BOLETÍN  
DE LA ACADEMIA  
NACIONAL DE HISTORIA  
Volumen XCVII Nº 202  
Julio–diciembre 2019  
Quito–Ecuador  
BOLETÍN  
DE LA ACADEMIA  
NACIONAL DE HISTORIA  
Volumen XCVII  
Nº 202  
Julio–diciembre 2019  
Quito–Ecuador  
ACADEMIA NACIONAL DE HISTORIA  
Director  
Dr. Franklin Barriga Lopéz  
Subdirector  
Dr. Cesar Alarcón Costta  
Secretario  
Ac. Diego Moscoso Peñaherrera  
Dr. Eduardo Muñoz Borrero, H.C.  
Mtra. Jenny Londoño López  
Dra. Rocío Rosero Jácome, Msc.  
Dr. Claudio Creamer Guillén  
Tesorero  
Bibliotecaria archivera  
Jefa de Publicaciones  
Relacionador Institucional  
COMITÉ EDITORIAL  
Dr. Manuel Espinosa Apolo  
Dr. Kléver Bravo Calle  
Universidad Central del Ecuador  
Universidad de las Fuerzas Armadas ESPE  
Dra. Libertad Regalado Espinoza Universidad Laica Eloy Alfaro-Manabí  
Dr. Rogelio de la Mora Valencia Universidad Veracruzana-México  
Dra. Maria Luisa Laviana Cuetos Consejo Superior Investigaciones Científicas-España  
Dr. Jorge Ortiz Sotelo  
Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima-Perú  
EDITORA  
Dra. Rocío Rosero Jácome, Msc.  
COMITÉ CIENTÍFICO  
Dra. Katarzyna Dembicz  
Dr. Silvano Benito Moya  
Dra. Elissa Rashkin  
Universidad de Varsovia-Polonia  
Universidad Nacional de Córdoba/CONICET- Argentina  
Universidad Veracruzana-México  
Dr. Hugo Cancino  
Universidad de Aalborg-Dinamarca  
Dr. Ekkehart Keeding  
Humboldt-Universitat, Berlín-Alemania  
Instituto Cervantes, Berlín- Alemania  
Universidad Técnica Federico Santa María – Chile  
Université Paris Ouest - Francia  
Dra. Cristina Retta Sivolella  
Dr. Claudio Tapia Figueroa  
Dra. Emmanuelle Sinardet  
Dr. Roberto Pineda Camacho  
Dra. Maria Letícia Corrêa  
Universidad de los Andes-Colombia  
Universidade do Estado do Rio de Janeiro-Brasil  
BOLETÍN de la A.N.H.  
Vol XCVII  
Nº 202  
Julio–diciembre 2019  
©
Academia Nacional de Historia del Ecuador  
IpS-ISSNSNN: 1º319309-007-90X79X  
e-ISSN: 2773-7381  
Portada  
Antiguo castillo de perforación en Portovelo  
Diseño e impresión  
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Quito  
landazurifredi@gmail.com  
enero 2020  
Esta edición es auspiciada por el Ministerio de Educación  
INDICE GENERAL  
EDITORAL  
7
ARTÍCULOS YꢀENSAYOS  
11  
Repatriación de los restos mortales de don Vicente Rocafuerte  
desde Lima a Guayaquil, septiembre 1884  
Alberto Cordero Aroca  
13  
Los saberes ancestrales indígenas del Ecuador como solución  
a los problemas del siglo XXI  
Pascual Yépez Morocho  
63  
83  
Quito y el Censo de 1922  
Manuel Miño Grijalva  
Análisis estético y artístico de cinco pinturas de paisaje de  
Rafael Troya (1845-1920)  
Xavier Puig Peñalosa  
115  
139  
181  
183  
194  
Simón Rodríguez y el Colegio de Latacunga  
Leonardo Barriga López  
DISCURSOS ACADÉMICOS  
Bienvenida a Ángeles Ramos Baquero y Alfredo Castillero Calvo  
Franklin Barriga López  
Bienvenida a Enmanuelle Sinardet  
Franklin Barriga López  
Historia de la Educación y construcción Nacional:  
el ejemplo emblemático del Liberalismo ecuatoriano (1895-1925)  
Emmanuelle Sinardet  
201  
214  
229  
La Historia en los fulgores de la Literatura  
Rodrigo Pesantes Rodas  
Aquiles Pérez Tamayo, Académico de la Historia y Maestro de ecuatorianidades  
Roberto Rodríguez Saltos  
Constituciones y Leyes de la Revolución Liberal respecto a la  
Iglesia Católica en el Ecuador: 1895- 1912  
Magno Marriott Barreto  
247  
267  
273  
281  
287  
363  
369  
Bienvenida a Corona Gómez Armijos  
Franklin Barriga López  
Universidad Regional Autónoma de Los Andes. Historia, desarrollo y progreso  
Corona Gómez Armijos  
Bienvenida a Ruth Moya  
Manuel Castellano Gil  
Lenguas, lenguaraces y doctrinas en los Andes del siglo XVI  
Ruth Moya  
Bienvenida a Víctor Muñoz Dávila  
Franklin Barriga López  
Historia de la minería en Portovelo. Las luchas mineras de 1919 y 1935  
Víctor Muñoz Dávila  
5
Bienvenida a Álvaro R. Mejía Salazar  
Franklin Barriga López  
384  
392  
423  
433  
453  
Epígrafes heráldicos en las obras genealógicas de Cristóbal Gangotena  
Álvaro R. Mejía Salazar  
Bienvenida a Roberto Aspiazu Estrada  
Franklin Barriga López  
4
0 años de democracia el retorno al orden constitucional (1976-1979)  
Roberto Aspiazu Estrada  
VIDA ACADÉMICA  
Panamá y Ecuador en la Historia. Conferencia magistral  
por los 500 años de fundación de Panamá  
Franklin Barriga López  
455  
482  
490  
Sesión Solemne conmemorativa de los 110 años de nuestra entidad.  
Homenaje a Federico González Suárez e Informe de Labores  
Franklin Barriga López  
Semblanza de la Escuela Politécnica Nacional  
y su relevancia histórica para el Ecuador  
Franklin Barriga López  
Presentación del libro Seguridad y defensa en la historia ecuatoriana,  
del general Paco Moncayo Gallegos  
Franklin Barriga López  
510  
531  
551  
557  
563  
585  
Historia e impacto de Humboldt en el Cotopaxi  
Rocío Rosero Jácome  
En la inauguración del Capítulo Bolívar de la ANH  
Franklin Barriga López  
En la Inauguración del Capítulo Imbabura-Carchi de la ANH  
Franklin Barriga López  
DIRECTORIO ANH  
NORMAS DE PUBLICACION  
6
El Boletín N° 202 de la Academia Nacional de His-  
toria presenta una recopilación de trabajos y actividades aca-  
démicas correspondientes al semestre julio- diciembre de  
2019. Este número, a través de sus artículos, abarca un pe-  
riodo histórico que contempla estudios en el marco de los  
siglos XIX, XX y XXI. Los artículos presentados así, como los  
discursos, abordan temas variados y diversos, constituyén-  
dose en aportes valiosos para el conocimiento.  
El Boletín procura difundir el conocimiento histórico  
de Ecuador y América. Su principal objetivo es guardar la  
memoria colectiva con los aportes de historiadores e inves-  
tigadores de la historia nacional y de las Américas, conser-  
vando la misma idea de su fundador, Federico González  
Suárez, y la de un grupo de jóvenes estudiosos que, inicial-  
mente nombraron esta institución Sociedad Ecuatoriana de Es-  
tudios Históricos Americanos, más tarde reconocida como  
Academia Nacional de Historia.  
Este Boletín contiene las siguientes secciones: Artí-  
culos, Discursos, Vida Académica, Directorio de los Miem-  
bros y Normas de Publicación, en este último apartado se  
indica a los escritores académicos y colaboradores, el estilo  
de un tipo de reglas internacionales que ha adoptado la  
ANH para la elaboración y/o presentación de los artículos  
y de todos los trabajos académicos requeridos por la Insti-  
tución, y, son estas reglas, el instrumento operativo del ca-  
mino hacia la indexación de nuestros boletines. Estas  
Normas de Publicación, se encuentran al final de este nú-  
mero.  
Las secciones indicadas abordan diversos aspectos de  
las actividades culturales, que vinculan a la Academia Nacio-  
nal de Historia, con la sociedad y dan a conocer sus aportes  
de investigación y/o de diversas relecturas o reinterpretacio-  
nes sobre los más variados temas históricos. Estos estudios se  
encaminan a la difusión de los conocimientos del país y de  
América, gracias a sus múltiples vinculaciones y, así, ampliar  
7
la comunidad del conocimiento. El lector podrá informarse sobre las  
diversas actividades académicas realizadas en este semestre, a través  
del índice en el que se organizan estas secciones.  
El N° 202 del Boletín ofrece artículos trabajados por investi-  
gadores nacionales. Sus aportes investigativos se enmarcan entre los  
siglos XIX al XXI. En la revisión del siglo XIX se encuentran los artí-  
culos: “Repatriación de los restos mortales de don Vicente Rocafuerte  
desde Lima a Guayaquil, Septiembre, 1884”; “Análisis estético y ar-  
tístico de cinco pinturas de paisaje de Rafael de Troya (1845-1920)”;  
también, “Simón Rodríguez y el colegio de Latacunga”. Sobre el siglo  
XX se presenta el trabajo: “Quito y el censo de 1922”; finalmente, en  
torno al siglo XXI, la investigación: “Los saberes ancestrales indíge-  
nas del Ecuador como solución a los problemas del siglo XXI”.  
Los Discursos, recogen la amplia actividad cultural desple-  
gada por la Academia Nacional de Historia, en su afán por naciona-  
lizar la institución, hacia la vinculación de escritores y autores de  
varias provincias del país, cuya perspectiva es el desarrollo de la his-  
toria local. Esta sección se organiza con las palabras de bienvenida  
ofrecidas por el Director, el Subdirector u otro Académico Numera-  
rio, seguidas de las palabras de incorporación de cada nuevo Aca-  
démico: Correspondiente, Correspondiente Extranjero, u Honorario,  
según sea el caso.  
Fueron recibidos como Miembros Correspondientes cinco  
profesionales y son los siguientes: el Dr. Roberto Rodríguez Saltos,  
presentó su discurso: “Aquiles Pérez Tamayo, Académico de la His-  
toria y Maestro de ecuatorianidades”; la Dra. Ruth Moya, expuso el  
discurso: “Lenguas, Lenguaraces, y doctrinas en los Andes del siglo  
XVI”; el Dr. Víctor Muñoz Dávila, expuso el discurso: “Historia de  
la Minería en Portovelo. Las luchas mineras de 1919 y 1935”; el Dr.  
Roberto Aspiazu Estrada, presentó el discurso: “40 años de demo-  
cracia, el retorno al orden constitucional (1976-1979)”.  
Como Miembros Correspondientes Extranjeros fueron reci-  
bidos los siguientes profesionales: Dra. Ángeles Ramos Baquero,  
también, Dr. Alfredo Castillero Calvo, de Panamá; y, la Dra. Emma-  
nuelle Sinardet de Francia, quien presentó su discurso: “Historia de  
8
la educación y construcción nacional: El ejemplo emblemático del li-  
beralismo ecuatoriano (1895-1925)”.  
La Academia Nacional de Historia incorporó como Miem-  
bros Honorarios a los siguientes profesionales: Dr. Rodrigo Pesantes  
Rodas, expuso el discurso: “La Historia en los fulgores de la Litera-  
tura”; al Dr. Magno Marriott Barreto, expuso el discurso: “Constitu-  
ciones y leyes de la revolución liberal respecto a la iglesia católica en  
el Ecuador: 1895-1912”; a la Dra. Corona Gómez Armijos, presentó  
su discurso: “Universidad Regional Autónoma de los Andes: Histo-  
ria, desarrollo y progreso”.  
Los discursos de bienvenida a la Academia Nacional de His-  
toria fueron ofrecidos por su Director, el Dr. Franklin Barriga López,  
y por el Subdirector, Dr. César Alarcón Costta.  
La sección Vida Académica recoge las actividades socio-cul-  
turales del periodo julio-diciembre de 2019, se destacan las exposi-  
ciones oratorias del Dr. Franklin Barriga López, Director de la  
Academia Nacional de Historia y/o sus delegados en representacio-  
nes institucionales.  
El Boletín N° 202, presenta El Directorio o registro de los con-  
tactos telefónicos y de correos electrónicos de los Miembros de la  
Academia, y, finalmente, las Normas de publicación de acuerdo a  
los requerimientos de Latindex. Toda la información contenida en  
este número se registra en el índice, de manera detallada.  
Rocío Rosero Jácome  
Editora, Jefe de Publicaciones  
Quito, 20-12-2019  
9
ARTÍCULOS  
Y ENSAYOS  
REPATRIACIÓN DE LOS RESTOS MORTALES  
DE DON VICENTE ROCAFUERTE  
DESDE LIMA A GUAYAQUIL, SEPTIEMBRE 1884  
1
Alberto Cordero Aroca2  
Resumen  
Rocafuerte diplomático ecuatoriano ante los gobiernos de  
Perú, Bolivia y Chile falleció el 16 de mayo de 1847, se celebró el se-  
pelio con sentidas demostraciones de reverencia y aprecio por la nu-  
merosa concurrencia, fue inhumado en el Cementerio Presbítero  
Maestro de Lima. Sus compatriotas tuvieron latente la idea de repa-  
triar sus restos mortales a Guayaquil. La Convención Nacional de-  
cretó el traslado de sus restos en 26 de junio de 1851 que fue  
ratificado por la Asamblea Nacional del 27 de agosto de 1852, hasta  
que el Presidente Plácido Caamaño decretó la repatriación definitiva  
de los restos de Rocafuerte el 11 de agosto de 1884, se integró una  
comisión que viajó a Lima donde esperaba otro comisionado para  
gestionar el permiso ante el gobierno peruano y organizar los arre-  
glos. El 23 de septiembre se realizó la exhumación de los restos desde  
el majestuoso mausoleo al tren especial que los llevaba a la iglesia  
de Santo Domingo el Gobierno del Perú dispuso que se hicieran sun-  
tuosas honras fúnebres al ilustre finado con los honores que corres-  
ponden a un mariscal. La ceremonia estuvo presidida por el Poder  
Ejecutivo, fue un acontecimiento multitudinario la despedida de los  
restos escoltados desde la iglesia al muelle del Callao. Zarpó el vapor  
1
2
Recibido: 06-07-2019 // Aceptado: 15-09-2019  
Doctor en Medicina y Cirugía, especialista en Cirugía General, Magister en Ciencias Interna-  
cionales, Magister en Docencia Universitaria e Investigación Educativa, Licenciado en Comu-  
nicación Social; Miembro de la Academia de Historia Marítima y Fluvial, Miembro de la  
Academia Nacional de Historia del Ecuador, capítulo Guayaquil; Miembro Fundación Casa  
de Don Vicenbte Rocafuerte. Destacado investigador y docente universitario que ha publicado  
varios artículos en revistas nacionales y extranjeras referentes a los inicios de la República del  
Ecuador  
y el origen del hispanoamericanismo impulsado por Rocafuerte. Ver en:  
http://www.guayaquil.gob.ec/noticias-actuales/262 (21-08-2017)  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 13–62  
13  
Alberto Cordero Aroca  
Lima el 25 con los restos de Rocafuerte conducidos por la Comisión,  
el 29 llegaron a la isla Puná, se transbordaron los restos al crucero de  
guerra 9 de Julio fueron recibidos a bordo por una comisión especial,  
el buque atracó en el muelle frente al Colegio de los Sagrados Cora-  
zones y los alumnos del Colegio San Vicente, el Presidente de la Re-  
pública y autoridades recibieron los restos y se encaminaron en un  
apoteósico desfile fúnebre a la Catedral hermosamente arreglada  
donde se celebró una misa. La caja mortuoria fue colocada en lo alto  
del hermoso catafalco, en el altar mayor, que quedó para la visita de  
los conciudadanos. Los restos quedaron depositados en un mausoleo  
provisional de madera en la iglesia, hasta que, en 1925 fueron tras-  
ladados definitivamente al imponente mausoleo del Cementerio Pa-  
trimonial de Guayaquil.  
Palabras claves: Rocafuerte, honras fúnebres, traslado, repatriación,  
restos mortales, Lima, Guayaquil, Santo Domingo, Catedral, Ce-  
menterio Matías Maestro.  
Abstract  
Rocafuerte, Ecuadorian diplomatic at the governments of  
Peru, Bolivia and Chile died on May 16, 1847, the burial was cele-  
brated with heartfelt demonstrations of reverence and appreciation  
for the large turnout, was buried in the Presbítero Maestro Cemetery  
of Lima. His compatriots had latent the idea of repatriating his mor-  
tal remains to Guayaquil. The National Convention decreed the  
transfer of its challenges on June 26, 1851, which was ratified by the  
National Assembly in August 27, 1852, until President Placido Caa-  
maño decreed the definitive repatriation of the remains of Rocafuerte  
in August 11, 1884; commission that traveled to Lima where he ex-  
pected another delegate to manage the permit before the Peruvian  
government and organize the arrangements. On September 23, the  
exhumation of the remains from the majestic mausoleum to the spe-  
cial train that took them to the church of Santo Domingo was carried  
out. The Government of Peru warned that honorable honors would  
be paid to the illustrious deceased by the honors that a marshal  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 13–62  
14  
Repatriación de los restos mortales  
de donVicente Rocafuerte  
presided over by the Executive Power and authorities gathered, it  
was a multitudinous event the farewell of the remains escorted from  
the church to the pier of Callao sailed the steam Lima on the 25th  
with the remains of Rocafuerte led by the Commission, on the 29th  
they arrived at the Puná island, They transshipped the remains to  
the 9th of July war cruise received on board by a special commission,  
the ship docked at the pier opposite the College of the Sagrados  
Corazones and the students of the San Vicente High School, the Pres-  
ident of the Republic and authorities received the remains and they  
set off in a grand funeral parade to the beautifully arranged Cathe-  
dral where a mass was celebrated. The mortuary box was placed on  
top of the beautiful catafalque on the main altar that was left for the  
visit of the citizens, the remains were deposited in a temporary  
wooden mausoleum in the church until 1925 were moved defini-  
tively to the imposing mausoleum of the Patrimonial Cemetery of  
Guayaquil.  
Keywords: Rocafuerte, funeral honors, transfer, repatriation, mortal  
remains, Lima, Guayaquil, Santo Domingo, Cathedral, Matías Maes-  
tro Cemetery.  
Rocafuerte tribuno y estadista  
La lucha parlamentaria gasta de día en día la vida del hom-  
bre de Estado y la conduce insensiblemente al sepulcro. La tribuna  
pública es como un campo de batalla, en donde encuentra casi siem-  
pre una muerte inevitable el orador republicano, el defensor de los  
derechos del hombre. El día lunes 16 de mayo de 1847 falleció en la  
ciudad de Lima el ilustre estadista americano don Vicente Roca-  
fuerte, quien ostentaba el cargo de enviado extraordinario y ministro  
plenipotenciario del Ecuador cerca de los gobiernos de Perú, Bolivia  
y Chile y delegado plenipotenciario de nuestro país al Congreso  
Americano que se reuniría en ese año.  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 13–62  
15  
Alberto Cordero Aroca  
El señor José del Carmen Triunfo cónsul general de Nueva  
Granada, en Lima dijo:  
Se encargó de todo lo relativo a la concurrencia del Cuerpo Diplomá-  
tico y Consular y de otros pasos para la solemnidad del acto, ya en fin  
por los ilustrados escritores públicos de esta Ciudad, que con la mejor  
voluntad, y sólo animados de la estimación que les merecía el fiando,  
han hecho por medio de la prensa las publicaciones que de trasmitir a  
la posteridad sus prominentes cualidades, y el aspecto que de ellas hace  
la presente generación.3  
El sepelio peruano  
Las solemnes honras fúnebres se celebraron con toda pompa  
4
el 18 de mayo y fue enterrado en el Cementerio Católico de Lima .  
Hubo nutrida concurrencia dado el alto cargo público que ostentaba  
y las relaciones sociales que mantenía. La ceremonia contó con un  
gran número de personas respetables del país, varios extranjeros dis-  
tinguidos y la mayor parte de los ecuatorianos residentes en la capi-  
tal. Más de cuarenta carruajes acompañaron al cadáver hasta el  
panteón público de esta ciudad, antes de que fuese depositado en el  
nicho que le estaba preparado se pronunciaron elocuentes discur-  
sos.5  
El gobierno peruano a pesar de que el H. Rocafuerte no había  
podido hacer personalmente la presentación oficial de sus cartas cre-  
denciales por su enfermedad, tuvo a bien hacerle los honores de Es-  
tado, en su carácter de expresidente constitucional del Ecuador y  
3
4
Pedro Carbo al Ministro de Relaciones Exteriores: Lima 20 de mayo de 1847. El Nacional: vier-  
nes 20 de junio de 1847. Neptalí Zúñiga, Colección Rocafuerte, tomo IV, p. 397.  
El antiguo Cementerio Católico “Presbítero Matías Maestro” es un monumento histórico ubi-  
cado en los Barrios Altos, ciudad de Lima, capital de la República del Perú, fue inaugurado el  
31 de mayo de 1808, fue el primer panteón de la ciudad ya que anteriormente los entierros se  
realizaban en las distintas iglesias. Fue bautizado en honor de su diseñador, el sacerdote Matías  
Maestro Alegría (n. Vitoria, Álava - España 22 de febrero de 1766 - f. Lima Perú 7 de enero de  
1835) fue un sacerdote, arquitecto, pintor, músico, escritor y escultor español. El campo santo  
posee 766 mausoleos y 92 monumentos históricos de la más refinada arquitectura de los siglos  
XIX y XX guardan los restos de hombres y mujeres que se encargaron de escribir la historia  
del Perú y del extranjero.  
Pedro Carbo al Ministro de Relaciones Exteriores: Lima 20 de mayo de 1847, Neptalí Zúñiga,  
Colección Rocafuerte, tomo IV, Quito, 1983, p. 396.  
5
BOLETÍN ANH Nº 202 • 13–62  
16  
Repatriación de los restos mortales  
de donVicente Rocafuerte  
enviado extraordinario y ministro plenipotenciario; asistieron el Mi-  
nistro de Relaciones Exteriores, el oficial mayor, dos edecanes de go-  
bierno, varios funcionarios de mayor jerarquía, la presencia de la  
tropas de la guarnición que presentaron todos los honores militares  
correspondían a la: “pérdida que el gobierno sintió en extremo, honrando  
6
su memoria de un modo digno . Concurrieron al sepelio el cuerpo di-  
plomático y consular residente en Lima, quien fue presidido por el  
7
Dr. José Gregorio Paz Soldán canciller, y muchas personas de res-  
peto, amigos del ilustre finado que justamente mereció la estimación  
general de cuantos lo conocieron. La ceremonia religiosa se celebró  
8
en la iglesia de Santo Domingo. Se convocaron un considerable nú-  
mero de personas que ocuparon más de cuarenta carruajes que  
acompañaron al cadáver hasta el cementerio de la ciudad.  
En el panteón estaba preparado el nicho provisional, al llegar  
el séquito el Dr. Paz Soldán, ministro de Relaciones Exteriores, pro-  
nunció un discurso:  
¡
Restos preciosos de un americano ilustre, descansad en paz! La  
tierra que os cubre no será pesada, aunque no sea la tierra de la patria.  
El filósofo que se sacrificó por la causa del género humano, tiene por  
6
7
Memoria de la legislatura ordinaria, 1847: Memoria que el Ministro de Estado en el despacho Relaciones  
Exteriores, Justicia y Negocios Eclesiásticos presenta a la Lejislatura ordinaria de 1847, Lima, 1847,  
p. 22.  
José Gregorio Paz Soldán y Urrutia n. Arequipa, 9 de mayo de 1808, fue un abogado, jurista,  
diplomático, periodista y político peruano. Fue Ministro de Relaciones Exteriores del Perú por  
tres períodos: 1845-1848, 1853-1854 y 1862-1863, presidiendo el gabinete ministerial en el úl-  
timo período. Al frente de la Cancillería organizó a partir de 1846 los servicios diplomático y  
consular de la República, lo que convirtió al Perú en el primer país de América en realizar tal  
labor, orientó la política internacional del Perú hacia un franco y noble ideal americanista; en  
tal sentido convocó en Lima el primer Congreso Americano de 1847 y presidió el segundo de  
1
864, como respuesta a las amenazas de intromisión de las potencias europeas. Fue magis-  
trado, fiscal de la Corte Suprema de Justicia del Perú, rector de la Universidad de San Marcos,  
donde hizo una total reorganización y renovación de los estudios (1861-1663), f. Lima 18 de  
diciembre de 1875. En: José Pareja Paz Soldán, “José Gregorio Paz Soldán, Jurista y Diplomá-  
tico”, p.197 y p.199. Ver en: https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/5236527.pdf  
(23-08-2019)  
8
La Basílica Menor y Convento Máximo de Santo Domingo de la ciudad de Lima, es un con-  
junto arquitectónico de edificios religiosos bajo la advocación de Nuestra Señora del Rosario  
y se encuentra en el cruce de la primera cuadra del Jirón Camaná (Calle Pescante) con la se-  
gunda cuadra del Jirón Conde de Superunda (Calle Veracruz), en el Centro Histórico de Lima.  
En: Convento de Santo Domingo. Ver en: https://peruviajes3.webnode.es/lima/convento-  
de-santo-domingo/ (23-08-2019)  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 13–62  
17  
Alberto Cordero Aroca  
patria al mundo. Si tu amor á este pueblo, que hoy te recibe en depósito  
eterno, te hizo merecedor de sus afectos, tus cenizas no serán turbadas  
en esta región de los muertos, y tú sombra no vagará ya solitaria en  
ella errante.  
Si los homenajes que tributamos entre lágrimas a tus virtudes,  
son yá estériles para ti, no lo serán para los que te conocieron y te ad-  
miraron.  
Ciudadano patriota, esposo tierno, magistrado integro, has de-  
jado en tu patria un vacío; que hará sentir mas el recuerdo de los ser-  
vicios que le prestaste.  
Colocado en el sepulcro va a principiar para ti el juicio de la pos-  
teridad. Ella como la presente generación, solo tiene un fallo que pro-  
nunciar – que tu corazón perteneció siempre á la causa de la América,  
que fuiste defensor de la libertad y que en la silla del poder, o en el  
asilo del proscrito, fuiste, filósofo, patriota y un ejemplo de civismo.  
Tu alma activa hacía sentir en todas las acciones el fuego sagrado que  
la animaba.  
Sombra querida, sombra ilustre del americano Rocafuerte! La  
América toda congregada en esta fúnebre mansión de la muerte y de  
la eternidad viene á derramar lágrimas sobre tu tumba; justo era que  
sus representantes te dieran el último adiós, ya que en vida fuiste el  
defensor mas celoso de los derechos del mundo que descubrió Colon!  
Los demás gobiernos, cuyo aprecio supiste merecer: nos acompañan  
con sus lágrimas.  
El Eterno habrá premiado tus virtudes, descansa en paz! El se-  
pulcro que hoy recibe tus restos, será custodiado por la ternura de los  
hijos del Perú. Yo no tengo que ofrecerte mas que lágrimas….. recíbe-  
las….9  
Luego el Dr. José del Carmen Triunfo, cónsul general y  
agente confidencial de Nueva Granada, encargado de la legación  
pronunció otro similar.  
9
Discurso pronunciado por el E. S. Dr. José Gregorio Paz Soldán Urrutia, Ministro de Relaciones  
Exteriores de la República del Perú durante los funerales y durante la inhumación del cadáver  
de Don Vicente Rocafuerte el día 18 de mayo de 1847 en el Cementerio Católica de Lima. El  
Peruano, periódico oficial, Lima miércoles 19 de mayo de 1847, tomo XVII, p. 169.  
https://books.google.com.ec/books?id=wD9PAQAAMAAJ&pg=PA175-IA1&lpg=PA175-  
IA1&dq=LA+MISION+PERUANA+EN+GUAYAQUIL+1820-+1822&source=bl&ots=Y1_La-  
JEzRf&sig=ACfU3U1TxEMwijvstJIob4gBfexQkchAHg&hl=es-419&sa=X&ved=2ahUKEwjMl  
4
mQk4LmAhVkplkKHWM2BfM4FBDoATAFegQICxAB#v=onepage&q=LA%20MISION%20  
PERUANA%20EN%20GUAYAQUIL%201820-%201822&f=false (24-11-2019)  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 13–62  
18  
Repatriación de los restos mortales  
de donVicente Rocafuerte  
Al retirarse del campo santo el acompañamiento se dirigió a  
1
0
la casa del difunto donde Diego José Benavente Bustamante, mi-  
nistro plenipotenciario de Chile pronunció otro discurso manifes-  
tando los sentimientos de pesar por la pérdida y deseando el  
descanso eterno.  
Inauguración del mausoleo  
El 16 de mayo de 1851 cuando se conmemoraba cuatro años  
de su fallecimiento, su respetable esposa, doña Baltazara Calderón,  
viuda de Rocafuerte, escogió ese día para la traslación de sus cenizas  
11  
al mausoleo que ella había levantado en Lima, que hizo venir de  
Génova-Italia, esculpido por el escultor Giuseppe Gaggini primer  
escultor de Carlos Alberto, con el objeto de perpetuar la memoria de  
su esposo. Se realizó una ceremonia para inaugurar y bendecir el  
nuevo mausoleo del ex-Presidente Constitucional de la República  
del Ecuador, asistieron sus deudos, amigos, paisanos, cuerpo diplo-  
mático y consular y altos funcionarios de Estado; el monumento es-  
taba ubicado en el lugar destinado a los notables militares del Perú.  
El féretro fue introducido bajo el monumento en la triple caja  
de madera de rosa que encerraban el virtuoso republicano: la pri-  
mera caja de madera contenía el segundo cajón también de madera  
en cuyo plano superior tenía, en grandes letras doradas estas pala-  
bras: V. Rocafuerte, dentro el tercer cajón de plomo, era el ataúd que  
llevaba el cuerpo intacto del ilustre mandatario, a los pies del cadá-  
ver estaba otro cajoncito de madera que contenía el corazón y alguna  
otra parte de las vísceras del finado, pues se le había hecho la autop-  
sia y se le había embalsamado.  
1
0 Diego José Benavente Bustamante, n. Concepción, 12 de febrero de 1790 Se casó con Mercedes  
Fontecilla, viuda del general José Miguel Carrera y tuvieron cuatro hijos, se distinguió como  
diplomático. En 1847, fue nombrado ministro plenipotenciario en el gobierno del Perú y  
también ante el Congreso Americano que se reunió en Lima, Santiago, el 21 de Junio de 1867.  
En: Biblioteca del Congreso Nacional de Chile, Diego José Benavente Bustamante. Ver en:  
https://www.bcn.cl/historiapolitica/resenas_parlamentarias/wiki/Diego_Jos%C3%A9_Be  
navente_Bustamante (23-08-2019)  
1
1 Alberto Cordero Aroca, “El mausoleo de Don Vicente Rocafuerte levantado en Lima por su  
esposa Doña Baltazara Calderón Garaycoa”, Revista IHM, No 28, Guayaquil, diciembre 2000,  
pp. 49-58.  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 13–62  
19  
Alberto Cordero Aroca  
Decretos de repatriación de los restos de Rocafuerte  
Sin embargo desde 1847 había el vivo deseo de sus compa-  
triotas de repatriar los restos del gran repúblico, el Congreso, inter-  
pretando ese sentimiento nacional dispuso su ejecución tanto en la  
1
2
Convención Nacional de 26 de junio de 1851 y ratificado por la  
13  
Asamblea Nacional de 27 de 1852, pero, fue en el gobierno del pre-  
1
4
sidente constitucional Dr. José María Plácido Caamaño que, me-  
15  
diante decreto ejecutivo del 11 de agosto de 1884, dispuso se diera  
cumplimiento al decreto legislativo y el Vicepresidente encargado  
16  
General Agustín Guerrero formó una comisión integrada por Pedro  
17  
18  
Carbo que se excusó, Gregorio de Ycaza Gainza sobrino nieto de  
1
2 Decreto disponiendo la traslación de los restos mortales del finado señor Vicente Rocafuerte,  
Quito 11 de junio de 1851, promulgado 26 de junio de 1851. Alberto Cordero Aroca, Trans-  
cendencia histórica de Don Vicente Rocafuerte, Lecturas Ecuatorianas, volumen III, Archivo His-  
tórico del Guayas, primera edición, Guayaquil mayo 1997, pp. 46-48.  
1
3 Decreto disponiendo la traslación de los restos mortales del ilustre patriota Vicente Roca-  
fuerte, Quito 27 de agosto de 1852, promulgado 3 de septiembre de 1852, Alberto Cordero  
Aroca, Transcendencia histórica de Don Vicente Rocafuerte, volumen III, 7, pp. 48-50.  
4 José María Plácido Caamaño y Gómez Cornejo nacido en Guayaquil, 5 de octubre de 1837,  
abogado, terrateniente, comerciante, político, f. Sevilla, España, 31 de diciembre de 1900),  
fue Presidente de la República del Ecuador durante el período comprendido entre los años  
1
1
884 y 1888. En: Caamaño, José Plácido (1837-1900). Ver en: http://www.mcnbiografias.  
com/app-bio/do/show?key=caamanno-jose-placido (12-08-2019)  
1
5 Decreto Ejecutivo disponiendo la traslación y depósito de los restos mortales del benemérito  
ciudadano señor Vicente Rocafuerte, Quito 11 de agosto de 1884, Alberto Cordero Aroca,  
Transcendencia histórica de Don Vicente Rocafuerte, volumen III, pp. 65-67.  
1
6 Agustín Guerrero Lizarzaburu (n. Guano, 1819 - f. Quito, abril de 1902), militar, político ecua-  
toriano. Miembro del Pentavirato o Gobierno de la Restauración, ministro de relaciones ex-  
teriores, diputado, senador. Hijo de Clemente Guerrero Ponce de León y Guerrero y Josefa  
Lizarzaburu y Larrea. En: Efrén Avilés Pino, “Guerrero Gral. Agustín”, Enciclopedia del  
Ecuador. Ver en: http://www.enciclopediadelecuador.com/personajes-historicos/gral-agus-  
tin-guerrero/ (23-08-2019)  
1
7 Pedro José Carbo y Noboa (Guayaquil, 19 de marzo de 1813 - 24 de diciembre de 1894) fue  
un político, diplomático y escritor, hijo del Coronel José Carbo Unzueta y de la señora Josefa  
Noboa y Arteta. Estudió en Guayaquil hasta su juventud y acompañó a Vicente Rocafuerte  
a México en calidad de secretario en 1830-1833. Publicó una biografía del ilustre ecuatoriano  
señor D. Vicente Rocafuerte en la Revista Latino-Americana primer año tomo II, Librería Es-  
pañola de E. Denne Schmitz, 2 calle Havart, Paris, 1874; reproducido en Lima imprenta del  
Teatro, 150 Mercaderes, Lima 1884. En: Rodolfo Pérez Pimentel, Pedro Carbo Noboa, Dic-  
cionario Biográfico. Ver en: http://www.diccionariobiograficoecuador.com/tomos/  
tomo1/c2.htm (13-08-2019)  
18 Gregorio de Ycaza Gainza hijo de Manuel José de Encarnación de Ycaza y Silva (1793) y Josefa  
de Gainza y Rocafuerte (1802), n. Guayaquil 10 mayo de 1836.  
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20  
Repatriación de los restos mortales  
de donVicente Rocafuerte  
1
9
20  
Rocafuerte, Dr. Francisco Aguirre Jado, coronel Lucas Rojas y Dr.  
21  
Rafael Jaramillo quienes se desplazaron desde Guayaquil a Lima  
para recibir y traer los restos.  
Los comisionados recibieron las instrucciones verbales del  
presidente Caamaño de tránsito por Guayaquil y que fueron telegra-  
22  
fiadas a José Félix Luque compatriota residente en Lima para que  
hiciera los arreglos de la exhumación y preparativos para el traslado,  
y comunicar al Ministro de Relaciones Exteriores a través de su ho-  
mólogo ecuatoriano, con el nombramiento de los comisionados y su  
objeto gestionaron el beneplácito al Gobierno del Perú y a la Benefi-  
cencia de Lima para que diera el permiso correspondiente.  
Además el presidente Caamaño encargó al comisionado Gre-  
gorio de Ycaza presidiera las ceremonias fúnebres aún cuando el Ge-  
23  
neral Francisco Xavier Salazar acreditado ministro plenipotenciario  
en el Perú no tenía todavía instrucciones para presentar sus creden-  
ciales.  
1
9 Francisco Xavier Jacinto Aguirre Jado n. Guayaquil 2 de agosto de 1853, hijo de Francisco  
Aguirre Abad y Teresa Jado y Fernández de Urbina, abogado, ministro plenipotenciario del  
Ecuador en el Perú, c.m. 24 de abril de 1880 con Carolina de los Ángeles Overweg Wright  
c.s., f. 1914. En: Rodolfo Pérez Pimentel, “Aguirre Jado Francisco Javier”, Archivo biográfico  
Ecuador. Ver en: http://www.archivobiograficoecuador.com/tomos/a/Aguirre-Jado-Fran-  
cisco-Javier.htm (23-08-2019) También en: Dr. Francisco Xavier Aguirre, Geneanet. Ver en:  
https://gw.geneanet.org/ecuadorgen?lang=es&n=aguirre&oc=0&p=francisco+xavier+Ja-  
cinto (23-08-2019)  
2
0 Lucas Rojas, n. Santo Domingo en 1810, estudios en la Escuela Náutica de Cartagena en 1824,  
participó en las guerras de independencia, capitán de fragata graduado, llegó a Guayaquil  
en la fragata “Colombia” en enero de 1830, comandante de la goleta “Diligencia”, estuvo en  
el lanzamiento del vapor “Guayas” en 1841 con Rocafuerte y en la instalación del faro en la  
isla de Santa Clara en el golfo en noviembre de 1841, fue capitán del puerto desde 1871, f. 1  
de julio de 1890, inhumado en el Cementerio General de Guayaquil, casado con Juana R. de  
la Torre, recibía pensión de viudez en 1898. En Historia Marítima del Ecuador, tomo XIII.  
Los faros de la República del Ecuador, 1841-1941, IHM, 2002, pp. 119-120.  
1 Rafael Jaramillo delegado del Municipio de Guayaquil en la comisión que fue a Lima en 1884.  
2
2
2 José Félix Luque Benites, n. Guayaquil l9 de febrero de 1832 - f. Bolivia el 20 de febrero 1905,  
hijo de Esteban Luque y Santiago (1791) y de Francisca Benites Franco, fue secretario de la  
Legación del Ecuador en Lima, encargado de negocios y ministro en Bolivia, s.s.  
23 Francisco Xavier Salazar Arboleda, n. Quito 11 de enero 1824, f. Guayaquil 21 de septiembre  
1891, hijo de Dr. José María Salazar, n. Bogotá, y María Dolores Arboleda; militar ecuatoriano,  
buen conocedor de las ciencias y de las artes, y hombre de gran cultura, militó en las filas  
conservadoras, pero al final de su días evolucionó hacia un cosmopolitismo liberal, casado  
el 15 de enero 1846 con María Juana Manuela Virginia Miranda, n. el 31 de marzo 1826 - San  
Antonio de Ibarra, f. el 14 de enero 1870 - Quito. Ver en: General Francisco Javier Salazar Ar-  
boleda. http://www.anahimi.mil.ec/index.php/la-institucion/20-galeria-de-precursores/  
60-biografia-gral-salazar (23-08-2019)  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 13–62  
21  
Alberto Cordero Aroca  
Igualmente, doña Baltazara Calderón, viuda de Rocafuerte  
deseosa de facilitar el buen desempeño de la comisión les hizo varias  
explicaciones y entregó un plano y la llave del ataúd al señor Ycaza,  
manifestándole la verdadera ubicación de los restos de su finado es-  
poso.2  
4
Como las ceremonias fúnebres en Lima debían efectuarse en  
forma solemnísima y con decencia para dejar bien puesto el nombre  
del país, la Tesorería de Guayaquil a través del señor Francisco de  
25  
Paula Ycaza dio no solo letras a su orden por dos mil soles o sucres  
pagaderos en Lima sino la facultad de girar por lo que faltare y fuere  
necesario contra la misma Tesorería. Los comisionados aceptaron  
solo pagar sus pasajes de traslación de Guayaquil–Lima–Guayaquil  
y el saldo lo emplearían en las ceremonias o devolverían al regreso  
al tesorero, así, Aguirre Jado no recibió dinero, se pagó de su peculio  
todo el viaje.  
José Luque desempeñaba las funciones de encargado de ne-  
gocios en Bolivia, actuó como agente confidencial del gobierno en  
Lima para proteger a muchos nacionales residentes en ese país hasta  
que el general Francisco Salazar, se posesionara del cargo de Ministro  
Plenipotenciario del Perú y después de ajustar un convenio con  
Chile, recibió la orden de permanecer en Lima.  
Comisión patriótica  
Se embarcaron a bordo del barco Chalá rumbo al Callao: Gre-  
gorio de Ycaza, Francisco Aguirre y Rafael Jaramillo, el día miércoles  
el 10 de septiembre de 1884; se quedaron en Guayaquil por falta de  
camarotes: Lucas Rojas y el general Francisco Salazar, el vapor zarpó  
de Guayaquil a las 18h47. Después de un penoso viaje por lo incó-  
modo y pequeño del buque pasaron por la Puná y llegaron a Túm-  
bez, al amanecer del día jueves 11, arribaron a Paita muy por la  
mañana del día viernes 12 y siguieron la ruta; el Chalá ancló en el Ca-  
2
2
4 Alberto Cordero Aroca, Transcendencia histórica de Don Vicente Rocafuerte, volumen III, p. 69.  
5 Francisco de Paula Ycaza Paredes, n. Guayaquil 30 de junio de 1822 hijo de Francisco de Paula  
Ycaza Silva e Isabel Paredes y Olmedo, el 29 de noviembre de 1855 casó con María Bolivia  
de Villamil Garaycoa, c.s., f. 29 de noviembre de 1885.  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 13–62  
22  
Repatriación de los restos mortales  
de donVicente Rocafuerte  
llao a las primeras horas del día lunes 15 de septiembre de 1884. El  
próximo vapor, Ayacucho, abordaron Salazar y Rojas en Guayaquil  
rumbo al Perú.  
El Chalá atracó en el muelle del Callao, los comisionados fue-  
ron recibidos por una comitiva de ecuatorianos residentes en Lima  
formada por Manuel Elizalde, Federico Rivera y José Flores Guerra,  
acompañaron al tren inglés rumbo a la capital a las 8h30 de la ma-  
ñana.  
En Lima, encontraron que el gobierno del Perú había resuelto  
entregar los restos mediante las gestiones hechas por don José Félix  
Luque, comisionado especial por el Gobierno del Ecuador para este  
objeto, venciendo dificultades y organizando los funerales, sin em-  
bargo, se encontró que no estaba listo ni el templo, ni el orador, ni la  
orquesta para las ceremonias, se dificultó conseguir el templo por  
un precio equitativo, porque la iglesia de la Merced estaba ocupada  
por las fiestas de la Patrona de la República y los templos de San  
Agustín y San Pedro no tenían los útiles necesarios, igual San Fran-  
cisco, muy pobres habrían quedado las exequias. El sacristán mayor  
pedía 80 soles por la ceremonia, mientras que el prior de Santo Do-  
mingo pedía 2000 y luego 1000, la comisión creyó decoroso este tem-  
plo y contrató al reverendo padre fray Cayetano Altamirano y su  
sacristán mayor el reverendo padre fray Francisco Oquendo por 508  
soles de plata, con la condición de que las exequias fueran hechas  
con toda pompa y decencia.  
