, fuerte por la unión entre los buenos”.  
Es indispensable leer a Montalvo que nació hace 191 años,  
aquí en Ambato el 13 de abril de 1832 y murió hace 134 años en París,  
el 17 de enero de 1889. Su presencia en nuestra historia nacional co-  
rresponde a la segunda mitad del siglo XIX, sin embargo, hoy siglo y  
medio después, sus reflexiones y mensajes poseen la más legítima ac-  
tualidad, porque a pesar del tiempo transcurrido y el progreso logrado  
por el mundo moderno con el desarrollo de la ciencia y la tecnología,  
la sociedad sigue siendo víctima de enemigos como la corrupción que  
sin ningún escrúpulo se apropia de los bienes públicos.  
Muchos han sido los escándalos de corrupción que en los úl-  
timos tiempos ha llenado de indignación y vergüenza al pueblo  
ecuatoriano. En la Segunda Catilinaria Montalvo dijo:  
Robar a la nación es robar a todos; el que roba es dos, cuatro, diez veces  
ladrón: roba al que ara y siembra; roba al que empina el hacha o aco-  
mete al ayunque; roba al que se une al trabajo común con el alma  
puesta en su pincel; roba al agricultor, al artesano, al artista; roba al  
padre de familia; roba al profesor; roba al grande, roba al chico. Todos  
son contribuyentes del Estado; el que roba al Estado, a todos roba, y  
15  
todos deben perseguirle por derecho propio y por derecho público.  
13 Juan Montalvo, El Regenerador I, Ed. Casa de Montalvo, Vol. XIII, Ambato, 1999, p. 23.  
14 Juan Montalvo, El Regenerador I, Ed. Casa de Montalvo, Vol. XIII, Ambato, 1999, p. 26.  
15 Juan Montalvo, Las Catilinarias, Imp. Gómez M., Ambato, 1998, p. 44.  
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Vida académica  
Esta auténtica caracterización de la corrupción describe con  
exactitud a la delincuencia que ha degradado a la política y a la fun-  
ción pública para saquear el erario nacional. Pero nuestra Patria ade-  
más de la corrupción en los últimos tiempos es víctima de la  
narco-delincuencia desbordada que asalta, roba, asesina, trafica dro-  
gas y siembra el terror con el sicariato.  
La decadencia moral afecta a la sociedad en todos sus ámbi-  
tos y frente a ella nada es más nefasto que la indiferencia, por ello  
Juan Montalvo con su elocuente vehemencia en El Regenerador dijo:  
hagamos una guerra de virtudes si es posible, procurando cada cual supe-  
16  
rar al enemigo en honradez, buena fe, magnanimidad”.  
Bibliografía  
CANTERA ORTIZ DE URBINA, Jesús, Refranero latino, Ediciones Akal, 2005.  
MONTALVO, Juan, Las Catilinarias, Imp. Gómez M., Ambato, 1998.  
–––––, El Regenerador I, Ed. Casa de Montalvo, Vol. XIII, Ambato, 1999.  
–––––, Las Catilinarias, Imp. Gómez M., Ambato, 1998.  
NICOLA LÓPEZ, Gerardo, Historia de la provincia del Tungurahua, t. IV, Editorial  
Pío XII, Ambato, 1996.  
VEGA, Lope de, La estrella de Sevilla, Castalia, Barcelona, 2012.  
16 Juan Montalvo, El Regenerador I, Ed. Casa de Montalvo, Vol. XIII, Ambato, 1999, p. 71.  
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La Academia Nacional de Historia es  
una institución intelectual y científica,  
destinada a la investigación de Historia  
en las diversas ramas del conocimiento  
humano, por ello está al servicio de los  
mejores  
intereses  
nacionales  
e
internacionales en el área de las  
Ciencias Sociales. Esta institución es  
ajena a banderías políticas, filiaciones  
religiosas,  
intereses  
locales  
o
aspiraciones individuales. La Academia  
Nacional de Historia busca responder a  
ese  
carácter  
científico,  
laico  
y
democrático, por ello, busca una  
creciente profesionalización de la  
entidad, eligiendo como sus miembros  
a
historiadores  
profesionales,  
quienes  
entendiéndose por tales  
a
acrediten estudios de historia y ciencias  
humanas y sociales o que, poseyendo  
otra formación profesional, laboren en  
investigación  
histórica  
y
hayan  
realizado aportes al mejor conocimiento  
de nuestro pasado.  
Forma sugerida de citar este artículo: Alarcón Costta, César,  
“Juan Montalvo y el liderazgo social”, Boletín de la Academia  
Nacional de Historia, vol. CI, Nº.209, enero – junio 2023,  
Academia Nacional de Historia, Quito, 2023, pp.285-290