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BOLETÍN de la A.N.H.  
Vol CI  
Nº 209  
Enero–junio 2023  
©
ꢀ Academia Nacional de Historia del Ecuador  
ISSN Nº 1390-079X  
eISSN Nº 2773-7381  
Portada  
José Joaquín de Olmedo (Fotografía iluminada)  
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julio 2023  
Esta edición es auspiciada por el Ministerio de Educación  
ACADEMIA NACIONAL DE HISTORIA DELꢀECUADOR  
SEDE QUITO  
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2
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Vida académica  
EL SINO DE LOS TIEMPOS  
Juan Coral Eraso1  
Las sociedades son escuela de patriotismo,  
la juventud crece viendo y oyendo,  
y a la vez que se ilustra,  
cobra amor a la libertad y a la patria”.  
(El Cosmopolita)  
La obra El Cosmopolita, tenida como el estilo inaugural del  
ensayo en la prosa Latinoamericana, abarca el período entre 1866  
(primer volumen, Quito) y 1869 (la novena entrega), cuando el go-  
bierno dictatorial de Gabriel García Moreno. El Cosmopolita es una su-  
cesiva compilación de artículos que recoge la ideación en variadas  
aristas del pensamiento de don Juan Montalvo, que apuntaron a tras-  
mitir a sus conciudadanos las convicciones que él estimaba funda-  
mentales para la edificación del nuevo país dirigido a la superación  
del enclenque régimen monárquico español, que suponía era la em-  
pinada tarea de constituir una sociedad y una forma de gobierno  
alumbradas por la virtud, la verdad y el saber.  
Montalvo tuvo oportunidad a sus 25 años de conocer los  
desarrollos culturales y materiales de países del occidente y sur eu-  
ropeo, gracias al ejercicio de las funciones de miembro del cuerpo  
diplomático ecuatoriano acreditado en aquellas latitudes del viejo  
continente, estancia que aprovechó para fortalecer los conocimien-  
1
Nacido en Buesaco, Nariño. Estudios secundarios en el Colegio San Felipe Neri de Pasto. Es-  
tudios universitarios en la Facultad de Derecho de la Universidad de Nariño. Funcionario de  
la rama judicial, de la Fiscalía General de la Nación y del Ministerio Público. Docente univer-  
sitario Investigador en historia y ciencias sociales como miembro de la Fundación para la In-  
vestigación Científica y el Desarrollo Cultural de Nariño (FINCIC). Escritor de textos  
histórico-jurídicos, Literarios, poéticos y de temas políticos. Expositor en eventos académicos.  
Presidente de la Casa Juan Montalvo de Pasto.  
BOLETÍN ANH Nº 209  
306  
Vida académica  
tos adquiridos a través de sus lecturas copiosas. Esas experiencias  
de buen viajero, a mi entender, fueron un basamento inamovible  
para su forma de cosmovisión, que le reafirmó su postura univer-  
2
sal de que “El mundo entero es la patria del género humano”, con-  
cepto que dejó plasmado en El Cosmopolita.  
El paradigma humano del traslucir el acumulado espiri-  
tual por el prisma del comportamiento personal y social, lo llevó  
a establecer que la sociedad solo tendría un futuro admirable si la  
juventud, primero, recibía una formación valiosa, y si se le per-  
mitía un desarrollo conforme a la más sana opinión, encaminándola  
a la participación en los asuntos comunitarios, que a la final conclu-  
yera en el campo político donde se le encomendare, tanto por su  
ilustración como por su energía, aportar al destino del nuevo país.  
El pensamiento montalvista irrumpe en el torbellino de la  
denonada y omnipresente pugna entre “lo bueno y lo malo”, ligado  
a la inarmoniosa historia del género humano dada la constante ebu-  
llición de nuestros actos y pensamientos cotidianos. De allí parte el  
juicio montalvista de que toda acción u omisión puesta de presente  
ha de recibir una determinada calificación, enmarcada en lo positivo  
o lo negativo, cosa para nada novedosa, pues así lo registran desde  
la antigüedad las sentencias que como veremos enseguida dejan en-  
trever la cruda opinión que ciertos adultos tuvieron en su tiempo  
de la generación juvenil.  
En boca del filósofo Sócrates se colocan aquellas afirmacio-  
nes que habría dicho alrededor de 2500 años atrás, como la si-  
guiente: Nuestra juventud gusta del lujo y es mal educada, no hace caso  
a las autoridades y no tiene el mayor respeto por los mayores de edad. Nues-  
tros hijos hoy son unos verdaderos tiranos. No se ponen de pie cuando una  
3
persona anciana entra. Responden a sus padres y son simplemente malos”.  