Fue difícil contratar la orquesta, buscaban al profesor Clau-  
26  
dio Rebagliati, se lo encont y contra la organización y dirección  
26 Claudio Rebagliati Ricaldone, n. Noli, 6 de octubre de 1843, compositor y violinista ítalo-pe-  
ruano. Llegó al Perú en 1863 en una gira de conciertos y se casó con Florinda Raybaud en  
1865, enviudó joven y años después se casó con Raquel Carbajal, radicó en el Perú hasta el  
día de su muerte. Su vinculación y aporte en la historia de la música peruana fue grande. Se  
le reconoce por ser el que restauró, armonizó y orquestó la actual versión del Himno Nacio-  
nal del Perú, con la aquiescencia de su compositor José Bernardo Alcedo. Su contribución  
artística consistió en el uso de melodías y ritmos populares como elementos formales en la  
composición sinfónica y en piezas para piano. Su composición más celebrada Un 28 de julio  
en Lima es una obertura a gran orquesta sobre los aires y pregones más conocidos; tales como  
las mazorqueras; el de las meloneras y las sandieras, el Himno Nacional, la Chicha, la  
Cashua, la Marcha Morán, la canción Libertad, luz divina del mundo y el ataque del Uchu-  
mayo, como anuncia en el programa de su estreno en 1868. Otras obras de Rebagliati: Album  
sudamericano, Colección de bailes y cantos populares corregidos y arreglados para piano una publi-  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 13–62  
23  
Alberto Cordero Aroca  
de la orquesta con 40 músicos por 500 soles. Lo mismo sucedió con  
el orador fúnebre, el compatriota Federico Rivera se preocupó de  
27  
buscar el orador, se pensó en monseñor José Antonio Roca Boloña  
de origen ecuatoriano, pero se negó, luego se buscó al presbítero Ve-  
lando quien se excusó, finalmente fueron donde monseñor Valeri ita-  
liano muy respetable y se comprometió a pronunciar un panegírico  
a Rocafuerte el día de la ceremonia.  
Se mandó a litografiar las invitaciones con la imagen del  
mausoleo de Rocafuerte y la estrofa que en este se lee, se elaboró la  
lista de invitados, así como la impresión de un folleto con la biografía  
de Rocafuerte escrita por Pedro Carbo y se repartió a cada invitado.  
Prestaron mucha ayuda, a la comisión, los señores Luque, Rivera,  
28  
Flores Guerra y Leonardo Plücker Rico sobrino nieto de Rocafuerte.  
El Presidente de la comisión señor Ycaza, éste fue presentado  
por el señor Luque el viernes 19 de septiembre ante Baltazar García  
cación de puro interés americano, dirigida a conservar de forma correcta temas que el tiempo  
haría olvidar seguramente para siempre. Se trata de 22 piezas pequeñas: 13 zamacuecas,  
cinco yaravíes, dos tonadas chilenas, una cashua y un baile arequipeño. La obra de Reba-  
gliati, si bien es la de un músico nacido en el extranjero; f. Lima, 23 de diciembre de 1909 Ver  
en: http://musicaenelperu.blogspot.com/2013/12/claudio-rebagliati-ricaldone-noli-6-de.  
html (03-11-2018)  
7 José Antonio Roca y Boloña (Lima, 12 de noviembre de 1845 - Lima, 29 de julio de 1914), fue  
un presbítero y canónigo peruano, hijo mayor de Bernardo Roca y Garzón próspero comer-  
ciante guayaquileño afincado en Lima y Teresa Boloña y Roca, ambos eran primos hermanos.  
Uno de sus hermanos fue Luis Roca y Boloña, que llegó a ser alcalde de Lima; se destacó  
como orador sagrado, poseía erudición, elegancia, solemnidad. Roca y Boloña pasó por  
Roma y Palestina, por entonces rehusó el obispado de Guayaquil, propuesto por el gobierno  
de Gabriel García Moreno. Regresó al Perú, donde se desempeñó como catedrático en la Fa-  
cultad de Teología de San Marcos y provisor de la curia eclesiástica. Durante la guerra del  
Pacífico organizó las ambulancias de la Cruz Roja Peruana y demostró un patriotismo bata-  
llador. En: Sandra Roca Zela Prieto, “Monseñor José Antonio Roca y Boloña (1834-1914)”.  
Ver en: http://peru-cristiano.blogspot.com/2015/12/monsenor-jose-antonio-roca-y-bo-  
lona.html (21-08-2019)  
2
2
8 Leopoldo Leonardo Plücker Rico n. San Pedro de Chorrillos, Lima, hijo de Carlos Renardo  
Pflücker Schmiedel y Gertrudis Rico y Rocafuerte (1807), minero, comerciante, geólogo, ca-  
sado en Lima con Manuela Porta Gil( 1863-1908) hija de Domenico Gaetanno della Porta Po-  
destá y Manuela Gil y Ruíz, fue director de la Sociedad Geográfica de Lima en 1888, de 75  
años viudo y sin herederos forzosos, dejó en su testamento redactado en 1920 la asombrosa  
cantidad de £ 40,000 “para el establecimiento de un colegio para niños pobres, a quienes se  
les dará una sólida educación moral para que sean veraces, rectos y honrados”, f. en 1920 -  
San Pedro de Chorrillos, Lima. En: Felipe Portocarrero, Religión, familia, riqueza y muerte en  
la élite económica. Perú: 1900-1950, Universidad del Pacífico, Lima, 1992, p.33. También en:  
Leopoldo Leonardo Pflücker Rico. Ver en: https://gw.geneanet.org/fracarbo?lang=es&n  
=pflucker+rico&oc=0&p=leopoldo+Leonardo (21-08-2019).  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 13–62  
24  
Repatriación de los restos mortales  
de donVicente Rocafuerte  
29  
Urrutia ministro de Relaciones Exteriores en el palacio de gobierno,  
entregó las cartas credenciales del gabinete de Quito e invitaciones.  
El Canciller ofreció todo apoyo del gobierno peruano para el buen  
desempeño de la misión. Igualmente se invitó al Presidente de la Re-  
pública y a sus Ministros de Estado.  
Exhumación de los restos  
3
0
La comisión se dirigió al Cementerio Católico de Lima el  
jueves 18 de septiembre a las 9 de la mañana, en el campo santo, se  
exhumaron los restos de Rocafuerte siguiendo el plano y las instruc-  
ciones de doña Baltazara Calderón dadas en Guayaquil, estuvieron  
presentes los señores Gregorio de Ycaza, Francisco Aguirre, Rafael  
Jaramillo, comisionados del gobierno del Ecuador, José Félix Luque,  
agente confidencial del gobierno ecuatoriano en Lima, por la junta  
directiva de la colonia ecuatoriana residente en esa capital, fueron:  
31  
Miceno Espantoso, Fernando Cavero administrador del cemente-  
29 Baltazar García Urrutia Muro (1838-1899) hijo de José García Urrutia y Catalina Muro O’Kelly,  
fue un abogado y político peruano. Fue ministro de Relaciones Exteriores en el gobierno de  
Miguel Iglesias (1884-1885), Colaboró con el gobierno de Miguel Iglesias, asumiendo el 8 de  
abril de 1884 hasta -2 de diciembre de 1885 en el gabinete presidido por Mariano Castro Zal-  
dívar, fue presidente del Consejo de Ministros y Canciller en el gobierno interino de Justi-  
niano Borgoño 1 de abril de 1894-10 de agosto de 1894, estuvo casado con Mercedes Muro  
Niño Ladrón de Guevara. En: José Francisco Gálvez, Enrique Silvestre, Historia de la presi-  
dencia del consejo de Ministros. Democracia y buen gobierno. Tomo I (1820-1956), Saxo Perú,  
Lima, 2016, p.186. Ver en: http://bvs.minsa.gob.pe/local/MINSA/3670.pdf (21-08-2019).  
30 El Cementerio General “Presbítero Matías Maestro” (llamado anteriormente Cementerio Ge-  
neral de Lima) es un monumento histórico ubicado en los Barrios Altos (Cercado de Lima),  
ciudad de Lima, capital del Perú. Inaugurado el 31 de mayo de 1808 por el virrey José Fer-  
nando de Abascal, bajo la dirección del arquitecto, escultor y pintor vasco Matías Maestro  
Alegría y constituyó el primer cementerio de carácter civil en América, fue el primer panteón  
de la ciudad ya que anteriormente los entierros se realizaban en alguna de las distintas igle-  
sias. Fue bautizado en honor de su diseñador el sacerdote Matías Maestro. En: “El Presbítero  
Maestro cumple 200 años”, El Comercio, 06-03-2016. Ver en: https://elcomercio.pe/edicio-  
nonline/html/2008-05-31/el-presbitero-maestro-cumple-200-anos.html (21-08-2019)  
31 Domingo Miceno Espantoso Oramas, n. Guayaquil el 27 de octubre 1827, b. 31 de octubre de  
1827, hijo de Manuel Domingo de Espantoso y Avellán, Gobernador del Guayas (1799-1873),  
natural de Guayaquil y expulsado de Ecuador en 1847 por motivos políticos y María Fran-  
cisca de Oramas e Izaguirre (1807-1891). Miceno Espantoso fue educado en París, radicado  
en el Perú fue un prominente consignatario del guano, hombre de negocios y finanzas, sexto  
Presidente del Club, entre 1870 y 1874 casado con Rosa Navarro, c.s., f. Lima 5 de octubre  
1
1
89 a la edad de 63 años. En: Herminio Parra Rivera, De invasores a oligarcas, Concytec, Lima,  
989, p.140.  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 13–62  
25  
Alberto Cordero Aroca  
rio, Marcos Dabourse conserje del Cementerio, el jefe de la Kinast,  
Juan Alonso y Mariano Valverde, empleados de la firma de Jorge Ki-  
nast y Cía., casa encargada de hacer la caja mortuoria a la cual se  
trasladaron los restos. Se realizaron las excavaciones en el lujoso  
mausoleo, fueron extraídos los pedazos de madera deteriorados por  
el paso del tiempo, del primer cajón que cubría a otros 2 cajones, que  
formaban el ataúd sobre el segundo cajón de madera apareció una  
tabla en cuyo plano superior tenía perfectamente legible en letras  
doradas grandes: V.R. apareció el tercero y último cajón de plomo  
cuya tapa tenía hacía los pies del finado un corte o abertura de dos  
líneas de ancho que pasaba de uno a otro lado del cajón, cortada y  
levantada la tapa se observó el cadáver intacto pero adherido a la  
planta inferior del ataúd, por lo que resolvieron no separarlo de este  
sino guardarlo con el en la nueva caja. A los pies del cadáver se en-  
contró un cajoncito de madera intacta en el cual no fue abierto y  
debía contener el corazón y algunas partes nobles del finado, pues  
según recordó Miceno Espantoso, se le había practicado la autopsia  
y se le había embalsamado. Luego se introdujo el cadáver, en per-  
fecto estado de conservación, en un cajón de plomo hasta ser colo-  
cado en una nueva caja hecha en la casa especialista Kinast y  
Compañía “una obra acabada en su género” con un costo de 600  
soles de plata, que fue encargada por Luque, agente confidencial del  
gobierno ecuatoriano en Lima, la cual debidamente cerrada debía  
permanecer en la capilla hasta el día fijado para el traslado. Se dejó  
o
depositada esta época en un nicho provisional, N 141 letra C depar-  
32  
tamento central de Santa Ana, hasta el día de la ceremonia.  
Mientras tanto la comisión seguía ultimando los preparati-  
vos para la ceremonia y más diligencias legales y administrativas.  
Así: El día lunes 22 de septiembre a las 3 p.m. la comisión se reúne  
nuevamente en el Cementerio Católico asistieron, los señores: Gre-  
gorio de Ycaza, Francisco Aguirre, Rafael Jaramillo, General Fran-  
cisco Salazar, ministro plenipotenciario, Julio H. Salazar, secretario,  
33  
José Félix Luque, los compatriotas José Nicolás Rendón y Aurelio  
3
2 “Acta de exhumación y recepción de los restos del señor don Vicente Rocafuerte”18 de sep-  
tiembre de 1884, Alberto Cordero Aroca, Transcendencia histórica de Don Vicente Rocafuerte,  
volumen III, pp. 107-108.  
33 José Nicolás Eduviges Rendón, abogado, n. Vinces 7 de octubre de 1848, hijo de Juan Marce-  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 13–62  
26  
Repatriación de los restos mortales  
de donVicente Rocafuerte  
34  
Aspiazu , y el Administrador señor Fernando Cavero para constatar  
los restos mortales guardados en el nicho 141 letra C del departa-  
mento central de Santa Ana. Un jornalero descubrió dicho nicho y el  
ataúd de plomo, fue bajado al suelo por dos individuos, un artesano  
cortó los lados dejando únicamente el que sirve de base, procedió a  
colocar en la nueva caja funeraria el cadáver, que quedó en la Capilla  
del Cementerio para la entrega.  
La nueva caja mortuoria  
Los restos de Rocafuerte fueron colocados en la nueva caja  
de zinc y otra de madera incorruptible, elegante y sobria, la de metal  
se cerró con estaño, la primera y la segunda de madera con 10 torni-  
llos, esta tenía en cada costado 4 chapas de níquel fino, y cada una  
en su centro el escudo nacional del Ecuador; a los extremos del ataúd  
correspondientes a la cabeza y a los pies del cadáver, hay dos chapas  
labradas como las anteriores. Tenía once chapas de níquel en cada  
una de ellas se distinguían el escudo nacional y de cada una de ellas  
se desprende una robusta argolla. En los lados, estas argollas quedan  
unidas a un cilindro del mismo metal y casi de la misma extensión  
del ataúd. Las argollas de los extremos se hallan también unidas a  
otros pequeños cilindros.  
En la parte superior de la tapa fija se destaca una plancha de  
níquel, más grande que las otras, con la inscripción Vicente Roca-  
fuerte, nació el 3 de mayo de 1783 y falleció en Lima el 16 de mayo  
de 1847 y al centro estaba grabado el escudo ecuatoriano. En la  
misma tapa o compuerta y, en el lugar que cubre los pies del cadáver,  
están las dos iniciales V.R. de níquel fino.35  
lino Rendón (1816-1890) y María Tomasa Sandalia Briones (1824-1908) c.c. Dolores Jaramillo.  
En: Jose Nicolas Eduviges Rendon.Geneanet. Ver en: https://gw.geneanet.org/  
ferneche?lang=en&p=jose+nicolas+eduviges&n=rendon (26-08-2019)  
3
4 Pedro Aurelio Aspiazu Cedeño, n. 5 de febrero de 1860 Palenque, hijo de Pedro José Pablo  
Aspiazu y Coto, (9 junio de 1814 - f. 16 de junio de 1899) y María de los Santos Cedeño, (n.  
1
845 - Palenque, f. 6 enero 1869, ministro en Chile; c.c. el 15 de enero de 1887con Teresa Carbo  
y Mariño, (n. Palenque el 13 febrero de 1861, f. Paris 1940, c.s. En: Ezio Garay Arellano: Pedro  
Robles Chambers: Contribución para el estudio de la sociedad colonial de Guayaquil, tomo  
I, Guayaquil 2008, p. 361  
35 Acta de exhumación de los restos de Vicente Rocafuerte 22 de septiembre de 1884, Alberto  
Cordero Aroca, Transcendencia histórica de Don Vicente Rocafuerte, volumen III, pp. 109-110.  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 13–62  
27  
Alberto Cordero Aroca  
Entrega de los restos de Rocafuerte en Lima  
Comenzó con demostraciones oficiales que guardaba el de-  
bido luto colocando, en señal de duelo, a media asta el pabellón na-  
cional peruano, en el Palacio de Gobierno, el Ayuntamiento, el  
Palacio Arzobispal y en todas las oficinas del Estado, así mismo la  
colonia ecuatoriana acordó hacer día de duelo nacional para los con-  
ciudadanos.  
El día martes 23 de septiembre a las 10 am reunidos en el do-  
micilio de Gregorio de Ycaza, Francisco Aguirre y el secretario Rafael  
Jaramillo, se presentaron Luis Márquez oficial primero y el coronel  
Alberto de la Barrera, ayudante del Ministro de Relaciones Exterio-  
res, para conducirlos al carruaje de Gobierno y llevarlos a la estación  
de Desamparados el tren (Empresa del Tranvía de Lima o Tramways)  
donde se hallaba listo el convoy especial, conduciendo así a los asis-  
tentes a la ceremonia de traslación del cadáver. La red ferroviaria los  
conducía desde la Estación Nuestra Señora de los Desamparados a la  
Estación de Cercado (los Barrios Altos) al Cementerio General.  
Allí, la tercera División del ejército acantonada en Lima, a la  
orden del Coronel Próspero Ferreiro, formaba ya una escolta desde  
la estación Desamparados hasta el templo de Santo Domingo pasando  
por las calles de Pescadería, Rivera, Plaza de Armas y Correos. A las  
10h45 aparecía la carroza fúnebre, elegante, ostentando el escudo y  
pabellón nacional ecuatoriano .Un corneta anunciaba la presencia de  
la comitiva del Poder Ejecutivo presidido por el General Miguel Igle-  
36  
sias, el señor Luis Márquez, oficial primero de Relaciones Exterio-  
res, y unido a ellos el general Javier Salazar nombrado ministro  
37  
plenipotenciario ante el Gobierno peruano. La otra delegación es-  
3
6 Miguel Iglesias Pino de Arce, n. Celendín, Perú, 11 de junio de 1830, fue un militar y político  
peruano, ocupó la presidencia del Perú. Es conocido por ser el autor del Grito de Montán,  
con el que se abrió paso a las negociaciones de paz durante la guerra del Pacífico con cesiones  
territoriales, la entrega de Arica y Tarapacá a Chile. Derrotado por Andrés A. Cáceres, entregó  
el mando a Antonio Arenas y partió al exilio en España, f. Lima, 7 de noviembre de 1909.  
En: Gobierno de Miguel Iglesias (1882-1885). Carpeta pedagógica.com. Ver en: https://car  
petapedagogica.com/migueliglesias (26-08-2019).  
3
7 El General Javier Salazar nombrado ministro plenipotenciario y enviado extraordinario ante  
el gobierno del Perú no se había aún acreditado, recién el 13 de octubre solicitó audiencia al  
mandatario y se designó el día 16 a las 2 pm para la entrega de las cartas y su acreditación.  
Por eso José Félix Luque agente confidencial hizo las gestiones diplomáticas.  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 13–62  
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Repatriación de los restos mortales  
de donVicente Rocafuerte  
taba integrada por: Gregorio de Ycaza, Francisco Aguirre, Rafael Ja-  
ramillo, Francisco Salazar, Lucas Rojas Lucas Rojas y José Félix  
Luque agente confidencial.  
La carroza recibió en el salón del Palacio que da a la callePes-  
cadería. Hechas las presentaciones, y saludaron a la comitiva peruana  
integrada por los dos edecanes del Presidente del Perú, coroneles  
Manuel López y Teodoro Seminario, el Dr. Baltazar García Urrutia,  
38  
Ministro de Relaciones Exteriores, Dr. Mariano Castro Zaldívar, Mi-  
nistro de Culto, Beneficencia e Instrucción Públicas, el Prefecto de  
39  
Lima, coronel Manuel Vargas Quintanilla y cada uno de sus ayu-  
dantes, oficiales del ejército, que saludaron las comisiones.  
Se inició el desfile, formaron dos alas: la una formada por  
dos edecanes del Presidente, los señores Ministros, el general Fran-  
cisco Salazar, Gregorio de Ycaza, José Luque, y la otra, por los otros  
miembros de la comisión, Prefecto, oficial primero de Relaciones Ex-  
teriores, Miceno Espantoso, presidente de la de la Junta Directiva de  
la colonia ecuatoriana de residentes en esa capital y más miembros.  
El cortejo se dirigió a la parada del tren para trasladarse al cemente-  
rio, y los altos oficiales ocuparon el coche especial del gobierno.  
El tren inglés partió a las 10h55 y llegaron a las 11h15 al Ce-  
menterio, se bajó la comitiva y recorrieron por la calle principal. Se  
hizo un alto al pie del mausoleo de Rocafuerte, el ataúd estaba allí y,  
Baltazar García, ministro de Relaciones Exteriores del Perú después  
de un breve y elocuente discurso, entregó las venerables cenizas de  
don Vicente Rocafuerte a la comisión ecuatoriana, el Presidente  
Ycaza las aceptó, él y el Secretario Jaramillo, de la comisión ecuato-  
riana pronunciaron elocuentes discursos, la comitiva volvió al tren  
4
0
transportando la caja mortuoria , el ataúd fue conducido por los  
3
8 Mariano Castro Zaldívar, n. Cajamarca, 12 de septiembre de 1828 , fue un político peruano,  
partidario del presidente Miguel Iglesias, a quien sirvió como ministro de Estado, fue uno  
de los negociadores peruanos de la firma de la paz con Chile en 1883. Estuvo casado con  
María Rosario Iglesias Pino de Arce, hermana de Miguel Iglesias, f. Lima, 30 de diciembre  
de 1906. En: Mariano Castro Zaldívar. Ver en: https://www.myheritage.es/names/mari  
ano_castro%20zaldivar (26-08-2019).  
3
9 Manuel Vargas y Gutiérrez de Quintanilla, n. 1848 Lima, hijo de Juan Nepomuceno Vargas y  
Guimet y Carmen Gutiérrez de Quintanilla y Pozo, f. 13 de marzo de 1813. Ver en:  
https://www.geni.com/people/Mariano-Vargas-y-Guti%C3%A9rrez-de-Quintanilla  
/6000000033061191883 (22/11/2019).  
40 Alberto Cordero Aroca, “Acta”, Transcendencia histórica de Don Vicente Rocafuerte, volumen  
III, pp. 110 -111.  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 13–62  
29  
Alberto Cordero Aroca  
bomberos peruanos; las ocho cintas de la caja fueron tomadas por el  
coronel López, edecán del Presidente, el ministro de Relaciones Ex-  
teriores, el ministro de Culto, Beneficencia y Obras Públicas, el ge-  
neral Salazar, Carlos Pflücker Rico, José Félix Luque y otros altos  
funcionarios públicos de Lima.  
Una señorita no identificada tomó la palabra según publicó  
El Bien Público de Lima. Al pie del mausoleo estuvieron las señoras  
Rosario Jaramillo, viuda de Jaramillo, la señorita María Dolores, las  
niñas María Luisa y Mercedes María Jaramillo madre y hermanas  
del Rafael Jaramillo, secretario de la comisión, y la señora doña Pru-  
dencia Vásquez viuda de Jossey, mexicana, quienes acudieron al  
lugar para rendir también su homenaje a Rocafuerte.  
Volvieron al tren la comitiva presidida por el coronel Semi-  
nario edecán del Presidente, los ayudantes de los ministros, la comi-  
sión, el oficial primero de relaciones exteriores, el Prefecto, y sus  
ayudante. Depositado el ataúd en el carro especial del tren con la  
guardia que hacia escolta volvió a la estaciónDesamparados. Un tercer  
ayudante del Presidente, el coronel Ezequiel del Campo, el Ministro  
de Gobierno Dr. Juan Aliaga y Puente, el Ministro de Hacienda en-  
cargado del Ministerio de Guerra y Marina Dr. Manuel Galup, los  
ministros plenipotenciarios señores Villegas, Pinto y Noboa de Ar-  
gentina, El Salvador, Chile y otros miembros del cuerpo diplomático  
y consular, comisionados de la Corte Superior, de la Municipalidad  
y de la Junta de Beneficencia de Lima, recibieron los restos.  
La ruta Desamparados a la Iglesia de Santo Domingo  
Se organizó nuevamente la comitiva y el ataúd fue condu-  
cido por los bomberos hasta ser colocado en la elegante y adornada  
carroza fúnebre, las cintas fueron tomadas por el edecán coronel Se-  
minario, los ministros de Gobierno, Hacienda, Guerra y Marina, los  
plenipotenciarios del Salvador, Chile, Argentina y el prefecto de  
Lima.  
El duelo lo presidieron los otros dos edecanes del Presidente,  
coroneles López y del Campo y los Ministros de Relaciones Exterio-  
res, Cultos y Beneficencia y Obras Públicas, miembros de la comisión  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 13–62  
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Repatriación de los restos mortales  
de donVicente Rocafuerte  
ecuatoriana, José Félix Luque, general Salazar, formaron la primera  
ala; el oficial primero de Relaciones Exteriores, los ayudantes de los  
ministros formaron la segunda ala. Seguía el encargado de negocios  
del Brasil señor E. Barros Cavalcanti de la Lacerna y otros señores  
miembros del cuerpo diplomático y consular, la colonia ecuatoriana,  
personalidades, representantes de las compañías de Bomberos de  
Lima, Roma, Iberia, Inglesa, Francesa, Cosmopolita, Salvadora, todos se  
dirigían al templo, formando alas, la división del ejército cuya banda  
tocaba emotivas marchas fúnebres.  
El ataúd iba delante de la comitiva sobre el carro de bomba  
Roma adornado y arrastrado por bomberos italianos, vestidos de uni-  
forme. Se saludaba al pabellón peruano a media asta en el Palacio  
de Gobierno, Arzobispado, y Municipalidad. Llegaron al templo de  
Santo Domingo, el carro fúnebre fue puesto al pie del altar mayor  
donde se hallaba el catafalco al centro aparecía de pie el ilustre finado  
y arriba su nombre y apellido y hacia abajo la estrofa:  
Tus cenizas, Vicente Rocafuerte  
aquí guardó la muerte,  
pero queda tu nombre para gloria  
del mundo americano y para ejemplo  
de cívicas virtudes tu memoria  
A la derecha e izquierda del catafalco se observaba escudos,  
fechas y nombres de lugares donde nació y falleció Rocafuerte.  
La comitiva se dividió en dos alas: la comisión ecuatoriana  
encargada de trasladar los restos presidida por el coronel López ede-  
cán presidencial y el general Francisco J. Salazar ocupó los primeros  
puestos a la derecha del altar mayor, junto estaba José Félix Luque,  
en seguida, los otros comisionados Julio H. Salazar secretario de la  
legación, luego el presidente Miceno Espantoso de la junta directiva  
ecuatoriana y los demás compatriotas que vinieron del Callao. A la  
izquierda el edecán presidencial López, el prefecto de Lima el te-  
niente coronel Vargas Quintanilla, el Dr. García uno de los regidores  
en representación del Municipio y Director del diario El Bien Público.  
En los asientos de la izquierda estaban los coroneles Del Campo y  
Seminario, los ministros de Relaciones Exteriores, de Culto y Bene-  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 13–62  
31  
Alberto Cordero Aroca  
ficencia y Obras Públicas, de Gobierno y de Hacienda encargado del  
portafolio de Guerra y Marina, los señores plenipotenciarios de El  
Salvador, Chile y Argentina, el encargado de negocios de Brasil, atrás  
los señores secretarios de Legación y, a la izquierda, el oficial primero  
de Relaciones Exteriores. A continuación el cuerpo diplomático y  
consular, representantes del Poder Judicial, los señores Quirós, Tá-  
vara, Torres, Casos, García y Arciniega comisionados de la Munici-  
palidad, miembros de la Beneficencia, miembros de diferentes  
asociaciones privadas, las comisiones de las compañías de bomberos  
Lima, Roma, Iberia, Francesa, Inglesa, Cosmopolita y Salvadoreña y una  
compañía del Regimiento de Artillería; y cerraban el cortejo sir-  
viendo de escolta, dos coches de gala del Gobierno. El trayecto que  
realizó el cortejo fúnebre estuvo resguardado por dos batallones del  
ejército peruano el Cajamarca y el Victoria y por el segundo batallón  
de Policía.  
El carro fúnebre de la bomba Roma que contenía el ataúd, fue  
adornada por un artista especial dispuesto por el Presidente de la  
comisión, quedó entre los asientos ocupados por la comisión y los  
ministros de Estado y plenipotenciarios, escoltado por cuatro engas-  
tadores y varios bomberos.  
El Templo de Santo Domingo  
La iglesia de Santo Domingo ubicada en el centro de Lima, a  
una cuadra de la Plaza Mayor, su nave central estaba completamente  
enlutada con cortinas de terciopelo negro sembrado o tachonado de  
lágrimas de plata que daban brillo de contraste. De la bóveda de la  
nave partían hacia los arcos, elegantes cenefas que terminaban en las  
columnas. Delante de cada una de estas sobre altos pedestales, se  
veían estatuas alegóricas. Bajo la cúpula del templo estaba rodeada  
de flameros o candelabros con un combustible que producía una lu-  
minosa llama y, grandes cirios, estaba el féretro con los restos mor-  
tales del ilustre finado. Delante del altar mayor una gran cortina  
negra cubría una plataforma o catafalco sencillo pero majestuoso co-  
locado en zona elevada por armazón de madera cuidadosamente  
adornado y visibles a los concurrentes a la ceremonia. Todo el pres-  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 13–62  
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Repatriación de los restos mortales  
de donVicente Rocafuerte  
biterio en el área del altar mayor, hasta el pie de las gradas, por  
donde se sube a él, cercada con una reja o barandilla estaba solem-  
nemente enlutada y en las tribunas de la epístola y el evangelio se  
habían colocado los escudos del Ecuador y del Perú con sus respeti-  
vas banderas entrelazadas.  
El resto del templo o salón estaba completamente ocupado  
por señoras en el lado izquierdo y los señores, al lado derecho, todos  
rigorosamente enlutados. El templo tenía abundantes luces y, en las  
dos puertas de entrada que miran a la calle, colgaban grandes cortina  
negras y las estrofas escritas por Gabriel García Moreno.  
Ceremonia religiosa – parte musical  
Arreglado ordenadamente en su lugar y acomodados los  
concurrentes en el templo se dio inicio a las funciones religiosas, a  
la una de la tarde por la vigilia que cantaron varios religiosos de  
Santo Domingo presididos por el canónigo Dr. Medina, la orquesta  
se desempeñó perfectamente con música tocada y cantada con trozos  
escogidos de maestros célebres. El reputado maestro Claudio Riba-  
liati contribuyó con la solemnidad de dicha ceremonia, más de cin-  
cuenta profesores tomaron parte en las diversas piezas que se  
4
1
entonaron, en el invitatorio. Se oyó los siguientes fragmentos: el  
Coro de los peregrinos en Tannhäuser de Richard Wagner cantada por  
el tenor señor Álvarez y El Ocaso de los Dioses, Marcha fúnebre de Sig-  
frido interpretada por la orquesta; el solo de Favre cantado por el  
señor Bagani; La Muette De Portici melodía de Daniel Auber ejecutada  
por el saxofón por el señor Hernández; el Solo de Fort cantado por el  
señor Morel; el dúo de Favre cantado por el tenor Álvarez y el barí-  
tono Morel; el solo de Favre cantado por el señor Cott. Después del  
invitatorio se cantó un salmo de Enrico Fabiani por los señores Ál-  
varez, Morel y Cott y, enseguida, una lección de Charles François  
Gounod el Ave María, ejecutada por el saxofón del señor Álvarez. En  
4
1 El invitatorio, como lo implica la palabra, es la invitación dirigida a los fieles para que vengan  
a tomar parte en el Oficio Divino, es la introducción a todo el conjunto de la oración coti-  
diana; por ello se antepone o bien al Oficio de lectura o bien a las Laudes, según se comience  
el día por una u otra acción litúrgica. En: Invitatorio. Enciclopedia católica online. Ver en:  
https://ec.aciprensa.com/wiki/Invitatorio (26-08-2019)  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 13–62  
33  
Alberto Cordero Aroca  
la misa se ejecutó el réquiem de Rossi y el hirye de Mercadante, el solo  
de pie Jesu cantado por el señor Morel y después nuevamente la me-  
lodía de Auber arreglada para dos saxofones, por Reblagiati. En el  
42  
ofertorio tocó el maestro Poeriolo el sogno de Natam, un fragmento  
43  
que conmovió al público en el sactus y en el agnus dei Missa in E  
minor y Contemplazione dos preciosas pieza de Alfredo Catalani. Esta  
fue la primera vez que se oía este tipo de música en una ceremonia  
fúnebre en Lima. Les impresionó el dúo de tenor y barítono y la in-  
terpretación musical selecta de la orquesta “la parte musical de la fun-  
44  
ción ha estado a la altura del objeto de esta.”  
Panegírico  
Concluida la parte musical de la misa intervino el reverendo  
Monseñor Valerio Valeri, desde la sagrada tribuna pronunció el dis-  
curso en loor o alabanza al ilustre finado donde, a grandes rasgos,  
exaltó el recuerdo de la vida pública y las virtudes cívicas de Roca-  
fuerte. Con esta intervención terminó la ceremonia religiosa y la co-  
mitiva oficial dejó el templo volviendo a la estación en el tren por las  
calles Correo, Palacio y Desamparados.  
Cortejo fúnebre de Santo Domingo a la estación de Desamparados  
Arrastrado el carro y tomadas las cintas por los oficiales y  
personalidades anteriormente mencionadas, formaron el cortejo fú-  
nebre, tomaron las cintas los edecanes, el encargado de negocios de  
Brasil, el prefecto de Lima, los plenipotenciarios de Chile, los minis-  
tros de la Corte, el presidente de la colonia ecuatoriana Miceno Es-  
pantoso, Francisco Aguirre Jado y Rafael Jaramillo, al llegar a la  
estación se despidieron de la comisión los altos funcionarios que  
42 El sueño de Natán joven de Israel a quien Dios le mostró el cielo e infierno  
4
3 Sanctus parte de la misa en que el sacerdote repite tres veces esta palabra después del prefacio  
y antes del canon es oración de reconocimiento a Dios que se canta o reza durante la misa.  
Agnus dei es oración que se repite tres veces entre el padre nuestro y la comunión, en la li-  
turgia de la misa católica. En: Santo. Eucaristía. Hogar de la Madre. Ver en: https://www.ho-  
gardelamadre.org/es/recursos/eucaristia/346-explicacion-de-la-misa/415-el-santo  
(
26-08-2019)  
4
4 El Comercio: Lima martes 23 de septiembre de 1884.  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 13–62  
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Repatriación de los restos mortales  
de donVicente Rocafuerte  
acompañaron a la comisión ecuatoriana en el tren expreso al Callao,  
la misma comitiva y la guardia de honor en el carro especial como vi-  
nieron del Cementerio, continuó, el oficial primero de Relaciones Ex-  
teriores, el Prefecto de Lima, los miembros del poder judicial, muchos  
compatriotas, notables caballeros peruanos hasta llegar al Callao.  
La ruta Desamparados-Callao  
El pabellón estuvo a media asta en las oficinas públicas; en  
la estación del Callao los esperaba el Prefecto, el Alcalde municipal,  
el cajero municipal, el apoderado oficial, el párroco de Santa Rosa,  
el Director de Beneficencia y algunos miembros del cuerpo consular  
y personalidades de la localidad, descendieron del tren y se organizó  
el cortejo y desfile, tomaron las cintas del ataúd, conducido por ecua-  
torianos que se relevaban en el trayecto al vapor, las autoridades del  
Callao y el párroco de Santa Rosa; se dirigían seguidos de una escolta  
y de un batallón de línea que hacia los honores del caso y al son de  
música marcial y fúnebre los restos fueron conducidos al muelle dár-  
45  
sena , en su trayecto 19 cañonazos de batería o salvas de ordenanza  
46  
despedían los restos, junto al cual estaba el vapor Lima anclado que,  
momentos antes, había atracado en el muelle con sus banderas in-  
glesas de popa a proa y las ecuatoriana y peruana, en el palo mayor  
izadas a media asta. La escala y cubierta del buque se había arre-  
glado con alfombras y banderas, en la entrada esperaba el capitán  
del vapor y el secretario general de la compañía naviera que recibie-  
45 La dársena del muelle es la parte resguardada artificialmente, en aguas navegables, para el  
surgidero o para la carga y descarga cómoda de embarcaciones.  
4
6 Vapor “Lima” fue construido en 1851 por Robert Napier en Govan, Glasgow con un tonelaje  
de 1461grt, eslora de 76 ml, manga de 9.6 ml y velocidad de servicio de 10 nudos. Comenzó  
su viaje inaugural el 2 de Octubre de 1851, completando el viaje entre Liverpool y Valparaíso  
a una velocidad promedio de 9.75 nudos, con un consumo de 2 toneladas de carbón por  
hora. En 1852 fue bombardeado por las baterías costeras de Guayaquil, cuando se disponía  
a entregar la correspondencia en dicho puerto. Fue el primer barco de la Compañía en re-  
tornar a Liverpool en 1854 para ser alargado y que se le cambiara la maquinaria. Con esto la  
nueva velocidad media quedó en 10.5 nudos con un consumo de 1 ton de carbón por hora.  
El 11 de Julio de 1863 naufragó en la Isla Lagartija en el sur de Chile. En: “Vapor del siglo  
XIX descansa en fondo marino de Mejillones”. La embarcación “Lima” zozobró en julio de  
1
/
863 con 40 pasajeros. Ver en: http://www.mercurioantofagasta.cl/prontus4_noticias  
site/artic/20061015/pags/20061015022657.html (26-08-2019)  
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35  
Alberto Cordero Aroca  
ron el cortejo y se efectuó la ceremonia de entrega de la caja mortuo-  
ria al capitán para llevarlos a Guayaquil.  
Hubo discursos expresados en el muelle del Callao por los  
compatriotas, señor Checa, Dr. Cordero y señor Medina.  
Una escolta militar esperaba en este vapor los restos, el Dr.  
César Cordero, encargado por la junta directiva de residentes de  
Lima, pronunció un adiós a los restos, seguido de los señores Medina  
y Merchán dejaron una corona sobre la caja mortuoria. La comisión  
a bordo estuvo acompañada por los señores oficiales Luis Márquez  
y Alberto de la Barrera, del Ministro de Relaciones Exteriores, Carlos  
Pflücker, Leonardo Pflücker, Federico Porta y Martín Mujica y algu-  
nos compatriotas. La caja fue guardada en otra de madera cuya tapa  
quedo asegurada con tornillos y sobre ella escrita por el joven ecua-  
toriano Julio Nash y Anzoátegui, el nombre y apellido del finado, la  
dirección de la caja, nombre del puerto a donde se conducía.  
Dos coronas tenía el ataúd colocadas una por la señorita Ma-  
47  
nuela Calderón Froment sobrina política de Rocafuerte, con detalles  
de buen gusto y elegancia lucia el pabellón nacional, y otra, obse-  
quiada por el señor Merchán. La caja y las coronas entregadas al ca-  
pitán del vapor en depósito. En el Ferrocarril Central Trasandino de  
la compañía Callao–Lima y Oroya así como de la Pacific Steam Naviga-  
tion Company, sirvieron a la comisión trasladando los restos desde el  
Cementerio de Lima al Callao y de este puerto a la isla Puná.  
La comisión y los oficiales abordaron el tren expreso que los  
aguardaba y regresaron a la capital para preparar su viaje el jueves  
25 de septiembre a Guayaquil. La comisión sentó las actas de exhu-  
mación y los discursos pronunciados, pagó las letras contra los se-  
ñores Pflücker Hermanos, las deudas por las exequias, la orquesta y  
los cantantes, el orador, la caja mortuoria, y el día jueves 25, a las  
11a.m tomaban el tren para volver al Callao, fueron acompañados  
por el oficial Alberto de la Barrera, ayudante del Ministro de Rela-  
ciones Exteriores, la falúa de la capitanía condujo a la comisión al  
vapor Lima con los señores Francisco Salazar, Leonardo Pflücker, Fe-  
4
7 Manuela Calderón Froment hija del capitán Francisco Calderón cuñado de Rocafuerte y  
Noemí Froment de Lima. Ver en: https://www.myheritage.es/family-5_5501673_1200  
48371_120048371/calderon-garaycoa-francisco-calderon-garaycoa-n-froment# (26-08-2019)  
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Repatriación de los restos mortales  
de donVicente Rocafuerte  
derico Porta, José Guerra, y Ruperto Suárez que acompañaron hasta  
el vapor y se despidieron.  
Regreso a Guayaquil  
El vapor Lima con los comisionados a bordo zarpó a la 1h10  
de la tarde del jueves 25 de septiembre de 1884 tenía el pabellón na-  
cional a media asta al igual que los edificios públicos e hicieron sa-  
ludos los buques en el muelle; desde el fuerte la batería hizo 21  
cañonazos de ordenanza, y mientras pasaba hicieron lo mismo el  
buque chileno O’Higgins y otro inglés. El buque pasó por Chimbote,  
Paita, Talara, Máncora, Túmbez, Machala, hacia el Golfo de Guaya-  
quil.  
Mientras tanto, en el golfo, poco después de las 9 de la ma-  
ñana los vapores fluviales Bolívar, Quito y Oriente partieron de sus  
respectivos atracaderos en la ría hacia el transporte nacional 9 de  
Julio. En el Bolívar iban los miembros de la Comisión Rocafuerte  
nombrada por el Concejo Municipal, la comisión del Colegio de San  
Vicente y la comisión militar.  
En la mañana del lunes 29 de septiembre de 1884 a las 09h15  
fondeaba el Lima en aguas de la isla Puná, en la población esperaban  
los comisionados desde Guayaquil para la recepción de los restos in-  
48  
tegrada por Juan José Luzarraga Rico sobrino nieto de Rocafuerte,  
Francisco Coronel, Teniente Coronel Rafael Alencastro miembros de  
la comisión militar presidida por el Teniente efectivo Paulino Jara-  
millo, y los señores Aurelio Noboa, Juan Destruge, Juan Francisco  
Baquerizo, Augusto Aguirre, César Villavicencio, docentes y alum-  
nos del Colegio San Vicente del Guayas. La caja mortuoria fue trasla-  
dada en un bote especial al crucero de guerra 9 de Julio dando por  
recibido los restos, a bordo, una escolta militar al mando del capitán  
Darío Lascano custodiaba el féretro.  
4
8 Juan José Luzarraga Rico, hijo de Manuel Antonio Luzarraga y Francisca Rico Rocafuerte,  
c.c. prima Angelina Wright Rico, c.s. En: Juan Jose Luzarraga. Geneanet. Ver en: https://gw.  
geneanet.org/ferneche?lang=en&p=juan+jose&n=luzarraga (26-08-2019)  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 13–62  
37  
Alberto Cordero Aroca  
El mismo día, el buque 9 de Julio fondeaba en la ría de Gua-  
yaquil a las 8h00 de la noche, pernoctaron los restos escoltados. Al  
siguiente, día martes 30 de septiembre, a las 9h00 de la mañana el  
vapor Bolívar, convoyado por el Quito y el Oriente, a la derecha e iz-  
quierda y, los botes de la capitanía del resguardo y lanchas de parti-  
culares que quisieron contribuir a dar la mayor solemnidad al acto  
se agruparon. Después de salvas de ordenanzas que hizo el 9 de Julio,  
se realizó una procesión naval que recorrió el río hasta llegar al As-  
tillero e hizo rumbo, otra vez, hacia el norte, yendo a atracar al pe-  
queño muelle frente al Colegio Sagrados Corazones en el malecón de  
la ciudad.  
La ciudad vestida de luto  
Desde las primeras horas de la mañana la ciudad presentaba  
un aspecto lúgubre pero imponente, casi todas las casas de las calles  
por donde debía pasar el cortejo, se hallaban enlutadas con hermosos  
cortinajes negros; los edificios públicos y particulares ostentaban pa-  
bellones y gallardetes a media asta con crespones negros, los balco-  
nes adornados y los corredores llenos de señoras que se asomaban a  
contemplar la animación del desfile de las honras a Rocafuerte y, a  
pesar del gentío aglomerado en la las calles, el elocuente silencio,  
que solo era interrumpido por la música de la marcha fúnebre que  
entonaba la banda de guerra y los estruendos de los disparos de los  
cañones que cada cuarto de hora advertían, con su estrepitoso so-  
nido, el duelo nacional. Los miembros de las corporaciones se diri-  
gían desde muy temprano al muelle a ocupar los puestos que  
estaban designados en el malecón con anterioridad: “Todas las cor-  
poraciones y acompañantes particulares que deseen solemnizar con su pre-  
sencia la recepción de los restos, se servirán concurrir el día precitado de 6  
49  
a 7 de la mañana sin falta en los lugares asignados.”  
Los restos eran esperados por el Presidente Caamaño y au-  
50  
toridades civiles y militares e institucionales.  
4
9 Hoja suelta impresa: Juan F. Ballén a la comunidad: Guayaquil jueves 25 de septiembre de  
884, La Nación Guayaquil sábado 27 de septiembre de 1884.  
1
50 La Nación: Guayaquil miércoles 1 de octubre de 1884.  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 13–62  
38  
Repatriación de los restos mortales  
de donVicente Rocafuerte  
Desembarco de los restos  
La comisión desembarcó los restos en el muelle frente al Co-  
legio de los Sagrados Corazones y dos alumnos del Colegio San Vicente  
fueron a anunciar el arribo a S. E. el Presidente de la República quien  
acompañado de la Corte Superior y por el Ayuntamiento, autorida-  
des civiles y militares, aguardaban la noticia en el portal de la  
Aduana nueva, de inmediato, se dirigieron al muelle allí la comisión  
los entregaron al mandatario Dr. José María Plácido Caamaño quien  
pronunció un breve discurso:  
Egregio ecuatoriano: Después de siete lustros de permanecía en tierra  
hospitalaria volvéis al Ecuador, siendo gloria para mí, nacido como vos  
en este suelo, decretar y llevar a cabo la repatriación de vuestros restos,  
en cumplimiento de una orden legislativa, sancionada a más de treinta  
años. Venid a descansar para siempre entre este pueblo, donde visteis  
el día primero y fue el teatro principal de vuestra abnegación y virtudes  
cívicas, venid; aquí os esperan familia, amigos, un Magistrado que  
desea imitaros y un millón de ecuatorianos que os admiran y nunca ol-  
vidarán.51  
Este discurso fue contestado por el Presidente y Secretario  
52  
de la comisión. Estaban en la comitiva: el Dr. Modesto Jaramillo jefe  
político y gobernador encargado, pues el titular general José Antonio  
Gómez estuvo ausente por enfermedad, César Guedes capitán del  
puerto en representación del comandante general Reinaldo Flores  
también indispuesto, los señores doctores: José Vaquero Dávila,  
Angel Modesto Borja, Espiridión Dávila, Rafael Quevedo, Ministros  
de la Corte de Justicia; Luis Mario Jaramillo, del Concejo Municipal;  
el capitán del puerto, los empleados civiles, militares, eclesiásticos,  
comisionados de las municipalidades además los señores Manuel de  
Jesús Arzube de Baba, Antonio Serudo de Babahoyo y Juan de Dios  
Castro, de Machala. Formaban alas el Cuerpo de Bomberos, los  
alumnos de la Escuela de los Hermanos Cristianos y de la Sociedad Fi-  
51 Discurso de Plácido Caamaño, Cordero Aroca, Alberto: Transcendencia histórica de Don Vicente  
Rocafuerte, volumen III, p. 102.  
52 Discurso de Gregorio de Ycaza y de Modesto Jaramillo, Caamaño, Cordero Aroca, Alberto:  
Transcendencia histórica de Don Vicente Rocafuerte, volumen III pp. 102-105.  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 13–62  
39  
Alberto Cordero Aroca  
lantrópica del Guayas, los gremios de artesanos, las colonias colom-  
biana, chilena, española, italiana y peruana.  
Desfile fúnebre  
El carro fúnebre iba arrastrado por los estudiantes del Cole-  
gio San Vicente del Guayas y dos personas custodiaban sobre la caja  
mortuoria cuyas cintas fueron tomadas por los señores, José Vaquero  
Dávila, Presidente de la Corte, Francisco Aguirre, Fiscal Corte Supe-  
rior de Justicia, Federico Cornejo Presidente del Concejo Municipal,  
5
3
e Isidro María Suárez, concejero cantonal, José Mercedes Mateus,  
54  
subdirector de estudios, y Eduardo Wright Aguirre, administrador  
de Correos. El carro tenía el óleo de Rocafuerte a medio busto y ador-  
nado con flores y coronas.  
Delante del carro iba la brigada de artillería, la comisión de  
estudiantes, de las municipalidades. El cortejo estaba encabezado  
por el Presidente de la República seguido de altos funcionarios, pá-  
rrocos de San Alejo y Concepción, seguidos de los miembros de la  
Corte Superior de Justicia, Concejo Municipal representado por el  
vicepresidente Dr. Agustín Coronel Mateus, Pedro Pablo Gómez,  
Carlos Stagg y Homero Morla, oficiales de la plaza presidios por el  
coronel José Vallejo y varias personalidades notables y corporaciones  
nacionales y extranjeras, empleados. Detrás de la comitiva venía el  
55  
Cuerpo de Bomberos y el batallón 2º iban formando columnas.  
El señor Juan F. Ballén jefe general de la policía cumpliendo  
con el decreto presidencial dispuso el orden protocolario del cortejo  
tenía que el siguiente orden:  
1.- Los señores Gregorio de Ycaza, Lucas Rojas, Rafael Jaramillo, miem-  
5
3 José Mercedes Mateus, abogado, profesor de jurisprudencia, secretario de la Corporación  
Universitaria del Guayas en 1878, subdirector de estudios. Ecuador. Ministerio de lo Interior y  
Relaciones Exteriores, Imprenta del Gobierno, 1877, p.85  
5
4 Eduardo Wright Aguirre, n. en Guayaquil hijo de Eduardo Wright Rico y María Teresa Agui-  
rre y Ferrusola, cónsul del Ecuador en Barcelona, encargado de negocios en Londres, cc.  
Nelly Bunster, c.s. En: Eduardo Wright. Geneanet. Ver en: https://gw.geneanet.org/ferne-  
che?lang=en&n=wright&oc=0&p=Eduardo (27-08-2019). También en: Edward Wright: a bio-  
graphical outline. Ver en: https://www.optimism-modernity.org.uk/events/wright/book/  
biographical/index.html (27-08-2019)  
55 La información que a continuación se expone fue obtenida de: Alberto Cordero Aroca, Trans-  
cendencia histórica de Don Vicente Rocafuerte, p. 91.  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 13–62  
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Repatriación de los restos mortales  
de donVicente Rocafuerte  
bros de la Comisión Rocafuerte, José de Luzarraga, Gabriel Luque,  
Francisco Coronel miembros de la comisión del Concejo municipal y  
los señores miembros de la comisión militar enviada y los señores Au-  
gusto Aguirre, Aurelio Noboa, Juan Destruge, Juan Baquerizo, y César  
Villavicencio miembros de la comisión del Colegio San Vicente.  
2.- El carro mortuorio con los alumnos del Colegio San Vicente y las cin-  
tas llevadas por autoridades: Dr. José Dávila Presidente de la Corte: Isi-  
dro María Suárez concejero cantonal: a la derecha y los señores  
Federico Cornejo Presidente del Concejo; Dr. Francisco Aguirre Jado,  
ministro juez de la Corte: José Mercedes Mateus, sub-director de Estu-  
dios; Eduardo Wright administrador de Correos a la izquierda.  
3.- El Dr. José M. P. Caamaño Presidente de la República y el Dr. Mo-  
desto Jaramillo jefe político del cantón en representación del goberna-  
dor, César Guedes capitán del puerto, un edecán de S. E., Corte de  
Justicia, el Ilustre Concejo, empleados del poder judicial, una comisión  
del ejército presidida por el coronel Burbano y demás empleados civiles  
y militares.  
4
5
6
7
.- Las colonia italiana  
.- La colonia española  
.- La colonia peruana.  
.- Indivíduos distinguidos: Pedro José Rosendo, Manuel Carbo, Igna-  
cio Carbo, Manuel J. Carbo, Francisco Fernández Madrid, Matias Eli-  
zalde, William Higgins.  
8
.- La brigada de artillería Sucre.  
9.- Cuerpo contraincendios y su banda de música luciendo bellísimos  
estandartes.  
0.- La Sociedad de Artesanos Amantes del Progreso.  
1.- La Escuela de los Hermanos Cristianos.  
1
1
12.- La Escuela de la Sociedad Filantrópica del Guayas.  
13- Empleados de la policía, la brigada de artillería  
Los cuerpos de guarnición y el Cuerpo de Bomberos forma-  
ron una gran parada en el Malecón escoltando el carro fúnebre arras-  
trado por alumnos del Colegio San Vicente que custodiaban en lo alto  
de la caja, el acompañamiento fue numeroso integrado por las má-  
ximas autoridades nacionales y locales. El cortejo recorrió el Malecón  
hasta la calle de Sucre hasta la calle del Comercio a la 9 de Octubre, de  
esta hasta la Plaza de Rocafuerte y de esta plaza a la Catedral por las  
calles del Teatro y de la Aduana.  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 13–62  
41  
Alberto Cordero Aroca  
La procesión se detuvo unos instantes delante de la casa de  
la distinguida matrona doña Baltazara Calderón viuda de Roca-  
fuerte, para permitir que personas de ella colocaran ofrendas florales  
sobre la urna cineraria, las persianas del inmueble estaban herméti-  
camente cerradas en señal de duelo y las paredes se hallaban sobria-  
mente decoradas con grandes y hermosos cortinajes negro, la digna  
compañera de aquel patriota a quien todo un pueblo honraba su me-  
moria después de 37 años se había encerrado en su habitación para  
dar rienda suelta a su dolor.  
La catedral  
A la una de la tarde llegaba recién el cortejo a la Plaza Bolívar  
con la caja y el Cuerpo de Bomberos formó los cuatro lados de la  
plaza y llegaron a la Iglesia Catedral para ser depositados, previa ce-  
remonia religiosa, se oían desde muy por la mañana, desde el buque  
de la armada, y el fortín del cerro Santa Ana, salvas mayores y des-  
cargas de fusilería de ordenanza hechas por los cuerpos militares.  
La comitiva entró en la Catedral que lucía elegante y decen-  
temente adornada, presentaba un aspecto hermoso y sombrío a la  
vez. Los grandes cortinajes negros que la decoraban y sus ventanas  
cerradas, daban una oscuridad imponente que contrastaba con la luz  
amarillenta de innumerables cirios que resplandecían como estrellas  
que sin alumbrar tachonaban un tenebroso firmamento.  
La caja mortuoria fue colocada en lo alto del hermoso cata-  
falco cubierto de terciopelo negro, escoltado con los candelabros con  
los cirios, delante del altar mayor. Era una base cuadrangular de cua-  
tro metros por cada lado, sostenía el zócalo sobre el cual estaba co-  
locado el magnífico féretro que guardaba los restos de Rocafuerte,  
hecho en madera de caoba guarnecido por adornos y bajos relieves  
niquelados, a la mitad de la altura comprendida entre la bóveda de  
la iglesia y el pedestal, se encontraba en forma octogonal el cielo raso  
del túmulo. Largas cortinas negras cubrían ese cielo raso, descen-  
diendo hasta el suelo, a manera de un regio dosel o de una tienda  
de campaña. Esos cortinajes estaban orlados por franjas y flecos de  
oro, y tenían en su parte superior hermosas cenefas doradas. Sobre  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 13–62  
42  
Repatriación de los restos mortales  
de donVicente Rocafuerte  
Catedral de Guayaquil, Fotografia de la época  
estas se elevaba una pirámide circular, que daba completa armonía  
56  
y cierto carácter gótico al conjunto de la obra.  
En el ala derecha se ubicaron el Presidente de la República,  
la Corte Superior, el Concejo Cantonal, el administrador de aduana  
y a la izquierda el capitán del puerto y los comisionados nacional y  
municipal y más empleados públicos.  
Luego de una vigilia, la misa fue pronunciada por el por vi-  
cario de la diócesis y con el acompañamiento de la orquesta dirigida  
por el profesor Bernardi.  
o
Durante la sagrada misa la artillería y el batallón N 2 en la  
plaza de Bolívar hicieron las salvas de estilo, cada cuarto de hora, y  
en el Malecón se dispararon salvas durante todo el día.  
Terminado el Evangelio de la misa, el canónigo de la matriz  
Dr. Juan Ignacio Alvear subió a la tribuna sagrada y pronunció la  
56 El Telégrafo: Guayaquil lunes 29 de septiembre de 1884.  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 13–62  
43  
Alberto Cordero Aroca  
oración fúnebre. En ella el orador tomó estas palabras latinas: “Viam  
sapientiae mostrabo tibi, ducam te per nemitas aequitatis” (el camino de  
la sabiduría te mostraré, te guiaré por las sendas de la equidad) Pro-  
verbios, cap. IV, verso XI. Exaltó a grandes rasgos la vida pública del  
hombre a quien se honraba y enumeró los eminentes servicios que  
como ciudadano ejemplar prodigó durante su vida y casi a la hora  
de su muerte y concluyó “Réquiem eternam dona ei Dómine. Et lux per-  
petua luceat ei. Amen”.57  
Al término de acto, se despidieron los asistentes y uno a uno  
fueron desalojando el templo.  
Mausoleo provisional  
En la nave derecha del templo se había construido un mau-  
soleo decente, de madera pintada, semejante al mármol y era provi-  
sional elaborado por el maestro carpintero José María Blacio que con  
anticipación fue encargado por el Gobernador para que en el reposen  
los restos de Rocafuerte hasta que se erija un mausoleo definitivo en  
el Cementerio Católico que vendría de Europa por orden del Su-  
58  
premo Gobierno. El ataúd permaneció desde entonces en la Cate-  
dral; las llaves fueron entregadas al Presidente Caamaño quien  
resolvió dárselas a la señora Baltazara Calderón viuda del Roca-  
fuerte.  
La caja mortuoria quedó depositada en el catafalco en la ca-  
tedral y la comitiva regresó a la gobernación para despedir al Presi-  
dente de la República.  
5
7 Oración fúnebre pronunciada en la iglesia catedral en honor del señor don Vicente Rocafuerte,  
el 30 de septiembre de 1884, en Alberto Cordero Aroca, Transcendencia histórica de Don Vicente  
Rocafuerte, Archivo Histórico del Guayas, 1998, tomo IV, pp. 9-23.  
5
8 Alberto Cordero Aroca, El mausoleo a don Vicente Rocafuerte, patrimonio cultural y artístico de  
Guayaquil, Municipio de Guayaquil primera edición, julio 2003, pp. 31-32. El 13 de septiembre  
de 1884 el Gobernador encargó la construcción de un mausoleo en madera al carpintero José  
María Blacio por un valor de 500 pesos, él entregó dos llaves del mausoleo y expresó que  
era un honor y complacencia de haber confeccionado esta obra a tan digno compatriota y al  
hacer esta valiosa entrega con prontitud y esmero, llenó su cometido por la confianza y a sa-  
tisfacción del público, además devolvió 69 pesos que sobraron después de haber hecho todos  
los gatos, pidió un comprobante al Gobernador que justifique su derecho de propiedad y  
dominio de la obra que le sirva de documento que acredite su puntualidad que solventa su  
reputación.  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 13–62  
44  
Repatriación de los restos mortales  
de donVicente Rocafuerte  
En el exterior de la iglesia larga fila con numerosas personas  
de distinta clase social entraban para rendir homenaje a los restos  
sobre el catafalco durante todo el resto del día y los alumnos del Co-  
legio San Vicente del Guayas hicieron guardia de honor al ataúd.  
El Comité Rocafuerte con el propósito de rendir homenaje a la  
memoria del ilustre patricio, levantó una tribuna en la plaza de su  
nombre, en la noche del martes 30, que fue ocupada por los señores  
que organizaron el Comité y por las personas que quisieron acom-  
pañarles.  
Se publicó en El Telégrafo el orden de las intervenciones.  
Desde las seis p.m. hubo guardia de honor, hecha por las sociedades  
Filantrópica, Artesanos y Nueve de Julio. Desde las siete hasta las  
diez de la noche, las bandas militares tocaron piezas escogidas para  
el objeto alrededor de la estatua, que estuvo espléndidamente ilu-  
minada.5  
9
En la noche se efectuaron nuevas manifestaciones cívicas al  
pie de la estatua pedestre del estadista en la Plaza de San Francisco,  
intervinieron exaltando a Rocafuerte los señores: Dr. Lorenzo Ruffo  
Peña, como revolucionario; Agustín Yerovi, como fundador del libe-  
ralismo; Dr. Joaquín Febres Cordero, como filántropo; Dr. Alfredo  
Baquerizo Moreno, como estadista; José Antonio Gómez Tama, como  
literato; Rafael Mata, como tribuno y otros oradores: Amadeo Iz-  
quieta, declamó un verso; el colombiano José María Chávez Torres,  
leyó una composición espléndida; Alfredo Casal, César D. Villavi-  
cencio, Aurelio Noboa, Juan B. Destruge, José Vicente Montalvo en-  
altecieron los méritos del gran ciudadano.  
En la verja del monumento se colocaron inscripciones que  
recordaban los hechos más notables de Rocafuerte y los estandartes  
de los gremios de artesanos se leía. Libertad de Imprenta, Libre Cambio,  
Imperio de la Ley, Jurados, Redención del Indio, Instrucción Libre, Ciencias  
Artes, Pureza Administrativa, Obras Públicas, Elevación de Miras, Fir-  
meza, Energía, Valor, Alteza de Carácter, Rectitud, Perseverancia, Integri-  
dad, Patriotismo, Justicia, Laboriosidad, Grandilocuencia, Moralidad,  
Filantropía, Diplomacia, Redención de Censos, Colonización, Tribunal del  
Guayas, Garantías Individuales, entre otras.  
59 El Telégrafo: Guayaquil 29 de septiembre de 1884.  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 13–62  
45  
Alberto Cordero Aroca  
Doña Baltazara Calderón Garaycoa viuda de Rocafuerte hizo  
celebrar el día jueves 2 de octubre de 1884 una suntuosa honra fúne-  
bre en la Catedral y el panegírico fue pronunciado por el reverendo  
60  
padre jesuita Juan Antonio Briceño asistieron una numerosa y se-  
lecta concurrencia.  
Comentarios de la prensa  
A continuación se presentan las notas de prensa sobre el tras-  
lado de los restos mortales de Vicente Rocafuerte en Guayaquil.  
Los Andes publicó el viernes 26 de septiembre de 1884 la no-  
ticia:  
Los restos de Rocafuerte.- Ayer ha debido salir del Callao, trayendo los  
restos del señor Rocafuerte, la comisión que fue enviada con tal objeto  
á la capital del Perú.  
Según el programa oficial, la caja que contiene las venerables reliquias  
será desembarcada el 30, á las nueve de la mañana por el puerto que  
queda frente á la aduana nueva. Allí será colocada en un carro debida-  
mente adornado, que será tirado por los estudiantes del colejio de San  
Vicente i los señores comisionados.  
El señor gobernador de la provincia, el señor comandante jeneral i los  
señores ministros de la corte superior, presididos por S.E. el presidente  
de la república, se hallare en la ciudad, formarán el cortejo fúnebre alc  
entro de la procesión, la que se pondrá en marcha siguiendo por la calle  
del Malecón hasta llegar a la de Sucre; doblando por ésta á la calle del  
Comercio hasta llegar a la del Nueve de Octubre; atravesando la plaza  
de Rocafuerte, u siguiendo por las calles del Teatro i de la Aduana hasta  
llegar a la Catedral.  
Concurrirán también a esta demostración todos los empleados civiles,  
de hacienda, municipales i de policía i militares, todos los gremios de  
artesanos, i los profesores u alumnos de los colejios i escuelas públicas  
61  
i particulares de ambos sexos.  
6
0 Corona fúnebre del P. J. Juan Antonio Briceño, pronunciada en la iglesia catedral en honor  
del señor don Vicente Rocafuerte, el 30 de septiembre de 1884 impreso en Guayaquil 1884.  
1 Los Andes: Guayaquil viernes 26 de septiembre de 1884  
6
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46  
Repatriación de los restos mortales  
de donVicente Rocafuerte  
El diario La Nación publi el sábado 27 de septiembre de  
884 sobre los honores fúnebres el orden y distribución para el des-  
1
file del traslado de los restos de Rocafuerte en Guayaquil del inten-  
dente Juan F. Ballén dispuesto el 25 de septiembre de 1884:  
Articulo Único.- Todas las corporaciones y acompañantes particulares  
que deseen solemnizar con su presencia la recepción mencionada, se  
servirán concurrir el día precitado, de 6 a 7 de la mañana, sin falta, en  
los lugares siguientes del malecón:  
En el portal de la Aduana Nueva el Cabildo Eclesiástico, corporaciones  
religiosas, autoridades y empelados civiles y militares, y el Colegio de  
San Vicente.  
En el portal del Colegio de los Sagrados Corazones, corporaciones y  
colonias extranjeras que quieran horrarnos con su asistencia.  
En el 1er puente hacia el sur – los acompañantes particulares y el Co-  
legio Seminario.  
Al frente de la casa del señor Orrantia – el Cuerpo contraincendios.  
En el portal de la casa de los señores Seminario Hermanos - la Sociedad  
Filantrópica.  
En el portal de la botica Ecuatoriana – el colegio de los Hermanos Cris-  
tianos.  
En el portal del almacén del señor A. Grimaldo – las escuelas fiscales  
y municipales para hombres.  
En frente de la Policía se situarán todos los gremios de artesanos para  
recibir los estandartes y arreglar su colocación. De allí se dirigirán al  
portal de la Botica del señor Fuentes.62  
El periódico Los Andes recoge una nota de prensa publicada  
en el Perú el martes 30 de septiembre de 1884:  
HOMENAJE A LA MEMORIA  
DE ROCAFUERTE  
——-  
Traslación de sus restos  
——-  
Exhumación i exequias en Lima  
——-  
Embarque en el Callao  
—-  
62 La Nación: Guayaquil sábado 27 de septiembre de 1884.  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 13–62  
47  
Alberto Cordero Aroca  
Llegada a Guayaquil  
——-  
Gran procesión  
etc., etc., etc.  
———  
Lima, 25 de Setiembre de 1884  
Señores redactores de Los Andes.  
Mui señores de mi respeto:  
La ceremonia fúnebre en honor del ilustre ecuatoriano Vicente Roca-  
fuerte estuvieron, el 23, á la altura del nombre de este americano céle-  
bre.  
El gobierno del Excmo. Sr. jeneral Iglesias le hizo honores de mariscal,  
i la pompa empelada por la comisión en el templo, en la orquesta, en  
el ataúd, no han dejado nada que desear.  
La comitiva presidida por los señores ministros de relaciones exteriores  
i de culto, beneficencia i obras públicas, dos edecanes del presidente  
de la república, el prefecto de Lima, oficial 1º de relaciones exteriores,  
ayudantes de dichos señores ministros, i por la comisión oficial ecua-  
toriana, se trasladó á las 10 40 a.m. al cementerio público, en tren espe-  
cial i en el carro del supremo gobierno.  
Allí pronunciaron los adjuntos discursos, por el Excmo. Señor ministro  
de relaciones exteriores, el señor presidente i secretario de la comisión  
encargada de trasladar los restos, fueron éstos conducidos en dicho  
tren a la estación de Desamparados, donde los esperaban un edecán del  
general Iglesias, los señores ministros de gobierno, de hacienda, guerra  
i marina, los del Salvador, Argentina i Chile, i comisiones del poder ju-  
dicial, de la beneficencia i municipalidad de esta capital.  
Los personajes del gobierno i los diplomáticos dichos, tomaron las cin-  
tas del ataúd, que llevaron en sus hombros bomberos italianos a la ele-  
gante carroza que, adornada con los escudos i pabellones del Perú i  
Ecuador, lo esperaban en el piso alto de dicha estación.  
La comitiva se dirijió al templo de Santo Domingo por entre los bata-  
llones luciendo alas, los cuales la siguieron hasta la referida iglesia.  
El pabellón nacional estuvo a media asta en las casa de gobierno, ar-  
zobispal i del municipio.  
El templo, primorosamente adornado i enlutado. El catafalco, magni-  
fico i sencillo. Tenía de pie a Rocafuerte. En la parte superior, el nombre  
de este ilustre hombre público. En a inferior, la estrofa siguiente:  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 100–100  
48  
Repatriación de los restos mortales  
de donVicente Rocafuerte  
Tus reliquias, Vicente Rocafuerte,  
Aquí guardó la muerte;  
Pero queda tu nombre para gloria  
Del mundo americano, i para ejemplo  
De cívicas virtudes tu memoria.  
A los lados i bajo las tribunas de la Epístola y del Evanjelio, aparecían  
los pabellones i los escudos de las dos repúblicas.  
A la derecha del catafalco estuvo la comisión ecuatoriana, presidida  
por un edecán del presidente de la república i el señor jeneral Salazar.  
A la izquierda, los señores ministros de Estado y los cuerpos diplomá-  
ticos y consular.  
La misa concluyó a las 2 .30 p.m.  
La orquesta se desempeñó perfectamente.  
El panejírico dicho por el doctor Valeri, correspondió a los méritos del  
ilustre finado i de este orador célebre.  
La comisión volvió a Desamparados por las mismas calle de Correo, Ri-  
vera (o plaza de armas) i Pescadería, i allí se despidió de los señores del  
gobierno, diplomáticos y demás  
Un tren expreso los condujo al Callao, acompañada por los señores ofi-  
cial 1º i ayudante del ministro de relaciones exteriores, prefecto de  
Lima, i vocales representantes del poder judicial.  
En el Callao fue recibida por las primeras autoridades políticas, munici-  
pales i de beneficencia, quienes tomaron las cinta del ataúd, llevado a  
bordo del Lima por ecuatorianos al son de la música fúnebre i marcial de  
un batallón de línea, i mientras los fuertes hacían los honores de estilo.  
El Lima tuvo a media asta sus pabellones de nacionalidad i propiedad.  
Varios ecuatorianos hicieron uso de la palabra, en el Dársena junto al  
Lima; i la caja mortuoria fue subida a este vapor, donde lo esperaba una  
escolta militar.  
La comisión volvió a esta capital en el mismo tren; i debe salir para  
Guayaquil en el vapor de hoy.  
La acompañará el ayudante del señor ministro de relaciones exteriores  
o la falúa de la capitanía los llevará a bordo; i al zarpar el vapor los  
fuertes harán la salvas de estilo.  
Aquí se ha reproducido el programa de las ceremonias que tendrán  
lugar en ese puerto el 30 del presente; i compréndese que serán no  
menos suntuosas que las habidas en esta capital.  
Esperase, para saberlo, el ilustrado periódico que U. dirije.  
Soi de U. afectísimo.  
Un observador.63  
63 Los Andes: Guayaquil martes 30 de septiembre de 1884.  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 100–100  
49  
Alberto Cordero Aroca  
También el periódico Los Andes recoge parte del recorrido fú-  
nebre hasta llegar a la ciudad con fecha: Guayaquil, Setiembre 30 de  
884  
1
Ayer, en la vecina isla de Puná, fueron trasbordados los restos de señor  
Rocafuerte, del vapor inglés Lima al transporte nacional Nueve de Julio,  
del cual desembarcados por la Aduana nueva, poco después de las  
nueve de esta mañana. En este acto pronunciaron mui expresivos dis-  
cursos S. E. el presidente de la república i los señores presidente i se-  
cretario de la comisión que fué a Lima.  
En seguida se puso en marcha la procesión fúnebre, siendo conducida  
la caja mortuoria en un carro tirado por los alumnos del colejio de San  
Vicente, i formando el cortejo S. E. el presidente de la república, que lo  
presidia, las comisiones que recibieron los restos en Lima i en Puná, las  
corporaciones i empleados políticos, judiciales, fiscales, municipales i  
de policía, la oficialidad el batallón 2º de línea, las colonias italiana, es-  
pañola i peruana, los colejios i escuelas, el cuerpo de incendios, los gre-  
mios de artesanos, etc, etc.  
Hizo los honores militares la brigada de artillería, cuya banda de mú-  
sica, así como la del batallón 2º de línea i la recién creada del cuerpo  
de incendios, aumentaban con sus patéticas marchas la emoción de que  
todos se sentían dominados.  
La procesión recorrió las cales que estaban designadas al efecto i en  
cutos balcones se veían izadas a media asta la bandera nacional i las  
de las naciones amigas.  
La Catedral, convenientemente decorada, recibió en sus espaciosos  
naves aquella numerosa concurrencia; i una vez colocadas las venera-  
bles reliquias en un suntuoso túmulo, se procedió a celebras las exe-  
quias que han sido tan espléndida como el caso lo requería.  
La tribuna sagrada fue ocupada por el señor canónigo, doctor don Juan  
Ignacio Alvear, quien hizo un cumplido elojio del ilustre fiando.  
Esta noche se daría una gran retreta i se pronunciaran algunos discur-  
sos delante de la estatua de Rocafuerte, que estará profesamente ilu-  
minada, i adornada como lo ha estado todo el día, con vistosos  
emblemas.64  
La Nación publicó el miércoles 1 de octubre de 1884 narró el  
desembarco de los restos de Rocafuerte.  
64 Idem  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 13–62  
50  
Repatriación de los restos mortales  
de donVicente Rocafuerte  
El periódico El Telégrafo en su edición del lunes 29 de sep-  
tiembre de 1884 informaba la repatriación de los restos de Roca-  
fuerte.  
“Honras Fúnebres a las cenizas del Ilustre Rocafuerte.”  
Habiendo llegado hoy á este Puerto en vapor en que ha venido los res-  
tos mortales de nuestro ilustre compatriota serán desenterrados y tras-  
ladados á la Catedral con toda la solemnidad decretada por el  
Gobierno, á virtud de la resolución de la última Asamblea Nacional.  
Nos asociamos muy derecho á las demostraciones de afecto, respeto y  
entusiasmo patriótico con que las autoridades y todos los ciudadanos  
sin distinción de colores políticos se han propuesto horrar las cenizas  
del esclarecido ROCAFUERTE, que tantos servicios prestó y tanto bien  
hizo al Ecuador, y muy particularmente á esta ciudad donde el vio la  
primera luz.  
Mucho podemos decir sobre el relevante mérito del señor ROCA-  
FUERTE, y sus eminentes servicios á la patria, pero nos abstenemos de  
hacer porque llenan ese mismo objeto todos los artículos que inserta-  
mos de nuestros colaboradores, la Biografía que publicó en París en  
1
874 en la Revista Latino-Americana un compatriota amigo y correli-  
65  
jionario político del ilustre difunto.  
Información de última hora  
Hemos recibido la importante correspondencia que copiamos en se-  
guida:  
Lima Septiembre 25 de 1884  
Señor Director de El Telégrafo  
Guayaquil  
Las ceremonias fúnebres en honor del esclarecido hispano-americano  
don Vicente Rocafuerte, habidas antier en esta ciudad, y á del Callao  
fueron suntuosas como rara vez en ocasiones semejante es.  
El Gobierno y la culta Lima han contribuido espontánea y solemne-  
mente á hacerla lucidísimo.  
El Ecuador y la comisión encargada de trasladar los restos del esclare-  
cido Rocafuerte á su ciudad natal han recibido, pues, una ovación es-  
plendida.  
65 El Telégrafo: Guayaquil lunes 29 de septiembre de 1884.  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 13–62  
51  
Alberto Cordero Aroca  
Ligeramente referiré á U. esas ceremonias recordando de paso lo ha-  
bido desde el arribo de los comisionados.  
Apenas el Chalá saludó al puerto la Capitanía del Callao de orden gu-  
bernativa suprema pasó la falúa á disposición de los comisionados  
quienes pero después llegaron á esta capital en el tren inglés á las 9:30  
a.m. del 15.  
Señalado el 23 para la exhumación, exequias y traslado de los restos al  
Callao, el Gobierno previno que se hiciera al ilustre finado los honores  
que á un Mariscal.  
A las 1 a.m. las fuerzas que comanda el Coronel Ferreiro formaban  
desde el templo de Santo Domingo hasta la estación Desamparados,  
ocupando las calles del Correo, Rivera y Pescadería.  
Los señores Oficial 1º y Ayudante del Excmo. Ministro de Relaciones  
Exteriores, condujeron á los señores Comisionados, en el carruaje de  
gobierno, á la referida estación á esa hora.  
Poco después llegaron también dos edecanes de S. E. el Presidente de  
la República, los Excmos. Ministros de RR. EE., y de Culto y Beneficen-  
cia y Obras Públicas, con sus respectivos Ayudantes, el señor Prefecto  
del departamento y otros empleados públicos quienes así como la co-  
misión y los señores General Salazar y don J. F. Luque presidente, el  
duelo, y seguidos de la colonia ecuatoriana, fueron al tren que los con-  
dujo al Cementerio Católico.  
Allí pronunciaron el siguiente discurso el Excmo. Señor Ministro de  
Relaciones Exteriores con nobles y elevados sentimientos no hay me-  
nester de recomendación. 66  
Orden de las demostraciones públicas que tendrán lugar mañana, en  
obsequio de Rocafuerte.  
A las ocho de la mañana concurrirán a situarse en el Malecón, desde la  
Aduana nueva hasta la Capitanía, el Cabildo Eclesiástico, corporacio-  
nes religiosas, autoridades, empelados civiles y militares, el Colegio  
San Vicente, las corporaciones y colonias extranjeras, los acompañantes  
particulares que quieran honrar con su asistencia al acto, el Colegio Se-  
minario, el Cuerpo contra Incendios, la Sociedad Filantrópica, el Cole-  
gio de los Hermanos Cristianos, las Escuelas Fiscales y Municipales  
para hombres y los gremios de Artesanos.  
66 Idem  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 13–62  
52  
Repatriación de los restos mortales  
de donVicente Rocafuerte  
La Sociedad Filantrópica del Guayas y otras corporaciones con-  
vocaron a sus miembros a presenciar las honras fúnebres:  
SOCIEDAD FILANTROPICA DEL GUAYAS  
Se invita á los señores socios de la Filantrópica, para que se sirvan asis-  
tir el día de mañana de seis á diez p.m. á la plaza de San Francisco, con  
el objeto de rendir homenaje á la memoria del Ilustre Rocafuerte, ha-  
ciéndole guardia á su estatua.  
Guayaquil, Septiembre 29 de 1884.  
El Presidente.  
El periódico Los Andes en su edición del 26 de septiembre de  
884 y 3 de octubre de 1884 publicó los discursos en Lima y en Gua-  
1
yaquil en homenaje a Rocafuerte pronunciados por el Ministro de  
Relaciones Exteriores del Perú, del señor Gregorio de Ycaza, del Dr.  
Rafael E. Jaramillo secretario de la comisión ecuatoriana; los discur-  
sos del Presidente Caamaño, de Ycaza y de Jaramillo nuevamente al  
llegar al puerto.67  
Comentarios de varios escritores  
El 9 de octubre de 1884 apareció una publicación titulada “A  
la señora Baltazara Calderón V. de Rocafuerte” suscrita por el Dr. Lo-  
68  
renzo Rufo Peña donde se recogían los discursos pronunciados por  
los miembros del comité organizador de la tribuna al pie de la esta-  
tura pedestre de Rocafuerte en la plaza de su nombre cerca del tem-  
plo de San Francisco la noche del 30 de septiembre pasado.  
El Dr. Juan Benigno Vela Hervas ante el acontecimiento na-  
cional, le motivó a exteriorizar su beneplácito en una alocución que  
69  
recoge El Combate , periódico semanal editado en Ambato escribió:  
Las cenizas de Rocafuerte”  
67 Los Andes: Guayaquil viernes 3 de octubre de 1884.  
68 Jurisconsulto, diplomático, poeta y orador ecuatoriano, nació en Vinces el 27 de agosto de  
1849, hijo de José Gabriel Peña y Gregoria León Olvera de Peña, f. 21 de noviembre de 1898  
en Salaverry, Perú.  
6
9 En Ambato 27 de enero de 1883 Celiano Monge Navarrete con Juan Benigno Vela y Anacarcis  
Martínez fundaron el periódico semanal El Combate, por medio del cual atacaron duramente  
a la dictadura del Gral. Ignacio de Veintemilla, duró intermitemente hasta 1887 opuesto al  
gobierno de Caamaño. http://201.159.222.126/~utiweb/wp-content/uploads/2018/12/  
Juan-Benigno-Vela.pdf (10-06-2019)  
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53  
Alberto Cordero Aroca  
Después de treinta y siete años de olvido, de olvido criminal e incalifi-  
cable por parte de nuestros gobiernos, Guayaquil acaba de pagar una  
deuda de gratitud y reconocimiento al ilustre Rocafuerte, trasladado  
sus cenizas de la capital del Perú y depositándolas en el panteón de  
sus mayores. La pompa y magnificencia con que ese pueblo culto ha  
manifestado su respeto y admiración a la memoria del más grande de  
los ecuatorianos, no ha sido meramente locales; en ellas estaban repre-  
sentados el Ecuador, la gloriosa Colombia de Bolívar, la América en-  
tera; porque el genio no tiene patria, pertenece a todos los pueblos,  
porque el genio de Rocafuerte fue continental, sus virtudes reflejaron  
en todas las antiguas colonias de España y sirvieron eficazmente a su  
emancipación de la metrópoli…..70  
Francisco Campos en su Compendio de Guayaquil narró el tras-  
lado:  
El día 30 de setiembre de 1884, la ciudad de Guayaquil, fué testigo de  
un espectáculo grandioso y que jamás olvidarán los que lo presencia-  
ron. Se trataba de una ceremonia fúnebre, cual nunca se había visto por  
los hijos de esta noble y heroica ciudad. Las autoridades, el pueblo, los  
ricos, y los pobres, los nacionales y extranjeros, los cuerpos colegiados,  
todos concurrieron en aquella fecha, á acompañar un carro fúnebre,  
conducido por jóvenes estudiantes. Este cortejo recorrió gran parte de  
la ciudad, entre los acordes de la música guerrera, tocando armonías  
de duelo, y el estampido del cañón, resonando en las colinas que cir-  
cundan nuestra capital. Multitud de coronas cubrían el féretro, y se ele-  
vaban en pirámide espléndida; el pueblo descubierto veía pasar lenta-  
mente esa marcha triunfal que era una ovación magnífica presidida  
por el primer magistrado de la Nación.  
Guayaquil en aquel día tributaba el último homenaje al elocuente ora-  
dor hijo de su suelo, al estadista, al propagador incansable de toda idea  
noble y elevada, al Magistrado que honró el solio presidencial, á Roca-  
fuerte, cuyas cenizas venerables volvían á la patria, después de haber  
reposado en la ciudad de los Reyes durante treinta y siete años. La Na-  
ción había pedido la devolución de esos restos, y el Perú, fiel deposi-  
tario había atendido al pueblo hermano, y satisfaciendo su deseo,  
entregaba el precioso depósito. Iba pues á reposar en el porvenir á la  
70 Balarezo Duque, Julio Enrique: Juan Benigno Vela. El hombre, el periodista, el tribuno. Univer-  
sidad Indoamérica, Ambato, noviembre 2018, p. 49.  
http://201.159.222.126/~utiweb/wp-content/uploads/2018/12/Juan-Benigno-Vela.pdf  
(10-06-2019)  
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54  
Repatriación de los restos mortales  
de donVicente Rocafuerte  
sombra de la madre patria y en esa fecha las cenizas del grande hombre  
71  
habían arribado á las playas Ecuatorianas.  
El Dr. José Modesto Espinoza Ministro de lo Interior y Rela-  
ciones Exteriores en el informe al Congreso Nacional el 10 de junio  
de 1885 refiriéndose a la repatriación de los restos de Rocafuerte dijo:  
Nuestro ministro acreditado ante los Gobiernos del Perú y Chile llegó  
á Lima oportunamente para recibir las venerandas cenizas del ilustre  
ciudadano señor don Vicente Rocafuerte, que por fin reposan en el  
suelo de la Patria, después de haber permanecido largos años en el ce-  
menterio de aquella ciudad, á la sombra de la veneración nacional  
como bien lo ha dicho S. E. el señor ministro de Relaciones Exteriores  
del Perú, pero privadas del obsequio de gratitud y honores que les de-  
bíamos, y que era cargo nuestro, tanto más obligatorio cuanto más de-  
satendido. La entrega de aquellas preciosas reliquias se efectuó con  
pompa digna del Gobierno de esa Nación amiga del Ecuador; y lo  
hemos correspondido á tan distinguida muestra de justicia para con el  
esclarecido difunto y de estimación y benevolencia al pueblo ecuato-  
riano, con el debido tributo de cordial reconocimiento, presentado por  
medio de la Legación y directamente por el Ministerio.  
Conducidos los restos mortales del señor Rocafuerte por la honorable  
Comisión que, al efecto, nombró el Poder Ejecutivo, fueron recibidos  
con espléndidas manifestaciones de la muy elevada y justa estima en  
que Guayaquil tiene la imperecedera memoria del compatriota cuyo  
nombre y republicanas virtudes son timbre de gloria para la Nación, y  
especialmente para esa ciudad que le da distinguido puesto entre sus  
más preclaros hijos.  
El Concejo Municipal de Guayaquil cedió generosamente el terreno ne-  
cesario, y ofreció contribuir con una cantidad de dinero, para la cons-  
trucción del mausoleo en que esas cenizas deben ser perenne estímulo  
a nuestro honor y patriotismo.72  
71 Francisco Campos, Compendio de Guayaquil desde su fundación hasta el año 1820, Imprenta de la  
Escuela de Artes y Oficios de la Soc. Filantrópica, Guayaquil, 1894, pp.143-144.  
72 Informe del Ministerio de lo Interior y Relaciones Exteriores al Congreso Constitucional de  
1885, Imprenta de Gobierno, Quito, p. 18.informe del Ministerio de lo Interior y Relaciones  
Exteriores al Congreso Nacional el 10 de junio de 1885, p. 18. http://repositorio.casadela-  
cultura.gob.ec/bitstream/34000/19142/4/FBNCCE-msc04-Anon-6730.pdf (13-02-2019)  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 13–62  
55  
Alberto Cordero Aroca  
En la compilación de las publicaciones de la administración  
del Dr. José María Plácido Caamaño titulada Breves Rasgos para la His-  
toria al referirse al traslado de los restos de Rocafuerte manifestó:  
Con razón El Combate denomina inmortal al segundo Presidente del  
Ecuador; con razón también el pueblo de Guayaquil le ha erigido una  
estatua en la plaza de San Francisco, que desde entonces se llama Plaza  
Rocafuerte; con razón, asimismo. Ese noble pueblo, sin distinción de  
clases y personas, tributó solemnemente el último homenaje á la me-  
moria de Don Vicente Rocafuerte, cuyas cenizas, trasladas de Lima, de  
orden del Sr. Caamaño, en ejecución de una antiguo decreto Legisla-  
tivo, fueron recibidas el 30 de setiembre de 1894, con magestuosa y lú-  
73  
gubre ceremonia que fue presidida por el mismo Sr. Caamaño.  
En el incendio grande 1896 ante el peligro del fuego dos pa-  
74  
triotas salvaron el féretro de Rocafuerte de las llamas. En el incen-  
dio del Carmen el 16 de julio de 1902 nuevamente las cenizas de  
Rocafuerte fueron salvadas.75  
Incineración de los restos de Rocafuerte  
El domingo 22 de febrero de 1920 la Junta Municipal Vicente  
Rocafuerte convocó a los miembros del cabildo para el traslado de los  
restos desde el ataúd a una urna cineraria. Se reunieron en el altar  
mayor de la iglesia Catedral los señores Juan Gómez Rendón, presi-  
dente de la Junta; Julio Alberto Cortés García, presidente del Concejo  
Cantonal; Julián Coronel Oyarvide, José Antonio Campos Maigón,  
José I. de Icaza Noboa, tesorero; Carlos Alberto Flores, secretario;  
Francisco Elizalde, jefe político; los notarios Santiago Vallejo y Juan  
Alfredo Moreira. El féretro fue llevado a la sala capitular y se abrió  
la primera caja de madera y luego se destapó la obra de plomo que  
7
3 Breves Rasgos para la Historia. Compilación de las publicaciones dirigidas de distintas loca-  
lidades por los bienes que ha recibido del insigne magistrado Señor Dr. D. José María Plácido  
Caamaño en el periodo que gobernó la República del Ecuador como Presidente Constitu-  
cional, Quito, 1888, p. 46. https://repositorio.flacsoandes.edu.ec/bitstream/10469/8592/  
2
/LBNCCE-msc00-Anon-6725.pdf (10-06-2019)  
7
7
4 El Grito del Pueblo: Guayaquil 15 de octubre de 1896.  
5 La Nación: Guayaquil vienes 25 de julio de 1902.  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 13–62  
56  
Repatriación de los restos mortales  
de donVicente Rocafuerte  
encerraba los restos tal como fueron depositados en Lima en 1884,  
se practicó la operación de extraer cuidadosamente el polvo y los  
despojos y se los recolectó, luego fueron incinerados en la misma caja  
de zinc que los había conservado, la caja de madera fue enviada al  
palacio municipal y luego al museo para su conservación. Se suscri-  
bió una acta en pergamino por los asistentes y fue introducido en un  
tubo de plomo soldado por el maestro Ramón Pincay y se introdujo  
junto a las cenizas en la urna cineraria herméticamente tapada por  
el marmolista constructor de esta Augusto Faggioni y fue colocada  
en un nicho arreglado en el mismo mausoleo provisional ubicado en  
el altar mayor de la catedral, quedó visible a la vista del público y  
resguardada por una puerta de vidrio y se entregó las llaves al Pre-  
sidente de la Junta mientras se realizaba el depósito la banda del re-  
o
gimiento de artillería Sucre y la del batallón Vencedores N 1  
entonaron la marcha fúnebre “Las catacumbas” dirigido por el maes-  
tro Nieto. El Dr. Rendón comunicó al Concejo Cantonal que se eje-  
cutó la traslación de las cenizas en la urna en el mismo lugar  
provisional que permanecieron allí hasta el día en que se realizó el  
traslado definitivo al mausoleo que construyó la Junta en el Cemen-  
76  
terio General de conformidad con la ordenanza de 1915.  