Entre los textos atribuidos al filósofo griego Hesiodo (720  
a.C.) se afirma haber hallado la siguiente: “Ya no tengo ninguna es-  
peranza en el futuro de nuestro país si la juventud de hoy toma mañana  
2
3
Juan Montalvo, El Cosmopolita, El siglo, Quito, 1894, p. 457.  
Cfr. Sócrates en: Javi Vicente, La gente no lee. Ver en: https://javivicente.net/la-gente-no-lee/  
(20-06-2023).  
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Vida académica  
el poder. Porque esta juventud es insoportable, desenfrenada y simple-  
mente horrible”.4  
Con una visión similar se sostiene por parte de egiptólogos  
que el andar de la renombrada sociedad atravesaba tiempos no del  
todo admirables, pues hace unos 4000 años algún sacerdote se refirió  
así de los hijos: “Nuestro mundo llegó a su punto crítico. Los hijos ya no  
5
escuchan a sus padres. El fin del mundo no puede estar muy lejos”.  
Y en el mundo babilonio (6000 años atrás) en alguna vasija  
de arcilla correspondiente a testimonios rescatados de aquella fas-  
tuosa civilización, pudiera traducirse la siguiente afirmación: “Esta  
juventud está malograda hasta el fondo del corazón. Los jóvenes son  
malhechores y ociosos Ellos jamás serán como la juventud de antes. La  
6
juventud de hoy no será capaz de mantener nuestra cultura”.  
A efectos de ampliar la consideración de la relación adul-  
tos/adolescentes, en una reseña histórica de escenarios donde la  
ecuación adultos/adolescentes quedó trazada en forma indeleble,  
con consecuencias funestas y siempre causadas por los grupos de in-  
terés más recalcitrantes de las sociedades, hagamos mención al pe-  
ríodo de cerca a los 200 años (1096-1291) en el que tuvieron ocasión  
las empresas bélicas renombradas como las Cruzadas, cuyo impulso  
prioritario provino de las élites del llamado mundo cristiano, que  
cubría casi todo el occidente europeo, espacio de donde se reclutaron  
millares de enceguecidos combatientes para que se lanzasen contra  
el “mundo musulmán”, extendido por distintas naciones de la gran  
familia árabe, so pretexto de conquistar “los Santos Lugares”, des-  
collando la ciudad de Jerusalén. Los expedicionarios europeos tu-  
vieron como acicate ético la garantía de que les serían “redimidos  
los pecados”, de acuerdo con la decisión pontificia avalada por el  
Concilio de Letrán (1123).  
4
Cfr. Hesiodo en: Ana Montoya, “Ser joven en algunas ciudades del suroccidente colombiano”,  
Territorio y cultura: desafíos contemporáneos, Universidad Autónoma de Occidente, Colombia,  
2
018, p. 78.  
5
6
Cfr. Ronald Gibson en: Alejandro Córdoba Largo, Valores éticos. La posibilidad de lo imposible,  
ESIC Editorial, Madrid, s/f, p. 221.  
Ana Montoya, “Ser joven en algunas…op. cit., p. 78.  
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308  
Vida académica  
Casi todas estas acometidas de los cruzados culminaron en  
rotundos fracasos en cuanto a la consecución del objetivo “cristiani-  
zador”, y en punto al tema planteado en esta ocasión es acertado re-  
saltar la que fuera llamada la “Cruzada de los niños” (1212), pues en  
vista de los descalabros previos con las huestes de adultos, la de los  
menores fue aupada bajo el argumento de que al ser “puros de cora-  
zón” los movilizados contaban per se con el signo propio que les au-  
guraba el éxito militar. Para fortuna de los miles de muchachos  
aprestados, en los preparativos en tierras francesas para tomar la con-  
sabida prolongada ruta, el intento volvió a fallar mucho antes de re-  
friega alguna, y culminó en la desbandada multitudinaria de los  
millares de marchantes; muchos de los que esperaron a las puertas de  
los feudos persistiendo en la idea bélica fueron a la postre sometidos  
a la condición de esclavos en manos de inescrupulosos mercaderes.  
Traspasando los años a la velocidad que nos permite el  
mero hecho de escribir, damos con una realidad social que aún  
hoy asombra: hablamos de la época del desarrollo del modo ca-  
pitalista, preciso en Inglaterra, país que fue su centro metropoli-  
tano de florecimiento. Para ello acudimos al resumen del trabajo  
realizado por el investigador español Eduardo Montagut, relativo  
al pretendido interés de la corona británica de morigerar la explo-  
tación de la mano de obra infantil que consumía la industria texti-  
lera, y así tenemos:  
Se entiende por Factory Acts las leyes aprobadas por el Parlamento bri-  
tánico durante el siglo XIX para regular las horas de trabajo y las con-  
diciones laborales de niños y mujeres en las fábricas, especialmente en  
las textiles.  