Pero fue finalmente en 1925 que los restos de Rocafuerte fue-  
ron trasladados desde la catedral depositados en el mausoleo que la  
gratitud nacional levantó sobre un túmulo donde estuvo antes una  
o
capilla en el Cementerio General de Guayaquil, puerta N 3, para dar  
descanso eterno en su ciudad natal.77  
Conclusiones  
Desde el fallecimiento de Rocafuerte en Lima el 16 de mayo  
de 1847 había el vivo deseo de sus compatriotas de repatriar aquellos  
restos del gran repúblico.  
El traslado de los restos mortales de Rocafuerte fue el impe-  
recedero reconocimiento y sentimientos de gratitud por los inmensos  
7
6 Alberto Cordero Aroca, El mausoleo a don Vicente Rocafuerte, pp. 31-32. Noticia del traslado de  
los restos de Rocafuerte con motivo del traslado de la caja de madera a la urna cineraria en  
la catedral, l Telégrafo: Guayaquil 19 de febrero de 1920, primera página.  
77 Alberto Cordero Aroca, El mausoleo a don Vicente Rocafuerte, pp. 31-32.  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 13–62  
57  
Alberto Cordero Aroca  
servicios que prodigó a Guayaquil, a la República y a la causa de la  
independencia americana.  
La Convención Nacional de 1851 atendiendo el clamor po-  
pular dispuso el traslado de los retos del ilustre americano, que fue  
ratificado por la Asamblea Nacional de 1852 que interpretando ese  
sentimiento nacional dispuso su ejecución y en 1884 el Gobierno del  
presidente José M. Caamaño resuelto a cumplir un deber sagrado  
ordenó que una comisión se encargue de la repatriación desde Lima  
a Guayaquil. El Perú guardó por 37 años los restos con veneración y  
como símbolo de unión y fraternidad entre los pueblos americanos  
los entregó y en solemne honra fúnebre.  
Guayaquil tributó en majestuosa ceremonia la llegada de las  
valiosas reliquias de quien admiraron y nunca lo olvidaron, inicial-  
mente guardados celosamente en la catedral para luego ser deposi-  
tados en el hermoso mausoleo en el cementerio general de la ciudad.  
Los ecuatorianos desearon que los retos de su compatriota  
ilustre reposen en el lugar que lo vio nacer, para tributarle allí el ho-  
menaje de respeto, de admiración y de gratitud por sus virtudes cí-  
vicas y sus servicios a la Patria y a la América, y tener un ejemplo en  
qué inspirarse para imitarlo.  
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(27-08-2019).  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 13–62  
62  
LOS SABERES ANCESTRALES INDÍGENAS DEL ECUADOR  
1
COMO SOLUCIÓN A LOS PROBLEMAS DEL SIGLO XXI  
Pascual Yépez Morocho2  
Resumen  
En Ecuador existen 14 nacionalidades y 18 pueblos indíge-  
nas. Conforman el 7.02% de la población total, según el INEC 2010.  
Históricamente, los saberes ancestrales de esta población fueron in-  
visibilizados por la sociedad blanca-mestiza debido a factores étnicos  
3
culturales. Estos saberes brotan del corazón del runa (ser humano),  
son holísticos, generan equilibrio, tienen origen milenario y se man-  
4
tienen vigentes en el tiempo. En este contexto, el pensamiento occi-  
dental inoculado provoca serios problemas emocionales, mentales e  
identitarios.5  
Sobre la base de esta realidad, es determinante la transfor-  
mación del conocimiento por medio de los saberes ancestrales para  
1
2
Recibido: 13/08/2019 // Aceptado: 15-10-2019  
Maestro en Antropología por la FLACSO, Quito, y Licenciado en Teología por la PUCE. Do-  
mina el Kichwa, que es su lengua madre, y tiene dominio académico del castellano, el inglés,  
el francés y el latín. Durante su etapa formativa, ganó becas y reconocimientos, tanto en Ecua-  
dor como en Canadá. Es canciller 4 del Ministerio de Relaciones Exteriores, donde labora como  
Responsable de la Unidad de Políticas Bilaterales y Multilaterales en la Unidad de Asuntos  
Culturales. Docente en el Instituto de Saberes Ancestrales y Nueva Conciencia “Jatun Yachay  
Wasi” yprofesor invitado del Instituto Tecnológico Superior Los Andes de Estudios Sociales.  
Dicta charlas, talleres, seminarios, foros, conferencias y cursos prácticos-vivenciales, sobre las  
ciencias, tecnologías, artes, filosofías ancestrales y espiritualidad cósmica procurando el des-  
pertar de conciencia colectiva desde libertad, igualdad y justicia social. Experto en la intracul-  
turalidad, interculturalidad, trasculturalidad y plurinacionalidad. Emprendedor, cultivador  
y promotor cultural-patrimonial ancestral, con 23 años de experiencia. Miembro de la Acade-  
mia Nacional de Historia del Ecuador; Miembro de la Casa de la Cultura Ecuatoriana.  
Pascual Yépez Morocho, “Historia de los movimientos indígenas desde los saberes ancestrales  
y conocimientos tradicionales”, Boletín Academia Nacional de Historia del Ecuador, N°197, A.N.H,  
PPL Impresores, Quito, 2017.  
3
4
5
Pascual Yépez Morocho, Cosmovisión de los pueblos y nacionalidades indígenas. Su permanencia en  
el Ecuador intercultural y plurinacional, Editorial Abya Yala, 2015.  
Gualtiero Valeri, decano de la facultad de química. Universidad Santa Rita de Roma – Italia,  
entrevistado de Pascual Yépez, Quito (marzo 2019).  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 63–81  
63  
PascualYépez Morocho  
el nuevo modelo de vida, en el que se ha propuesto vivir Ecuador:  
6
el Sumak Kawsay (Buen Vivir). Para Yépez, este paradigma permite  
conectar el Runa Kawsay (Vida del Ser Humano) con sus saberes es-  
pirituales, emocionales, intelectuales e identitarios. Bajo esta pre-  
misa, la pachasofía es proteger a la humanidad del odio, guerras y  
corrupción; es así que, el Estado ecuatoriano constitucionalmente re-  
conoce que en el territorio del país está presente en el “…legado de  
7
nuestros antepasados y pueblos ancestrales”.  
8
Según Yépez, este proceso está destinado a ser un referente  
mundial, porque involucra, protege y difunde su potencial científico  
y tecnológico con identidad de pertenencia. Para lo cual es necesario  
retornar a los saberes ancestrales y planificar el Pachakutin kawsay  
(nuevo tiempo), a través de proyectos de desarrollo social y cultural  
comunitarios-sostenibles.  
Palabras clave: Existencia, saberes ancestrales, vida del ser humano,  
nuevo tiempo, interculturalidad, plurinacionalidad y descoloniza-  
ción.  
Abstract  
In Ecuador there are 14 nationalities and 18 indegenous peo-  
ples. They are 7.02% of the total population, according to INEC 2010.  
Historically, the ancestral knowledge of this population was made  
invisible by white-mestizo society due to cultural ethnic factors.  
These knowledge sprout from the heart of the rune (human being),  
are holistic, generate balance, have an ancient origin and remain  
valid over time. In this context, Western thought inoculated causes  
serious emotional, mental and identity problems .  
On the basis of this reality, the transformation of knowledge  
6
7
8
Pascual Yépez Morocho, La vida de los indígenas en la ciudad, Editorial FEPP, Quito, Ecuador,  
014.  
En: Constitución de la República del Ecuador 2008. Ver en: https://www.oas.org/juridico/pdfs/  
mesicic4_ecu_const.pdf (15-08-2019)  
Pascual Yépez Morocho, Kay xxi patsak watapi runa ayllupak wiñay kawsayta kutin charinapak  
muskuy ruraykuna, Editorial Casa de la Cultura Ecuatoriana Benjamín Carrión, Colección Ya-  
chana, Quito, Ecuador, 2018.  
2
BOLETÍN ANH Nº 202 • 63–81  
64  
Los saberes ancestrales indígenas del Ecuador  
como solución a los problemas del siglo XXI  
through ancestral knowledge is decisive for the new model of life,  
in which Ecuador has proposed to live: the Sumak Kawsay (Good  
Living). For Yépez this paradigm allows to connect the Runa Kawsay  
(Life of the Human Being) with its spiritual, emotional, intellectual  
and identity knowledge. Under this premise, pachasophy is to pro-  
tect humanity from hatred, wars and corruption; thus, the Ecuado-  
rian State constitutionally recognizes that the “… legacy of our  
ancestors and ancestral peoples” is present in the territory of the coun-  
try. According to Yépez, this process is destined to be a world refer-  
ence, because it involves, protects and disseminates its scientific and  
technological potential with identity of belonging. For which it is  
necessary to return to ancestral knowledge and plan the Pachakutin  
kawsay (new time), through community-sustainable social and cul-  
tural development projects.  
Keywords: Existence, ancestral knowledge, life of the human being,  
new time, interculturality, plurinationality and decolonization.  
A manera de introducción  
Hablar de saberes ancestrales indígenas es empoderar las sa-  
bidurías, inteligencias, ciencias, técnicas, conciencias y conocimien-  
tos milenarios de los pueblos originarios, pero primero debemos  
descolonizar nuestra mente (yuyay), porque en muchos países de  
América Latina los saberes ancestrales se van acrecentando, entre  
ellos en Ecuador hay algunas experiencias de revalorización de estos  
saberes.  
En este contexto, la Convención para la Salvaguardia del Pa-  
trimonio Cultural Inmaterial de la Unesco (2003) establece que los  
saberes ancestrales son un patrimonio cuyo valor no se suscriben  
únicamente a las comunidades originarias, sino que dichos saberes  
constituyen un importante recurso para toda la humanidad. Por tal  
motivo debe ser protegida, promovida, reconocida y consolidada en  
beneficio de la generación presente y futura, porque dichos saberes  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 63–81  
65  
PascualYépez Morocho  
brindan nuevas posibilidades de desarrollar no solamente en el ám-  
bito social, económico y político, sino también intelectual, afectivo,  
moral y espiritual, de forma armónica.  
Ecuador está recuperando las identidades culturales, geológicas y  
sus saberes  
Ecuador es un país de personas sabias y emprendedoras; el  
territorio cuenta con diversos recursos naturales y riquezas patrimo-  
niales, así como con las diversas identidades culturales, geológicas  
y abundantes producciones económicas a nivel local como nacional.  
Existen numerosos microclimas, en apenas un par de horas de la lo-  
calización que se encuentre. Se puede apreciar pisos agroecológicos  
que generan la variedad de alimentos típicos, por ejemplo. El anhelo  
de los pueblos indígenas del país es fortalecer el paradigma ancestral  
que es el desarrollo holístico y comunitario para la convivencia fra-  
terna.  
9
Desde esta comprensión y desde el marco constitucional se  
intenta analizar el resurgimiento de las culturas indígenas del Ecua-  
dor, tanto casa afuera, como casa adentro. Y, también cuestionar los  
problemas que está causando el desarrollo imperialista, neocolonia-  
lista y capitalista de la sociedad occidental, vista desde la percepción  
indígena. A todos, o al menos a la mayoría, nos urge solucionar los  
problemas como el egoísmo, avaricia, apatía y guerras que aquejan  
al mundo actual, pero desde otras formas de vida, sobre todo, desde  
los saberes ancestrales.  
Esto implica no ser sujeto del capitalismo que, hasta ahora  
se ve como la opción única. No se trata de desconocer sus aportes  
positivos que ha ofrecido al país esta tendencia ideológica, pero, tam-  
poco es estar de acuerdo que para el desarrollo de un país como  
Ecuador se tenga que acudir al conocimiento occidental conside-  
9
En cumplimiento del mandato de la Constitución de la República del Ecuador (2008), artículo  
23, numeral 4, establece que: “[…] En todas las instancias y procesos de integración, el Estado  
4
Ecuatoriano se comprometerá a: […] Proteger y promover la diversidad cultural, el ejercicio de la in-  
terculturalidad, la conservación del patrimonio cultural […]”. En el artículo 2, párrafo 2, se deter-  
mina: “[…] el castellano es el idioma oficial del Ecuador; el castellano, el kichwa y el shuar son idiomas  
de relación intercultural […]. El Estado respetará y estimulará su conservación y uso”.  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 63–81  
66  
Los saberes ancestrales indígenas del Ecuador  
como solución a los problemas del siglo XXI  
rando como saber único, universal y oficial. Por ejemplo, en el siglo  
XVIII, al que se conoce como la época de iluminismo (era de la razón  
o de la luz), tuvo razón de ser, porque pretendía combatir la “igno-  
rancia”, “superstición” y “tiranía”, consecuentemente ofrecía cons-  
1
0
truir un mundo mejor. Sin embargo, en la actualidad ese conoci-  
miento está siendo cuestionado, porque el espíritu que animó en su  
momento hoy se queda en simple proyecto.  
Con estos antecedentes, las formas de vida y los saberes de  
los pueblos indígenas están renaciendo desde su propia compresión  
y desde la percepción del tiempo-espacio cíclico y espiral (pachaku-  
tin), más no desde la concepción lineal ni vertical siempre ascen-  
dente; estos saberes parten desde la diversidad y no desde la  
hegemonía; desde el debate, discusión y diálogo mas no desde una  
orden dictatorial. En este marco, la Constitución de Montecristi de-  
11  
termina que: “Ecuador es un estado intercultural y plurinacional”. Pero,  
sobre todo, reconoce que en el país existen: conocimientos, saberes,  
ciencias y tecnologías ancestrales. Este es un hecho histórico ya que  
es la primera Constitución en el mundo que garantiza la pluralidad  
de saberes y conocimientos, precisamente para resolver los efectos  
negativos que viene causando la cultura hegemónica occidental, tal  
como señala Avelina Rogel, en una conversación mantenida con ella.  
En el país surgen modelos emergentes para confrontar la re-  
alidad actual, lo cual es importante no solo al gobierno ecuatoriano  
sino para todos los gobiernos del mundo, incorporar estos conoci-  
mientos y prácticas a sus formas de vida. Por ejemplo, en Institutos  
Superiores y Universidades ecuatorianas, tales como Instituto Supe-  
rior Tecnológico Jatun Yachay Wasi, Universidad Amawtay Wasi y otras,  
se están intentando promocionar carreras como: medicina ancestral,  
construcción andina y agricultura andina, turismo comunitario y jus-  
12  
ticia propia, entre otras. Para el Yachak Intipaxi Tercero esto signi-  
10 En: Constitución de la República del Ecuador 2008. Ver en: https://www.oas.org/juridico/pdfs/  
mesicic4_ecu_const.pdf (15-08-2019).  
https://es.m.wikipedia.org/wiki/Ilustraci%C3%B3n?fbclid=IwAR2gmI7IBZZlUovc_Meqh  
hrFauV0pxsHxxiybMG9GUBxSdNyRh6zPFNJF1s (10/09/2019).  
1 Capítulo primero. Principios fundamentales. Art.1. Constitución de la República del Ecuador  
1
2008. Ver en: https://www.oas.org/juridico/pdfs/mesicic4_ecu_const.pdf (15-08-2019)  
12 Yachak es un vocablo kiwcha que significa conocedor, sabio, el que sabe y está dotado de po-  
deres. En: Patricia Noriega Rivera, “El vuelo del águila y el cóndor. Historia de un yachak”,  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 63–81  
67  
PascualYépez Morocho  
fica que: “Se termina el ciclo cósmico occidental e inicia un nuevo ciclo  
cósmico indígena”, 13 pero, para esto, es vital ir a la raíz de las prácticas  
ancestrales que por 500 años han sido silenciadas. Incluso el conoci-  
miento occidental nos han convertido a todas las sociedades en sim-  
ples consumidores.  
Como dice Mahatma Ghandi: “Sé tú el cambio que quisieras ver  
14  
en el mundo”. A este propósito en una poseía a Lázaro Condo, un  
reconocido líder, que comunica la voz de la memoria colectiva indí-  
gena, manifiesta: “¡No más amos, no más autoritarios, no más sudor ro-  
15  
bado!”. Otros antepasados predecían que: “El sol saldrá en la media  
noche, así como se obscureció al pleno medio día”, como muy bien hace  
16  
referencia Patricio Guerrero en su libro La Chakana del Corazonar.  
En un Ecuador conformado por 14 nacionalidades y 18 pue-  
blos originarios, todos estos saberes son válidos para reafirmarse  
como individuos, pueblos, comunas y comunidades diferenciados,  
ya que la Constitución de 2008 reconoce en su art. 1, como: “… un  
Estado constitucional de derechos y justicia, social, democrático, soberano,  
independiente, unitario, intercultural, plurinacional y laico”. Además en  
el art. 4, señala que: “El territorio del Ecuador constituye una unidad ge-  
ográfica e histórica de dimensiones naturales [y sobrenatural], sociales y  
17  
culturales, legado de nuestros antepasados y pueblos ancestrales”.  
En este sentido, para los pueblos y nacionalidades desde su  
cosmovisión mítica y realidad andina, los saberes espirituales y cós-  
micos que provienen de los mayores son referencias para la actuali-  
dad. Ecuador por ser el ombligo (pupu) de la tierra está más cercano  
al sol, a su vez, su territorio está rodeado de montañas de alto valor  
energético, así como de valles, ríos, lagos, lagunas, cascadas y ver-  
Quito, 2010, p.9. Ver en: https://dspace.ups.edu.ec/bitstream/123456789/10463/1/UPS-  
QT08384.pdf (15-08-2019).  
3 Guamán, Intipaxi, yachak del pueblo panzaleo, entrevista de Pascual Yépez, Riobamba, abril  
1
2
019.  
1
4 Víctor Pérez Centeno. Cfr. Mahatma Ghandi. En: Si puedes respirar puedes triunfar, Víctor Pérez  
Centeno, EE,UU, 2015, p. 172.  
1
1
5 Galo Rodríguez, Poesía a Lázaro Condo. Documento no publicado.  
6 Patricio Guerrero, La chakana del corazonar desde las espiritualidades y las sabidurías insurgentes  
de Abya-Yala, Abya Yala, Quito, 2018, p. 53.  
17 Constitución de la República del Ecuador 2008. Ver en: https://www.oas.org/juridico/pdfs/me-  
sicic4_ecu_const.pdf (15-08-2019).  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 63–81  
68  
Los saberes ancestrales indígenas del Ecuador  
como solución a los problemas del siglo XXI  
tientes. Adicionalmente, tiene cuatro mundos naturales: cuenca ama-  
zónica, como pulmón de la tierra, los altos picos de la serranía an-  
dina, como la representación máxima de la cabeza o corona de los  
andes, las cálidas costeras donde abunda múltiples frutales paradi-  
siacas y las encantadas islas del archipiélago de galápagos para el  
remanente de las futuras generaciones. Este entorno permite a los  
habitantes de este país y del mundo retornar a los orígenes de nues-  
tros saberes ancestrales, en base a ello, a la continuidad del tiempo  
y espacio de la era solar (Mushuk inti pachakutik kawsay), como un  
18  
camino hacia una sociedad nueva con modo distinto de vida.  
Esta propuesta de reivindicación tiene 150 años de vida  
aproximadamente, en la década de 1860 ocurrió la explotación del  
pueblo indígena, donde Fernando Daquilema, del pueblo Puruhá,  
decidió participar en la sublevación contra el sistema de gobierno  
19  
capitalista. En otras palabras, el proceso fue iniciado por nuestros  
abuelos y padres, un día será un referente tanto a nivel continental  
y mundial.  
Muchos investigadores de Europa y Norte América se pre-  
guntan: ¿Por qué los saberes ancestrales se mantienen vigentes en el  
tiempo a pesar de la invasión española hace más de 500 años y la co-  
lonización occidental? Es que los saberes ancestrales brotan del co-  
razón del runa (seres humanos), son holísticos y generan equilibrio,  
su origen es milenario. Los saberes están concebidos bajo los princi-  
pios de la ley del orden cósmico, mas no, bajo el orden humano, por  
eso, para la aplicación de los mismos, seguimos el ciclo lunar, solar  
20  
galáctico y universal.  
1
8 Esto significa descolonizar, deslegitimar críticamente las leyendas y mitos europeos sobre  
los pueblos indígenas, desde los saberes ancestrales desde la posición complementaria y la  
racionalidad, para alcanzar el pachakutik desde el ñawpa pacha. Ver Artículo de Pascual  
Yépez Morocho, Historia de los…op. cit.  
19 Pascual Yépez, Cosmovisión de los pueblos y nacionalidades indígenas. Su permanencia en el Ecuador  
intercultural y plurinacional, Abya Yala, Quito, 2015, p. 39.  
2
0 François Houtart, “El concepto de Sumak Kausay( Buen vivir) y su correspondencia con el  
bien común de la humanidad”, Ecuador. Debate, N°84, Albazul Offset, Quito, 2011, pp.57-62.  
Ver en: https://repositorio.flacsoandes.edu.ec/bitstream/10469/3523/1/RFLACSO- ED84-  
04-Houtart.pdf (15-08-2019)  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 63–81  
69  
PascualYépez Morocho  
Al respecto, Catherine Walsh, en una ponencia en CIESPAL,  
sobre saberes ancestrales y economía del conocimiento, señala que:  
Los saberes ancestrales son parte de la política de productividad y moder-  
nización y que estos se convierten en un bien separado de la territorialidad,  
en un bien de fácil acceso de uso, expropiación y explotación por otros que  
21  
en esencia sería un estractivismo epistémico”. Se comprende su preo-  
cupación por lo que anteriormente se ha señalado: la realidad del  
pueblo indígena de los años 1860, pero también hay que cuestionar  
no a la Dra. Walsh sino al sistema educativo, ¿cuántos indígenas  
están en las Universidades clásicas dictando cátedras sobre los sa-  
beres ancestrales y su importancia para un nuevo Ecuador?  
En Ecuador, como en otros países de la región andina, hay  
premios nobeles de literatura, de medicina, de química, de física,  
pero no encontramos ningún premio nobel por la medicina andina,  
por la arquitectura andina, por la agricultura andina, ni siquiera por  
la literatura indígena. Esto demuestra que todavía no hay conciencia  
sobre la importancia de los saberes ancestrales a nivel global.  
Cuando uno, como indígena, quiere patentar un producto en World  
Intelectual Property Office22 ponen todo tipo de obstáculos, pero  
cuando un europeo o norteamericano solicita esto, la respuesta es  
inmediata y positiva. Allí se puede ver que no hay voluntad por el  
desarrollo de las ciencias, saberes, tecnologías alternativas y propias.  
Una de las causas de los problemas sociales, culturales y po-  
líticos es la falta de interés del otro por conocer y utilizar los saberes  
locales. Siempre estamos importando conocimientos del exterior y  
éstos no permiten que sea real la utopía de un mundo diverso, in-  
23  
tracultural, intercultural y trasncultural. Por su parte, según el Pro-  
fesor Valeri: “…en Europa se repite la historia de la catástrofe, es decir, en  
2
1 Catherine Walsh, Conferencia en Ciespal, sobre saberes ancestrales y economía del conoci-  
miento en 2015. En https://www.youtube.com/watch?v=uiFpnug8h7M (16-08-2019)  
2 Es la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual que promueve la innovación y la  
creatividad al servicio del desarrollo económico, social y cultural de todos los países, por  
medio de un sistema internacional de propiedad intelectual equilibrado y eficaz. En:  
https://www.wipo.int/portal/es/ (15-08-2019)  
2
2
3 Pascual Yépez, Kay xxi patsak watapi runa ayllupak wiñay kawsayta kutin charinapak muskuy ru-  
raykuna, Editorial Casa de la Cultura Ecuatoriana Benjamín Carrión, Colección Yachana,  
Quito, 2018, p. 109.  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 63–81  
70  
Los saberes ancestrales indígenas del Ecuador  
como solución a los problemas del siglo XXI  
los últimos 100 años el conocimiento y la tecnología occidental están en de-  
clive causando caos social”. 24  
En el Ecuador, la ciencia occidental ha sido utilizada para la  
supervivencia de los pueblos, en algún porcentaje, con el que se ha  
intentado resolver los problemas del desarrollo de los pueblos. La  
respuesta ha sido, en mayor porcentaje, la degeneración de la socie-  
dad, porque en lo que se refiere a la educación formal, no educa tam-  
poco desarrolla los talentos de cada individuo, debido a que carece  
de objetivos claros, sino que ha sido la simple imposición de ideolo-  
gías, creencias y conocimientos irreales. Esta situación ha trasgredido  
las prácticas y valores culturales que se vive en la vida real. Incluso  
ha provocado serios problemas emocionales, mentales e identitarias  
en la humanidad, por lo que, el cambio del conocimiento por saberes  
va ser determinante en el nuevo modelo de vida, que se ha pro-  
2
5
puesto vivir en el Ecuador, como el sumak kawsay (vida plena e  
integra), tal como garantiza la Constitución del 2008.  
Es trascendental, resaltar que, Ecuador junto a Australia, fue  
nominado co-presidencia del Comité de Gestión del Año Internacio-  
26  
nal de las lenguas indígenas, que se celebra este año, por lo que im-  
plica incluir los saberes ancestrales, generar proyectos de desarrollo  
social comunitario sostenible, para una cultura de paz, reciprocidad  
y justicia, tal como señala el Plan Nacional Toda una Vida  
017–2021.2  
7
2
24 Gualtiero Valeri, decano de la facultad de química. Universidad Santa Rita de Roma – Italia,  
entrevistado de Pascual Yépez, Quito, marzo 2019.  
2
5 El concepto del Sumak Kawsay es múltiple… debido a la considerable diversidad de contex-  
tos en que surgió. El Buen Vivir… se ubica como concepto político dentro del discurso ge-  
neral del movimiento indígena. Por lo tanto, tiene conexiones con los otros conceptos de este  
discurso, como la plurinacionalidad y la interculturalidad, además tiene antecedentes dis-  
cursivos (usos y descripciones) que hoy en día son asociados con el Buen Vivir, y que se for-  
maron en una época en que no existía el concepto como tal. La idea central, la relación  
armónica y recíproca entre “Hombre-Naturaleza-Sociedad”(CONAIE 1994, 11) que garantiza  
“la vida de todos los seres”. En: Philipp Altmann, “Buen Vivir como propuesta política in-  
tegral: Dimensiones del Sumak Kawsay”, Revista Latinoamericana de Políticas y Acción pública,  
Vol.3, N°1, FLACSO, Quito, 2016, p.58.  
6 Ecuador asume la Co-Presidencia del Comité Directivo del Año Internacional de Lenguas  
Indígenas. Ministerio de relaciones exteriores y movilidad humana. Ver en: https://www.  
cancilleria.gob.ec/ecuador-asume-la-co-presidencia-del-comite-directivo-del-ano-interna  
cional-de-lenguas-indigenas/ (16-08-2019)  
2
27 SENPLADES, Toda una vida. Plan Nacional de desarrollo 2017-2021, Secretaría Nacional de Pla-  
nificación y Desarrollo, Quito, 2017, pp.61-62. Ver en: https://observatorioplanificacionce  
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71  
PascualYépez Morocho  
Este paradigma permite conectar con el Runa Kawsay (Vida  
del Ser Humano), con sus respectivos saberes espirituales, energéti-  
28  
cos, emocionales, intelectuales y prácticas cotidianas, para ser me-  
jores personas, influenciar en las siguientes generaciones, para así  
prevenir a la humanidad de los virus de: odio, guerras, corrupción  
y egoísmos. Esto significa entrar en un proceso de desaprender de  
los antivalores y reaprender los valores ancestrales, practicas natu-  
rales, transformando estos saberes en fuentes de inspiración ante los  
desafíos del presente siglo.  
Continuidad de las sabidurías ancestrales  
Para el pueblo indígena los saberes ancestrales son la expre-  
sión de una cosmovisión profunda y diferente a la concepción occi-  
dental, al respecto, Yépez señala: “Los saberes ancestrales abarcan una  
gran variedad de aspectos científicos y técnicos que van desde el lenguaje  
hasta la gastronomía, pasando por la medicina, la construcción, la conser-  
vación del medio ambiente, agricultura, riego, transporte y comunica-  
2
9
ción”. Esta es la base primordial para ir pensando en el recono-  
cimiento de saberes ancestrales en el Ecuador, porque constituye un  
compromiso del país proteger esos saberes en el ámbito nacional e  
internacional. También porque incrementa la capacidad científica y  
tecnológica ecuatoriana con identidad de pertenencia cultural y na-  
tural, así como la valoración de nuestros orígenes.  
La propuesta está vinculada a las culturas originarias que  
son cuna de los saberes ancestrales de las comunidades andinas ori-  
ginarias de América, empero, esto va más allá de una reflexión teo-  
rética de protección de estos saberes, se busca cómo facilitar que esto  
sea de real uso en todo el territorio ecuatoriano (Costa, Sierra, Ama-  
zonía y Galápagos). Existen varias iniciativas empresariales como:  
turismos comunitarios, cultivos agroecológicos, fabricación artesanal  
de vestimenta, emprendimientos que se están empoderando de estos  
pal.org/sites/default/files/plan/files/EcuandorPlanNacionalTodaUnaVida20172021.pdf  
(
16-08-2019).  
2
2
8 Pascual Yépez, La vida de los indígenas en la ciudad, Editorial FEPP, Quito, 2014.  
9 Pascual Yépez, Kay xxi patsak watapi…op. cit., p. 75.  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 63–81  
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Los saberes ancestrales indígenas del Ecuador  
como solución a los problemas del siglo XXI  
saberes por sus propios poseedores para así frenar la usurpación de  
estos conocimientos por las empresas transnacionales.  
Estos emprendimientos cuentan con una serie de caracterís-  
ticas propias de los saberes ancestrales, desde los elementos simbó-  
licos hasta su concepción de la vida. Todo esto está enmarcado desde  
el enfoque cultural de los pueblos originarios, de su relación con la  
madre tierra que es un ser viviente y dinámica que genera vida, las  
plantas, los animales y el medio ambiente. Este es el proceso de des-  
colonizar la mente y difundir los saberes no solo como información  
libre y gratuita, sino como una herramienta pedagógica de ense-  
ñanza-aprendizaje practico para el cambio del modo de vida en lo  
cultural, social, espiritual y epistémico.  
Estos saberes, probablemente, van a resolver los problemas  
del Ecuador y del mundo, con el cambio de lógicas y comportamien-  
tos de cada ciudadano. La invitación es retomar los principios de la  
solidaridad, la reciprocidad y la armonía entre el ser humano, la na-  
turaleza y el cosmos. De hecho, en Ecuador estos esfuerzos han sido  
una tarea no solo de los emprendedores indígenas sino de varias em-  
presas privadas e instituciones públicas, para poner la identidad pro-  
pia indígena y mestiza como un plus en sus competencias empre-  
sariales y productos. En otras palabras, los potenciales de los saberes  
ancestrales han sido considerados como elementos generadores de  
riqueza y equilibrio para la sociedad ecuatoriana.  
Regresar la mirada a los saberes ancestrales es tomar como  
suyo propio (con orgullo) sus valores y aprovechar sus componentes  
para impulsar acciones de manera sostenible e inclusiva. Ya existen  
experiencias ejemplares, tales como las cooperativas de ahorro y cré-  
ditos indígenas, los centros educativos indígenas, los mini mercados,  
micro empresas, tiendas de verduras, frutas, abarrotes y centro de  
producción artesanal. Los pioneros han tenido que descolonizar los  
conocimientos, esto no significa rechazar todo lo que viene de fuera,  
sino conjugar los dos conocimientos, para presentar un servicio o  
producto alternativo. Con esto, de alguna manera, han resuelto el  
empobrecimiento y siguen en el anhelo de un porvenir armónico  
desde la complementación de valores culturales, espirituales, técni-  
cos de los pueblos indígenas con la ciencia y tecnología occidental.  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 63–81  
73  
PascualYépez Morocho  
Entretejiendo caminos de la identidad nacional  
Ecuador es una tierra prodigiosa, porque tiene una riqueza  
natural-cultural y por eso se valora la presencia y existencia de los  
saberes ancestrales indígenas, que para el país se ha convertido en  
un gran impulso. También valorar la lucha constante de los movi-  
30  
mientos sociales es una memoria patrimonial, porque hacer escu-  
char a las instituciones sus voces del despertar de consciencia  
conjuntamente con nuestros líderes, ancianos, yachaks de las comu-  
nidades durante y luego de la primera y segunda guerra mundial  
31  
que comprende entre los años 1914 y 1931 es descolonizar al país.  
Gracias a un sinnúmero de luchas indígenas, la Asamblea  
Constituyente de 1998 reconoció por primera vez los saberes cultu-  
rales de los pueblos originarios, que, sin duda, fue una noticia im-  
3
2
portante para la humanidad. La CONAIE presentó argumentos  
trascendentales para la inclusión de su presencia, saberes y sistemas  
33  
de vida en la Constitución, así se inicia el nuevo proyecto de interés  
nacional. Hasta entonces era una simple lucha de etnicidad territorial  
local, por eso, los gobiernos de turno y la sociedad civil los conside-  
raba como la “lucha de los indios”, “luchas de las minorías” y apa-  
rentemente eran luchas por intereses particulares.  
El reconocimiento constitucional a los pueblos indígenas  
cambia la visión, tanto de la sociedad ecuatoriana como de los go-  
biernos de turno. Por eso, se debe resaltar que no es un logro única-  
3
3
3
0 Pascual Yépez Morocho, “Historia de los movimientos indígenas desde los saberes ancestra-  
les y conocimientos tradicionales”, Boletín Academia Nacional de Historia del Ecuador, N°197,  
A.N.H, PPL Impresores, Quito, 2017.  
1 Pascual Yépez, Kay xxi patsak watapi runa ayllupak wiñay kawsayta kutin charinapak muskuy ru-  
raykuna, Editorial Casa de la Cultura Ecuatoriana Benjamín Carrión, Colección Yachana,  
Quito, 2018.  
2 La Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador, CONAIE es una organización  
que aglutina en su seno a las Nacionalidades, Pueblos, comunidades, Centros y Asociaciones  
indígenas del Ecuador. En: Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador, ver en:  
https://conaie.org/quienes-somos/ (16-08-2019).  
3
3 De acuerdo los objetivos propuestos por la CONAIE y por intermedio de las grandes acciones  
de protestas se ha logrado… en 1998, la incorporación de los Derechos Colectivos de pueblos  
indígenas en la Constitución de la República. En: Confederación de Nacionalidades Indíge-  
nas del Ecuador, ver en: https://conaie.org/quienes-somos/ (16-08-2019). Más información  
en: Constitución del Ecuador. 1998. Capítulo 5. De los derechos colectivos. Ver en: https://  
www.wipo.int/edocs/lexdocs/laws/es/ec/ec016es.pdf (16-08-2019).  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 63–81  
74  
Los saberes ancestrales indígenas del Ecuador  
como solución a los problemas del siglo XXI  
mente de los indígenas, sino de toda la ciudadanía. Este es un paso  
importante de reafirmación identitaria que ha dado el Ecuador, como  
uno de los pocos países del mundo, en reconocer el enfoque inter-  
cultural y plurinacional basados en los saberes ancestrales. Conse-  
cuentemente, implica asimilar sus prácticas, difundir y promocionar  
todos los saberes casa adentro y casa afuera. Al respecto, Chamalú  
señala: “La sabiduría ha regresado para curar esta humanidad enferma de  
34  
infelicidad y consumismo”.  
Por su parte, la academia ha hecho un aporte desde la teoría  
sobre los saberes ancestrales, convirtiéndose en una estrategia, no  
solo para demostrar las manifestaciones culturales de los pueblos  
del país, sino para que otros se empoderen, sean amigos de los pue-  
blos y nacionalidades, debido a que esos valores ancestrales son  
parte del patrimonio inmaterial e identitario del país. En esta tarea  
han emprendido no solo las universidades públicas sino también pri-  
35  
36  
37  
vadas, entre ellas están: Instituto Jatun Yachay, ILADES, PUCE,  
38  
Universidad Central del Ecuador, solo por mencionar unas pocas.  
Ser amigo implica conocer al otro, aprender del otro, reivin-  
dicar al otro y a uno mismo, porque en nuestro ADN no solo están  
los genes, sino también los saberes milenarios de los pueblos indí-  
genas. Aunque para algunos filólogos, historiadores, sociólogos, eco-  
nomistas, y juristas, no tengan mayor importancia, pero este proceso  
de cambio es trascendental en una nueva identidad inclusiva nacio-  
nal.  
Caminar en este proceso para pueblos y nacionalidades im-  
plica reapropiarse de sus saberes ancestrales a través de la realiza-  
ción de talleres, conferencias, cursos, grupos focales, que son  
3
4 Luis Cahmalu, frase célebre. Ver en: https://www.google.com/search?q=La+sabidur%C3%  
ADa+ha+regresado+para+curar+esta+humanidad+enferma+de+infelicidad+y+consum  
ismo+luis+chamalu&biw=1366&bih=662&tbm=isch&source=iu&ictx=1&fir=QuWXak  
lQkSsM9M%253A%252CUjdFOEgdgsLc0M%252C_&vet=1&usg=AI4_-kRpstd3wE  
DUqCemNXZhp2_qE0bN1A&sa=X&ved=2ahUKEwiP6b3bstjkAhVInlkKHfOrBQ8Q9QEB  
HoE CAkQDw#imgrc=_&vet=1 (25-07-2019).  
3
3
3
5 Ver en: http://www.jatunyw.edu.ec/index.php/homepage (17-08-2019).  
6 Ver en: http://ilades.edu.ec/home/ciencias-y-saberes-ancestrales/ (18-08-2019).  
7 Ver en:https://www.puce.edu.ec/sitios/documentos_DGA//102_17_T011_2012-02_16870_  
1
000865293_T_1.pdf (18-08-2019).  
3
8 Ver en: http://uce-ec.academia.edu/Departments/Comunidad_Epistemica_Saberes_Ances  
trales (18-08-2019).  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 63–81  
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PascualYépez Morocho  
verdaderas semillas de enseñanza y aprendizaje para el futuro in-  
mediato y, de largo plazo, a nivel planetario. Es prioritario empezar  
las correspondientes investigaciones sobre los saberes desde diferen-  
tes ámbitos y dentro del enfoque multidisciplinario, ya que generar  
una ciencia, una tecnología, con pertenecía cultural, son referentes  
potenciales para el país y para el mundo.  
Al mundo lo salvará los saberes ancestrales  
Luis Chamalú dice: “Saber desarrollar pensamientos positivos es  
39  
fundamental en esta época saturada de infelicidad”. Geopolíticamente  
hay que abrir nuevas relaciones interpersonales a fin de integrar los  
saberes ancestrales y articular esa enorme sabiduría que tiene el  
mundo andino ecuatoriano y al occidente, aprovechando la gran ca-  
pacidad y voluntad de los ciudadanos para el hermanamiento. Ob-  
viamente, hay que tomar en cuenta que cada sociedad tiene su  
cultura, espiritualidad e identidad colectiva; desde esta realidad se  
propone un nuevo orden internacional natural de valores y saberes  
de vida. Esto implica cultivar un alto grado de espíritu complemen-  
tario, solidario y reciproco, es decir, que no excluya a nadie, sino que  
incluya con todas sus realidades, costumbres y tradiciones.  
Es importante resaltar que, los pueblos ancestrales son abier-  
tos, cuentan con propuestas estratégicas, pero también quieren aban-  
donar las viejas prácticas de relaciones humanas asimétricas, que  
están basadas en pensamientos marxistas y neoliberalistas, que no  
son otra cosa que una imposición hegemónica del occidente en el te-  
rritorio ecuatoriano y latinoamericano en el ámbito económico y po-  
lítico. Los pronósticos de los ancianos son: si elegimos el camino del  
cambio cósmico, en 50 años más o menos, tendremos un bienestar  
equilibrado en el ámbito político, económico y cultural; incluso, ya  
proyectan que se podría exportar al exterior las tecnologías y ciencias  
ancestrales, para la convivencia armónica de la humanidad.  
Para este propósito, se necesita más reformas a las leyes, nor-  
mas y decretos a fin de que estas herramientas legales sean más aptas  
39 Luis Chamalú Espinoza, Maestría en Felicidad: claves y enseñanzas para recorrer el camino de la  
vida plena, Editorial intermedio S.A.S, Bogotá, 2015, p. 27.  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 63–81  
76  
Los saberes ancestrales indígenas del Ecuador  
como solución a los problemas del siglo XXI  
a las coyunturas actuales, sobre todo, que los saberes sean nuestros  
guías-manuales para construir el nuevo mundo sostenible, inclu-  
yente y alternativo. Eso significará remplazar el sistema occidental  
con nuestras proposiciones alternativas, ya que el primero está en  
permanente cuestionamiento debido a su crisis natural, cultural, so-  
cial, política y económica.  
Estos saberes ancestrales viven en todas las culturas endó-  
genas y exógenas; el anhelo de los abuelos de pueblos indígenas es  
que todos seamos parte del desafío de compartir las experiencias de  
40  
yachay, munay, ushay y ruray, ejes principales del desarrollo soste-  
nible y la solución de los problemas actuales.  
En el ámbito multilateral, Ecuador es parte de los tratados  
internacionales para el reconocimiento de los pueblos indígenas y  
sus saberes, a través de las declaraciones universales de la ONU,  
UNESCO, OEA., y lo hace con convicción propia porque la Consti-  
tución los incluye como mandato, por lo tanto, los saberes son refe-  
rentes para la sociedad ecuatoriana a nivel nacional e internacional.  
Los pueblos indígenas buscamos coadyuvar, no solo con la protec-  
ción de saberes, sino también a la producción científica y tecnológica  
con la visión de pertenencia cultural y natural.  
Otro desafío es programar la integración e intercambio de los  
pueblos, desde la diversidad cultural y la valoración de nuestros orí-  
genes y saberes. Esta acción permite desarrollar proyectos turísticos,  
patrimoniales, culturales y sociales sostenibles, para garantizar la  
vida digna, más aun, teniendo en cuenta que Ecuador es plurinacio-  
nal e intercultural. Se espera que esta propuesta fortalezca los obje-  
41  
tivos del desarrollo sostenible 2030, firmada por la ONU.  
4
4
0 Patricio Guerrero, op. cit., pp. 49,173, 387, 529.  
1 Como parte de su mandato, el SNU apoyará también la implementación y seguimiento de  
los instrumentos internacionales relativos a las áreas de derechos humanos, medio ambiente,  
gestión de riesgos, entre otros, muchos de los cuáles se han traducido en políticas nacionales,  
tales como el Plan Nacional de Movilidad Humana, que ha colocado al país como un refe-  
rente en este ámbito. En el contexto nacional, adquieren particular relevancia el Convenio  
No. 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Declaración de las Naciones  
Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas como marcos orientadores para el des-  
arrollo de leyes y políticas específicas de los pueblos y nacionalidades indígenas…En: Na-  
ciones Unidas. Ecuador, Marco de Cooperación para el Desarrollo Sostenible ONU-Ecuador.  
2019-2022, p.15. Ver en: http://www.un.org.ec/wp-content/uploads/ 2018/ 12/Marco-Coo  
peracion-ONU-Dic4.pdf (20-08-2019).  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 63–81  
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PascualYépez Morocho  
El fin de conocer los saberes ancestrales es impulsar la pro-  
ductividad y competitividad sustentablemente desde los conoci-  
mientos milenarios, para lograr la supervivencia de la humanidad  
con cultura de paz, reciprocidad y justicia. Esto no es solo ausencia  
de odios, guerras, corrupciones, egoísmos y desigualdades que ge-  
neran infelicidad y consumismo, sino crear nuevos modelos de vida.  
Volver la vista a los indígenas, sus saberes, ciencias y tecno-  
logías. Hace siglos la globalización los había dividido y este sistema  
mundo ve a los indígenas como simples consumidores de sus pro-  
ductos no como creadores. Ante esta realidad, nuestros mayores su-  
gieren que hay que estrechar las manos, sin perder nuestras  
diferencias culturales, saberes, y conocimientos para hacer frente a  
la cultura alienante. Al respecto, el tayta Intipaxi manifiesta que: “Es-  
4
2
43  
tamos cerrando el quinto sol y pasando al sexto sol. Tenemos que llegar  
4
4
al séptimo sol, al mundo de la perfección, al mundo del runapak sumak  
allikawsay que es diferente al mundo occidental, donde hoy hablan de hori-  
zontalidad”.4  
5
Por su parte el profesor Gualtiero Valeri, señala: “Ahora el  
mundo occidental está en crisis natural, social, económica y política y está  
4
6
matando vidas”. Entonces es urgente unir y dar el paso al cambio  
cósmico, para así no quedar sumidos en el sistema convirtiéndonos  
en cómplices de la muerte. Esto implica producir productos con per-  
tenencia de identidad y de alto valor agregado para ofrecer en el  
mercado mundial. No tener miedo a la competencia con los produc-  
tos de Norte América, Europa, Asia cuyas franquicias se encuentran  
en Ecuador.  
42 Este quinto sol es la era de hierro, plasma y plástico. El mundo vertical. Debemos volver al  
mundo espiral.  
4
3 Tenemos que dar ese paso al nuevo tiempo, tiempo de sembrar, crear, desarrollar los dones,  
los bienes los productos desde y con las cosmovisiones propias, el mundo circular y espiral  
se pueda fusión con el conocimiento occidental, oriental para un mundo mejor.  
4 7 hemisferios, 7 dias de la semana, 7 vidas, 7 cosmos, 7 chacras (ojos / poderes), 7 dones /  
carismas  
4
4
4
5 Intipaxi Guaman, yachak del pueblo Panzaleo, entrevistado por Pascual Yepez, Quito, abril,  
2019.  
6 Gualtiero Valeri, decano de la Facultad de Química. Universidad Santa Rita de Roma, Italia,  
entrevistado de Pascual Yépez, Quito, marzo 2019.  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 63–81  
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Los saberes ancestrales indígenas del Ecuador  
como solución a los problemas del siglo XXI  
También es importante fortalecer la educación y profesiona-  
lización de los ciudadanos, para que no solo sean técnicos sino cien-  
tíficos, creadores, inventores desde la pluralidad y multidiversidad  
de saberes. Esto permitirá crear nuevas ofertas en el mercado desde  
Ecuador a América, Asia, África, Oceanía, Europa y Mediterráneo.  
A este respecto, bien vale citar lo que dice German Rodriguez, en un  
dialogo mantenido: “Llegó la hora de regresar a los conocimientos y ha-  
47  
bilidades que nos dejó nuestros ancestros”.  
A manera de conclusión  
Preguntémonos: ¿De dónde venimos?, ¿porque estamos  
aquí?, y ¿para qué estamos aquí?, si respondemos estas preguntas,  
no es para filosofar el ser de nuestra existencia, sino de nuestro ac-  
cionar, de nuestro compromiso de empoderamiento de saberes an-  
cestrales vigentes y asumir el proceso de reivindicación como una  
sociedad multicultural.  
Los saberes ancestrales dinamizan el Runa Kawsay el camino  
del ser humano de manera inclusiva, sostenible y accesible para  
todos. Por eso se asegura que sí se puede romper ese patrón autori-  
tario que afecta el anhelo de una convivencia solidaria, y justa; así  
evitar que nos sigan robando más el saber, y el sudor de los pueblos  
indígenas.  
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47 Germán Rodriguez, miembro de la Sección de Ciencias Ancestrales. Casa de la Cultura Ecua-  
toriana Benjamín Carrión – Quito, entrevistado de Pascual Yépez, Quito, febrero 2019.  
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Los saberes ancestrales indígenas del Ecuador  
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NORIEGA RIVERA, Patricia, “El vuelo del águila y el cóndor. Historia de un  
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SENPLADES, Toda una vida. Plan Nacional de desarrollo 2017-2021, Secretaría Na-  
cional de Planificación y Desarrollo, Quito, 2017, pp.61-62. Ver en:  
https://observatorioplanificacion.cepal.org/sites/default/files/plan/files/  
EcuandorPlanNacionalTodaUnaVida20172021.pdf (16-08-2019)  
Interlocutores con los que hemos dialogado  
GUAMÁN, Intipaxi, yachak del pueblo Panzaleo, entrevista de Pascual Yépez,  
Riobamba (abril 2019).  
RODRÍGUEZ, Germán, miembro de la Sección de Ciencias Ancestrales. Casa de  
la Cultura Ecuatoriana Benjamín Carrión – Quito, entrevistado de Pascual  
Yepez, Quito (febrero 2019).  
ROGEL, Avelina, terapeuta natural del pueblo Panzaleo, entrevista de Pascual  
Yépez, Tumbaco (julio 2019).  
VALERI, Gualtiero, decano de la facultad de química. Universidad Santa Rita  
de Roma – Italia, entrevistado de Pascual Yépez, Quito (marzo 2019).  
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QUITO Y EL CENSO DE 19221  
Manuel Miño Grijalva2  
Resumen  
Este artículo muestra y explica lo ocurrido con el Censo de  
922, un censo de alguna manera prestigiado, pero olvidado, porque  
1
no han sido encontradas sus cédulas ni cuestionarios y, en general,  
el resultado total para saber sobre el estado civil de sus habitantes,  
la edad, la ocupación o la instrucción. Aquí solo hemos podido re-  
construir su estructura básica por parroquia y por sexo y, por consi-  
guiente, el total de la población de la capital. Se establecen los límites  
parroquiales existentes entonces, y se toma en cuenta la base jurídica  
e institucional que sirvió para la realización del censo. Aparece el re-  
sultado final, así como una reconstrucción de las condiciones demo-  
gráficas de la capital en la década de 1910, que contextualiza mejor  
las condiciones demográficas de Quito en ese tiempo.  
Palabras clave: censo, parroquias, estructura demográfica, mortali-  
dad, natalidad.  
Abstract  
This article shows and explains what happened with the  
922 Census, a census somehow prestige, but forgotten, because their  
1
1
2
Recibido: 07/09/2019 // Aceptado: 28-10-2019  
Es Miembro Correspondiente de la Academia Nacional de Historia del Ecuador. Profesor-inves-  
tigador de El Colegio de México. Ha publicado, entre otras obras: El Obraje. Fábricas primitivas  
en el mundo hispanoamericano en la formación del capitalismo, México, El Colegio de México, 2016;  
El mundo novohispano. Población, ciudades y economía. Siglos XVII y XVIII, México, El Colegio de  
México- Fondo de Cultura Económica, 2001. Es codirector del vol. VI de la Historia General de  
América Latina. La construcción de las naciones latinoamericanas, 1820-1870, Madrid, UNESCO-Edi-  
torial Trotta, 2003. Es Miembro del Sistema Nacional de Investigadores (México).  
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cards and questionnaires have not been found and, in general, the  
total result to know about the marital status of its inhabitants, the  
age , occupation or instruction. Here we have only been able to re-  
construct its basic structure by parish and by sex and, consequently,  
the total population of the capital. The parish boundaries that exist  
then are established, and the legal and institutional basis that served  
the census is taken into account. The end result appears, as well as a  
reconstruction of the capital’s demographic conditions in the 1910s,  
which better contextualizes Quito’s demographic conditions at the  
time.  
Keywords: census, parishes, demographic structure, mortality, birth  
rate.  
Introducción  
Siempre estará bajo el signo de la duda cualquier aproxima-  
ción cuantitativa antes de 1950; sin embrago, incluso después de esa  
fecha, cuando las oficinas de estadísticas nacionales contemporáneas  
presumen de métodos detallados y exactos, el “factor humano” de  
la contabilidad determinará fallas y errores, para los cuales se ha des-  
arrollado complejos programas de corrección estadística. No creo  
que sea el caso del Censo realizado en 1922 que estuvo planeado y  
reglamentado de manera precisa. Es obvio que las fallas y subregis-  
tros deben estar presentes, pero sus resultados siguen claramente la  
tendencia de crecimiento demográfico que arranca desde el mismo  
siglo XIX y, los cómputos no son descabellados  
Ahora sabemos que, en general, el censo –moderno-es una  
operación masiva de cobertura nacional, que depende, en gran me-  
dida, de las características de los encuestadores, es decir, de su nivel  
de capacitación, motivo por el cual, con frecuencia, contiene errores.  
Por este motivo, las Naciones Unidas recomienda, desde los años  
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1
950, la evaluación de los datos censales respecto al grado de inte-  
3
gridad y calidad de la información recogida por los encuestadores.  
De todas formas, el consejo es que a pesar de las dificultades, los his-  
toriadores que quieran estudiar los problemas ligados a la población,  
o los demógrafos históricos, deben empezar por estudiar –y corregir–  
los censos, porque, finalmente, estos son la “meta a la que converge  
todo lo demás”.4  
El objetivo de este artículo es rescatar del olvido un eslabón  
importante para el estudio de la población de la capital ecuatoriana,  
porque fuera de datos dispersos, su finalidad fue distinta a la de  
cualquier censo. De lo consignado aquí no podemos extraer mucho,  
pero es suficiente para entender la estructura general de la población,  
como es su conteo total por parroquias y, la estructura por sexo y  
distribución cantonal. Por fin, desde 1906 se desagregó las parro-  
quias rurales para tener una contabilidad de la capital.  
Pero para poder dar sentido a estos contenidos hemos ar-  
mado como dinámica general, el uso de las estadísticas vitales para  
poder entender mejor la relación fecundidad-mortalidad y, en tér-  
minos temporales, la década de 1910 es importante demográfica-  
mente hablando porque sus curvas muestran un comportamiento de  
la población que no habían tomado en cuenta otros censos, como  
5
1913 o 1915, y dibuja mejor los efectos de la crisis de 1918-1919.  
Los guarismos que presento fueron tomados de el periódico  
El Día, de abril de 1922. Sin duda contienen errores en la transcrip-  
ción de los resultados fáciles de subsanar, como la tabla final que in-  
vierte la columna hombres por mujeres, pero, por suerte, se publicó  
también el acta final del escrutinio por parroquias, con lo cual se  
pudo corregir el error.  
3
4
5
Scripta Nova. Revista electrónica de geografía y ciencias sociales Universidad de Barcelona. ISSN:  
138-9788. Depósito Legal: B. 21.741-98 Vol. XVIII, núm. 471, 10 de marzo de 2014.  
T.H. Hollingsworth, Demografía Histórica. Cómo utilizar las fuentes de la historia para construirla,  
México, Fondo de Cultura Económica, 1983, p 61  
Para los casos de la gripe española ver los trabajos de Germán Alfredo Rodas Cháves, Historia  
de la “gripe española” que llegó a Quito en 1918, Universidad Andina Simón Bolívar, Sede Ecua-  
dor, Quito, 2015 y Christian Grijalva Aman, La gripe española en el Ecuador 1918-1919, StreetLib,  
Madrid, 2017.  
1
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El espacio censado  
En 1921 el municipio realizó un nuevo ordenamiento urbano  
“linderación de parroquias”) lo que implicó el cambio de nombre  
(
de las parroquias de la capital. La tradicional de Santa Prisca fue  
nombrada como “Córdova”, la de San Blas, Pedro Fermín Cevallos”;  
la de Santa Bárbara fue bautizada como “Calderón”; el Salvador se  
llamaría “Bolívar”; San Marcos fue reemplazado por “Espejo”; la de  
San Roque “Sucre”; la de San Sebastián fue consignada como  
“Mejía”; la de la Magdalena “Atahualpa”. La parroquia central, Gon-  
zález Suárez quedó sin cambio, así como la parroquia de “Alfaro”,  
antigua Chimbacalle, esto es, la de la estación del ferrocarril. Tam-  
6
poco se cambió la Benalcázar.  
La Benalcázar quedó delimitada al norte por la quebrada  
Runachanga”, desde su origen hasta la intersección con el divortium  
aquarum que corría por las lomas de El Batán. Por el este, desde la  
quebrada “Runachanga”, al sur, siguiendo el divortium acuarum de  
las lomas de El Batán, hasta la intersección con la avenida Colón. Por  
el sur, la avenida Colón en toda su extensión, es decir desde las lomas  
de El Batán hasta la cúspide de “Curuhachana, por una estribación  
del Pichincha. Y por el oeste, las alturas del Pichincha en toda la ex-  
tensión que fuera necesaria para formar un cuadro.  
La parroquia Córdova o Santa Prisca , al norte lindaba con  
la parroquia Benalcázar en la parte correspondiente a la avenida  
Colón; por el este, las calles Colombia y Guayaquil hasta la intersec-  
ción de ésta con la Caldas, mientras que por el sur iba desde la calle  
Caldas hasta la Cotopaxi siguiendo la Cotopaxi al Sur, hasta la pro-  
longación de la calle Carchi, y esta prolongación hasta las alturas del  
Pichincha, siguiendo el saliente de la Chilena, mientras que por el  
oeste, las alturas del Pichincha en toda su extensión necesaria para  
formar el circuito cuadrangular”.  
La parroquia “Pedro Fermín Cevallos”, o sea, San Blas, es-  
taba enmarcada, por el norte, por una línea que partiendo desde la  
intersección de las avenidas Colón y Colombia, toma al este, si-  
6
“Proyecto de demarcación de las parroquias urbanas”, Gaceta Municipal del Cantón Quito, No-  
viembre 25 de 1921, pp. 5-7.  
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guiendo la prolongación de la avenida Colón hasta el Río Manchán-  
gara, por sobre la línea que cruzaba el Ichimbía. Por el este, el río  
Machángara, aguas arriba, hasta el sitio que se denominaba el Censo,  
en la confluencia de la quebrada Ichimbía (que venía por la plazuela  
de la Marín) con el Machángara. En cambio, por el sur, servía de lí-  
mites una línea que partiendo desde la intersección de las calles Ma-  
nabí y Flores, sigue la Flores hasta la intersección con la Olmedo;  
sigue la Olmedo con la Montúfar y continua hasta la Marín. De aquí  
se dirigía por el sur hasta encontrar la quebrada Ichimbía que iba a  
desaguar en el Machángara, en el sitio denominado el Censo. Por el  
oeste, servía de límite una línea que partiendo desde la intersección  
de las calles Manabí y Guayaquil; siguiendo por esta y por la avenida  
Colombia hasta la intersección de las avenidas Colón y Colombia.  
La parroquia de Calderón o Santa Bárbara delimitaba por el  
norte con la parroquia de San Blas o Córdova. Por el este, en cambio,  
estaba delimitada por una línea que partiendo de la intersección de  
las calles Manabí y Guayaquil, seguía por la primera hasta la García  
Moreno; continuaba por ésta hasta la calle Olmedo y por ésta hasta  
la Mires; continuaba por esta calle hasta la intersección por la Mejía  
y por esta misma al puente del Tejar a la altura del Pichincha. Por el  
oeste, la altura del Pichincha en toda la extensión para formar un  
cuadro.7  
7
Ídem.  
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8
Fuente: Informe que la Junta de Embellecimiento de Quito somete al I. Concejo Municipal, acerca de  
las labores por ella realizadas desde 1919 hasta que cesó en sus funciones en 1925, Imprenta Municipal,  
Quito, 1926,s/p  
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Quito y el Censo de 1922  
La parroquia González Suárez antigua de El Sagrario (hasta  
917) estaba demarcada por una línea que partiendo desde la inter-  
1
sección de las calles García Moreno y Manabí, seguía por ésta hasta  
la intersección con la Flores. Hacia el oeste la delimitaba la calle Flo-  
res en toda su extensión. Por el sur una línea que partiendo desde la  
intersección de las calles Flores y Rocafuerte, seguía hasta la calle  
Guayaquil; por ésta continuaba hasta la Morales y finalmente seguía  
por la calle Morales hasta su intersección con la García Moreno. Por  
el oeste, la calle García Moreno desde la Morales hasta la Manabí.  
La parroquia de San Marcos, bautizada como Espejo estaba  
delimitada por el norte por la calle Olmedo desde la Flores hasta la  
Montúfar. Por el este, una línea que partía desde la intersección de  
las calles Montúfar y Olmedo seguía la Montúfar hasta la plazuela  
de la Marín y de allí se dirigía por el sur a encontrar la quebrada  
Ichimbía que iba a desaguar en el Machángara en el sitio conocido  
como el Censo. Por el sur, la delimitaba una línea que partiendo de  
la intersección de las calles Flores y Rocafuerte, seguía por ésta en  
toda su extensión, hasta el lugar nombrado el Censo; mientras que  
por el oeste, las calles Flores desde la Rocafuerte hasta la Olmedo.  
La parroquia Bolívar (El Salvador) delimitaba por el norte  
con la parroquia de Santa Bárbara o Calderón. Por el este, la calle  
García Moreno desde la Bolívar hasta la Olmedo; por el sur, una línea  
que partiendo desde la intersección Bolívar–García Moreno seguía  
por la Bolívar hasta encontrarse con la Rocafuerte; seguía por esta  
hasta la quebrada de la cantera y hasta las alturas del Pichincha. Por  
el oeste, las alturas del Pichincha hasta formar el cuadro.  
La parroquia Mejía o San Sebastián: corría por el norte una  
línea que partiendo desde la intersección de la Avenida 24 de Mayo  
con la Espejo o Pichincha, se dirigía a la intersección de la Morales  
con la García Moreno; seguía la Morales hasta la Guayaquil y de aquí  
hasta la Rocafuerte y, finalmente, desde la Guayaquil seguía la Ro-  
cafuerte en toda su extensión hasta el Censo. Por el este, el río Ma-  
chángara, desde el Censo, aguas arriba, hasta el punto en que se une  
con el Río Machángara, la grieta que baja desde la bifurcación de los  
caminos que van a Atahualpa (Magdalena) y al puente Alfaro. Por  
el sur, una línea que partiendo desde la bifurcación indicada ante-  
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riormente seguía por la avenida 5 de Junio hasta la intersección con  
la calle Miller (“hasta hoy anónima”). Continuaba por ésta hasta salir  
a la calle Bahía de Caráquez, cerca al sitio denominado Dos Puentes.  
Por el oeste, una línea que partiendo desde la intersección de la Ave-  
nida 24 de Mayo con la Espejo, seguía ésta y la Bahía de Caráquez  
hasta la intersección con la Ponce, cerca de los dos puentes.  
Por su lado, la parroquia de San Roque, conocida como  
Sucre, por el norte, lindaba con la Bolívar. Por el este, una línea que  
partiendo desde la intersección de las calles García Moreno y Bolívar,  
continuaba la García Moreno hasta la intersección con la Morales; de  
allá seguía la Espejo y la Bahía de Caráquez hasta los Dos Puentes.  
Por el sur, desde los Dos Puentes siguiendo la quebrada del mismo  
nombre o de la Colmena, hasta las alturas del Pichincha. Por el oeste  
las alturas del Pichincha, en toda la extensión necesaria para formar  
el rectángulo.9  
La parroquia Alfaro (Chimbacalle), estaba delimitada por el  
norte, por una línea que partiendo desde el puente de “Monja” en el  
Machángara, seguía con dirección este, del divotium aquarum de la  
loma de Puengasí. Por el sur, una línea que partiendo desde la con-  
fluencia de la quebrada del Molino con el Machángara, seguía por  
la quebrada del Molino, en San Bartolo con dirección este hasta en-  
contrar el divortium aquarum de la loma de Puengasi. Por el oeste el  
río Machángara desde el puente de Monjas aguas arriba hasta la con-  
fluencia con la quebrada del Molino.  
La parroquia Atahualpa o La Magdalena delimitaba por el  
norte con las parroquias de Sucre y Mejía. Por el este lindaba con la  
parroqia Alfaro, mediante el río Machángara hasta la confluencia del  
río “Seco”. Por el sur, lindaba con la parroquia de Chillogallo me-  
diante una línea que, partiendo desde la confluencia del río Machán-  
gara con el río Seco(al sur de la hacienda Tabaquería seguía por el  
río Seco hasta la altura denominada “Lungüi”. Por el oeste, una línea  
que partiendo desde la altura de Lungüi sigue el divortium aquarum  
10  
hasta el sitio denominado el “Campamento”.  
9
1
Idem, p.6.  
0 Idem, p. 7.  
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90  
Quito y el Censo de 1922  
La normativa del censo  
El 25 de febrero de 1922 por Decreto Ejecutivo de 25 de fe-  
brero, se ordenó al Ministro del Interior y Seguridad realizar un  
11  
censo de la provincia de Pichincha. Para el efecto se expidió el con-  
secuente Reglamento que estableció los pasos que se debían seguir  
para conseguir un buen resultado. El objetivo era, sin duda, estable-  
cer, en una fecha determinada, el número de habitantes total es, así  
como su composición por sexo, edad, estado civil, nacionalidad,  
grado de instrucción y profesiones existentes. La idea era que el  
censo debía servir para “hacer una descripción numérica del pue-  
blo”. Para evitar los posibles errores de las anotaciones, en las cédu-  
las de empadronamiento, se ordenó que el censo no debía realizarse  
más allá de las 24 horas. Se estableció el 2 de abril como fecha im-  
postergable en todas las “ciudades, parroquias, caseríos y haciendas  
12  
de toda la provincia”.  
Como tiempos iniciales del conocimiento estadístico, las au-  
toridades eran conscientes de la complejidad del proceso censal, par-  
ticularmente, en lo que tenía que ver con la reacción de una sociedad  
no acostumbrada al conteo y al registro o simplemente recelosa,  
como en siglos anteriores, de que sus datos sirvan para posteriores  
impuestos. La idea de un potencial conflicto era muy clara, por ello,  
las Comisiones Cantonales debían instruir a los Tenientes Políticos  
relativamente al trato cortés que deben dar a los comuneros indígenas y a  
la prohibición absoluta de usar de la fuerza o de amenazar para obligarles  
13  
al empadronamiento, en caso de resistencia”. El gobierno se adelantaba  
a estas posibles tensiones, y para evitar conflictos entre empadrona-  
dores y comuneros o peones, se debía convocar una junta, previa-  
mente de acuerdo con el párroco, a la que deberían asistir como “los  
llamados alcaldes de doctrina, mayordomos de haciendas y Jefes co-  
muneros” para explicarles de manera clara el objetivo del Censo  
manifestándoles que no tiene por fin imponerles impuestos, ni obligarles  
1
1 Censo provincial del Pichincha (Reglamento), Quito, Imprenta y Encuadernación Nacionales,  
922.  
1
12 Idem.  
13 Reglamento, art. 9.  
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91  
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al servicio militar, ni [que había] ningún móvil que pueda inspirarles temor  
14  
alguno” . Sin duda, el fin era que esta Junta debía llevar al conven-  
cimiento de los miembros de las comunidades sobre su necesidad  
15  
para que “no opongan resistencias al empadronamiento . Todo esto se  
debía transmitir también a los propietarios de las haciendas para que  
las transmitan a los jornaleros.16  
Era claro también que no había personal capacitado para re-  
alizar el empadronamiento. El empadronamiento debía ser dirigido,  
en cada uno de los cantones, por Comisiones conformadas por tres  
personas designadas por el respectivo Comisario Nacional, respon-  
sable de su funcionamiento. Estos Comisarios, a su vez, debían se-  
guir las instrucciones impartidas por la Jefatura de Seguridad y  
Estadística de la Policía de la Provincia de Pichincha.  
Para los efectos del Censo, los Tenientes Políticos parroquia-  
les se subordinarían a las Comisiones Cantonales. Era una de sus fa-  
cultades nombrar entre los vecinos más idóneos, comisionados  
especiales para el empadronamiento, cuyo número debía estar deli-  
mitado por la extensión de la parroquia o el número de sus anejos,  
caserío o haciendas, aunque la responsabilidad y dirección general  
de los trabajos debía recaer exclusivamente en el Teniente Político,  
pues en ellos recayó el nombramiento de los comisionados y todo el  
17  
trabajo previo al Censo.  
El papel del Teniente Político se volvió clave en la realización  
del Censo, pues al iniciar las operaciones del empadronamiento, de-  
bían tener presente los linderos de la respectiva parroquia, documen-  
tándose, además, en los archivos y en la interacción con la Comisión  
Cantonal para que no quede sitio ni persona sin empadronar, como  
evitar también, en lo posible, la duplicación. Para abarcar con efi-  
ciencia la extensión o la demarcación jurisdiccional, los Tenientes Po-  
líticos debían asignar a cada empadronador una “zona de extensión y  
población prudentemente calculada.” La “excesiva población” o “largas  
distancias a recorrer” podían complicar el empadronamiento por la falta de  
1
1
1
1
4 Censo provincial…op.cit., art.10.  
5 Ídem.  
6 Idem, art.10.  
7 Idem, art. 12.  
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Quito y el Censo de 1922  
18  
tiempo disponible. Ante la carencia de personal capacitado se acudiría  
al “concurso de personas de buena voluntad y entusiasmo cívico, cuyas ap-  
titudes para el caso sean notorias”.19  
La densidad demográfica, en este punto, jugaba un papel  
importante, para lo cual se estableció, como en 1906, que se usaran  
formularios” siguiendo el nombre de las calles y, cuando no hu-  
biere, el nombre simplemente de los empadronados; se debían nu-  
merar los formularios de manera consecutiva. Pero de cualquier  
manera, cualquiera que sea el número de habitantes, cada caserío y  
cada hacienda, debían inscribirse en formularios separados con las  
referencias cantonales o parroquiales pertinentes. En el punto de las  
haciendas se adoptó el criterio de que debían ser consideradas como  
equivalente a una casa y “las casitas de los peones, empleados, etc.  
como habitaciones de la hacienda” no usándose sino un formulario  
o una serie de ellos con numeración consecutiva.  
En términos técnicos, la información del censo debía reco-  
gerse en “cédulas domiciliarias” o formularios que debían remitirse  
por la Oficina de Seguridad y Estadística tomando en consideración  
los cálculos realizados “teniendo en cuenta el Censo previo de las casas  
20  
habitadas”. Es decir, había un paso previo a realizar que era estimar  
las casas existentes y habitadas. Se permitía, evidentemente, que los  
empadronadores puedan “practicar” o ensayar su cometido, reali-  
zando “una visita previa de inspección” con el fin de realizar una es-  
timación del número aproximado de habitantes, lo que permitiría  
precaverse sobre el hecho de necesitar otro empadronador o no y,  
evidentemente, determinar de manera más exacta, el número de for-  
21  
mularios que se deberían emplear.  
Cómo realizar el empadronamiento? Toda persona debía  
ser anotada en el lugar mismo en que hubiese pasado la noche del  
° al 2 de abril, aunque estuviere de paso. Debían anotarse también  
¿
1
aquellos moradores que en el momento del empadronamiento “hu-  
bieren salido a la calle”. De manera puntual el Reglamento instruía  
18 Idem, art. 12.  
19 Idem, art. 11.  
20 Ídem, art.13, p. 5.  
21 Idem, art. 14.  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 83–114  
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Manuel Miño Grijalva  
que “para estos fines los empadronadores dirigirán preguntas especiales a  
22  
los miembros de cada familia que se hallaren presentes . Además, se au-  
torizó a los empadronadores el que puedan con anticipación, entre-  
gar a los dueños de casa las cédulas necesarias para que puedan, ser  
llenadas (y firmadas) y recogidas el mismo día de la realización del  
Censo. En caso de que el dueño de la casa no haga este trabajo, el  
empadronador estaba obligado a realizarlo.  
Una vez realizado el Censo, al día siguiente, los “boletines”  
debían reunirse en el local de las tenencias políticas para realizar el  
informe respectivo, (“dar cuenta de todos los pormenores recibi-  
dos”). Le tocaba al teniente político revisar las cédulas con el fin de  
subsanar errores o duplicaciones u omisiones para, luego, armar un  
legajo por parroquia, anejo o hacienda que debía hacer llegar a la  
2
3
Comisión Cantonal, para revisarlos con el fin de que no se haya  
omitido ningún caserío, anejo o hacienda y que luego, se formaría  
un legajo de todo el cantón para ser enviado en un plazo de seis días,  
a la Oficina de Seguridad y Estadística. Era claro que los errores u  
omisiones debieron estar presentes, por ello, se preveía la devolución  
de las cédulas defectuosas para su rectificación.  
Para esta tarea hubo dos excepciones que tuvieron, por de-  
cirlo así, dos estatutos diferentes. Una fue Santo Domingo de los Co-  
lorados que, por tener Comisaria propia, debía proceder con indepen-  
dencia del Cantón Mejía y estaría, de manera directa, vinculada a la  
capital y la segunda excepción fue el Cantón Quito que como Comi-  
saría, por sí sola, debía constituir la Comisión para las parroquias  
rurales e impartiría directamente las instrucciones a los Tenientes  
Políticos.  
Para el caso de la ciudad de Quito, de manera concreta, se  
dispuso que fuera el Jefe de Seguridad y Estadística el que dirija las  
operaciones del censo. El empadronamiento debía efectuarse en la  
zona central, por parroquias y manzanas. Las parroquias y barrios  
de reciente creación, sin manzanas delimitadas, “se anotarán en  
globo”, 2 de acuerdo a un plan especial que debería adoptar el Jefe  
4
2
2
2
2 Idem, art.15, p. 6.  
3 Idem, art. 19.  
4 Idem, art.24, p. 8.  
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Quito y el Censo de 1922  
de Seguridad. Este empadronamiento debía realizarse por medio de  
los respectivos dueños de casa quienes eran los encargados de llenar  
las cédulas, pero cada manzana, claramente delimitada, debía contar  
con un empadronador “elegido entre los habitantes más idóneos y entu-  
25  
siastas de la misma”.  
Se especificaba puntualmente su papel:  
1
° Recibir de las Oficinas de Seguridad cinco días antes del día fijado  
para el Censo un número de formularios que debía ser igual al de las  
casas habitadas que existieran en la manzana:  
2
° Era el encargado de distribuir los formularios tres días antes del  
Censo a los dueños de las casas;  
° Empadronar por sí mismo a los miembros de una casa que el dueño  
por algún motivo no pudiera hacerlo;  
° Recoger los formularios debidamente firmados por los dueños de  
casa, la mañana siguiente al Censo.  
° Su obligación era entregar igual número de formularios en la Oficina  
3
4
5
de Seguridad al siguiente día de realizado el Censo, máximo hasta las  
seis de la tarde;  
6° Finalmente, debía visitar el día del Censo, las cas de su manzana y  
cerciorarse “de que los dueños están practicando el empadronamiento,  
26  
resolviendo las dificultades que se presentaren”.  
Les estaba prohibido a los empadronadores “dejar los for-  
mularios debajo de las puertas o encargárselos a los vecinos. En caso  
de no encontrarse el dueño o arrendatario, de manera directa, esta-  
ban obligados, ellos mismos, de realizar la operación”. De manera  
expresa se ordenaba que el personal diplomático estaba excluido de  
estas obligaciones, pues sería el Ministerio de Relaciones Exteriores  
el encargado de intervenir para realizar el correspondiente empa-  
dronamiento. De la misma forma, los militares en servicio activo de-  
bían empadronarse en sus unidades o cuarteles respectivos, lo que  
era extensible a los policías. Por su parte, el censo de las comunida-  
des religiosas de ambos sexos debían efectuarse por los superiores  
de cada convento y monasterio así como los Directores de estableci-  
mientos de instrucción pública, beneficencia, cárceles y presidios de-  
25 Idem., p.9.  
26 Idem, art.27, p. 9.  
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Manuel Miño Grijalva  
bían encargarse del empadronamiento. De manera expresa se reco-  
nocía que las parroquias Benalcázar, La Magdalena y Alfaro (Chim-  
bacalle), así como de los suburbios o barrios no disponían de  
manzanas bien delimitadas, por lo que el empadronamiento debía  
realizarse por los propios empleados de Estadística o por los inspec-  
tores y aspirantes a policías. De la misma forma, todos aquellos via-  
jeros que llegaren o salieren el día del Censo por vía del Ferrocarril  
del Sur también debían ser empadronados, así como “los viajeros en  
27  
coches, automóviles o caballos”.  
Las previsiones para lograr un exacto registro no estuvieron  
ausentes, especialmente para evitar las duplicaciones u omisiones,  
por ello, se permitió que hasta el 12 de abril se podía “anotar personas  
2
8
que por descuido, ausencia u otra causa no hubiesen sido empadronadas”;  
29  
de la misma forma se “suspenderán los cambios domiciliarios durante  
los días primero y dos de abril. Así mismo, se establecía la confiden-  
cialidad de los datos personales.30  
En términos generales, la mecánica y operatividad del censo,  
al parecer, no tuvo inconvenientes ni problemas. Por ejemplo, en  
Santa Bárbara se delimitó la parroquia de acuerdo al proyecto de 25  
de noviembre de 1921. Se nombraron los escrutadores del censo que  
estuvo presidido por el Jefe de Seguridad y Estadística. Se reunieron  
a las dos de la tarde en el Salón Casino de la Policía Nacional los si-  
guientes integrantes: doctor Aurelio Guerra y C. Amador Castro; Ca-  
pitán Felix S. Guerrero, señores Ricardo Jaramillo, José C. Moncayo,  
José C. Paz y el ayudante secretario. En el acta del escrutinio se ano-  
taron observaciones previstas en el reglamento, tales como la elimi-  
nación de nombres que constaban ya en otro lugar de la ciudad o en  
otra ciudad o, simplemente, por duplicación. El resultado, se dice,  
quedó consignado en 390 fojas útiles, que aún no han sido encontra-  
das.  
2
2
2
3
7 Idem, art. 34.  
8 Censo provincial…op.cit., p. 12.  
9 Idem., art.37, p.12  
0 Idem, arts. 35, 36, 37.  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 83–114  
96  
Quito y el Censo de 1922  
La fase de operatividad del censo  
Después de mencionar los límites de la parroquia que se iba  
a enumerar, el acta registraba textualmente “Presididos por el señor  
Dr. José María Alvear, Jefe de Seguridad Estadística reuniéronse a  
las dos de la tarde en el salón Casino de la Policía con el objeto de  
verificar el escrutinio del censo de la parroquia de El Salvador los  
señores: doctor Carlos Bermeo, los padres Juan A. Cueva y Juan  
Núñez (mercedarios), señores Leopoldo Rivas, Alfredo Pérez G., Mi-  
guel Ángel Carrión, Carlos Valdivieso, Ezequiel Abad Guerra, Mi-  
guel Ángel del Pozo, Alfonso Troya y el infrascrito Secretario que  
certifica.  
Comenzó la labor previo el nombramiento de escrutadores,  
cargo que recayó en los señores doctor Carlos Bermeo y Padre Juan  
Cueva, registrándose luego las cédulas con absoluto cuidado y ano-  
tándose las siguientes observaciones: en este momento ingresa el co-  
misionado Miguel P. Mosquera. En la manzana 6, casa […] se  
eliminaron los nombres de [que se enumeran] por hallarse registra-  
dos en la cédula del Convento de la Concepción. El Padre Juan A.  
Cueva hace constar que también se hallan inscritos 18 religiosos que  
estaban ausentes de Quito […] puesto el hecho en conocimiento de  
los escrutadores…”31  
Hubo parroquias como la González Suárez en las que se si-  
guió el mismo tenor: En la manzana […] se eliminó el nombre del  
señor […] Pallares García por estar duplicado. En la manzana n° 6  
se halló iniciada una cédula correspondiente a la familia del doctor  
Bastidas. De la manzana n° 14 se eliminó la familia del señor Mo-  
desto Larrea Jijón que constaba de seis personas por hallarse en el  
extranjero. El total de formularios de esta parroquia se compone de  
docientas treinta y ocho fojas útiles” Acto seguido se declaraba el  
número de habitantes registrados y se firmaba el acta por los comi-  
32  
sionados, escrutadores y el Jefe de Seguridad Estadística.  
El proceso operativo descrito muestra que el censo se llevó a  
cabo con total diligencia. Evidentemente, como es sabido, mucho de-  
31 El Día, domingo 20 de abril de 1922.  
32 El acta fue publicada en El Día, domingo 20 de abril de 1922.  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 83–114  
97  
Manuel Miño Grijalva  
pendía -como en todos los casos- de “la profesionalidad de los encues-  
tadores así como con la forma en que se formulan las preguntas, siendo fre-  
cuente la existencia de un margen para que los encuestados no respondan  
33  
con exactitud”.  
El cómputo final  
El resultado final del Censo para toda la provincia fue el si-  
guiente:  
CUADRO 1. POBLACIÓN CENSADA EN 1922  
(Por cantones)  
CANTONES  
HABITANTES  
%
Quito  
152769  
23549  
73  
11  
9
Cayambe  
Pedro Moncayo 19429  
Mejía  
14574  
7
TOTAL  
210321  
100  
Fuente: Informe que presenta a la Nación el General Delfín B. Treviño,  
Ministro de lo Interior, Policía, Municipalidades, Obras Públicas, Correos,  
Telégrafos, Teléfonos, etc., Quito Talleres Tipográficos Nacionales, 1922, p. 30.  
33 Scripta Nova. Cit. Nota 1.  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 83–114  
98  
Quito y el Censo de 1922  
GRÁFICA 1. DISTRIBUCIÓN PORCENTUAL DE LA POBLACIÓN  
DE LA PROVINCIA DE PICHINCHA POR CANTONES  
Fuente: construida con base en el Informe que presenta  
a la Nación el General Delfín B. Treviño,p.30.  
Sin duda, es el cantón Quito el que mayor porcentaje de po-  
blación aglutina en toda la Provincia. Del total de ésta, prácticamente  
la mitad, el 52.83% corresponde a la de la ciudad de Quito, estricta-  
mente hablando al municipio de Quito y los pueblos, en el censo se  
cita a la Magdalena y a los “no inscritos”.  
GRÁFICA 2 .POBLACIÓN DE QUITO (CIUDAD Y PUEBLOS),1922  
Fuente: Informe que presenta a la Nación el General Delfín B. Treviño,p.30.  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 83–114  
99  
Manuel Miño Grijalva  
José Ma. Alvear, jefe de Seguridad y Estadística, publicaba  
los resultados del Censo de Pichincha correspondientes a la ciudad  
de Quito que se muestran en el siguiente cuadro:  
CUADRO 2. POBLACIÓN POR SEXO Y PARROQUIA, 1922  
PARROQUIAS  
H
%
M
%
TOTAL  
%
Benalcázar  
Santa Prisca  
San Blas  
1506  
2927  
4715  
3262  
1598  
1930  
4474  
5275  
4641  
1512  
1344  
3357  
49.65  
49.67  
46.92  
41.73  
38.71  
42.49  
48.80  
40.03  
43.63  
48.85  
48.90  
45.76  
1527  
2965  
5334  
4554  
2531  
2612  
4693  
6984  
5995  
1583  
1404  
3979  
50.35  
50.33  
3033  
5892  
3.75  
7.3  
53.08 10049 12.45  
Santa Bárbara  
González Suárez  
San Marcos  
El Salvador  
San Sebastián  
S. Roque  
58.27  
61.29  
57.51  
51.20  
7816  
4129  
4542  
9.68  
5.11  
5.62  
9167 11.35  
56.97 12259 15.19  
56.37 10636 13.17  
Alfaro  
51.15  
51.09  
54.24  
3095  
2748  
7336  
3.83  
3.4  
La Magdalena  
No inscritos  
9.09  
TOTAL  
36579 45.32  
44123 54.67 80702  
100  
Fuente: El Día, 19-26 de abril de 1922. En el periódico esta invertido el orden del género.  
GRÁFICA 3. POBLACIÓN TOTAL POR PARROQUIA  
(absolutos)  
Fuente: El Día, 19-26 de abril de 1922  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 83–114  
100  
Quito y el Censo de 1922  
GRÁFICA 4. ESTRUCTURA DE LA POBLACIÓN POR SEXO  
Porcentajes)  
(
Fuente: El Día, 19-26 de abril de 1922  
La otrora poderosa parroquia González Suárez resulta muy  
disminuida con la creación de la parroquia de El Salvador, mientras,  
se levanta San Sebastián que aglutina el 15.19 por ciento de la pobla-  
ción total. Además, se observa que La Magdalena aparece ya como  
parroquia urbana, lo que habla del crecimiento demográfico de la  
ciudad.  
GRÁFICA 5. ESTRUCTURA DE LA POBLACIÓN TOTAL POR PARROQUIA,1922  
(Absolutos y relativos)  
Fuente: El Día, 19-26 de abril de 1922  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 83–114  
101  
Manuel Miño Grijalva  
La promesa de que se publicaría un volumen específico con  
los “estudios comparativos y los porcentajes de toda la provincia el 10 de  
agosto” de 1922, lamentablemente no parece que llegó a cumplirse,  
pues no se ha encontrado la mencionada publicación ni sus manus-  
critos. Tampoco se publicó el “Informe General” prometido para el  
24 de mayo de ese mismo año. Sin embargo, si a este cómputo final  
le añadimos el 10 por ciento de subregistro, es posible arribar a la cifra  
de 8070, es decir, 88772 personas, lo que en buenas cuentas está de  
acuerdo con la estimación periodística sacada del catastro de la ciu-  
dad. La relación entre hombres y mujeres se presenta en el cuadro 3:  
CUADRO 3. PORCENTAJES E ÍNDICE DE MASCULINIDAD POR PARROQUIA, 1922  
PARROQUIAS  
HOMBRES  
MUJERES  
I M34  
Benalcázar  
Santa Prisca  
San Blas  
49.65  
49.68  
46.92  
41.73  
38.7  
50.35  
50.32  
53.08  
58.27  
61.3  
98.62  
98.71  
88.39  
71.62  
63.13  
73.88  
95.33  
75.52  
77.41  
95.51  
95.72  
84.36  
Santa Bárbara  
González Suárez  
San Marcos  
El Salvador  
San Sebastián  
San Roque  
Alfaro  
42.49  
48.8  
57.51  
51.19  
50.41  
56.37  
51.14  
51.1.  
54.24  
49.59  
43.63  
48.86  
48.9  
La Magdalena  
No inscritos  
45.76  
TOTAL  
45.32  
54.68  
84.11  
Fuente: El Día, 19-26 de abril de 1922.  
El índice de masculinidad más bajo se registra en la parro-  
quia González Suárez con 63.13 por ciento de hombres sobre 100 mu-  
jeres y el índice más alto en las parroquias de El Salvador, Alfaro,  
Santa Prisca con 95.33, 95.51 y 98.71 por ciento, respectivamente.  
3
4 El índice de masculinidad (IM) se define como el cociente multiplicado por cien de la cantidad  
registrada de hombres entre la de mujeres. Se interpreta como el número de hombres por  
cada cien mujeres.  