Es en el propio siglo XVIII con la Revolución Industrial cuando surgió  
entre los reformistas la inquietud al comprobar las largas jornadas la-  
borales y las duras condiciones de trabajo que padecían los niños en  
las fábricas textiles (molinos de algodón).  
En este trabajo nos vamos a centrar en las dos primeras, la de 1802 y  
1
819. En esta historia tendría un papel fundamental Sir Robert Peel  
(
1750-1830), uno de los principales fabricantes textiles, y que inspiró  
las dos reformas que aquí vamos a tratar.  
La primera, como hemos expresado, fue aprobada en 1802, regulando  
las condiciones de las fábricas, especialmente para los menores em-  
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309  
Vida académica  
pleados en las fábricas de algodón. Establecía muchas cuestiones. En  
primer lugar, todas las dependencias fabriles debían estar bien venti-  
ladas y ser encaladas dos veces año, como medidas higiénicas. Los  
niños debían disponer de dos equipos completos de ropa para el tra-  
bajo. Los que tuvieran entre 9 y 13 años podían trabajar un máximo de  
ocho horas diarias. Los que estuvieran en la franja de edad de 14 y 18  
años podían tener una jornada más larga, de hasta 12 horas. Pero los  
menores de 9 años no podrían trabajar. Los niños que trabajasen en las  
fábricas debían estar inscritos en las escuelas primarias que los dueños  
de las fábricas tenían obligación de establecer. Tenían que aprender lec-  
tura, escritura y aritmética durante los cuatro primeros años de trabajo.  
La educación o instrucción religiosa se desarrollaría durante una hora  
lo sábados.  
La jornada laboral de los niños empleados comenzaría a las seis de la  
mañana y debía terminar, como máximo a las nueve de la noche.  
Los niños y las niñas deben dormir en habitaciones diferentes, y no de-  
bían dormir más de dos niños por cama.  
Los dueños de la fábrica estaban en la obligación de atender cualquier  
enfermedad contagiosa que padeciesen los niños.  
La Ley establecía multas por incumplimientos de los preceptos de la  
misma, pero el grave problema fue que no se estableció un sistema de  
supervisión e inspección, por lo que fue muy común no cumplir con  
lo dispuesto. Otro problema era que esta disposición regulaba las con-  
diciones laborales solamente de los considerados como “niños apren-  
dices”, tutelados, en cierta medida en la fábrica, como hemos visto en  
relación con la educación y el alojamiento, pero no de los “niños libres”,  
es decir, de aquellos que eran contratados, pero no adquirían la condi-  
ción de aprendices.  
Peel, a instancias de Robert Owen, quiso profundizar, y presentó otro  
proyecto de ley en 1815 para limitar más el número de horas de la jor-  
nada laboral de los niños. Al final, salió aprobada la Factory Act de 1819,  
pero mucho menos ambiciosa que lo que planteaba el proyecto. Owen  
llegó a acusar a Peel de no haberse movido rápidamente en el Parla-  
mento ante la oposición a la reforma.  
Al final, estas primeras reformas, a pesar de su espíritu filantrópico no  
cambiaron la situación de los trabajadores infantiles porque se incum-  
plieron al no establecer un sistema de inspección, aspecto que habría  
que afrontar en futuras reformas.7  
7
Eduardo Montagut, Las primeras factory acts (1802 y 1819), 18 de mayo de 2020. Ver en:  
https://www.eduardomontagut.es/mis-articulos/historia/item/1258-las-primeras-factory-  
acts-1802-y-1819.html (20-06-2023).  
BOLETÍN ANH Nº 209  
310  
Vida académica  
A estas circunstancias de acongojantes penurias, viene a  
sumarse la visión obtenida con el trabajo investigativo de orden  
antropológico realizado (1845) por el conocido líder de la causa  
proletaria, Federico Engels, quien es crítico al observar las condi-  
ciones aberrantes en que la clase capitalista obtenía la riqueza,  
producción conocida como La situación de la clase obrera en Inglate-  
8
rra  
,
y que por ahora no citaremos.  
Avanzando el repaso planteado a la interacción adultos/  
adolescentes, mencionemos la despiadada estrategia con que fue  
tratada la juventud vietnamita, junto con los adultos victimizados,  
durante el conflicto bélico que promovió el gobierno norteameri-  
cano en los años sesenta y setenta del pasado siglo. En esa con-  
frontación se dió el mayor caso de guerra química, pues los agre-  
sores norteamericanos acudieron al roceado aéreo del tóxico  
agente naranja”, compuesto de Dioxina, bajo el argumento de que  
requerían exfoliar las áreas selváticas a fin de limitar los sitios de  
escondite aprovechados por las fuerzas vietnamitas. Bajo tal pre-  
texto fueron arrojadas miles de toneladas del mortal químico, que  
inicialmente marchitó la flora en amplias zonas del suelo Indochi-  
no, pero sus efectos contaminantes permanecen activos luego de  
más de 55 años, provocando la proliferación del cáncer y también  
malformaciones en las últimas tres generaciones de pobladores,  
porque la Dioxina altera la genética de los progenitores. Ningún mé-  
dico o científico sabe cuántas generaciones más tendrán que vivir  
con el temor de que los frutos de embarazo no escapen de la alta pro-  
babilidad de nacimientos con deformaciones corporales.  
Amodo de complemento del desastroso cuadro humano pre-  
cedente, enumero algunas de las numerosas variantes que hoy en  
día toman las relaciones entre adultos y adolescentes, donde éstos  
siempre salen perjudicados dada su natural inermitud, situaciones  
que los noticiarios nos muestran las más de las veces en forma des-  
carnada, como son: el narcoconsumo juvenil, la desescolarización, la  
malévola aplicación de la llamada “política de género” sobre la tesis  
del desarrollo de la personalidad, la violación, el abuso erótico sexual,  
8
Friedrich Engels, La situación de la clase obrera en Inglaterra, España, 1980.  
BOLETÍN ANH Nº 209  
311  
Vida académica  
el trabajo infantil, el secuestro, el reclutamiento forzado por parte de  
grupos armados ilegales, la compulsión a la migración de muche-  
dumbres que portan menores de brazos y madres embarazadas.  
En verdad el trasiego efectuado como a saltos a través de dis-  
tintas épocas de la civilización, quizá deje un mensaje de escepti-  
cismo y, por qué no, de desconsuelo, que de ninguna manera es el  
propósito de la presente exposición, porque reaccionamos sin dubi-  
taciones para dar respuesta afirmativa a la interrogante: ¿Puede cam-  
biarse la nefasta interrelación generacional? “Nada está perdido si  
queda una esperanza”.  
Trataré de plantear aquí la apuesta por la victoria del bien-  
hacer, que igual tiene bases formidables a través de los tiempos en  
los aportes efectuados en momentos de claridad mental, o cuando  
menos de anuncios relativos al poder de la voluntad expuesto desde  
el bando de “los buenos”.  
Si en todo problema por resolver nos aplicamos a identificar  
sus lados accesibles, los que son visibles para viabilizar determinada  
solución, colegimos que esos son los puntos a enfrentar, y en el plano  
de lo social ha de ser de inmediato. Es decir, nos hemos puesto  
manos a la obra al plantear lo que es factible de conseguir, y lo asu-  
mimos así puesto que encontramos en nuestra experiencia continen-  
tal cercana la existencia de casos que nos dan la razón. En tal sentido,  
el primer escenario de lucha para la consecución de resultados, ne-  
cesariamente, es el político, por cuanto en la práctica se trata de rem-  
plazar en sus cargos a determinadas personas y partidos que desde  
su papel de gobernantes, mandatarios, juzgadores o legisladores  
contribuyen a demeritar la imagen de la autoridad, práctica perversa  
que malforma la mente de las noveles generaciones.  
La acometida inicial de esta lid se dirige a rescatar la concep-  
ción democrática de la autoridad, en tanto su declinación, su sentida  
ausencia, evidencia la visión de su inexcusable carácter eficiente y  
renovador, requerido con urgencia para prevenir las dolencias socia-  
les, materiales y culturales. En esa dirección iniciamos situándonos  
en el aparte de corte fundacional expresado por Simón Bolívar en el  
“Discurso de Angostura”, pronunciado el 17 de febrero de 1819 por  
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Vida académica  
el Libertador Bolívar ante la magna reunión de delegados, convoca-  
dos en esa localidad venezolana con la misión de dotar a la Gran Co-  
lombia de una Constitución, cuando declaró: “Renovemos en el mundo  
la idea de un pueblo que no se contenta con ser libre y fuerte, sino que quiere  
ser virtuoso (…) la educación popular debe ser el cuidado primogénito del  
amor paternal del Congreso. Moral y luces son los polos de una República,  
9
moral y luces son nuestras primeras necesidades”.  