Pm  
IM =  
100  
Pf  
donde IM es el índice de masculinidad; Pm y Pf son las poblaciones masculina y femenina.  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 83–114  
102  
Quito y el Censo de 1922  
El contexto demográfico, 1919-1923  
Más allá de la información que proporciona el Censo de 1922,  
existe otro tipo de estimaciones que pueden ayudar a entender el  
contexto demográfico por el que atravesaba la ciudad en aquel  
tiempo, que son los informes de salubridad pero que, a todas luces,  
no guarda coherencia con la información censal. Hay que hacer notar  
que, justamente, ese año es el de menor registro poblacional como  
lo muestra el cuadro 4 la gráfica 6 para el lapso 1919-1923. La esta-  
dística vital nos puede servir para medir el ritmo demográfico de  
este lapso:  
CUADRO 4. DINÁMICAS VITALES DE LA POBLACIÓN DE QUITO, 1914-1923  
Tasa de  
Tasa de  
CRECIMIENTO  
NATURAL  
AÑOS  
NATALIDAD crecimiento de MORTALIDAD crecimiento de  
la natalidad  
la mortalidad  
1914  
1915  
1916  
1917  
1918  
1919  
1920  
1921  
1922  
1923  
32.21  
30.65  
33.12  
33.81  
33.51  
31.99  
33.83  
35.69  
37.83  
37.37  
18.14  
19.31  
17.14  
18.87  
19.17  
26.23  
21.81  
23.32  
19.81  
20.97  
14.07  
11.33  
15.98  
14.93  
14.34  
5.76  
12.02  
13.39  
18.01  
16.39  
-4.84  
8.06  
2.08  
-0.89  
-4.54  
5.75  
5.50  
6.00  
-1.22  
6.45  
-11.24  
10.09  
1.59  
36.83  
-16.85  
6.92  
-15.05  
5.86  
Fuente: Carlos A. Miño, Informe anual que la Subdirección de Sanidad de la Provincia de  
Pichincha al Señor Ministro de Sanidad y al Director del Servicio de Sanidad Pública  
(1913-1914), Talleres de El Comercio, Quito, 1914 e Informe anual que la Subdirección de  
Sanidad de Pichincha eleva al Ministro y Director del Ramo (1915-1916), Tipografía y  
Encuadernación Salesianas, Quito, 1916.Antonio J. Bastidas, Contribución al estudio de la  
protección infantil en el Ecuador y demografía nacional, Imprenta Municipal, Quito, 1924, p.53.  
La estructura por sexo muestra una población mayoritaria-  
mente masculina, si bien podría decirse que era una población equi-  
librada entre los sexos a la hora del nacimiento como lo muestra el  
cuadro 5, sobreviven, según el censo de 1922, una mayoría femenina.  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 83–114  
103  
Fulanito de tal  
Resulta claro que el año de 1922 es el año de menor mortali-  
dad general en la ciudad, en general, en términos porcentuales, la  
tendencia de la natalidad está al alza, mientras baja la mortalidad.  
GRÁFICA 6. NATALIDAD–MORTALIDAD, 1914-1923  
Fuente: Antonio J. Bastidas, Contribución… op. cit., p .53  
La dinámica de estos años muestra, como en el caso nacional,  
35  
un crecimiento de la natalidad por sobre la mortalidad, sin dejar de  
señalar los picos de 1915 y 1918-1919 de alza de la mortalidad, como  
sucedió en el caso nacional, según la gráfica siguiente (gráfica 7):  
35 Ver Paz y Miño, La población… op. cit., p. 32.  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 83–114  
104  
Quito y el Censo de 1922  
GRÁFICA 7. NACIMIENTOS–DEFUNCIONES, 1911-1923  
Fuente: Luis Paz y Miño, La población del Ecuador,  
Publicaciones del Ministerio de Previsión Social, Quito, 1942, p.32.  
¿Qué sucedió con los matrimonios? La gráfica 8 muestra, de  
manera clara, que permanecieron estancados, si no fuera por el pico  
de 1913; en 1922 se observa una leve caída.  
GRÁFICA 8. MATRIMONIOS HABIDOS EN ECUADOR, 1911-1923  
Fuente: Paz y Miño, La población… op. cit., p. 32  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 83–114  
105  
Manuel Miño Grijalva  
Se sabe que la nupcialidad es esencial en el régimen demo-  
gráfico, ya que desempeña un papel importante en términos cultu-  
rales, además de que tiene efectos directos sobre la natalidad y, por  
3
6
lo tanto, sobre las dimensiones de las generaciones sucesivas. La  
curva de la gráfica anterior revela un crecimiento entre 1912 y 1914  
para mantenerse en el rango de los 10 000 entre 1915 y 1916 y casi a  
los 12 000 entre 1920-1923, lo que está de acuerdo con el crecimiento  
de la natalidad.  
De manera particularizada, por raro que parezca, es San Mar-  
cos la parroquia que presentó un mayor número de eventos, con una  
proporción muy equilibrada de hombres/mujeres (cuadro 5).  
CUADRO 5. NACIMIENTOS TOTALES POR SEXO Y PARROQUIA, 1919-1920  
(Año sanitario)  
PARROQUIAS  
H
%
M
%
TOTAL  
González Suárez  
El Salvador  
S. Bárbara  
San Blas  
146  
110  
120  
178  
274  
184  
179  
64  
55.09  
48.24  
52.86  
52.5  
119  
118  
107  
161  
278  
210  
161  
67  
44.9  
265  
228  
227  
339  
552  
394  
340  
131  
110  
83  
51.75  
47.13  
47.49  
50.36  
53.29  
47.35  
51.14  
57.27  
46.98  
49.66  
San Marcos  
San Roque  
S. Sebastián  
S. Prisca  
49.63  
46.7  
52.64  
48.85  
42.72  
53.01  
50.33  
Alfaro  
47  
63  
La Magdalena  
Benalcázar  
44  
39  
76  
75  
151  
TOTAL  
1422  
50.42  
1398  
49.57  
2820  
Fuente: cifras de Antonio Bastidas, Contribución…op. cit., p. 64.  
La diferencia con el cuadro anterior (cuadro 4) se debe a que  
éste (cuadro 5) toma en cuenta el año sanitario julio-junio y aquel  
hace referencia al año natural (enero-diciembre). De todas formas,  
ambos resaltan el nacimiento de un mayor número de varones, pero,  
de manera sospechosa, una de las parroquias más numerosas como  
36 Cecilia Rabell Romero, Para entender la población, Ediciones Nostra, México,2010, p.14.  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 83–114  
106  
Quito y el Censo de 1922  
era la de El Salvador, apenas registra 228 nacimientos, en un claro  
subregistro en relación a parroquias con población parecida como  
San Roque, por ejemplo, además de que se percibe que en esta pa-  
rroquia, y en la de El Salvador, Alfaro y Santa Prisca el nacimiento  
de varones es inferior al de mujeres, lo que no sucedía en las demás.  
GRÁFICA 9. NACIMIENTOS POR SEXO Y PARROQUIA, 1919-1920  
(Año sanitario)  
Fuente: construida con base en las cifras de Antonio Bastidas,  
Contribución…op. cit., p. 64 Informe, pp.40-44.  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 83–114  
107  
Manuel Miño Grijalva  
En el campo de la mortalidad, las defunciones en Quito, en términos  
generales, los años de 1918, 1919, 1920, 1921, previos al censo de abril  
de 1922, resultan ser los más elevados:  
Cuadro 6. MORTALIDAD GENERAL DE LA CIUDAD DE QUITO, 1918-1923  
MESES  
1918  
%
1919  
%
1920  
%
1921  
%
1922  
%
1923  
%
Enero  
Febrero  
Marzo  
Abril  
Mayo  
Junio  
Julio  
Agosto  
Septiembre 196  
Octubre 216  
Noviembre 154  
150  
159  
205  
150  
161  
182  
200  
194  
7
7
9
7
7
8
9
9
9
255  
268  
240  
136  
136  
156  
172  
240  
187  
153  
168  
130  
11  
12  
11  
6
6
7
8
11  
8
7
7
130  
148  
173  
188  
144  
143  
169  
196  
199  
174  
332  
454  
5
6
7
8
6
6
7
8
8
272  
176  
196  
167  
164  
149  
174  
162  
154  
123  
175  
161  
13  
9
10  
8
8
7
8
8
7
6
131  
107  
123  
154  
192  
165  
164  
154  
150  
153  
189  
204  
7
6
6
8
176  
162  
138  
120  
8
7
6
5
5
10 116  
9
9
8
8
8
160  
431  
240  
169  
187  
7
19  
11  
8
8
8
10  
7
11  
7
14  
18  
8
8
10 188  
11 187  
Diciembre  
228  
6
8
TOTAL  
2195 100 2241 100 2450 100 2073 100 1886 100 2274 100  
*El total del Informe es de 13059  
Fuente: Antonio Bastidas, Contribución…op. cit., p. 64.  
Por el cuadro anterior, es claro que el mayor número de inci-  
dencias se producen a partir del mes de julio de cada año.  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 83–114  
108  
Quito y el Censo de 1922  
GRÁFICA 10. MORTALIDAD TOTAL, 1918-1923  
en absolutos y relativos)  
(
Fuente: Antonio Bastidas, Contribución…op. cit., p. 64.  
Las reacciones sociales en 1922  
La polémica por los resultados iniciales no se hizo esperar.  
En la provincia –se argumentaba– están catalogados más de cien mil  
hombres. Creencia muy difundida era de que la desproporción feme-  
nina subía a una cifra enorme, algo así como veinte hembras para cada  
músculo, pero, por fortuna, la cantidad se halla, según el censo, casi  
equilibrada. 100 749 varones; 102 572 mujeres. Verdad es que no cono-  
cemos el número de niños, ni el de ancianos, a fin de escoger el grano  
bello y lozano, el casadero, pues los matrimonios son rarísimos en la  
provincia. El tanto por ciento es risible. ¿Cuántos niños hay? Urge saber  
su natalidad y mortalidad. Si existe labor de precaución, exenta del sa-  
botaje, debe ser la de la estadística. ¿Cuántos analfabetos quedan? ¿Qué  
profesiones son las más cultivadas? ¡Ah! El proletariado de levita! […  
]
Con qué tanto por ciento de aptos servidores, de soldados vigorosos  
puede contar la patria en un momento dado? En los campos, en las pa-  
rroquias rurales ¿Qué número de brazos están dispuestos para la agri-  
cultura? …¿Guarda la población del agro relatividad alguna con las  
tierras laboradas o por cultivar? Realidad consoladora es el censo […]  
siquiera desde el punto de vista de que sabremos a qué atenernos sin  
engaños vanagloriosos [...]37  
Según Paz y Miño, los cómputos son anteriores al censo de  
abril de 1922, pero que sus resultados “no rectifica sus datos”. Para él  
la población de la provincia de Pichincha era de 326 542 habitantes  
37 Alejandro Andrade Coello, Educación del hogar (crónicas familiares), Quito, Imprenta Editorial,  
1923, pp. 238-240.  
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Manuel Miño Grijalva  
que se descomponía en 172 191 hombres por 154 351 mujeres, es  
38  
decir, 116 221 más que la que arrojó el censo.  
Para el periodista de El Día, era claro que los empadronares  
se toparían con el escollo de preguntar la edad de las mujeres: “aquí  
que no nos oye el bello sexo, digamos que este pudor y esta dignidad  
son formas de esta “vergüenza de la edad, que no es un sentimiento muy  
39  
arraigado en el sexo feo, pero consustancial en el espíritu femenino.”  
Hablar de edades entre señoras es una consumada malacrianza […] He  
aquí el escollo de los empadronadores habido y por haber, la necesidad  
en que se hallan de ser veraces y, al mismo tiempo, malcriados. La di-  
ficultad es de las que no tienen salida. La señora Estadística que, a  
fuerza de ciencia, se permite andar reñida con el señor Carreño, exige  
el conocimiento más o menos preciso de las edades de los empadrona-  
dos.4  
0
Ocultamiento o falta de la verdad en las declaraciones, par-  
ticularmente de la edad, atentaban sobre la exactitud del censo. Por  
ello se argumentaba que “cuando los documentos mudos que son los pa-  
peles entregados a cada dueño de casa arrojan, sumados ochenta mil habi-  
tantes, por ejemplo, esta cifra no es la verdadera. La verdad consiste en ese  
41  
total, más el nueve y medio por ciento que corresponde a los escondidos”.  
Las “apuestas” sobre el resultado no aseguraban a nadie el  
triunfo, pero el periodista aventuraba un cálculo que iba de 160 000  
a 170 000 en toda la provincia. Pero el problema demográfico era  
también un problema de “orgullo local […] Si Quito es la capital, ¿cómo  
ha de tener menos habitantes que Guayaquil que los tuvo alrededor de se-  
tenta y tres mil en el último censo?42 Así pensaba, se decía, mucha  
3
3
4
4
8 Paz y Miño, La población, op. cit., p. 27.  
9 “Las cosas de la semana”, El Día, 9 de abril de 1922.  
0 Idem.  
1 Frente a esta verdad sabida Paz y Miño daba por sentado el fracaso del censo de 1922, porque  
los directores del censo no deben haber ignorado lo que todos vimos: nos consta que hubo  
casa -¿era la única en Quito?-, en que se ocultaba la tercera parte de personas que debían  
empadronarse”. Paz y Miño, La población… op. cit., p. 27.  
4
2 Seguramente se refiere el periodista al censo de 1919 que finalmente no fue publicado, “por-  
que el municipio se convenció inmediatamente del fracaso”. Paz y Miño, La población… op.  
cit., p.27. Pero esto es falso, En ese año el resultado fue de 89 771 habitantes. Ver América  
Libre, p. 130.  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 83–114  
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Quito y el Censo de 1922  
gente. Para los observadores –no lo manifestaban, pero lo pensaban–  
no había necesidad del censo.  
Que nos perdonen los calculadores al máximun si atentamos contra  
una inofensiva ilusión suya. Quito no tiene más de tres mil y pico de  
casas, contando todas las comprendidas entre el Puente Grande de Chi-  
llogallo y la bifurcación del camino a Iñaquito. Para dar todo lo que se  
puede en esta materia, demos que ese pico consiste en seiscientas casas.  
Todas las de Quito pagan la pensión del alumbrado público…Pues hay  
un catastro Municipal de alumbrado y, o este catastro es muy defi-  
ciente, o no ha registrado nunca más de tres mil trescientas casas. Po-  
nemos otras trescientas por las casas que pueden estar exentas de ese  
pago, tales como cuarteles y establecimiento de beneficencia….Cuál  
será el promedio de habitante en cada casa? Hay casas ciertamente que  
son habitadas hasta por cien personas; pero las hay también muchas  
cuyos habitadores no llegan a ser diez. Los ricos viven sin inquilinos y  
las casuchas de los extremos sur y norte se asimilan en este concepto a  
las de los ricos. Pongamos un promedio de veintincico habitadores por  
casa…Con estos antecedentes, está escrito el resultado. Quito no tiene  
43  
más de noventa mil habitantes en cifra redonda.  
El periodista igual se quejaba de la entrega por parte de los  
resultados o “la verdad estadística por entregas”, pero reconocía que  
Ilusos y fantasmagóricos, nosotros vivíamos soñando con el número ciento  
treinta mil cuando menos… [pero] con esto la oficina [de Policía] metida a  
44  
censualística, quedará al fin como verídica”. Y exclamaba:  
Cómo matarnos de golpe y porrazo la ilusión del ciento treinta mil! …  
En Guayaquil nos han tomado el pelo –crueles-por el número exiguo  
que somos y por la lentitud con que estamos conociendo el resultado.  
Hasta cierto punto, ellos que ya saben que son ochenta y siete mil y  
45  
que lo supieron el mismo día que fueron contados, tienen razón.  
En otra ocasión manifestaba:  
Desilusión helante la de ese resultado, para una mayoría de nuestros  
quiteños. Si ochenta mil habíamos sido desde tiempos inmemoriales,  
43 Ídem.  
44 “Las cosas de la semana”, El Día, 23 de abril de 1922.  
45 Ídem.  
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111  
Manuel Miño Grijalva  
parecía no antojadiza la presunción –para muchos constituía certidum-  
bre– de que en la actualidad el crecimiento de la población arrojase un  
46  
promedio de ciento veinte a cieno treinta mil habitantes.  
Para esa conjetura contribuía, además, la circunstancia de la  
visible e innegable expansión de la ciudad, que, a pocos años, había  
alcanzado un radio urbano cinco o seis veces mayor. Estaba, de otro  
lado, patente el gran movimiento de la llamada población flotante,  
47  
que antes se reducía a límites bien modestos”. En términos demo-  
gráficos, ¿qué atentaba contra el crecimiento demográfico. Sin duda,  
la inestabilidad política permanente como el primer punto; luego “el  
monstruoso porcentaje” de la mortalidad infantil particularmente de  
Quito y la clara disminución “progresiva” de los matrimonios o la  
migración.  
Conclusión  
La conclusión es obvia, más allá de la planeación y ejecución  
eficiente del censo, todo indica que los resultados polarizaron las  
opiniones y se politizó el trabajo. La opción fue no sacar a la luz todo  
un gran trabajo que estaba sesgado por un indudable cariz regiona-  
lista.  
Pero más allá de la polémica, gracias a la labor periodística,  
nos quedó –hasta que no se encuentre el manuscrito final–, los re-  
sultados globales de la población por parroquia, por lo menos, en la  
estructura demográfica básica de sexos y su distribución espacial de  
8
0 702 habitantes.  
De todas formas, creo que hemos podido dibujar el perfil,  
solo eso, de la estructura por sexo y por parroquias de la población  
de Quito, así como cuantificar su distribución por los cantones de la  
provincia. Es claro que el entorno institucional, la operatividad del  
censo y el cuidado en la recolección de información parecen adecua-  
4
6 Idem. El editorialista se refiere a la mítica cifra de 60 000 habitantes repetida siempre por via-  
jeros y funcionarios desde 1740. Lo que no se sabía es que esa cantidad contemplaba a las  
parroquias rurales. Solo después de 1906 se pudo desagregar adecuadamente esta población  
de las parroquias urbanas.  
47 Ídem, 27 de abril.  
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Quito y el Censo de 1922  
dos para dar una cifra que calza perfectamente en la evolución de-  
mográfica general. Es claro, finalmente, que la ciudad mantenía en  
su interior 80 702 habitantes y los pueblos 72 067, o sea, 152 769 ha-  
bitantes para el conjunto.  
Fuentes y bibliografía  
Periódicos e informes  
Censo provincial del Pichincha (Reglamento), Quito, Imprenta y Encuadernación  
Nacionales, 1922.  
Informe que la Junta de Embellecimiento de Quito somete al I.Concejo Municipal, acerca  
de las labores por ella realizadas desde 1919 hasta que cesó en sus funciones en  
1925, Imprenta Municipal, Quito, 1926.  
“Las cosas de la semana”, El Día (Quito), 2 de abril de 1922  
TREVIÑO, Delfín B., Informe que presenta a la Nación el General […], Ministro de  
lo Interior, Policía, Municipalidades, Obras Públicas, Correos, Telégrafos, Telé-  
fonos, etc., Talleres Tipográficos Nacionales, Quito, 1922.  
Bibliografía general  
ANDRADE COELLO, Alejandro, Educación del hogar (crónicas familiares), Im-  
prenta Editorial, Quito, 1923  
BASTIDAS, Antonio, Contribución al estudio de la protección infantil en el Ecuador  
y demografía nacional, Imprenta Municipal, Quito, 1924.  
GRIJALVAAMAN, Christian, La gripe española en el Ecuador 1918-1919, StreetLib,  
Madrid, 2017.  
MIÑO, Carlos A., Informe anual que la Subdirección de Sanidad de la Provincia de  
Pichincha al Señor Ministro de Sanidad y al Director del Servicio de Sanidad Pú-  
blica (1913-1914), Talleres de El Comercio, Quito, 1914.  
–––––, Informe anual que la Subdirección de Sanidad de Pichincha eleva al Ministro  
y Director del Ramo (1915-1916), Tipografía y Encuadernación Salesianas,  
Quito, 1916.  
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Manuel Miño Grijalva  
PAZ Y MIÑO, Luis T., La población del Ecuador, Publicaciones del Ministerio de  
Previsión Social, Quito, 1942.  
RABELL ROMERO, Cecilia, Para entender la población, Nostra Ediciones, México,  
2010.  
RODAS CHÁVES, Germán Alfredo, Historia de la “gripe española” que llegó a  
Quito en 1918, Universidad Andina Simón Bolívar, Sede Ecuador, Quito,  
2015.  
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ANÁLISIS ESTÉTICO Y ARTÍSTICO DE CINCO PINTURAS  
1
DE PAISAJE DE RAFAEL TROYA (1845-1920)  
Xavier Puig Peñalosa2  
Resumen  
Si la comprensión y el análisis de una obra artística puede  
hacerse desde la concepción y el proceso de su creación (estética y  
artística), desde la de su recepción y difusión (historia del arte social  
y/o cultural) o, desde ambos presupuestos, en el presente artículo  
se aborda, fundamentalmente, desde la primera premisa –sin obviar  
algunas cuestiones referidas a la segunda–, la analítica de cinco obras  
paisajísticas del artista Rafael Troya Jaramillo (1845-1920), es decir,  
atendiendo a los postulados y/o categorías estéticas desde las que –  
a mi juicio- fueron concebidas y realizadas, a saber, las del  
(neo)clasicismo academicista, las de la estética de lo pintoresco y las  
de lo sublime.  
Palabras clave: Rafael Troya, estética, pintoresco, sublime, pintura  
de paisaje.  
Abstract  
If the understanding and analysis of an artistic work can be  
done from the conception and process of its creation (aesthetic and  
artistic), from its reception and dissemination (history of social and/or  
1
2
Recibido: 10/09/2019 // Aceptado: 4-11-2019  
PhD. en Filosofía por la Universidad del País Vasco/EHU, España; Profesor Titular en Estética  
y Teoría de las Artes, y Académico Correspondiente Extranjero de la Academia Nacional de  
Historia del Ecuador; Últimas publicaciones sobre temáticas ecuatorianas: “Rafael Troya:  
estética y pintura de paisaje”, 2015, “Algunos apuntes para una estética literaria según Juan  
León Mera: entre romanticismo y neoclasicismo”,2018, “Biopolítica, higienismo y poder: el  
caso del noticiero “Ecuador Noticiero Ocaña Film 1929”, 2019. xavier.puig@ehu.eus  
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115  
Xavier Puig Peñalosa  
cultural art) or, from both budgets, in this article, the analysis of five  
landscape works by the artist Rafael Troya Jaramillo (1845-1920), that  
is, attending to the postulates and / or categories, is fundamentally  
addressed from the first premise - without forgetting some questions  
related to the second aesthetics from which - in my opinion - they  
were conceived and realized, namely, those of (neo) academic clas-  
sicism, those of the aesthetics of the picturesque and those of the sub-  
lime.  
Keywords: Rafael Troya, aesthetic, picturesque, sublime, landscape  
painting.  
Antecedentes  
Esta investigación pretende ampliar la llevada a cabo  
anteriormente sobre la obra paisajística de Rafael Troya con la  
aportación del análisis estético y artístico de cinco nuevas obras de  
dicho artista y género. En relación a lo antedicho, véase mi Rafael  
Troya: estética y pintura de paisaje, Loja, Ediloja/Universidad Técnica  
Particular de Loja, 2015. Asimismo, informar que el lector interesado  
en una bibliografía más amplia y relativa a los diversos conceptos  
estéticos o temas que desarrollo en el presente artículo (clasicismo,  
lo pintoresco, lo sublime, romanticismo, etc.), puede consultarla en  
mi libro citado; aquí solo expongo aquella que considero como  
mínimamente básica o pionera al respecto.  
Sobre la estética de lo pintoresco y de lo sublime.  
Sobre el historicismo romántico  
La denominación de paisaje en pintura, tiene una larga  
tradición en la plástica occidental, no obstante y, desde un punto de  
vista moderno, será a partir de la segunda mitad del siglo XVIII  
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116  
Análisis estético y artístico de cinco pinturas de paisaje  
de RafaelTroya (1845-1920)  
europeo, cuando este género adquiera un carácter autónomo; es  
decir, será el motivo principal y, prácticamente único, de represen-  
tación, y en el que el artista proyectará su sentimiento ante la  
naturaleza. Ahora, ésta ya no será un mero telón de fondo para  
representar una determinada narración (histórica, mitológica, etc.),  
sino que adquirirá un rol protagónico. Y ello significará que los hasta  
ese momento, exclusivistas y excluyentes cánones normativos  
academicistas del imperante clasicismo, serán puestos radicalmente  
en cuestión. A partir de este momento, una nueva concepción estética  
fundamentada en la subjetividad sensible del artista, guiará a la  
práctica artística y siendo esa naturaleza devenida en paisaje como  
reflejo –primero- de lo pintoresco e, inmediatamente a continuación,  
como sublime.  
3
Así, la denominada estética de lo pintoresco , valorará todo  
aquello que signifique novedad, movimiento, asimetría y singula-  
ridad en la naturaleza como motivos de representación pues, ello  
significará un mayor impacto (“entretenimiento”) en la imaginación  
del espectador y, por consiguiente, un superior placer estético en  
relación al –ahora considerado- aburrido, ordenancista y previsible  
4
del clasicismo . Y la estética de lo sublime , propiciará la experiencia  
del mismo nombre, mediante la representación de una naturaleza  
agreste, salvaje e inexplorada o, desencadenando sus fenómenos más  
extremos (huracanes, tormentas, erupciones, terremotos, etc.) y, en  
consecuencia, provocando en el ser humano, un sumo temor por la  
conciencia de su fragilidad ante esa naturaleza horrida o violenta.  
5
No obstante y deudora de los postulados románticos , será  
la asimismo denominada estética de lo sublime –o también “lo  
sublime romántico”- que representará la experiencia liminar que  
significa, igualmente para el ser humano, su anhelo de reconciliación  
3
4
Joseph Addison [1712], Los placeres de la imaginación y otros ensayos de The Spectator, Edición e  
introducción de Tonia Raquejo, Madrid, Visor, 1991.  
Edmund Burke [1757], Indagación filosófica sobre el origen de nuestras ideas acerca de lo sublime y  
de lo bello, Estudio preliminar y traducción Menene Gras Balaguer, Madrid, Tecnos, 1987 (varias  
edit.).  
5
Carl Gustav Carus [1835], Cartas y anotaciones sobre la pintura de paisaje. Diez cartas sobre la pintura  
de paisaje con doce suplementos y una carta de Goethe a modo de introducción, Introducción de Javier  
Arnaldo, Madrid, Visor, 1992.  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 115–137  
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Xavier Puig Peñalosa  
con lo Absoluto o Indefinido (otros lo denominarán como el Todo o,  
Dios en el sentido pietista) como principio generador de todo lo  
existente (natura naturans), al tiempo que lugar donde se resuelven  
todas la contradicciones. E, igualmente, esta experiencia estética  
supondrá la aprehensión de las íntimas y secretas (inter) relaciones  
que se establecen entre todos los elementos –orgánicos o no orgá-  
nicos- que pueblan al universo, incluido –evidentemente- al propio  
ser humano.  
Serán estas dos estéticas y, más particularmente, aquella  
asociada con lo sublime romántico, la que con inusitado empuje se  
expandirá paulatinamente a las propias tierras americanas, sobre  
todo, a partir del siglo siguiente. Además y, en el caso de América  
del Sur, el fuerte componente nacionalista asociado al concepto de  
6
Volksgeist” que aquella estética también postulaba, hallará en los  
movimientos emancipatorios y forjadores de “nación” en estos  
países, una excepcional recepción.  
En el caso del Ecuador, el arribo de aquellos postulados será  
considerablemente tardío –mediados del siglo XIX-, al tiempo que  
7
bastante selectivo en relación a sus contenidos originales. No  
obstante, si revestirá especial interés y aceptación la concepción  
historicista romántica basada en la continuidad históricamente  
intrínseca de los pueblos, a partir de un remoto pasado originario  
que halla su vinculación con un presente, relacionando y actuali-  
8
zando así, un tiempo inmemorial. Es decir, se fundamenta el  
establecimiento sincrónico de un concepto de pueblo, ahora denomi-  
nado “nación”, a partir de una mítica diacronía temporal que otorga  
6
7
Traducido como “Espíritu del pueblo” o “Espíritu nacional”. Véase a este respecto de Johann  
Gottfried von Herder [1784-1791], Ideas para una filosofía de la historia de la humanidad, Buenos  
Aires, Editorial Losada, 1959 (ver asimismo nota siguiente).  
Para un estudio sintético-crítico de la recepción y difusión del romanticismo en el Ecuador y  
con bibliografía específica al respecto, véase mi “Una introducción a la recepción y adaptación  
de la estética romántica en el Ecuador decimonónico: la influencia de Herder y la estética  
romántica de lo sublime en la literatura y la pintura de paisaje”, Revista Estudios de Filosofía,  
Medellín, n°52-Diciembre, 2015, pp. 161-180.  
8
Paradigma de ello en el Ecuador y en el ámbito literario, será la concepción sobre la (necesaria)  
construcción de una “poesía nacional” por parte de Juan León Mera. Véase a este respecto mi  
Algunos apuntes para una estética literaria según Juan León Mera: entre romanticismo y  
neoclasicismo”, Procesos. Revista Ecuatoriana de Historia, Quito, n° 47, enero-junio 2018, pp. 33-  
7.  
5
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118  
Análisis estético y artístico de cinco pinturas de paisaje  
de RafaelTroya (1845-1920)  
legitimidad y, por tanto, sentido a la constitución de esa “comunidad  
9
imaginada”. En definitiva, se trataba de construir una “identidad  
nacional”, simultánea y justificativa a la construcción del propio  
estado-nación.  
Al mismo tiempo, ese proyecto impuesto y dirigido por las  
élites político-económicas del país, suponía e implicaba la homoge-  
neización de sus singulares, de cualquier diferencia, bajo la deno-  
minación de ciudadano como nuevo panegírico social que imponía,  
en concomitancia con la eurocéntrica idea de progreso, una férrea y  
piramidal jerarquía social.10  
Apuntes sobre la pintura de paisaje en Ecuador y la obra de Rafael  
Troya  
Tradicionalmente y, desde la creación del estado-nación  
ecuatoriano en 1830, los géneros pictóricos más ampliamente mayo-  
ritarios fueron el religioso y los retratos, dado el tipo de comitentes  
que los encargaba, a saber, la iglesia y las familias pertenecientes a  
las élites, considerándose, para el caso de estas últimas, una forma  
de ornato y distinción.  
Particular importancia para el inicio del género paisajístico  
en Ecuador, será la llegada al país en su primer viaje –1852,  
realizando un segundo en 1857– del pintor norteamericano Frederic  
Erwin Church, perteneciente a la romántica Escuela del Río Hud-  
son.11 Este y, siguiendo el periplo que anteriormente realizase,  
9
1
Cfr. Benedict Anderson, Comunidades imaginadas. Reflexiones sobre el origen y difusión del  
nacionalismo, México, Fondo de Cultura Económica, 1993.  
0 Dicha jerarquía -escala comparativa- se establecía tanto a nivel individual -desarrollo racional  
del sujeto- como entre las propias naciones, culturas o pueblos, en función del mayor o  
menor grado de desarrollo de las ciencias, técnicas, industrias, comercio, artes,  
jurisprudencia, etc. en cada una de aquellas. A este propósito véase de John B. Bury, La idea  
de progreso, Madrid, Alianza, 1986 (varias reedic.), de Robert Nisbet, Historia de la idea de  
progreso, Barcelona, Gedisa, 1981 (varias reed.), y de Campillo, Antonio Campillo, Adiós al  
progreso. Una meditación sobre la historia, Barcelona, Anagrama, 1985 (varias reedic.).  
1 Church realizaría diversas obras con vistas paisajísticas de Ecuador, sobretodo de volcanes,  
algunas con varias versiones de la misma (Cotopaxi, Cayambe, etc.). Resulta muy ilustrativo  
sobre la Escuela del Río Hudson por sus artículos y excelentes imágenes, el catálogo de la  
exposición comisariada por Tomás Llorens, Explorar el Edén. Paisaje americano del siglo XIX,  
Madrid, Museo Thyssen-Bornemisza, 2000.  
1
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119  
Xavier Puig Peñalosa  
Alexander von Humboldt, por el Ecuador, contactará con el también  
pintor Rafael Salas, estableciéndose, inmediatamente, una fuerte  
amistad entre ambos.  
Fruto de esa relación, serán las enseñanzas que el nortea-  
mericano impartirá a Salas, tanto en relación a los postulados de la  
estética romántica y, muy especialmente, en lo referido a la concep-  
ción sobre la natura naturans como, e igualmente, sobre su represen-  
tación plástica (natura naturata), a saber, mediante el preciso y  
singularizado descriptivismo científico de cada elemento consti-  
tuyente de la naturaleza, sea este vegetal, mineral u orográfico,  
atmosférico, lumínico, etc., aunado en una totalidad que lo represente  
como “paisaje”, es decir, proyectando la propia sensibilidad del artis-  
ta en la obra, con la finalidad de transmitir al espectador la expe-  
riencia estética -sublime- que aquella suscita.  
Este encuentro y enseñanza, significaría el inicio de este  
género pictórico en el país, aunque aún se necesitarían algunos años  
más, para que fuese aceptado y demandado por los propios comi-  
tentes nacionales en función del nuevo gusto emergente.  
Así, artistas plásticos como el mismo Salas, Joaquín Pinto,  
Rafael Troya o Luis A. Martínez -por citar a los más reconocidos-,  
serán los pioneros en ejecutar la pintura de paisaje, como un género  
pictórico propio en el país, y situándola al mismo nivel que los ya  
12  
tradicionalmente practicados. Estas representaciones de la natura-  
leza, en parte considerable, resultarán idealizadas y creadas en los  
talleres de los artistas a partir de bocetos o apuntes tomados del  
natural por ellos mismos a modo de aides de memoire o, incluso, ejecu-  
tándolas desde modelos fotográficos. Y común a la mayoría de esas  
obras, será su concepción y realización a partir de la estética de lo  
pintoresco o, todavía más generalizadamente, de la estética de lo  
sublime romántico.  
1
2 Para una síntesis diacrónica de la pintura de paisaje en el Ecuador, véase de Alexandra  
Kennedy Troya, “La percepción de lo propio: Paisajistas y científicos ecuatorianos del siglo  
XIX”, en Frank Holl (Editor), El regreso de Humboldt, Quito, Museo de la Ciudad, 2001, pp.  
113-127, y de Matthías Leonhardt Abram, “Los Andes en el corazón. Intérpretes del paisaje”,  
en Kennedy-Troya, A. (coord.), Escenarios para una patria: Paisajismo Ecuatoriano 1850-1930,  
Quito, Museo de la Ciudad, 2008, pp. 27-49.  
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Análisis estético y artístico de cinco pinturas de paisaje  
de RafaelTroya (1845-1920)  
No obstante y más allá de las genuinas concepciones y/o  
finalidades con que estos artistas ejecutaron sus obras, la apropiación  
de las mismas por parte de las élites políticas del país, resigni-  
ficándolas como “territorio o paisaje nacional” mediante distintos  
dispositivos de reproducción ideológica (exposiciones nacionales o  
internacionales con museografía ad hoc, difusión en medios impresos,  
discursos institucionales con retórica “nacional”, etc.), y en concomi-  
tancia con su proyecto de creación de un estado-nación, en función  
de sus propios intereses hegemónicos, implicará que aquellos valores  
estéticos con que fueron creados esos paisajes, fuesen ocluidos y  
quedasen en el más completo olvido.  
Aunque en parte se ha explicitado en líneas anteriores, con-  
viene recordar por ser una de las constantes en la obra paisajística de  
Rafael Troya que, como principal característica en las obras de este  
género, será su detallismo realista –científico, diríamos- en la repre-  
sentación de los diversos elementos singulares. Y ello aunado, parti-  
cularmente en las obras marcadamente sublimes (románticas), con  
un especial tratamiento lumínico a partir generalmente, de la tenue  
luz del atardecer que, imprimiendo marcados claroscuros, al tiempo  
detalla y resalta a esos variados integrantes naturales, todo ello, en  
un formato panorámico y, desde un punto de vista elevado –general-  
mente frontal–, con la finalidad de poder ofrecer unas vistas lo más  
amplias posible de los paisajes representados, conformando así un  
todo interrelacionado, trasunto y símbolo del Todo o Absoluto en el  
que halla su origen.  
Fundamental para Troya en el aprendizaje de la pintura de  
paisaje, será su colaboración como “ilustrador” en las expediciones  
(1871-74) que por el antiplano, las cordilleras y el Oriente del país que  
realizase con el científico alemán Alphons Stübel, en el contexto de  
modernización del Ecuador emprendido –sobre todo en su segundo  
1
3
mandato– por el presidente Gabriel García Moreno. Así, sería el  
alemán quien enseñaría a Troya cómo representar a la naturaleza  
1
3 Resulta imprescindible desde un punto de vista historiográfico para todas aquellas cuestiones  
relacionadas con la vida y obra de Rafael Troya y su contexto, el libro de Alexandra Kennedy  
Troya, Rafael Troya. El pintor de los Andes ecuatorianos, Quito, Ediciones del Banco Central del  
Ecuador, 1999.  
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Xavier Puig Peñalosa  
desde la concepción paisajística, científica y romántica a la vez,  
consolidando y desarrollando este género pictórico en el país. Y  
aunque el artista seguiría practicando los otros estilos tradicionales –  
pintura religiosa, retratos, bodegones, etc.-, sería en este (nuevo)  
género, donde alcanzaría su mayor excelencia y reconocimiento como  
creador.  
Análisis de las obras seleccionadas  
A continuación se analizan desde el ámbito de las categorías  
estéticas y del propio lenguaje artístico empleados, cinco obras del  
género paisajístico de Rafael Troya:  
Paisaje de la selva ecuatoriana, circa 1870  
Óleo sobre lienzo, 85 x 65 cm.  
Colección del Sr. Gustavo Vascónez Hurtado  
Fuente: José Gabriel Navarro (1991:226)14  
Atrae la atención el formato vertical de este lienzo, inédito en  
la obra paisajística de Troya. En él, el punto de vista elevado y frontal,  
junto a la diagonal compositiva que señala –literalmente- la pasarela  
que parte del límite del último cuarto del extremo inferior derecho  
del cuadro en el primer plano, y que prolongándose diagonalmente  
hacia el personaje que está en el puente de madera con el brazo  
derecho levantado y de espaldas al espectador, continúa hasta la  
palmera ubicada casi en la parte central del extremo izquierdo de la  
obra, otorga una relevante profundidad al espacio representado. Y  
ello está reforzado por la deslumbrante luminosidad que del tercer  
plano emana, impidiendo cualquier visión con nitidez en este; solo y  
apenas esbozado y muy difuminado, tal vez una línea de más verdor  
selvático o una cadena montañosa.  
El lado superior del ángulo correspondiente a la diagonal  
compositiva anteriormente reseñada, parte de la base del gran árbol  
que está justo detrás de la pasarela y que, diagonalmente, se dirige  
14 José Gabriel Navarro, La pintura en el Ecuador del XVI al XIX, Quito, Dinediciones, 1991, p.  
226.  
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Análisis estético y artístico de cinco pinturas de paisaje  
de RafaelTroya (1845-1920)  
hasta el vértice superior izquierdo de la obra; más concretamente, a  
la rama derecha que en forma de “v” allí se ubica.  
La dinámica compositiva tiende casi totalmente de derecha a  
izquierda, a saber, la pasarela citada, el protagónico árbol, el jinete  
que de espaldas al espectador se dirige hacia el tercer plano, a punto  
de atravesar dos estacas a ambos lados del camino, la corriente del  
río y lo que, en el primer plano, parece un lindero que desemboca en  
esa agua. No obstante y en dinámica contraria, ejercen de contrapeso  
los dos árboles que, a ambos lados de la obra y, a partir de su tercio  
superior, asoman entre la floresta y, el personaje de espaldas al  
espectador que se encuentra en el puente con el brazo extendido.  
También y, en el mismo sentido anteriormente citado, la do-  
minante verticalidad de los elementos representados (árboles, plan-  
tas, pilares del puente, jinete), además del propio formato empleado,  
resulta en parte atenuada por la horizontalidad que ejerce el primer  
plano e, igualmente, por la amplia franja terrosa donde está el jinete y  
que supone la transición entre el final del segundo plano y el tercero.  
Magistral es el tratamiento lumínico que Troya imprime al  
lienzo, dada la extrema oclusión a la penetración de la luz que la  
feracidad de la zona tropical implica al crear una suerte de bóveda  
vegetal. Por ello, la luz se adentra tamizadamente a través de la  
floresta, desde la intensidad de su origen en la profundidad del tercer  
plano –que resulta prácticamente cegado a la vista–, incidiendo, más  
contrastadamente, en la franja terrosa anteriormente citada, el puente  
con el personaje, igualmente ya señalado, el río y la orilla de este en  
el primer plano. Al tiempo y en su discurrir, crea diversas distancias  
y/o espacios entre los diversos elementos vegetales por los que  
transita, con especial incidencia en la copa de los árboles y las abun-  
dantes plantas representadas.  
También es remarcable la brumosidad que en esos intersticios  
y, a causa de la humedad dominante, dota de esa peculiar atmósfera  
a la representación.  
Y sobre estas últimas –extensivo a las especies arbóreas pre-  
sentes-, también subrayar la excelente, por minuciosa descriptividad  
científica, aplicada en la representación de las mismas pues, cada uno  
de estos elementos botánicos resulta singularizado, como especie y  
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Xavier Puig Peñalosa  
reconocible en su unicidad, merced a sus estudiados detalles formales  
y cromáticos, demostrando así, el artista, su veraz conocimiento de  
los mismos, aprendido en las expediciones que realizó por la Sierra y  
la Amazonía bajo la dirección de Stübel.  
La paleta de color empleada por el artista viene referida –fun-  
damentalmente– a los colores ocres, verdes y marrones junto al amari-  
llo pero, y como es habitual en él, son las diferentes tonalidades,  
empleadas en aquella gama, donde demuestra su absoluta maestría.  
Asimismo, resaltar los acertados timbres de color blanco en el perso-  
naje de espaldas al espectador, en las flores del gran matorral de la  
parte izquierda del segundo plano, la espumilla de la corriente en el  
río o, en algunas de las hojas de las plantas colgantes del protagónico  
árbol central; y, en igual sentido, los ligeramente rojizos timbres en  
las floressitas en las ramas de dicho árbol.  
En suma, una obra en la que el equilibrio entre naturaleza y  
cultura resulta patente, ya que los pocos elementos que el ser humano  
ha desarrollado en la misma –además de su propia presencia, el puen-  
te, las dos estacas a modo de mojones y el camino-, están perfecta-  
mente integrados en ese ámbito natural . Y ámbito que, si en un  
principio, y dado su carácter selvático, pudiera deberse a la estética  
de una naturaleza ubérrimamente sublime, sin embargo, tanto la  
composición desarrollada y su tratamiento lumínico, como las “hue-  
llas” humanas en aquella, además de la familiaridad con que los dos  
personajes se desenvuelven en ese paisaje, le confieren más bien su  
adscripción a la estética de lo pintoresco.  
A esta última afirmación cabe añadir tanto la constante  
variedad y peculiar singularidad conferida a los elementos naturales  
representados, así como a los –aunque tenues– distintos movimientos  
ya detallados; y es que, ambas cuestiones y aunadamente, contribu-  
yen a mantener nuestra mirada en constante actividad y, en conse-  
cuencia, a “excitar” nuestra imaginación con el consiguiente placer  
estético que de ello se deriva.  
Conclusivamente, este Paisaje de la selva ecuatoriana implica,  
desde los presupuestos del lenguaje artístico del academicismo  
pictórico, una excelente representación de la modernidad que la  
estética de lo pintoresco aporta y supone.  
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Análisis estético y artístico de cinco pinturas de paisaje  
de RafaelTroya (1845-1920)  
El Cotopaxi visto desde el río Alaquez, (1892)  
Óleo sobre lienzo, 62 x 92 cm.  
Fuente: Colección del Banco de la República, Bogotá (Colombia)  
15  
Como en una obra teatral, un potente foco de luz ilumina a  
los dos hombres y cuatro equinos que se hallan casi en el centro de la  
obra, dirigiendo así la mirada del espectador hacia ese lugar, sines-  
tésicamente reafirmada, por el punto de vista muy elevado y frontal  
adoptado por el artista. Al tiempo, esa perspectiva casi de “águila”,  
magnifica espacialmente al paisaje representado, lo que unido a la  
orografía del terreno, a saber, el río Alaquez que discurre mediante  
numerosos requiebros a través de un tortuoso valle, significa y esta-  
blece una considerable profundidad a toda la representación, así mis-  
mo, acentuada por el desnivel que establece Troya, entre el primer  
plano y el segundo.  