La concepción de autoridad que reclaman las palabras del  
Libertador se orientaba a construir un sistema estatal robusto por su  
firmeza en la aplicación universal de la Ley, y creíble por su talante  
ético. La exhortación contenida en el mensaje aspiraba a que la forma  
republicana del nuevo poder que remplazaría al monárquico his-  
pano, tuviese como eje básico la educación popular con el ahinco  
propio del “amor paternal”. La preocupación explícita fue superar  
las tinieblas dejadas por el sistema racista y excluyente, impuesto  
por la corona española en toda la superficie dominada por sus  
ejércitos y sus instrumentos de control ideológico, incluida la par-  
ticular religiosidad de las órdenes católicas.  
Dada la entonces vigente filosofía política universal, la con-  
cepción del Estado contemp tanto el reconocimiento del derecho  
de propiedad, como la validez de la competencia en la producción  
de bienes materiales, cuyos desarrollos a la postre condujeron al  
posicionamiento de unas élites para nada inspiradas en los prin-  
cipios de fraternidad, solidaridad social, soberanía nacional, y  
menos aún de una justicia tributaria.  
Al propio tiempo, conforme se dieron las cosas en el pro-  
ceso de independencia de las colonias del continente, quedaron por  
varios años rezgados algunos territorios bajo la férula española,  
como es el caso de la Isla de Cuba, cuya guerra de liberación tuvo su  
máxima intensidad en 1898. Por fortuna, en dicho proceso aparece  
la figura procera de José Martí Pérez, de prolífica producción inte-  
lectual, entre lo que interesa para esta exposición y que permanece  
en estado latente, es su visión espiritual, que no ha sido objeto de  
sistematización como sí lo son otras de sus facetas creativas. En tal  
9
Simón Bolívar, Bolívar: Cartagena 1812, Santa María 1830, Academia Colombiana de Historia,  
Colombia, 1980, p. 446.  
BOLETÍN ANH Nº 209  
313  
Vida académica  
sentido, nos apoyamos en la Ponencia de José (Papo) Coss Pontón,  
sobre el legado del pensamiento espiritual de José Martí, expuesta  
en la V Conferencia Internacional por el Equilibrio del Mundo, cele-  
brada en La Habana, Cuba, del 24 al 28 de enero, 2023. Dicho trabajo  
consistente en la exploración de la obra martiana, Coss Pontón re-  
coge las siguientes expresiones del escritor: “El hombre no es lo que  
se ve, es lo que no se ve”. “La única verdad y la única fuerza es el  
amor”.  
Y más adelante el expositor citado elabora la siguiente reseña  
de José Martí:  
Para el llamado Apóstol de Cuba, es muy sencillo, porque está insis-  
tiendo durante toda su obra, que vivimos en dos dimensiones: la ma-  
terial y la espiritual. Para Martí esa es la esencia del ser humano.  
También dice y espero no equivocarme en citarlo. “El cuerpo es siervo  
del espíritu”.  
Martí va más allá, cuando le preguntan sobre su modelo de hombre. Y,  
¿
qué dijo Martí? “Mi modelo de hombre es Jesucristo”. José Martí dijo eso.  
Y yo lo cito en mi libro, que es este y no tengo más copias, pues no me  
llegaron a tiempo para este evento, que pasó por el crisol de Pedro  
Pablo.  
Él me insistió que me preparara para dos años de investigación, si que-  
ría estudiar e investigar desde el punto de vista de mis estudios docto-  
rales, el pensamiento espiritual de Martí. Luego me hizo reescribir la  
tesis como cinco o seis veces.  
Entonces me advirtió que tendría que investigar la periodización del  
pensamiento de Martí. Y yo le respondí: ¿con qué se come eso? El me  
responde: Bueno, ahora tú tienes que seguir la vida de Martí en todos  
los países más importantes que él visitó, para ver cuáles fueron sus  
principales influencias espirituales.  
En esa investigación encuentro que en sus primeros 16 años en Cuba,  
fue el catolicismo la mayor influencia, debido a las tradiciones de sus  
padres españoles. Luego en Madrid fue la masonería, alcanzando el  
más alto grado de maestro grado número treinta (30) en España.  
Después pasó a México y estudió la civilización Maya y todo lo que son  
las ideas de nuestros aborígenes, los sabios aborígenes de Nuestra Amé-  
rica. Más adelante, pasó por Guatemala y se interesó en el espiritismo  
científico. Hasta se metió a describir los diversos tipos de espíritus.  