Lo anteriormente descrito correspondería, principalmente, al  
amplio segundo plano que ocupa la mayor parte de la obra. Además  
y en este, se observa un poco más arriba de los personajes señalados,  
un cercado correspondiente a un corral que permanece vacío, situán-  
dose en la parte derecha de este, un pequeño vallado que ejerce de  
puerta de entrada ascendente a una vivienda campesina en la que,  
en su parte frontal y exterior, pace un rebaño de ovejas con su pastor;  
detrás de aquella, unas grandes cadenas de montañas cierran la  
visión. Y, en la parte izquierda, de ese mismo plano, una formación  
montañosa obra de entrada al valle citado, y por el que discurre en  
suaves meandros el no muy caudaloso río Alaquez, pareciendo que  
es hacia este a donde se dirigen a abrevar los equinos.  
En el primer plano y en su parte izquierda, diversas y abun-  
dantes plantas y arbustos opacan esa zona, tanto por su oscuro color,  
como sobre todo, por hallarse aquél muy ensombrecido, producto de  
los fuertes claroscuros que imprime el artista a esta obra. En este  
sentido, a resaltar la gran sombra que se proyecta desde el extremo  
de la parte derecha del segundo plano hasta donde se encuentran los  
15 En: https://villegaseditores.com/arte-internacional-coleccion-del-banco-de-la-republica-  
epilogo (13.08.2019).  
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dos personajes y sus equinos, intuyéndose así, la presencia de una  
gran montaña en “fuera de campo”.  
El Cotopaxi, en el tercer plano, se eleva majestuoso desde una  
cadena montañosa con su nieve perenne, realzada por la luz del  
atardecer que, tras las grandes montañas de la parte derecha del  
segundo plano, incide oblicuamente en su cono. Y luz que tiñe con  
su tono ocre-amarillento más de la mitad del cielo en el que se recorta,  
lejana, pero dotada de una especial presencialidad, la figura del  
coloso.  
Compositivamente, un gran ángulo agudo recorre a toda la  
obra. Uno de sus lados parte del vértice que conforman en el extremo  
inferior derecho los límites del cuadro (vertical y horizontal), ascen-  
diendo diagonalizadamente hacia la izquierda y atravesando el  
conjunto de rocas del primer plano, la copa del primer arbusto que a  
continuación allí se ubica, hasta llegar a la curvatura del río más  
pronunciada en el extremo izquierdo de la obra. De ahí, asciende por  
las cimas de las oscuras y compactas montañas de la zona derecha,  
hasta el límite del propio lienzo.  
Aunque el formato apaisado de la obra otorga horizontalidad  
a la misma, y los elementos vegetales (árboles, arbustos), las monta-  
ñas y especialmente sus cimas o el propio nevado compensan con su  
verticalidad a aquella disposición, en realidad, son las numerosas dia-  
gonales, las líneas dinámicas predominantes, tanto es su disposición  
figurativa (río, piedras, senderos, valle, etc.) como compositiva/di-  
reccional. Al tiempo, estas dotan de dinamismo a una representación  
mayormente estática, ejerciendo asimismo y, entre ellas, su –di-  
gamos– propia compensación. Por ejemplo, la corriente fluvial se  
dirige hacia el espectador, mientras que las figuras humanas y  
animales lo hacen en sentido contrario.  
Como es habitual en los paisajes de Troya, su gama cromática  
se compone básicamente de ocres, marrones, verdes, azules y blanco,  
destacando la sutilidad y variedad en los tonos empleados. A resaltar  
el timbre de color azul en el pantalón de uno de los caminantes, el  
blanco del Cotopaxi y, en menor medida, este último color en las  
ovejas y la espumilla del río.  
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Análisis estético y artístico de cinco pinturas de paisaje  
de RafaelTroya (1845-1920)  
Conceptualmente, es la estética de lo pintoresco la que guía  
y establece las pautas representacionales (artísticas) en esta obra.  
Efectivamente, desde la singularidad del perspectivamente engran-  
decido espacio representado y en el que, como en un teatro, ilu-  
minadas y centradamente se destacan las figuras humanas y animales  
con su lento caminar, estableciendo así una escala comparativa con  
el entorno paisajístico en el que se ubican y, en consecuencia, magni-  
ficándolo dado su pequeño tamaño (igualmente las ovejas y su pastor  
en la parte derecha del mismo plano); el perezoso, a la par que  
sinuoso discurrir del pequeño río con esas singulares y mayormente  
grandes rocas que rítmicamente lo pespuntean; los numerosos y  
variados elementos vegetales representados; la aludida montaña  
“fuera de campo” que aviva por ello mismo a nuestra imaginación o,  
en igual sentido los fuertes contrastes lumínicos que el uso del  
claroscuro implica o, la suave luz del atardecer reflejándose en buena  
parte del celaje, todo ello, supone que constantemente nuestra mirada  
encuentra motivos para su atención, al igual que la imaginación,  
produciendo así ese delicioso placer (estético) que conlleva la aludida  
estética de lo pintoresco.  
Sin título [El Tungurahua en erupción] (1916)  
Óleo sobre lienzo, 49 x 83 cm.  
Colección privada  
Como ya he comentado al inicio del apartado anterior,  
Edmund Burke en su obra Indagación filosófica sobre el origen de nuestras  
ideas acerca de lo sublime y de lo bello (ver nota 4), afirma que una de las  
mayores causas de sublimidad es el desencadenamiento de la fuerza  
extrema de la naturaleza pues, es en esa circunstancia cuando  
sentimos un profundo terror al sabernos amenazados, dada la fragi-  
lidad de nuestro cuerpo. En estos términos, la erupción de un volcán  
resulta paradigmática al respecto y más, si como en esta obra de  
16  
Troya, sucede de improviso y en plena noche.  
Efectivamente, la erupción del Tungurahua está representada  
16 Esta obra es uno de los escasísimos paisajes nocturnos realizados por Troya.  
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justo en el momento de su impactante inicio con una fuerte explosión  
de la que emana súbitamente el flujo piroclástico, pues todavía no  
hay lava descendiendo por sus laderas o, el humo que provoca  
aquella tampoco alcanza mucha altura. De hecho, los dos personajes  
y los tres equinos –dos de estos portando enormes fardos– (ver  
detalle), parece que todavía no reaccionan ante este hecho pues,  
prosiguen su queda andadura por ese camino que, desde una cierta  
altura, bordea al río; solo faltan unos segundos para que detengan su  
marcha a fin de poder contemplar ese sublime espectáculo o, por el  
contrario, aceleren la misma para huir del inminente peligro.  
Con el habitual punto de vista frontal, panorámico y, en este  
caso, bastante elevado, el primer plano resulta apenas atisbado en la  
parte extrema izquierda, y en la que está representado un gran árbol  
con una masa vegetal a su pie.  
El gran segundo plano, está integrado por el camino con las  
figuras y animales citados, estableciendo así una escala comparativa  
con el entorno natural en que están inmersos. A su vez, estos resultan  
“enmarcados” por una masa montañosa a su izquierda, coronada por  
varios árboles y, en la parte derecha, por una sucesión de cadenas  
montañosas, ubicándose en su extremo final al Tungurahua. En el  
centro del mismo, el citado río que, diagonalmente y en paralelo al  
camino, aunque mucho más abajo de este, en su tramo más alejado  
del espectador –de hecho discurre hacia este-, traza varios meandros  
hasta perderse en la lejanía. Al tiempo, su diagonalizada composición  
otorga una eficaz profundidad perspectiva al conjunto de la obra, ya  
que conforma la parte más inferior de un amplio valle.  
Finalmente, el tercer plano lo integra un muy lejano nevado,  
con unas apenas vislumbradas sucesión de montañas y, el celaje en  
el que resalta en su parte derecha una luminosa luna llena y algunas  
tenues nubes, apenas esbozadas.  
Compositivamente, el ángulo agudo tan empleado por el  
artista en este género pictórico, se inicia con una gran diagonal que  
parte del extremo inferior de la obra y, siguiendo el borde del camino  
poblado de espesa vegetación, llega hasta los tupidos árboles ubica-  
dos justo antes del recodo del sendero –al tiempo divide en dos partes  
casi iguales a la representación–. Desde ese punto que obra de vértice  
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Paisaje de la selva ecuatoriana, circa 1870  
Óleo sobre lienzo, 85 x 65 cm  
Colección del Sr. Gustavo Vascónez Hurtado  
El Cotopaxi visto desde el río Alaquez, (1892)  
Óleo sobre lienzo, 62 x 92 cm  
Colección del Banco de la República, Bogotá (Colombia)  
Análisis estético y artístico de cinco pinturas de paisaje  
de RafaelTroya (1845-1920)  
de dicho ángulo, el otro lado del mismo está constituido por la  
diagonal que asciende hacia la derecha por la ladera del volcán hasta  
su tobera, prolongándose a continuación hasta la propia luna y,  
llegando al ángulo que forma la intersección horizontal/vertical del  
límite superior derecho del lienzo.  
Cromáticamente, nuevamente la gama de los ocres-terrosos  
y marrones, verdes, azules y blancos son los predominantes aunque  
impresos en unas sutiles tonalidades. A destacar, los fuertes timbres  
de color en el anaranjado intenso de la erupción del volcán, así como  
en el blanco de la luna y, en menor medida, en el igual color de la  
cumbre del lejano nevado o, el rojo y azul de las vestimentas en cada  
uno de los dos hombres. Y luna que, con su fuerte resplandor y, dada  
su elevada y lateral ubicación, origina lumínicamente grandes zonas  
de claroscuro –más oscuras en ambos extremos de la obra y con ma-  
yor claridad en la parte central correspondiente al sendero y a las  
figuras humanas y animales–, al tiempo que igualmente, es la causa  
de que se proyecten alargadas sombras especialmente en dicho  
camino por efecto, tanto de los dos verticalizados y filiformes árboles  
que bordean a aquél como de los numerosos elementos vegetales que  
allí se encuentran.  
Troya compensa la horizontalidad de la obra con la extrema  
verticalidad de los dos altos tallos citados anteriormente o, los distin-  
tos árboles que figuran en la representación. E igualmente con las  
diversas cumbres existentes y, muy particularmente, con la elevación  
del humo por la erupción del Tungurahua.  
Otro equilibrio lo encontramos en el par movimiento/esta-  
tismo. Efectivamente, aunque en la obra predomina el segundo, el  
artista introduce elementos de dinamicidad que compensan a aquél.  
Así, desde los meandros que traza el río en su parte más alejada o las  
ondas que genera en su parte más cercana al espectador, la densa  
humareda que expulsa el volcán o los jinetes que parecen estar dete-  
niéndose para contemplar la erupción, todos ellos implican factores  
de movimiento frente a la generalizada quietud de la escena repre-  
sentada.  
También puede hablarse de equilibrio en el uso de colores  
más oscuros y aplicados para dotar de masa a lo representado (mon-  
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Xavier Puig Peñalosa  
tañas, rocas y zonas de oscuridad en general) con, por el contrario,  
de otros más claros o cálidos para “aligerar” aquella pesantez como  
el azul del agua del río y del cielo o, el blanco de la luna y de uno de  
los equinos y las nubes y, la propia luminosidad que refleja la luna  
en determinadas zonas (sendero, árboles y arbustos o laderas de  
montañas), o como el de la propia erupción.  
Conclusivamente y como afirmaba líneas arriba, esta obra nos  
remite a la estética de lo sublime burkeana por los efectos amena-  
zantes que la fuerza desatada de la naturaleza supone para el ser  
humano. Al tiempo, el artista deja que sea la imaginación del espec-  
tador la que suponga esas consecuencias pues, la luz casi fantasmal  
que proyecta la luna llena junto con la súbita erupción del volcán,  
establecen y representan un claro ejemplo de dicha estética.  
Sin título [Río Oriental] (1919)  
Óleo sobre lienzo, 47 x 53 cm.  
Colección privada  
Nuevamente, el formato panorámico y el punto de vista ele-  
vado, amplían y magnifican a lo representado, en este caso, una vista  
sobre un río de la Amazonía. En el primer plano –la parte de tierra  
firme donde se ubica el espectador–, un árbol casi enteramente cu-  
bierto por una planta parásita, divide en dos partes al paisaje: a la  
izquierda, el espacio más abierto y en el que el color azul en diferentes  
tonalidades es predominante y, a la derecha, la cerrada e impenetrable  
selva con predominio de las tonalidades verdosas y marrones. A este  
espacio cerrado, también contribuye compositivamente la direcciona-  
lidad hacia ese lugar de las ramas de aquel árbol.  
En el centro y como segundo plano, se encuentra el amplio y  
caudaloso río y en el que en su parte izquierda, navega una canoa  
con lo que parecen ser tres exploradores con sus pertrechos.  
En la parte derecha de este plano, una masa forestal completa-  
mente cerrada e impenetrable, compone la otra parte del mismo. Al  
tiempo, ese río –merced a la orilla opuesta al primer plano– conforma  
la diagonal compositiva que recorre prácticamente a toda la obra  
desde la parte derecha de la misma, hasta el límite en sentido opuesto  
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Análisis estético y artístico de cinco pinturas de paisaje  
de RafaelTroya (1845-1920)  
(
tras “atravesar” a la canoa mencionada) y situándose su vértice, justo  
en el límite izquierdo de la obra y que supone el comienzo del tercer  
plano. A continuación, prosigue horizontalmente en dirección dere-  
cha ocultándose tras la floresta, constituyéndose así en una de las más  
alejadas orillas del río.  
En el tercer plano, se vislumbra con una cierta brumosidad,  
producto de la alta humedad reinante, una masa selvática sobre la  
que se halla el cielo con algunas nubes teñidas en un tono amarillento  
típico del atardecer.  
La generalizada horizontalidad que prima en este paisaje, es  
compensada por la verticalidad de los altos árboles representados. Y  
en igual sentido, el estatismo de la compacta floresta en relación a los  
elementos dinámicos como, principalmente, la corriente del río y la  
navegación de la canoa o, también, el “movimiento” que significan  
el grueso ramaje de muchos de los árboles existentes y, muy parti-  
cularmente, del protagónico ubicado en el primer plano, en su parte  
derecha.  
E, igualmente en relación a la direccionalidad de las dinámi-  
cas generadas, ya que, mayormente esa tiende hacia la derecha por  
efecto de las ramas del árbol del primer plano y del arbusto que crece  
a su pie o, las de los árboles del segundo plano y la propia corriente  
del río, que fluye en la misma dirección. En este caso, la compen-  
sación, en sentido contrario, viene dada por la solitaria rama que  
brota en la parte izquierda del mismo árbol protagónico y, sobre todo,  
por la idéntica direccionalidad en el rumbo de la canoa descrita.  
La luz que incide diagonalmente desde la parte superior  
izquierda, refleja su luminosidad preeminentemente en el río y en  
todo el segundo y tercer plano, quedando el primero, casi en un  
contraluz, aunque con una ligera claridad en la parte izquierda de la  
planta parásita que cuelga del árbol allí ubicado.  
La gama cromática empleada por el artista, está basada, muy  
principalmente, en los marrones y verdes, además del azul y el  
blanco, matizados en varias tonalidades y acordes a los motivos  
reproducidos.  
Con esta obra, Troya muestra un Oriente aún inexplorado, en  
el que la impenetrable selva y los caudalosos ríos, junto con la diversa  
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fauna o los propios ancestrales aborígenes, conforman los habitantes  
de esa tierra ignota y mayormente desconocida por inexplorada. Y  
vasto territorio que, a pesar de su denominación como “suelo patrio”,  
históricamente sigue siendo, en el contexto de su representación, una  
completa otredad para el homogeneizante e impositivo proyecto  
unificador nacional. No obstante, ese desconocimiento, la “comuni-  
dad imaginada” (nación ecuatoriana) por determinadas élites, impele  
a su más o menos efectiva incorporación a ese proyecto; de ahí esa  
previa, por necesaria, exploración de una naturaleza a la que, hasta  
ese momento, solo la subjetividad sentimental de la sensibilidad  
había nombrado y sentido como paisaje, como sublime.  
Sin título [Río Oriental] 1919  
Óleo sobre lienzo, 47 x 73 cm.  
Colección privada  
Como es habitual en sus pinturas de género paisajístico,  
nuevamente utiliza Troya el plano frontal, panorámico y elevado para  
dotar de mayor amplitud visual a lo representado; y también, en este  
caso, corresponde a un paisaje de la región amazónica. El amplio  
primer plano, parece “abrirse” hacia la profundidad de campo,  
merced a dos recursos perspectivos empleados: el montículo en el  
extremo izquierdo de ese plano, coronado con un singular árbol,  
contrasta con su parte central y derecha, por la planitud y despeje de  
esta zona, al tiempo que significa un desnivel en relación a la  
inmediata orilla del río; ello, aboca la mirada del espectador por esa  
amplia espacialidad al siguiente plano.  
Al tiempo, esa invitación a la contemplación del paisaje, está  
complementariamente reforzada, por la propia ubicación del citado  
árbol, ya que, visualmente, parece obrar como “telón recogido” que,  
a modo de un teatro, enmarca y direcciona la visión de quien observa  
la representación.  
En el segundo plano, un amplio y caudaloso río que discurre  
trazando plurales meandros con sus correspondientes brazos de  
tierra, ocupan ese espacio.  
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Análisis estético y artístico de cinco pinturas de paisaje  
de RafaelTroya (1845-1920)  
Destaca entre esos últimos, la orilla opuesta a la del primer  
plano por su extrema densidad vegetal, totalmente selvática y  
prácticamente impenetrable para el ser humano. Y en el propio río,  
una canoa con tres personajes y de los que no se adivina su proceden-  
cia, aunque se presume, como en el caso anterior, que corresponden  
a exploradores.  
Finalmente, en el último plano está representada una cadena  
montañosa y que parece estar recubierta con una espesa floresta y, el  
cielo con algunas nubes, percibiéndose, en su parte extrema izquier-  
da, el tenue tono amarillento del atardecer.  
Compositivamente, una pronunciada diagonal asciende  
desde la parte inferior del montículo del primer plano –por su borde-  
,
alcanzando su cima que, al efecto, obra de vértice. Desde ahí, a  
continuación y en sentido inverso, ascender hasta el extremo derecho  
del límite de la obra por la silueta de la montaña completamente  
recubierta de vegetación y sita antes de la ubicada en el tercer plano.  
Así, nuevamente se constata la, mayormente, utilización por parte de  
Troya en la composición de sus obras del ángulo agudo.  
También aquí y, como es habitual en las obras del artista, la  
compensación entre elementos horizontales, a saber, el río y el terreno  
ubicado en los varios planos y, aquellos otros verticalizados –princi-  
palmente los árboles- es evidente, así como la quietud generalizada  
que se observa en este paisaje, lo es con la dinámica que la corriente  
fluvial ejerce, al igual que la disposición de las ramas de ciertos  
árboles, arbustos o flores (ver especialmente en el primer plano).  
Cromáticamente, la predominancia de la gama del verde,  
marrón, ocre y azul es, en sus diversas tonalidades, notoria; además,  
los habituales timbres de color que utiliza el artista, aquí están  
concentrados en las flores de las plantas del primer plano: blanco-  
rosáceo en la que está en el límite inferior y, amarillento en la situada  
a la izquierda, al pie del singular árbol.  
La luz del atardecer, incide diagonalizadamente, desde la  
parte superior izquierda de la obra, creando zonas de claroscuro en  
la misma. Consecuencia de ello, es la mayor penumbra en que se halla  
la parte izquierda del primer plano, mientras que, la mayor  
luminosidad corresponde al río y a todo el resto de la masa boscosa  
del tercer plano. Y en esta, el efecto de la humedad y de la propia  
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Xavier Puig Peñalosa  
lejanía, hace que resulte menos nítida su definición formal, prolon-  
gándose así hasta en el tercer plano.  
En definitiva, con esta obra Troya proyecta su propia  
experiencia en el Oriente, durante la época de sus expediciones con  
Stübel, mostrándonos un mundo desconocido para el ser humano de  
la época y que, nos remite a un estadio evolutivo en que parece que  
el tiempo se ha detenido desde una época inveterada, en la que nada  
ha cambiado sustancialmente. Se palpa la armonía de una naturaleza  
que, ajena a su progresivo descubrimiento y exploración, se conserva  
equilibrada, al tiempo que mayestáticamente en su propio existir  
como natura naturata, mostrando así la inefable voluntad de su  
profundo ser, del principio que la origina y guía en su existir, de su  
natura naturans y de la que solo la experiencia estética de lo sublime  
nos permite llegar a aprehender y sentir.  
A modo de conclusiones  
Si la pintura de paisaje es un género tardíamente aceptado en  
el país, en parte considerable debe su reconocimiento por parte de las  
élites comitentes, a su resignificación ideológica por parte de las  
mismas. Efectivamente, el uso “patriótico” que aquellas implementan  
a este género pictórico, nuevo en su contexto histórico, indica su  
necesidad de poder contar con imágenes -entre otros dispositivos-  
que procuren una identidad como nación tout court. No obstante, me  
parece altamente improbable que las clases subalternas, dado su  
crónico analfabetismo -ampliamente entendido-, fuesen depositarias  
de la supuesta efectividad de esa resemantización simbólica. Y más  
generalmente, su extensa base cuantitativa en la pirámide social,  
implicaba que ese “mensaje”, en realidad, solo serviría para  
retroalimentar el proyecto oligárquico de país que las propias élites  
imponían y desarrollaban, no exento de fuertes tensiones en su  
17  
propio seno, dados los distintos intereses en liza.  
1
7 Jorge Núñez Sánchez, De Patria criolla a República oligárquica, Quito, Casa de la Cultura  
Ecuatoriana Benjamín Carrión, 2015. Es sabida la existencia de una abundante bibliografía  
al respecto, por ello me permito sugerir por su claridad y síntesis expositiva, Enrique Ayala  
Mora, Editor, Nueva Historia del Ecuador, Volumen 7, Época Republicana 1, Quito, Corporación  
Editora Nacional/Editorial Grijalbo Ecuatoriana Ltda.,, 1990 (hay reedición); Enrique Ayala  
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134  
Análisis estético y artístico de cinco pinturas de paisaje  
de RafaelTroya (1845-1920)  
Lo antedicho implica que la sola acepción analítica, desde el  
punto de vista ideológico, de este género pictórico y con todo lo  
legítima –por necesaria– que esta opción supone, resulta cuanto  
menos menguada, cuando no insuficiente, en su –a mi juicio– autén-  
tica concepción por parte de los artistas que lo practicaron en el  
contexto cronológico descrito (aproximadamente último tercio del  
siglo XIX y primeros años del XX) y, más particularmente, en el caso  
de Rafael Troya aquí expuesto. Por ello y sin obviar el contexto  
histórico de ejecución, reivindico la necesidad del enfoque estético y  
artístico en el análisis de este género de obras para, así, entender y  
valorar mayormente todo lo relativo al ámbito creativo de los artistas  
paisajistas; y aspecto este último del que queda casi todo por  
realizar.1  
8
Bibliografía  
ADDISON, Joseph (1712), Los placeres de la imaginación y otros ensayos de The  
Spectator, Edición e introducción de Tonia Raquejo, Visor, Madrid, 1991.  
ANDERSON, Benedict, Comunidades imaginadas. Reflexiones sobre el origen y  
difusión del nacionalismo, Fondo de Cultura Económica, México, 1993.  
AYALA MORA, Enrique, Editor, Nueva Historia del Ecuador, Volumen 7, Época  
Republicana 1, Corporación Editora Nacional/Editorial Grijalbo Ecuatoria-  
na Ltda., Quito, 1990 (hay reedición).  
Mora, Editor, Nueva Historia del Ecuador, Volumen 9. Época Republicana III, Cacao, Capitalismo  
y Revolución Liberal, Corporación Editora Nacional/Editorial Grijalbo Ecuatoriana Ltda.,  
Quito, 1990, primera reimpresión y, Enrique Ayala Mora, Ecuador del siglo XIX. Estado  
Nacional, Ejército, Iglesia y Municipio, Quito, Universidad Andina Simón Bolívar/Corporación  
Editora Nacional, 2011.  
8 Notable excepción es la investigación (Tesis Doctoral) realizada por la Dra. Verónica del  
Carmen Muñoz Rojas, Estudio estético de la pintura de paisaje en el Ecuador del siglo XIX. El caso  
de Joaquín Pinto, Universidad del País Vasco/EHU, España, 2015 (inédita).  
1
BOLETÍN ANH Nº 202 • 115–137  
135  
Xavier Puig Peñalosa  
–––––, Enrique Ayala Mora, Editor, Nueva Historia del Ecuador, Volumen 9. Época  
Republicana III, Cacao, Capitalismo y Revolución Liberal, Corporación Editora  
Nacional/Editorial Grijalbo Ecuatoriana Ltda., Quito, 1990, primera  
reimpresión.  
–––––, Ecuador del siglo XIX. Estado Nacional, Ejército, Iglesia y Municipio,  
Universidad Andina Simón Bolívar/Corporación Editora Nacional, Quito,  
2011.  
BURKE, Edmund (1757), Indagación filosófica sobre el origen de nuestras ideas acerca  
de lo sublime y de lo bello, Estudio preliminar y traducción Menene Gras  
Balaguer, Tecnos, Madrid, 1987 (varias edit.).  
BURY, John B., La idea de progreso, Alianza, Madrid, 1986 (varias reedic.).  
CAMPILLO, Antonio, Adiós al progreso. Una meditación sobre la historia,  
Anagrama, Barcelona, 1985 (varias reedic.).  
CARUS, Carl Gustav (1835), Cartas y anotaciones sobre la pintura de paisaje. Diez  
cartas sobre la pintura de paisaje con doce suplementos y una carta de Goethe a  
modo de introducción, Introducción de Javier Arnaldo, Visor, Madrid, 1992.  
HERDER, Johann Gottfried von Herder (1784-1791), Ideas para una filosofía de la  
historia de la humanidad, Editorial Losada, Buenos Aires, 1959.  
KENNEDY TROYA, Alexandra, Rafael Troya. El pintor de los Andes ecuatorianos,  
Ediciones del Banco Central del Ecuador, Quito, 1999.  
–––––, “La percepción de lo propio: Paisajistas y científicos ecuatorianos del  
siglo XIX”, en Frank Holl (Editor), El regreso de Humboldt, Museo de la  
Ciudad, Quito, 2001, pp. 113-127.  
LEONHARDT ABRAM, Matthías, “Los Andes en el corazón. Intérpretes del  
paisaje”, en Kennedy-Troya, A. (coord.), Escenarios para una patria:  
Paisajismo Ecuatoriano 1850-1930, Museo de la Ciudad, Quito, 2008, pp. 27-  
49.  
LLORENS, Tomás (Comisario), Explorar el Edén. Paisaje americano del siglo XIX,  
Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid, 2000.  
MUÑOZ ROJAS, Verónica del Carmen, Estudio estético de la pintura de paisaje en  
el Ecuador del siglo XIX. El caso de Joaquín Pinto, Universidad del País  
Vasco/EHU, España, 2015.  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 115–137  
136  
Análisis estético y artístico de cinco pinturas de paisaje  
de RafaelTroya (1845-1920)  
NAVARRO, José Gabriel, La pintura en el Ecuador del XVI al XIX, Dinediciones,  
Quito, 1991.  
NISBET, Robert, Historia de la idea de progreso, Gedisa, Barcelona, 1981 (varias  
reed.).  
PUIG PEÑALOSA, Xavier, “Una introducción a la recepción y adaptación de la  
estética romántica en el Ecuador decimonónico: la influencia de Herder y  
la estética romántica de lo sublime en la literatura y la pintura de paisaje”,  
Revista Estudios de Filosofía, n°52-Diciembre, Medellín, 2015, pp. 161-180.  
–––––, Rafael Troya: estética y pintura de paisaje, Ediloja/Universidad Técnica  
Particular de Loja, Loja, 2015.  
–––––, “Algunos apuntes para una estética literaria según Juan León Mera:  
entre romanticismo y neoclasicismo”, Procesos. Revista Ecuatoriana de  
Historia, Quito, n° 47, enero-junio 2018, pp. 33-57.  
Webgrafía  
El Cotopaxi visto desde el río Alaquez (1892). Ver en: https://villegaseditores.  
com/arte-internacional-coleccion-del-banco-de-la-republica-epilogo  
(13/08/2019).  
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137  
SIMÓN RODRÍGUEZ Y EL COLEGIO DE LATACUNGA1  
Leonardo Barriga López2  
Resumen  
Simón Rodríguez, educador y trotamundos, escritor y filó-  
sofo, incomprendido en su época, ignorado hoy. Patriota venezolano  
que huye de su país al haberse comprometido con una conspiración  
en contra del régimen español en 1797, rebelión que fracasa, por lo  
que debe salir del país hacia Kingston en donde adopta el nombre  
de Samuel Robinson. Luego arriba a Estados Unidos en donde tra-  
baja como tipógrafo, que le permite enlazar su pensamiento con la  
publicación de sus libros y expresarse en su obra de investigación  
educativa, luego viaja a Europa. Maestro del Libertador Simón Bolí-  
var, su vida es un permanente ir y venir sin encontrar un puerto en  
donde quedarse definitivamente. Fue ante todo un defensor de la  
educación popular que abarcaba, en general, a todas las clases socia-  
les, en especial a los pueblos indígenas y negros, a los pobres y a los  
huérfanos. Consideraba que solo con dicho sistema de educación se  
podrían solucionar los problemas sociales que estaban latentes en  
los pueblos liberados por Bolívar, quien era la espada de la emanci-  
pación política mientras Rodríguez con su pluma arremetía, cual  
Quijote contra el sistema; de allí su desestimación por parte de las  
clases altas, que gozaban de todos los privilegios y de los gobiernos  
que lo consideraban loco y excéntrico. En su peregrinaje por Ecuador  
se detiene en Latacunga en donde enseña sin ser comprendido y re-  
dacta sus “Consejos de amigo al colegio de San Vicente”.  
1
2
Recibido: 16/10/2019 // Aceptado: 25-11-2019  
Miembro Numerario de la Academia Nacional de Historia; de la Casa de la Cultura Ecuato-  
riana y de otras instituciones culturales. Doctor en Derecho y Ciencias Políticas, Magister en  
Derecho Ambiental, Especialista en Derecho Internacional Económico, profesor en varias uni-  
versidades del país y del exterior. Diplomático del Servicio Exterior Ecuatoriano. Autor de  
más de una veintena de libros en temas de historia, derecho, poesía, y novela; prólogos y ar-  
tículos periodísticos.  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 139–179  
139  
Leonardo Bariga López  
Palabras clave: Simón Bolívar, independencia, educación popular,  
Latacunga  
Abstract  
Simon Rodríguez, educator and globetrotter, writer and  
philosopher, misunderstood in his time, ignored today. Venezuelan  
patriot who had left his country after having committed himself to  
a conspiracy against the Spanish regime in 1797 that failed, so he had  
to leave the country for Kingston where he adopted the name  
Samuel Robinson. Then he arrived in the United States where he  
worked as a typographer allowing him to link his thinking to the  
publication of his books and express himself in his educational re-  
search work, then he traveled to Europe. Master of the Liberator  
Simon Bolivar, his life was a permanent come and go without finding  
a port to stay in permanently. He was, against all circumstances, the  
first and foremost defender of popular education that gathered in  
general all social classes, especially indigenous peoples, blacks, the  
poor and orphans. He considered that only with this educational sys-  
tem the social problems that were latent in the towns liberated by  
Bolivar, who was the sword of political emancipation while Ro-  
driguez with his pen lashed out like a Quixote against the system;  
could be resolved; thence his rejection for the upper classes, that en-  
joyed all the privileges and governments that considered him crazy  
and eccentric. On his pilgrimage through Ecuador he stoped in Lat-  
acunga where he taught without being understood and wrote his “A  
Friend’s Tips to the School of St. Vincent”.  
Keywords: Simon Bolivar, independence, popular education, Lata-  
cunga  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 139–179  
140  
Simón Rodríguez y el colegio de Latacunga  
Simón Narciso Rodríguez, educador y trotamundos, incom-  
prendido en su época, ignorado hoy. Patriota venezolano que huye  
de su país al haberse comprometido con una conspiración en contra  
del régimen español en 1797, liderado por Juan Bautista Picornell,  
Manuel Gual y José María España, el mismo que fracasa, por lo que  
debe salir del país hacia Kingston en donde adopta el nombre de Sa-  
muel Robinson. Luego arriba a Estados Unidos en donde trabaja  
como tipógrafo, que le permite enlazar su pensamiento con la publi-  
cación de sus libros y expresarse en su obra de investigación educa-  
tiva. Viajero impenitente: Venezuela, Jamaica, Estados Unidos,  
Francia, Italia, Alemania, Prusia, Polonia, Rusia, Inglaterra, Colom-  
bia, Panamá, Ecuador, Perú, Bolivia, Chile; son sus destinos. Su vida  
es un permanente ir y venir en busca de sí mismo sin encontrar un  
puerto en donde quedarse definitivamente.  
Don Simón Rodríguez, fue ante todo un defensor de la edu-  
cación popular que abarcaba en general a todas las clases sociales,  
en especial a los pueblos indígenas, negros, los pobres y los huérfa-  
nos. Consideraba que solo una educación técnica y popular podría  
solucionar los problemas que estaban latentes en los pueblos libera-  
dos por Bolívar, quien era la espada de la emancipación política  
mientras Rodríguez con su pluma arremetía, cual Quijote contra el  
sistema, de allí su desestimación por parte de las clases altas, que go-  
zaban de todos los privilegios y de los gobiernos que lo consideraban  
loco y excéntrico. Pedagogo impenitente estaba sobre el bien y el mal,  
mientras recorría la América indiana con su mensaje.  
Siempre fue partidario de una educación práctica, para en-  
señar oficios a sus alumnos, y al mismo tiempo, a leer y escribir, ins-  
truyendo y educando de acuerdo con el liberalismo filosófico que se  
inspira en la Ilustración europea; etapa que había vivido y experi-  
mentado, la cual se inicia en el siglo XVIII hasta los primeros años  
del siglo XIX, periodo cultural en el cual es posible profundos cam-  
bios estructurales en la manera de pensar y obrar y que se inicia con  
la Revolución Francesa, cuyo dinamismo, en especial en Francia, In-  
glaterra y Alemania, trae como consecuencia cambios fundamentales  
en el pensamiento de la humanidad, mediante el conocimiento y la  
razón, dejando de lado prejuicios sociales de una élite que negaba  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 139–179  
141  
Leonardo Bariga López  
una educación formal para las grandes mayorías. La ilustración haría  
posible considerar una educación universal, libre y obligatoria; una  
educación oficial y pública, financiada por el Estado y con acceso  
para todas las personas.3  
Bolívar, su mejor alumno, fue quien confirmó la estructura  
educativa de Rodríguez, quien en su juventud, en Europa, en su en-  
cuentro con el maestro fuera decididamente influenciado en su pen-  
samiento por su mentor, en especial cuando efectúa su gira desde  
Francia a Italia, a píe con Rodríguez, quien le acompaña al juramento  
que hace el Libertador por la libertad de América, en Roma. Basta  
leer su carta desde Pativilca en la cual reconoce la valía de quien lo  
indujera el camino hacia la libertad: “No puede Ud. figurarse cuán hon-  
damente se han grabado en mi corazón las lecciones que Ud. me ha dado;  
no he podido jamás borrar siquiera una coma de las grandes sentencias que  
4
Ud. me ha regalado”. (Ver anexo 1).  
Esta expresión de profundo afecto y de entusiasta admiración la reitera  
Bolívar en nueva carta para Santander, cinco meses después desde  
Huamachuco. Está impaciente por tener a su lado al viejo amigo: “Yo  
amo a ese hombre con locura. Fue mi maestro: mi compañero de viajes  
y es un genio, un portento de gracia y de talento para el que lo sabe  
descubrir y apreciar. Todo lo que diga yo de Rodríguez no es nada en  
comparación de lo que me queda. Yo sería feliz si lo tuviera a mi lado,  
porque cada uno tiene su flaco. Empéñese usted porque se venga, en  
lo que me hará Ud. un gran servicio; porque este hombre es muy agra-  
dable, y al mismo tiempo puede serme muy útil. Con él podría yo es-  
cribir las memorias de mi vida. Él es un maestro que enseña divirtiendo  
y es un amanuense que da preceptos a su dictante. Él es todo para mí.  
Cuando yo le conocí valía infinito. Mucho debe haber cambiado para  
que yo me engañe...... En lugar de una Amante quiero tener a mi lado  
5
un filósofo; pues en el día yo prefiero a Sócrates a la hermosa Aspasia”.  
3
Bárbara García Sánchez, “Pensamiento de Simón Rodríguez: la educación como proyecto de  
inclusión social”, Revista Colombiana de Educación, N°59, Bogotá, 2° Semestre 2010, pp.137-  
1
_
38. Ver en: https://www.researchgate.net/publication/277241606_Pensamiento_de_Simon  
Rodriguez_La_educacion_como_proyecto_de_inclusion_social (06-11-2019)  
4
5
Alfonso Rumazo González, Simón Rodríguez, maestro de América, Fundación Biblioteca Ayacu-  
cho, Caracas, 2005, p.103.  
Arturo Uslar Pietri, Escritos de Simón Rodríguez, Imprenta Nacional, Tomo I, Caracas, 1954. p.  
XXIV  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 139–179  
142  
Simón Rodríguez y el colegio de Latacunga  
Rodríguez fue defensor de la educación pública, la misma  
que debía impartirse a todos los ciudadanos sin distinción de clases  
sociales, con educación republicana teniendo como referencia a los  
6
filósofos de la enseñanza, en especial a Juan Jacobo Rousseau. Ya en  
1
794, había presentado un escrito crítico, “Reflexiones sobre los defectos  
que vician la escuela de primeras letras en Caracas y medios de lograr su  
reforma por un nuevo establecimiento”, que esperaba luego, con Bolívar  
7
en el mando, presentar un modelo educativo de las naciones ameri-  
canas.  
Sobre el Método Lancasteriano  
[…]…el método lancasteriano resultaba muy económico. A través de  
la figura de la enseñanza mutua, por medio de la cual se designaba un  
estudiante avanzado en una materia que actuaba como monitor ante  
pequeños grupos de sus pares en esa materia, se ahorraban recursos  
en la contratación de maestros. De esa manera, sólo se necesitaba un  
maestro para grandes cantidades de estudiantes. En segundo lugar, el  
método lancasteriano constituía una sistematización de convenciones  
y reglas previamente en existencia, de tal manera que se hacía fácil-  
mente reproducible en diferentes contextos. La memorización y repe-  
tición de lecciones cortas y graduales son parte central en el proceso  
de instrucción. Finalmente, el método ponía énfasis en la instrucción y  
reproducción de información y en la inculcación de conductas acepta-  
das. El sistema se caracterizaba por una disciplina rígida y un estricto  
sistema de premios y castigos. Es decir, estaba orientado a la formación  
de “ciudadanos obedientes, moderados, respetuosos y dóciles” (San-  
tander 1990, 365). El método lancasteriano se incorpora finalmente en  
el Plan de Instrucción Pública que Santander reglamenta prolijamente  
y expide en 1826.8  
6
7
Maximiliano Durán, “La supuesta influencia de Rousseau en el pensamiento de Simón Ro-  
dríguez: la “tesis del Emilio””, Revista Iberoamericana, XI, 2011, pp.7-8. Ver en: https://www.  
jstor.org/stable/41677364?seq=1#page_scan_tab_contents (06-11-2019)  
Simón Rodríguez, “Reflexiones sobre los defectos que vician la escuela de primeras letras en  
Caracas y medios de lograr su reforma por un nuevo establecimiento”, Inventamos o erramos,  
Prólogo Dardo Cúneo, Editores Latinoamericana C.A, Caracas 2008, pp.1-16. Ver en:  
https://reexistencia.files.wordpress.com/2011/07/inventamos-o-erramos.pdf (06-11-2019)  
Francisco A. Ortega, “Tomen lo bueno, dejen lo malo: Simón Rodríguez y la educación popu-  
lar”, Revista de Estudios Sociales, N°38, Universidad de los Andes, Bogotá, 2011, p. 30.Ver en:  
https://journals.openedition.org/revestudsoc/11451 (08-11-2019)  
8
BOLETÍN ANH Nº 202 • 139–179  
143  
Leonardo Bariga López  
Rodríguez no acepta dicho método de enseñanza lancaste-  
riano, para él la enseñanza debe ser práctica y popular es la que debe  
prevalecer la formación de oficios varios, con asignaturas teóricas y  
prácticas, necesarias para la cultura general, el desarrollo de la cien-  
cia como elemento necesario para la sociedad. En Arequipa, publica  
9
un ensayo previo a la obra “Sociedades Americanas en 1828”. En  
este libro insiste en la necesidad de buscar soluciones para los pro-  
blemas de Hispanoamérica.  
Sobre el Método de Rousseau  
Graduado de profesor, muy joven, se le encomienda la edu-  
cación de un alumno singular, el niño Simón Bolívar Palacios, junto  
a otros en una escuela pública; pero se dedicará al escolar el niño  
Simón, puesto que también labora como amanuense en la propiedad  
de los Palacios. En la formación a su pupilo, que también lo hará An-  
drés Bello, de “primeras letras y gramática; de bellas artes y geografía será  
10  
nuestro famoso Bello”, además de otros profesores que complemen-  
tarán su educación. Pero Bolívar es un rebelde se niega a recibir el  
aprendizaje que le correspondía. No quiere aprender, se resiste, se  
fuga de su casa y de la escuela hasta que aparece Rodríguez, con  
quien se instruye no solo de las materias tradicionales, sino del amor  
a la naturaleza, sin tareas que lo confundan y le obliguen a cumplir-  
las.  
Las relaciones entre los dos se facilitaron desde un principio, pues la  
naturaleza de la pedagogía rousseauniana, tan cara a Rodríguez, cons-  
tituía el mejor sistema para acercarse al alma altiva del pequeño Bolí-  
var. Uno de sus postulados fundamentales consistía, precisamente, en  
no atosigar a los niños de conocimientos intelectuales –de matemáticas,  
idiomas, religión, etc.–, en dejarlos los primeros años de la vida entre-  
gados a sus propios impulsos para que esos impulsos se fueran adap-  
9
1
Simón Rodríguez, “Sociedades Americanas en 1828”, Inventamos o erramos, Prólogo Dardo  
Cúneo, Editores Latinoamericana C.A, Caracas 2008, pp.97-180. Ver en: https://reexistencia.  
files.wordpress.com/2011/07/inventamos-o-erramos.pdf (06-11-2019)  
0 Gustavo Pereira, Simón Bolívar, escritos anticolonialistas, Ediciones Correo del Orinoco, Ca-  
racas, 2013, p.328. Ver en: https://issuu.com/willgo777/docs/escritos-anticolonistas-20-6-  
13-web/165 (06-11-2019)  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 139–179  
144  
Simón Rodríguez y el colegio de Latacunga  
tando naturalmente al medio ambiente, sin otras correcciones que las  
impuestas por ese mismo medio. También el biógrafo colombiano se-  
ñala que: “El espíritu de estas reglas –escribía Rousseau– es dejar a los  
niños más verdadera libertad y menos imperio, permitirles que hagan  
más por sí propios, y exijan menos de los demás. Acostumbrándose así  
desde muy niños a regular sus deseos con sus fieras, poco sentirán la  
privación de lo que no está en sus manos conseguir”.(…) En virtud de  
estos principios, don Simón poco habló al niño de las complicadas asig-  
naturas que habían tratado de enseñarle sus eruditos maestros; más  
bien le interrogó sobre los juegos y deportes que le gustaban, sobre sus  
paseos, camaradas y diversiones, a todo lo cual él respondió con entu-  
siasmo, creándose así entre los dos una sencilla amistad, que el tiempo  
fue transformando en sólido y recíproco afecto. No en vano Rousseau,  
el ídolo de este extraño mentor, había escrito en su Emilio: “Ejercitad  
su cuerpo, sus órganos, sus sentidos, sus fuerzas; pero mantened ociosa  
11  
su alma cuanto más tiempo fuere posible”.  