Siguió entonces para Caracas, donde continuó leyendo mucho ese tema  
del espiritismo científico. Al final, sus últimos 15 años los vivió en  
BOLETÍN ANH Nº 209  
314  
Vida académica  
Nueva York y ya la metafísica se había desarrollado, pero en verdad,  
Martí no se casa con nadie, con ninguna filosofía o religión particular.  
Martí critica al catolicismo y a la masonería. Ala vez, es muy respetuoso  
con nuestras filosofías aborígenes. A esas no las criticó y al espiritismo  
también lo criticó muy fuertemente. En esencia, Martí desarrolló su pro-  
pio pensamiento espiritual original. O sea, que podemos decir, que  
Martí creó su visión particular sobre la espiritualidad ....  
Recuerdo que Fidel, al terminar la Primera Conferencia por el Equili-  
brio del Mundo en el 2003, citó a Martí en esa clausura: “Dios existe sin  
embargo en la idea del bien, que vela el nacimiento de cada ser y deja en el  
alma que se encarna una lágrima pura. El bien es Dios, la lágrima es la fuente  
de sentimiento eterno”.  
….  
Termino esta ponencia con dos citas de Martí, porque siento como que  
ya estoy llegando al final para ser bien preciso y no depender de mi  
memoria. Dice José Martí, y se aplica mucho a Cuba: “Sin razonable  
prosperidad, la vida para el común de la gente es amarga. Pero es un cáncer  
sin los goces del espíritu”.  
Finalizo con otra cita célebre de Martí: “El amor es el lazo de los hombres,  
el modo de enseñar y el centro del mundo. Se ha de amar al adversario mismo  
a quien se está derribando en tierra. Los odiadores deberían ser declarados trai-  
dores a la república. El odio no construye. Nada me aturde ni desvía, funda-  
remos la casa del amor”.10  
Martí, como es sabido, no llegó a gobernar su patria pues  
murió en 1895 a la edad de 42 años, en el enfrentamiento que su  
tropa sostuvo contra la fuerza militar española en el sitio Dos Ríos.  
Quiero retomar la idea martiana final del texto citado: “(...)  
fundaremos la casa del amor”, para reflexionar cómo ese norte coincide con  
lo expuesto por el Libertador Bolívar cuando lanzó la provocación al Con-  
11  
greso reunido en Angostura, instándoles a aplicar su “amor paternal al  
momento de concebir los fines del Estado granadino. Luego, sí es  
dable hallar elementos de orden conceptual que pueden servir para  
sobreponernos a la involución donde han pretendido sumergirnos  
el elitismo, la desigualdad social y, ahora último, la exacerbada co-  
rrupción.  
10 José (Papo) Coss Pontón, “Reseña de José Martí”, V Conferencia Internacional por el equili-  
brio del mundo, La Habana, Cuba, 24 al 28 de enero de 2023.  
1 Ibíd.  
1
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Vida académica  
Como es obvio, la meta de rebatir la política tradicional im-  
perante no es del todo sencilla, pues aparte de contrarrestar todo el  
poderío económico empotrado en la administración pública, implica  
la enhiesta brega de transformar en la mentalidad de las mayorías  
la inamovible estructura básica del Estado ideado por Montesquieu,  
que fue pertinente para la abolición y remplazo de las monarquías  
europeas en el siglo XVIII. Pero aún mayor es el esfuerzo por realizar  
a efectos de alcanzar la revolución montalvina, pues tendremos que  
vérnoslas con el boyante facilismo que permiten las tecnologías, apa-  
rejado con el consumismo pertinaz que sostiene la percepción de que  
todo lo resuelve el torrente de baratijas y mercaderías, anunciadoras  
del festival de las sensaciones, la recreación, la comodidad y los pla-  
ceres impulsados por las agresivas campañas de mercadeo, hoy sus-  
tentadas en los inasibles mecanismos e insumos de la cibernética.  
La iniciativa política montalvina comentada al inicio de esta  
exposición, plantea el propósito de intentar, en el Ecuador de su  
tiempo, la superación de la herencia amodorrante del imperio espa-  
ñol que contaba con defensores exprofeso, tal como hoy los llamados  
“tanques de pensamiento” o “influencers”, que no descansan un mi-  
nuto para intervenir en pro del estato qua en cuanta red social existe.  
El léxico de Montalvo contiene la visión de lo democrático en forma  
integral y polícroma. Citaré a continuación, en proyección al plan-  
teamiento de transformación de las costumbres individuales y polí-  
ticas, con énfasis en la concepción de la autoridad y de la ética  
pública, citaré digo, una serie de conceptos que Montalvo expusiera  
en su obra Las Catilinarias, a saber:  
“La suerte de las naciones puede ser medida por la calidad de sus go-  
bernantes; si sabios, la suerte es buena; si viciosos, corrompidos o ig-  
norantes, la suerte no puede ser peor”.  
Los primeros ministros de una gran nación deben ser las virtudes, im-  
perando las cuales, el verdugo vendría a ser personaje inoficioso”.  
El mejor gobierno es el que se compone del mayor número de hom-  
bres notables por las luces y las virtudes. El peor gobierno es el con-  
formado por la abundancia de parentela ajena a todo oficio y los  
fanáticos aduladores cuya sombra empaña la visibilidad del hori-  
zonte”.  
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Vida académica  
Presidente que da su palabra y falla a ella, es ruin que debe ser ex-  
pulsado del cargo y estigmatizado con el sello de la traición”.  
El que roba al Estado, a todos roba y todos deben perseguirle por de-  
recho propio y por derecho público”.  
Que todos sepan leer y escribir y pensar es tan necesario como el que  
todos tengan un plato de comida y un trapo con qué cubrirse. Esta  
igualdad es la que deseamos y la que hará la felicidad de los hombres,  
algún día”.  
El talento sin acción pierde su elasticidad y poderío. Cortadas las  
guías el águila ha perdido el imperio de las nubes”.  
Uno no es más noble que otro sino en cuanto ha recibido de la natu-  
raleza mejores disposiciones morales”.  
Benemérito será del género humano el que saque del abismo de la ser-  
vidumbre a un puñado de gente desgraciada, como el que rompa las  
cadenas de un pueblo numeroso, y que le abra los ojos a la razón y el  
orgullo”.  
Los pueblos de largo tiempo esclavizados vienen a connaturalizarse  
con las inmundicias de la servidumbre y les falta pecho para el aire  
fuerte de la libertad”.  
El pueblo es esa multitud compuesta de la parte laboriosa y útil de la  
12  
sociedad humana”.  
En el agenciamiento de las ideas progresistas con que debe-  
mos mirar el mundo de lo social, conforme la proyección histórica  
que Montalvo entendía en las dimensiones cronológicas plenas del  
pasado, presente y futuro, avanzamos otras citas también pertene-  
cientes al texto Las Catilinarias, bajo la puntualización de cuál es el  
agente irremplazable llamado a ejercer la promoción de los valores  
y las virtudes, y así dejó escrito: “La suerte de los pueblos tienen en sus  
manos los jóvenes; los estudiantes son elementos del porvenir”. “Pueden  
los viejos ser recuerdos; esperanzas no las busquéis sino en los jóvenes”.  
En los jóvenes está el porvenir; en ellos el engrandecimiento de la patria;  
en ellos un futuro de justicia, de libertad, de bienestar social”. “Desgraciado  
el pueblo donde los jóvenes son humildes con el tirano, donde los estudiantes  
no hacen temblar el mundo”. “Pueblo donde los jóvenes son apagados, lán-  
guidos, es insignificante”.13  
1
1
2 Juan Montalvo, Las Catilinarias, editorial La Unión, 1891.  
3 Ibíd., p.43, p. 94.  
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Vida académica  
Sin duda, Montalvo es un adalid de la transformación social  
a través de la combinación binaria de los valores y la sabiduría, si-  
nergias que han de hallarse presentes a un tiempo en la conciencia  
y en la práxis, a efectos de movilizar la potencialidad del pueblo  
como el generador y depositario del poder político, en cuyo seno se  
debe sentir la participación de la juventud, caracterizada por tener  
la condición de impoluta, y que cuenta con la ventaja de acceder a  
formación académica y técnica, lo cual convierte a los jóvenes en  
eventuales depositarios del saber necesario para cualesquier pro-  
grama de transformación social.  
En tratándose de la pertinencia de adoptar como guía espi-  
ritual el ideario montalvino en una propuesta política determinada,  
habrá que considerar de forma inexcusable el componente de orden  
axiológico, que en parte alguna siquiera se menciona en el mundo  
filosófico de los partidos políticos conocidos en nuestros lares. En  
tanto es verdad que el montalvismo no aborda temas específicos  
sobre la producción, o la aplicación de los conocimientos científicos  
y técnicos a las distintas áreas de las necesidades sociales, eso sí la  
lumbre montalvina ocuparía el espacio de un protocolo de compor-  
tamiento de los gobernantes, legisladores y jueces y demás servido-  
res públicos del país.  
Tal protocolo de comportamiento se convertiría en una es-  
pecie de elevada atalaya que abarcase el horizonte del ethos. Su fun-  
cional observación de la ética pública por supuesto no dependerá  
exclusivamente de la voluntad del gobernante o de algún funciona-  
rio estatal, síno principalmente de la participación conciente de los  
sectores sociales encabezados por los jóvenes, Allí se explica la jus-  
teza de los requerimientos bolivariano, montalviano y martiano en  
el sentido de brindar a los jóvenes una formación escolar proactiva,  
pertinente, integral, constante, implementada en la cátedra de Etica,  
14  
como refuerzo al taller universal del Hogar. La acción política in-  
volucrará a vastos grupos y sectores sociales, conscientes de que por  
esa vía las crisis generales que hoy nos arruinan tenderán a redu-  
cirse, tanto en dimensiones como en frecuencia.  
14 Aporofobia, Adela Cortina, 2017.  
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A medida que avance el ejercicio de incorporación de la  
moral en la toma de decisiones estatales o públicas, constataremos  
que hemos incursionado en una dimensión cobijada por la ética apli-  
cada; será una revolución democrática floreciente, en tanto la actua-  
ción individual obtiene su dinámica acorde con las convicciones, y  
no por lograr un premio. Será cuando los mentados derechos huma-  
nos fundamentales, los derechos del medio ambiente bajo criterios  
de sostenibilidad, logren materializarse en el universo social y en la  
conciencia moral.  
Vale anotar que una consecuencia de lo antedicho es la im-  
portancia de recuperar la influencia del ejemplo en el cuerpo social.  
Quedará patentizada la contradicción intemporal, inherente a la ra-  
cionalidad humana, del egoísmo frente al altruismo. Aquella má-  
xima que nos habla de “hacer el bien, sin mirar a quién”, que en  
palabras de Juan Montalvo la hallamos en la proposición de que el  
fin último de superarnos en conocimientos es el ser más útiles a los  
semejantes, promoverá el decaimiento del ego. Y así tendremos que  
la cooperación y la solidaridad irán perdiendo su aparición mecánica  
o impuesta, pues el nivel de compenetración ética hará que la elec-  
ción de hacer lo correcto, sea consubstancial al albedrío.  
Las acciones negacionistas del ego que reduzcan los escena-  
rios de su habitual manifestación, al volverse reiterativas, masivas,  
trocarían las actividades humanas en buenas acciones, que con el  
pasar del tiempo se convertirán en actos reflejos. La amplitud de las  
conductas éticas envolverán a las instituciones públicas, a tal grado  
que rebajarán el enfrentamiento con la sociedad. El Estado tendería  
de a poco a situarse en un punto próximo a la neutralidad.  
En términos metodológicos, la práxis evidencia la necesidad  
de la dignidad, del amor y la compasión por el semejante, que es la  
forma concreta de darle forma a una cultura encaminada a satisfacer  
el impulso por la construcción de la felicidad. Saber segura la ruta  
de la felicidad le da sentido moral a la conducta. Montalvo dijo: “Con  
15  
los hombres de bien de toda la sociedad debían formar un partido político”.  
15 Juan Montalvo, El Cosmopolita, Vol.1, Garnier Hermanos, París, 1923, p. 224.  
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Vida académica  
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020. Ver en: https://www.eduardomontagut.es/mis-articulos/historia/  
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VICENTE, Javi, La gente no lee. Ver en: https://javivicente.net/la-gente-no-  
lee/ (20-06-2023)  
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La Academia Nacional de Historia es  
una institución intelectual y científica,  
destinada a la investigación de Historia  
en las diversas ramas del conocimiento  
humano, por ello está al servicio de los  
mejores  
intereses  
nacionales  
e
internacionales en el área de las  
Ciencias Sociales. Esta institución es  
ajena a banderías políticas, filiaciones  
religiosas,  
intereses  
locales  
o
aspiraciones individuales. La Academia  
Nacional de Historia busca responder a  
ese  
carácter  
científico,  
laico  
y
democrático, por ello, busca una  
creciente profesionalización de la  
entidad, eligiendo como sus miembros  
a
historiadores  
profesionales,  
entendiéndose por tales a quienes  
acrediten estudios de historia y ciencias  
humanas y sociales o que, poseyendo  
otra formación profesional, laboren en  
investigación  
histórica  
y
hayan  
realizado aportes al mejor conocimiento  
de nuestro pasado.  
Forma sugerida de citar este artículo: Coral Eraso, Juan, “El  
sino de los tiempos”, Boletín de la Academia Nacional de Historia,  
vol. CI, Nº.209, enero – junio 2023, Academia Nacional de  
Historia, Quito, 2023, pp.306-320