Sobre Simón Rodríguez  
Simón Rodríguez, a los 26 años, deja a su esposa María de  
los Santos Ronco y a sus hijos, huye de la ciudad. Lejos están los años  
de su infancia comprometida con la pobreza. Había nacido en Cara-  
cas, el 28 de octubre 1769, (aunque también se afirma que fue en  
1771- Rumazo), como niño huérfano, al igual que su hermano Caye-  
tano, cuyos padres, Alejandro Carreño y Rosalía Rodríguez los ha-  
bían abandonado. Simón había adoptado el apellido de su madre  
mientras en su infancia un tío, el sacerdote José Rafael Rodríguez se  
había encargado de la educación de los hermanos. Uslar Pietri indica  
que:  
Rodríguez había tomado parte en aquella tentativa frustrada de im-  
plantar un régimen republicano e independiente en Venezuela. Las  
ideas de los conspiradores eran las más avanzadas del credo democrá-  
tico revolucionario francés. Su texto básico era la más radical procla-  
mación de los derechos del hombre y del ciudadano hecha en Francia  
en 1793. Los dos primeros artículos del texto impreso, que les fue in-  
cautado a los conspiradores, decían como un estampido en medio del  
11 Indalecio Liévano Aguirre, Bolívar, Presidencia de la República, Academia Nacional de la  
Historia, Caracas 1988, p.49.  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 139–179  
145  
Leonardo Bariga López  
presagioso silencio del orden colonial: “El objeto de la sociedad es el  
bien común: todo gobierno es instituido para asegurar al hombre el  
goce de sus derechos naturales e imprescindibles... Estos derechos son,  
12  
la igualdad, la libertad, la seguridad y la propiedad”.  
En Kingston adopta el nombre de Samuel Robinson que lo  
utiliza mientras su estadía en Europa, durante 20 años. Estudio física  
y química y trabajo en un laboratorio en Francia. Con Fray Servando  
1
3
Teresa de Mier, un sacerdote revolucionario de origen mexicano,  
iniciaron una escuela de lengua española. Traduce al castellano la  
14  
novela Atala de Chateaubriand pero Mier se atribuyó la traducción,  
enfriándose las relaciones de los socios en dicha empresa. Javier  
Ocampo López, advierte lo siguiente sobre el maestro:  
El educador Simón Rodríguez con sus ideas racionalistas, se interesó  
por una educación práctica para la formación de las nuevas generacio-  
nes republicanas de Hispanoamérica. En la economía y vida cotidiana  
de las gentes de los países hispanoamericanos, con múltiples necesi-  
dades de producción, empleo, vivienda, alimentación, vestido, educa-  
ción y salud, se hacía indispensable una educación más racional,  
práctica y útil y una sociedad organizada para satisfacer las necesida-  
des fundamentales. Por ello, el Maestro Rodríguez propuso la creación  
de Talleres de Oficios para los niños sin distinciones de raza o riqueza.  
Sus propuestas fueron planteadas para Bogotá en la Gran Colombia y  
Chuquisaca en Bolivia. En 1824 creó en Bogotá un taller de oficios, se-  
ñalando la importancia de la educación práctica para los niños más po-  
bres. Esta educación debía depender directamente del Gobierno, con  
escuelas que dependieran del Estado. Las materias que se enseñaran  
debían tener todas con un sentido social y económico alrededor de la  
producción. Los varones debían aprender los tres oficios principales:  
albañilería, carpintería y herrería, pues con tierras, maderas y metales  
12 Arturo Uslar Pietri, Escritos de Simón Rodríguez, Imprenta Nacional, Tomo I, Caracas, 1954. p.  
XVII  
1
3 Mariana Rosetti, “El desplazamiento y la ventriloquia cultural. Servando Teresa de Mier y  
Simón Rodríguez, traductores de Atala de Chateaubriand”, Literatura Mexicana, XXVI, 2015,  
p.9. Ver en: http://www.scielo.org.mx/pdf/lm/v26n2/0188-2546-lm-26-02-00009.pdf  
(06-11-2019)  
1
4 Andrea Pagni, “Atala” de Chateaubriand en la traducción de Simón Rodríguez y Fray Ser-  
vando Teresa de Mier, Paría, 1801. Ver en: http://www.cervantesvirtual.com/obra/atala-de-  
chateaubriand-en-la-traduccion-de-simon-rodriguez-y-fray-servando-teresa-de-mier-paris  
-1801/ (07-11-2019)  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 139–179  
146  
Simón Rodríguez y el colegio de Latacunga  
se hacen las cosas más necesarias. Las mujeres debían recibir los oficios  
propios de su sexo. Este proyecto no obtuvo la acogida necesaria en  
Bogotá y en la Gran Colombia.15  
Encuentro con Simón Bolívar en Europa  
Se encontró de nuevo en París, con su alumno Bolívar, quien  
había enviudado y se había dedicado a la bohemia. Conversan y de-  
finen un futuro. Marchan a pie desde Francia a Italia. En este país,  
en Milán, concurren a la coronación de Napoleón Bonaparte como  
rey de Italia. En Roma el 15 de agosto de 1805, Bolívar, en el Monte  
Sacro, acompañado de su maestro, expone su juramento de liberar a  
Hispanoamérica del poder español: “Juro delante de Usted; juro por el  
Dios de mis padres; juro por ellos; juro por mi honor, y juro por mi patria,  
que no daré descanso a mi brazo, ni reposo a mi alma, hasta que haya roto  
16  
las cadenas que nos oprimen por voluntad del poder español”.  
Bolívar y Rodríguez regresan a Francia, no sin antes haber  
conversado con Alejandro von Humboldt en París en 1804 y en  
1
7
Roma en 1805. Simón Bolívar decide volver a Venezuela, más su  
maestro Robinson resuelve quedarse en Europa; retornará a América  
en 1824, con su propio nombre. Nuevamente requiere organizar una  
educación práctica, en Bogotá, en especial para los niños de escasos  
recursos económicos; con dicho propósito funda una Escuela Taller  
de Artes y Oficios con poco éxito. Sobre este aspecto Arturo Uslar  
escribe:  
No se asienta en ningún lugar: Sus costumbres, su manera de pensar,  
sus innovaciones le crean pronto enemigos. Tiene que marcharse y se-  
guir aquella errante vida. Pero él no se enmienda, ni en las maneras, ni  
menos aún en lo fundamental. Sabe que las gentes hablan mal de él,  
1
5 Javier Ocampo López, “Simón Rodríguez, el maestro del libertador”, Revista Historia de la  
Educación Latinoamericana, Nº. 9, Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, Bo-  
yacá, 2007, p. 81. Ver en: https://www.redalyc.org/pdf/869/86900904.pdf (08-11-2019)  
6 Fabio Lozano y Lozano,El Maestro del Libertador, Sociedad de Ediciones Literarias y artísticas,  
París, 1913, p. 66.Ver en: https://www.redalyc.org/pdf/869/86900904.pdf (08-11-2019)  
1
1
7 Jorge Ocampo López, “Simón Rodríguez, el maestro del libertador”, Revista Historia de la Edu-  
cación Latinoamericana, N°9, pp.81-102, Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia,  
Boyacá, 2007, p.85. Ver en: https://www.redalyc.org/pdf/869/86900904.pdf (07-11-2019)  
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147  
Leonardo Bariga López  
desconfían de sus aptitudes y hasta de su sano juicio, y que muchos lo  
desprecian, Pero ya él no es hombre de esperanzas sino de irrenuncia-  
bles convicciones. “Soy filósofo por instinto, dice, y sé contentarme con  
poco.1  
8
Reencuentro con Simón Bolívar en América  
Viaja al Alto Perú en 1825 con el Libertador quien lo designa  
Director de Enseñanza Pública y Director General de Minas, Agri-  
cultura y Caminos Públicos de Bolivia. En 1826, en el gobierno del  
Mariscal Sucre, en Chuquisaca, presenta su proyecto educativo de  
enseñanza práctica, establecer una Casa Taller de artes y oficios, de  
carpintería, albañilería y herrería, en Chuquisaca, propósito que no  
tiene éxito, dado el sistema de educación teórica lancasteriana que  
ya se utilizaba en Bolivia. Bolívar retorna a Lima en 1826, el profesor  
Rodríguez se queda en Chuquisaca; el destino hará que ya no vuelva  
a encontrarse. El Libertador camino del ocaso en su vida de guerrero  
triunfante, su maestro, nómada sin camino, buscando en la educa-  
ción un incierto destino.  
El instituto modelo de Chuquisaca se funda con grandes es-  
peranzas. Piensa Rodríguez que ha llegado al fin la oportunidad tan  
esperada. Cuenta con el apoyo de Bolívar, con la simpatía de Sucre  
y con los recursos necesarios.  
Su propósito era recoger durante un quinquenio los niños  
pobres de ambos sexos en Casas-escuelas dotadas de talleres. Para  
que adquiriesen un oficio además de la enseñanza general de la es-  
cuela. Los varones aprenderían albañilería, carpintería y herrería  
19  
porque con tierras, maderas y metales se hacen las cosas más necesarias”.  
Las hembras los oficios propios de su sexo. Se les daría alojamiento,  
vestidos, alimento y medicinas y recibirían lo que él llamaba: “ins-  
20  
trucción moral, social y religiosa”.  
1
1
2
8 Arturo Uslar Pietri, Escritos de Simón Rodríguez, Imprenta Nacional, Tomo I, Caracas, 1954.  
p. XXXVII.  
9 Miguel Luis Amunátegui, “Don Simón Rodríguez”, Biografías de Americanos, Imprenta Na-  
cional, Santiago, 1854, p. 296.  
0 Miguel Luis Amunátegui, op. cit., p. 297  
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Simón Rodríguez y el colegio de Latacunga  
A los padres pobres o inválidos se les socorría por cuenta de  
sus hijos. El capital empleado debía ser productivo. Cada niño tenía  
su cuenta individual donde se le abonaba el producto de su trabajo  
y se le cargaba sus gastos. Los jóvenes, al término, reconocían las  
deudas que pudieran resultar y pagaban un interés de 5% del pro-  
ducto de su trabajo. De este fondo se sacaba también para ayudar a  
las corporaciones fundadas por los egresados. A los egresados el Go-  
21  
bierno debía asignarles tierras y ayudarlos en su establecimiento.  
Desacuerdos con Antonio José de Sucre  
Sucre no entiende el proyecto, el sistema Lancasteriano ya se  
halla implantado en Bolivia. El proyecto de Rodríguez le parece un  
tanto descabellado, tanto más que su autor se hallaba en América  
llamado por Santander y cuya vigencia era controvertida por el  
maestro; no había oportunidad por cuanto la gente quería el sistema  
tradicional o en su caso como novedad la aplicación del sistema de  
enseñanza mutua de Lancaster, a cuyo sistema lo llamaba burlona-  
mente Don Simón: “las Escuelas de Vapor inventadas por Lancaster  
a imitación de las sopas a la Rumfort inventadas en los hospicios”.  
Sucre, le escribe al Libertador:  
Al describir a usted todas las locuras de este caballero tendría que ser  
muy largo. Usted pensará que yo estoy muy enfadado con él, y no es  
así. Considero a don Samuel un hombre muy instruido, benéfico cual  
nadie, desinteresado hasta lo sumo y bueno por carácter y por sistema;  
pero lo considero también con una cabeza alborotada con ideas extra-  
vagantes, y con incapacidad para desempeñar el puesto que tiene bajo  
el plan que él dice y que yo no sé cuál es; porque diferentes veces le he  
pedido que me traiga por escrito el sistema que él quiere adoptar, para  
que me sirva de regla, y en ocho meses no me lo ha podido presentar.  
22  
Sólo en sus conversaciones dice hoy una cosa y mañana otra.  
21 Arturo Uslar Pietri, Escritos de Simón Rodríguez, Imprenta Nacional, Tomo I, Caracas, 1954.  
p. XXX.  
2
2 Arturo Uslar Pietri, op. cit., p. XXXII.  
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Leonardo Bariga López  
El encuentro con Manuela Sáenz  
El Maestro Rodríguez se quedó sin su trabajo, que no había  
iniciado y con numerosas deudas. La indigencia de nuevo le persi-  
gue, vive en el pueblo de Oruro. En noviembre de 1853, Don Simón  
visitó en Paita a Manuelita Sáenz, heroína de la independencia su-  
ramericana y amante de Bolívar. Los dos estrechamente vinculados  
con la memoria del Libertador, con sus luces y sombras, viviendo en  
el destierro más cruel, olvidados por gobernantes y gobernados,  
cómplices y combatientes a su modo por la libertad.  
Manuela Sáenz Aizpuru, luego de la muerte de Bolívar, había  
sido desterrada por Francisco de Paula Santander, Presidente de Co-  
lombia, en 1834. De igual modo procede el mandatario ecuatoriano  
2
3
Vicente Rocafuerte en 1835, quien también le impide el ingreso a  
su país. Los dos mandatarios argumentan que la señora Sáenz es un  
peligro para la estabilidad política de dichas naciones, más aun Ro-  
cafuerte le acusa de loca, prostituta y ambiciosa.  
Manuela Sáenz se queda en Paita, puerto pesquero peruano,  
en donde reside durante 22 años hasta su muerte (23 de diciembre  
de 1856), viviendo en la miseria, dependiendo de paupérrimos in-  
gresos provenientes de la venta de tabaco y dulces que los hacía para  
su venta; confección de bordados o escribir y traducir cartas del in-  
glés. La visitaron varios personajes entre ellos: Hermann Melville,  
Giuseppe Garibaldi, Don Ricardo Palma, Simón Rodríguez. Contrae  
24  
difteria, Manuelita muere, pobre e inválida, a los 60 años de edad.  
Mientras duró su destierro 1834 a 1856, ningún gobernante  
ecuatoriano se preocupó de su suerte, más aun la mantuvieron ig-  
norada. La historia la ha reivindicado: tuvo el título de Coronel del  
ejército libertador (combatió en la batalla de Ayacucho), integrante  
del Estado Mayor de Bolívar, Condecoración de Caballeresa del Sol  
por su actividad subversiva en favor de la libertad en Lima entre  
otros actos heroicos en favor de la Independencia; General del Ejér-  
23 Rocío Rosero Jácome, José Joaquín Olmedo: patriota, político o desertor?, Eskeletra, Quito, 1994,  
p.221  
2
4 Rosa Maria Grillo, “Manuela Sáenz antes y después de Bolívar”, Cultura Latinoamericana,  
Vol.21, 2015, p.67. Ver en: http://editorial.ucatolica.edu.co/ojsucatolica/revistas_ucatolica/  
index.php/RevClat/article/download/1635/1512 (07-11-2019)  
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150  
Simón Rodríguez y el colegio de Latacunga  
cito ecuatoriano y líder de las conquistas sociales femeninas en La-  
tinoamérica.2  
5
Viaje a Quito  
Solo hay que imaginar, como era en aquella época viajar por  
los caminos de Suramérica, había que vencer abismos y montañas,  
bajar a la manigua y al calor sofocante, por vías de herradura. Había  
que hacerlo a píe, a lomo de caballo o de mula, que era más confiable  
para los tramos largos; viajaba Don Simón con su nueva esposa Ma-  
26  
nuela Gómez y su hijo José; retorna a Quito, con su equipaje perso-  
nal de varios cajones conteniendo libros y papeles. Confía que Flores,  
el Presidente ecuatoriano, que lo conoce dada su amistad con Bolívar,  
le auspicie su estadía con un trabajo honorable; más éste, “genero-  
samente” le ofrece, en terrenos de su propiedad la administración y  
explotación de unas minas de sal, en donde el profesor labora du-  
rante medio año. Escribe al Obispo, Dr. Pedro Antonio Torres, deán  
de la catedral de Quito, su amigo, su experiencia:  
(…) Seis meses estuve en las Salinas del General, aguantando las im-  
pertinencias de sus mayordomos, por ver si conseguía hacer algo en  
provecho de ambos. Por falta de dinero nada puede hacerse, y me hallo  
sin saber qué hacerme. Quiero enseñar y quiero aprender de balde;  
quiero trabajar en muchas de las cosas que entiendo, y no hay quién  
tenga ganas de gastar medio real. Hace dos meses que estoy viviendo  
qué sé yo cómo. Un hacendado me ofrece llevarme a su hacienda, y no  
puedo moverme porque estoy debiendo en las pulperías, bajo la res-  
27  
ponsabilidad de una pobre mujer que vive en la casa donde estoy.  
Latacunga  
Flores le presenta a varios amigos suyos muy importantes  
dentro del círculo palaciego del mandatario, más no hay escuelas  
25 Rosa Maria Grillo, op. cit., p. 67.  
2
6 Segunda esposa de Simón Rodríguez, de nacionalidad boliviana, con la cual tuvo dos hijos;  
José, fue uno de ellos con quien llegó a Quito, se presume que su otro vástago falleció.  
7 Alfonso Rumazo González, Biografías Simón Rodríguez, Maestro del Libertador, Círculo de lec-  
tores, Bogotá, 2006. p. 260.  
2
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151  
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para él, no existe posibilidad de instruir y educar. Viaja al Sur, a La-  
tacunga en donde le acoge el Rector del Colegio San Vicente, Dr. Ra-  
fael María Vásquez, educador bogotano, que también es párroco de  
San Felipe. Es un plantel de segunda educación que fuera fundado  
el 7 de mayo de 1840, en el régimen de Juan José Flores y que inicia  
sus actividades en 1842. Posteriormente cambia su nombre por “Vi-  
cente León”, en homenaje al distinguido magistrado Dr. Vicente  
León y Arguelles, quien, en su testamento dejó toda su fortuna a su  
ciudad natal con el fin de que sea invertida en obras a favor de la  
educación de la juventud.28  
Hacia mayo (1843), se ha acogido ya al sentido hospitalario  
de la ciudad de Latacunga, al sur de Quito. Población pequeña y fría,  
de muy antigua raíz, parece hechizada en su ir silente; sus morado-  
res, de índole amable y dadivosa, han conservado las austeridades  
de las gentes de Castilla; resguardan sus tradiciones y van tratando  
de avanzar mediante la cultura. Su suelo, volcánico en amplios tre-  
chos, es parte de la inmensa cauda del Cotopaxi; su naturaleza cir-  
cundante alterna lugares preciosamente eglógicos con anchas  
29  
superficies de piedra y salitre, piedra pómez y “cangagua”.  
El Rector y algunos ciudadanos preocupados por la suerte  
del profesor del Bolívar tratan de buscar una fórmula para que Don  
Simón se quede enseñando en dicho colegio. El Rector eleva un me-  
morial a la Junta del Colegio, en donde se recomienda al maestro por  
sus conocimientos en ciencias naturales la cátedra de agricultura:  
El señor don Simón Rodríguez –reza el texto– es bien conocido en Amé-  
rica y Europa por sus conocimientos sobre todo en ciencias naturales,  
y cuya llegada a Bogotá en 1822 (1823) hizo decir al Libertador que un  
sabio y un justo más adornaban la corona de la soberbia Colombia. Este  
hombre de un saber expansivo y cuyo deseo dominante es comunicarlo  
a los demás, cediendo a nuestras indicaciones, se manifiesta decidido  
a permanecer aquí y ocuparse no solamente de la enseñanza de Botá-  
2
8 Marcelo Toapanta, La desinformación de la vida, obra y pensamiento de Vicente LeónArgüe-  
lles, origina pérdida de memoria histórica en los estudiantes del establecimiento educativo  
que lleva su nombre, en el año lectivo septiembre 2010 julio 2011, Ambato, 2012,p.104, p.107.  
Ver en: http://repositorio.uta.edu.ec/bitstream/123456789/5316/1/CS-310-2012-Toapan  
ta%20Marcelo.pdf (07-11-2019)  
29 Alfonso Rumazo, Biografías Simón…op. cit., p. 258.  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 139–179  
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Simón Rodríguez y el colegio de Latacunga  
nica sino también de todos los ramos de que habla el artículo 107 de  
los Estatutos, y de la cátedra de Agricultura, sin perjuicio de intervenir  
en el Colegio en todo lo demás que contribuya a la buena educación  
de los niños.30  
La Junta Administradora del Colegio llegó a este Acuerdo:  
Considerando Primero: que es posible que el señor Rodríguez se decida  
a quedarse y hacerse cargo de la Cátedra de Agricultura en la cual se  
comprende también la Botánica; Segundo: que por medio de la resec-  
ción [sic] de los vecinos, de lo que ofrece el mismo Rector y de una pe-  
queña cantidad con que contribuye el Colegio, se le puede  
proporcionar la renta necesaria. En fin, que hay motivo para esperar  
de la adquisición del señor Rodríguez muchas ventajas para el Colegio.  
Por tanto, en el informe pedido por la Dirección sobre la enseñanza de  
Botánica, se manifestará todo esto; y con el fin de que el señor Rodrí-  
guez se quede, el Colegio de sus rentas contribuirá por ahora con la  
31  
cantidad mensual que no pase de veinte pesos.  
Don Simón inicia clases el 1 de febrero 1844, más dos meses  
después no hay dinero para pagarlo. Los vecinos no han cumplido  
con el compromiso de colaborar con la cuota que se habían compro-  
metido; se ha quedado otra vez sin empleo. Consigue trabajo en una  
hacienda “dando algunas lecciones a unos dos jóvenes, sólo por la  
comida y el tabaco”, le dice en carta dirigida a su amigo José Ignacio  
París, de Bogotá, desde Latacunga, el 6 de enero de 1846, “¡Sáqueme  
32  
usted de aquí! Mi familia se compone de dos, una mujer y un niño.”  
En 1845, continua en Latacunga, posiblemente en su empleo,  
además ayudado por el Dr. Vásquez, sin duda. Escribe a Roberto As-  
cázubi en Quito:  
[
…]…Al rey no volvemos, ni a la república llegamos. ¿Qué haremos?  
Pensar, en lugar de imitar. ¡Así tuviera yo con qué pagar la impresión  
de mis pensamientos!, pero ni para comprar pan tengo, porque no hallo  
en qué emplearme. Quiero enseñar y no hay quién pague por aprender;  
3
3
3
0 Ibid., p. 261  
1 Ibid., p. 262  
2 Alfonso Rumazo González, Ocho grandes biografías: José de San Martín; Simón Rodríguez, Edi-  
ciones de la Presidencia de la República, Caracas, 1993, p.575  
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153  
Leonardo Bariga López  
quiero emprender un ramo de industria, y nadie quiere gastar en em-  
presas; quiero irme, y la familia, aunque compuesta de dos, me sujeta.  
Yo no quiero que me den sino que me ocupen: tengo fuerzas y aptitudes,  
y tanto me valen como si no las tuviera. Paciencia, pues, hasta que las  
circunstancias dispongan otra cosa. Seis meses perdí en las minas de sal  
del general Flores, porque la guerra no le permitió llevar a efecto el pro-  
ceder que le propuse, a pesar de haberlo aprobado y dándome faculta-  
33  
des para ponerlo en práctica. ¡Circunstancias! ¡Circunstancias!  
Mientras tanto su “amigo” y paisano el presidente Juan José  
Flores enfrenta a la sublevación nacionalista de 1845 encabezada por  
José Joaquín Olmedo en Guayaquil. Sale del país, firma un convenio  
por el cual recibe la suma de veinte mil pesos para retirarse a Europa.  
Un año después trata de retornar para invadir al Ecuador en una ex-  
pedición financiada por el gobierno español presidido por la reina  
María Cristina, pero luego fracasada.34  
Sin duda Don Simón era un anarquista, así lo expresa en va-  
rios de sus escritos, no reconoce autoridad alguna; es un filósofo. Sus  
viajes a Europa lo indujeron a desacralizar el poder, aún más en los  
terrenos de la educación a buscar nuevas formas de enseñanza prác-  
tica frente al sistema Lancasteriano, método repetitivo y memorista  
y de rígida disciplina, que había sido adoptado por varios países de  
Latinoamérica, en la etapa post-independencia, inclusive en los go-  
biernos de Bolívar y Santander. Rodríguez, lector de “Emilio” seguía  
a Jean-Jacques Rousseau, como libre pensador al considerar que los  
niños debían preguntar y no repetir para obedecer a la razón y no a  
la autoridad:  
Mandar recitar de memoria lo que no se entiende es hacer papagayos.  
No se mande, en ningún caso, hacer a un niño nada que no tenga su  
“por qué” al pie. Acostumbrado el niño a ver siempre la razón respal-  
dando las órdenes que recibe, la echa de menos cuando no la ve, y pre-  
gunta por ella diciendo: “¿Por qué?”. Enseñen a los niños a ser  
preguntones, para que, pidiendo el porqué de lo que se les manda  
33 Alfonso Rumazo González, Simón Rodríguez, maestro de América, Fundación Biblioteca Aya-  
cucho, Caracas, 2005, p. 263.  
3
4 Beatriz Cepeda, “Introducción”, Ecuador: relaciones internacionales a la luz del bicentenario,  
Flacso, Quito, 2009, p. 21.  
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154  
Simón Rodríguez y el colegio de Latacunga  
hacer, se acostumbren a obedecer a la razón: no a la autoridad, como  
35  
los limitados, ni a la costumbre, como los estúpidos.  
Las ideas de Rousseau reformaron la pedagogía centrándola  
en la evolución natural del niño y en materias directas y prácticas, y  
sus ideas políticas influyeron en gran medida en la Revolución fran-  
cesa. Frases como “El hombre nace libre, pero en todos lados está en-  
cadenado” o “El hombre es bueno por naturaleza”, marcan la pauta  
del pensamiento de Simón Rodríguez. Arturo Uslar comenta lo si-  
guiente:  
Veinte años antes que Sarmiento y treinta años antes que Alberdi  
piensa en la necesidad de la educación y de la colonización. Y las llama:  
las dos atenciones del futuro: colonización y educación popular”. Sólo  
que, y en esto reside su creadora y americana originalidad, él no piensa  
en imitar a Europa o a Norte América en modernos sistemas pedagó-  
gicos, ni le parece conveniente colonizar con inmigración europea. Su  
plan consiste en “colonizar el país con sus propios habitantes”. “Y para  
36  
tener colonos decentes instruirlos en la niñez”.  
Dice el profesor Don Simón: “Los hombres de estos últimos tiem-  
pos, hartos de verse maltratar a nombre de Dios, del rey y de la patria, quie-  
ren vivir sin Reyes y sin Congresos; no quieren tener amos ni tutores;  
quieren gobernarse por la razón, que es la autoridad de la naturaleza […].  
(p. 26) “En América, cansados de la República aristocrática o aristo-  
cracia republicana, quieren República real o real República”. Queda  
así cuestionado el sentido de élite criolla que han tenido las repúbli-  
cas americanas (1842), ya en sus procedimientos, ya en el ser mismo  
de sus dirigentes en el Gobierno y en el Congreso. Esto es falsear el  
sentido republicano, alterando la definición misma de la democracia  
(“demos”, pueblo, y “kratos”, autoridad). (De Sociedades america-  
nas).  
3
5 Eduardo Galeano, reproduce estas frases de Simón Rodríguez, en su libro Memoria del fuego  
. Las caras y las máscaras, Buenos Aires, Siglo XXI Editores, 2010. pp. 100, 101, 161 y 162.  
2
36 Arturo Uslar Pietri, Escritos de Simón Rodríguez, Imprenta Nacional, Tomo I, Caracas, 1954.  
p. XXXIV.  
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Leonardo Bariga López  
Siempre está escaso de dinero, no lo mendiga. Solicita ayuda  
a su amigo de Bogotá José Ignacio París, vinculado con Bolívar y al  
maestro le otorga un préstamo de 300 pesos, el mismo que se lo envía  
a Quito, por libranza para su cobro, mientras en Latacunga, en donde  
sobrevive, en el gobierno de Vicente Ramón Roca, algún conocido le  
ha conseguido una recomendación del Ministro del Interior para que  
el Colegio de San Vicente ocupe los servicios del educador, argumen-  
tando que lo importante está en el método, creado por Rodríguez,  
que debe ser conocido y aprendido a fin de divulgarlo. El Colegio le  
convocó al maestro a la Junta del 19 de junio (1846), cuya acta ex-  
presa lo siguiente:  
Personalmente leyó [el educador] la copia de la nota en la que ofrece  
al Supremo Gobierno, sin que se le gratifique, la manera de dirigir una  
escuela primaria, a condición de que se le dé lo necesario para los uten-  
silios, y de que se le contribuya con el mensual de diez pesos para cada  
uno de los dos jóvenes que elegirá el señor Rodríguez. La renuncia a  
gratificación tiene un sentido oculto: libertad de acción, ausencia de  
compromiso a plazo determinado. Cuando reciba los 300 pesos, partirá  
a la Nueva Granada. Está seguro de que allá editará al fin todos sus es-  
critos; gobierna en esa nación el general Tomás Cipriano de Mosquera,  
uno de los más leales amigos del Libertador. El magnetismo norteño  
que lo atrae tiene, así, un nombre propio; como antes, con Flores, res-  
pecto del Ecuador.37  
Parte Simón Rodríguez de Latacunga en septiembre de 1846  
rumbo a Bogotá, arribando a Túquerres, en donde parece falleció su  
esposa doña Manuela Gómez. En dicha población se afinca por  
algún tiempo, trabaja como profesor y escribe “Extracto sucinto de mi  
obra sobre la Educación Republicana”, que fuera publicado por el pe-  
riódico El Neo-Granadino de Bogotá, en 1849, por entregas, junto al  
siguiente comentario:  
Damos a la luz el extracto de una rara e interesante obra de educación  
hecha por su autor Simón Rodríguez, hombre extraordinario que ob-  
tuvo la merecida fortuna de ser maestro del Libertador Simón Bolívar,  
37 Alfonso Rumazo, Biografías Simón…op. cit., p. 222.  
BOLETÍN ANH Nº 202 • 139–179  
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Simón Rodríguez y el colegio de Latacunga  
y que vive, anciano y retirado, en una de nuestras provincias, consa-  
grando el resto de sus días a la enseñanza de los niños. Reproducimos  
en lo impreso el modo particular de distribuir las cláusulas que distin-  
guen los escritos del señor Rodríguez, cuyo singular talento veneramos,  
y cuya suma pobreza es la prueba más visible del desprendimiento y  
38  
constante beneficencia de aquel patriarca de Colombia.  
Luego de permanecer en Túquerres, en donde había abierto  
su propia escuela, ante la falta de ayuda del gobierno de Bogotá, a  
donde se había dirigido a sus conocidos, solicitando su intervención  
ante el Estado para educar, mediante un mínimo estipendio, como  
hombre austero que fuera durante toda su vida; pero solo hay nega-  
tivas, más aún cuando en Colombia se hallaban gobernando políticos  
declarados enemigos de Bolívar: José Hilario López y luego José  
3
9
María Obando, autores intelectuales del asesinato de Sucre; tam-  
poco obtuvo apoyo de los legisladores bolivaristas, que eran ya ciu-  
dadanos adinerados, que no les importaba sino enriquecerse. Nada  
tiene que hacer en Túquerres ni en Bogotá. El maestro decide retor-  
nar a Latacunga. Seguramente conoce de la hospitalidad de dicha  
ciudad andina y de los pocos amigos que había concertado, entre  
ellos el rector del colegio San Vicente, el religioso Vásquez, quien  
para la fecha (1850) de su segundo arribo a dicha ciudad, ya no es-  
taba como como tal, le había reemplazado el Dr. Rafael Quevedo.  
En dicho plantel educativo es ya de conocimiento su retorno.  
Simón Rodríguez ofrece sus servicios, nuevamente se le acoge. En el  
Acta de la Junta del 4 de octubre de 1850 se menciona:  
El señor Rodríguez se ausentó con el fin de marchar a la Nueva Gra-  
nada, pero en el día se halla aquí dicho señor y ofrece sus servicios.  
Desea enseñar a dos jóvenes sus métodos, asunto que había quedado  
sin decidirse cuatro años atrás (julio de 1846). La Junta Administradora  
pide dictamen al Inspector de Estudios, quien expresa: […] En primer  
lugar, nada es más importante como el que los niños que deban con-  
currir a los colegios reciban buena educación primaria, y con un mé-  
todo mejor que el que a la presente se observa, porque la falta de una  
3
3
8 Arturo Uslar Pietri, Escritos de Simón Rodríguez…, T. II, p. 319.  
9 Alfonso Rumazo González, Simón Rodríguez maestro de América, Ministerio de Comunicación  
e información, Caracas, 2006, pp.119-122  
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Leonardo Bariga López  
enseñanza a propósito de primeras letras produce el efecto de que en  
los últimos estudios no aprovechan debidamente los niños, y que ade-  
más causa un extraordinario trabajo a sus directores. Que en segundo  
lugar, ningún sujeto posee mejores ideas que el señor Rodríguez para  
la educación primaria, y muy especialmente para la pedagogía; de-  
biendo decirse que puede ocuparse con provecho en formar directores  
de primeras letras, no sólo en América sino en cualquier punto de Eu-  
ropa, por lo que juzga ser de gran utilidad el que se acepte la oferta del  
señor Rodríguez, advirtiéndosele que esta es su opinión en cuanto al  
hecho, y que con respecto al derecho para hacerlo podrá informar sobre  
esto el Rector.40  
Se cita a sesión, recogiéndose en el Acta del día 7 de octubre  
de 1850, lo expresado por el profesor Rodríguez, quien manifestara  
que:  
Que es indudable lo vicioso del actual sistema de enseñanza primaria,  
y que demanda un pronto y oportuno remedio, porque, entre tanto siga  
como se halla, no será posible que los jóvenes se formen ni aun en los  
colegios, a donde concurren con principios perjudiciales y con el im-  
perfecto conocimiento de algunas palabras más bien que de las cosas;  
que se propone reformar este fatal estado, tomando unos diez niños, a  
quienes ensenará, no con el objeto de que concluyan su aprendizaje en  
el corto tiempo que debe durar esta ocupación, sino para que algún  
joven que quiera instruirse en su método, observe prácticamente el  
modo de enseñar; que si sus circunstancias fueran menos desfavora-  
bles, cuantos afanes esta empresa requiere los emplearía gratuitamente,  
como lo ha practicado en otros puntos, pero que siendo esto de abso-  
luta imposibilidad a la presente, exige un local para su habitación y  
para el establecimiento, un peso diario para su mantención, y los útiles  
que son indispensables para el nuevo método de enseñanza; y se retiró  
diciendo que la junta delibere lo conveniente, y se le dé noticia del re-  
sultado.4  
1
La Junta acepta lo expresado por el profesor e impone condi-  
ciones en el sentido de que no vuelva a ausentarse hasta que el nuevo  
sistema haya sido explicado y probado, iniciándose la actividad con  
4
4
0 Alfonso Rumazo, Biografías Simón… op. cit., p. 286.  
1 Ibíd., p. 287.  
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Simón Rodríguez y el colegio de Latacunga  
el Dr. Camilo Gallegos, como aprendiz de dicha tecnología, el mismo  
que luego de poco tiempo de habérsele impartido varias clases teóri-  
cas y prácticas renuncia siendo designado para reemplazarlo el señor  
Mariano Armendáriz. Nuevamente citamos a Alfonso Rumazo:  
[…]..No se desarrollan los hechos según lo previsto; en marzo del año  
siguiente (1851) ya se queja el rector de incumplimiento del acuerdo.  
Armendáriz alega que “su asistencia es puntual; que cuando se pro-  
pone recibir privadamente algunas lecciones del señor Rodríguez, le  
distrae este señor con la lectura de cuadernos que no tienen relación  
alguna con el nuevo método que se ha propuesto plantear; y que, fi-  
nalmente, si no se toma la medida de hacer que se contraiga la ense-  
ñanza sólo al nuevo institutor y no a los niños, era suficiente el nuevo  
término (final de curso) acordado”. Armendáriz hablaba como aspi-  
rante a convertirse en uno de tantos maestros, con la sola particulari-  
dad –creía él– de lograr sapiencia en sistemas diferentes; no entendió  
que el enseñar de muy otra manera, como lo hacía y de él quería Ro-  
dríguez, implicaba toma de conciencia de un suelo asentado y crecido  
sobre muy profundos estratos; los de las doctrinas nuevas y de las con-  
cepciones revolucionarias. Se dieron otros plazos al curso; el alumno  
se quejó “de lo complicado del método y del poco tiempo que había  
tenido a su disposición”. Hasta que el 14 de julio, en sesión de la Junta,  
el aire se volvió ramificado y el clima tenso; los asistentes emplearon  
términos de pasión. Rodríguez, presente, expresó enfáticamente “que  
había enseñado todo lo necesario”; sin ira, puso a salvo su altura men-  
tal. El aprendiz, acosado, abandonó el campo, con falso reconocimiento  
de que “tenía ya la instrucción suficiente, de las lecciones que había re-  
cibido”: ¡recurso poco digno, encaminado a que se le suspendieran los  
pagos al maestro! Nunca demostró este alumno que había absorbido  
42  
al menos algo de cuanto se le había dado.  
Hay acuerdos y divergencias con el rector Quevedo. Como  
resultado de varias reuniones entre dichos profesores Simón Rodrí-  
guez escribe para él –para el Colegio San Vicente, “Consejos de amigo  
dados al Colegio de Latacunga”. La nota de envío dice:  
Señor doctor don Rafael Quevedo, Rector del Colegio de San Vicente,  
en Latacunga. Señor: Usted me pide un Reglamento que rija la Primera  
42 Alfonso Rumazo, Biografías Simón…op. cit., p. 289.  
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Leonardo Bariga López  
Escuela. Le daré ideas, para que las combine con las suyas, y lo forme.  
No haga usted imprimir mi manuscrito, ni lo muestre sino a personas  
de talento e instrucción. Si los tontos lo ven impreso, tendrán qué reír  
para muchos días, y si usted les da lectura, pensarán que los consulta;  
los más, dormirán en lugar de oír.43  
En su estudio, (1851-1852) efectúa una propuesta para la or-  
ganización de dicho plantel educativo, con la finalidad de preparar  
al alumno para el trabajo, hacia la educación técnica y disponer a los  
alumnos para que sepan leer, escribir y contar de modo que puedan  
defenderse en la vida con un oficio honorable.  
Dichos “Consejos” se conocen en 1954, por la publicación  
que hace el erudito escritor y religioso jesuita Aurelio Espinosa Pólit,  
en el Boletín de la Academia Nacional de Historia número 83, y cuya  
nota introductoria publicamos como anexo. (Ver anexo 2).  
Su estilo aparentemente es un tanto desorganizado; escribe  
con sentencias suyas, muy interesantes y llaves ortográficas signo  
doble compuesto por dos signos simples, uno de apertura y otro de  
cierre, que encierran ideas que aparecen acotando una oración que  
se intercala en otra con la que está relacionada. De allí que para el  
lector común es un tanto difícil entenderlo por cuanto no existe su-  
ficiente cohesión en la estructuración que no corresponde a un solo  
tema, puesto que en su producción encaja varios argumentos que  
fluyen en forma desbordada pero inteligente, para lograr la finalidad  
del objetivo que se ha propuesto.  
Varios son los títulos de sus estudios, entre ellos: Extracto su-  
cinto de mi obra sobre la Educación Republicana , de la cual referimos  
que se publicó en el periódico Neo-Granadino de Bogotá en 1849, y  
Consejos de Amigo dados al Colegio de Latacunga, 1851; Sociedades ame-  
ricanas, en 1828; El Libertador del Mediodía de América y sus compañeros  
de armas, defendidas por un amigo de la causa social, Observaciones sobre  
el terreno de Vincocaya,(sobre la conservación de la naturaleza, la economía  
y la sociedad), Luces y virtudes sociales, (1854), que constituye un pro-  
grama en el que detalla su obra, al mismo tiempo, enuncia los suce-  
sos con los que había tenido que pasar hasta dicho año.  
43 Ibíd., p. 604.  
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Simón Rodríguez y el colegio de Latacunga  
De sus “Consejos” hemos extractado algunos de sus pensa-  
mientos que fluyen generosamente en máximas o axiomas, muchos  
de ellos de crítica mordaz o burla a la educación que se impartía en  
la época y que tienen como finalidad ir hacia una educación espe-  
cializada en los oficios técnicos. En aquella etapa postcolonial toda-  
vía se regía por antiguos moldes influenciados por la religión y la  
moral pacata heredada de Castilla. (Ver anexo 4).  
Don Simón está nuevamente sin empleo, de acuerdo con la  
investigación realizada por el historiador Pedro Grases labora en La-  
tacunga como profesor de primeras letras de las hijas de una señora  
Viteri.44 Sus pocos ahorros le servirán para un nuevo viaje. Su esposa  
ha fallecido, mientras José, su hijo se relaciona con otro joven, el la-  
tacungueño Camilo Gómez, cuya amistad es aprobada por el maes-  
tro que lo trata como si fuese otro de sus vástagos.  
De Latacunga, don Simón viaja a Guayaquil, a lomo de mula;  
tiene 82 años, le sigue también el nuevo amigo de los Rodríguez.  
Busca trabajo. Ante la falta de apoyo económico de quienes podían  
ayudarlo en el gobierno de José María Urbina, al igual que otras au-  
toridades, pese a conocer la situación por la que atraviesa el anciano  
ilustre. Ya en el puerto busca un socio para refinar esperma, sustancia  
grasa para hacer velas, y encuentra a un señor Zegarra, quien apoya  
económicamente a la empresa, que lamentablemente fracasa. Ante  
dicha circunstancia resuelve partir al Perú acompañado de su hijo y  
del nuevo amigo Camilo Gómez. En el trayecto por vía marítima se  
embarcan en una balsa precaria y, luego de un mes y medio, llegan  
a una caleta de pescadores, en el Perú, ya sin víveres ni agua, siendo  
atendidos por pescadores indígenas, quienes les dan albergue. Don  
Simón se halla enfermo y sin medicinas. Su hijo José les ha dejado y  
ha marchado solo sin rumbo. La responsabilidad de cuidarlo ha sido  
para el latacungueño, quien lo asiste diligente como si fuese su  
padre. El enfermo tiene graves problemas intestinales, (de acuerdo  
con la narración que hace Camilo Gómez publicada en el periódico  
El Grito del Pueblo, de 4 de agosto de 1898 y que por su importancia  
publicamos como documento anexo), que tratan de curarlos con  
aguas medicinales. Con el enfermo y con la colaboración de los pes-  
44 Pedro Grases, Escritos de Simón Rodríguez, Imprenta Nacional, Caracas,1954, p. 44.  
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Leonardo Bariga López  
cadores y del cura de Amotape, quien le había provisto de dos caba-  
llos y diez pesos llegan a dicha población cercana a Paita. Al llegar  
al pueblo lo reciben algunos hombres, quienes les conducen al alo-  
jamiento, que denominan Quinta, casa lejana a la población en donde  
había solo una habitación y en ella una silla vieja y un poyo de barro  
en el que fue acostado el enfermo, quien se halla consciente de su si-  
tuación.  
Pasan los días y el religioso no acude a visitar al enfermo,  
antes al contrario, se entera Gómez, por una señora caritativa que  
los proveía del almuerzo, que el cura había prohibido el ingreso al  
pueblo de don Simón y que lo visitaran los habitantes, porque había  
descubierto que era un hereje. Luego de algunos días el señor Ro-  
dríguez solicita a Gómez llame al religioso, de nombre Santiago Sán-  
chez, más este al ser requerido se niega a acudir mencionado que no  
quería ver a un protestante, más ante la insistencia acude para su-  
puestamente confesar al enfermo, quien ante el estupor del cura le  
habla de temas filosóficos y materialistas. Ante el requerimiento del  
religioso para que su acompañante saliera, para que el impío confiese  
sus culpas, según la afirmación que le hiciera a Gómez, aunque la  
versión puede no ser cierta dado el carácter del profesor y su nega-  
tiva de toda su vida respecto de asumir la religión católica, como  
libre pensador que fuera. El enfermo continua grave, más una inusi-  
tada visita se hace presente; son las señoritas Gómez de la Torre, que  
tomaban baños termales en “La Brea”, que estaban cercanos a Paita,  
quienes acompañadas de dos sacerdotes jesuitas, tratan de iniciar  
conversación pero el enfermo las rechaza, las mira desde su lecho y  
no las dirige la palabra.  
Sobre el tema de aquellos hombres que habían recibido al  
maestro Rodríguez y los habían ubicado en la denominada Quinta,  
Alfonso Rumazo, siguiendo el relato de Gómez, expresa: “Al llegar a  
la entrada del pueblo, vi con gran sorpresa presentarse algunos hombres  
que nos salieron al encuentro y nos detuvieron, diciéndonos que tenían  
45  
orden del cura para llevarnos a su quinta, que estaba cerca”.  
45 Alfonso Rumazo González, Simón Rodríguez, maestro de América, Fundación Biblioteca Aya-  
cucho, Caracas, 2005, p. 299.  
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Simón Rodríguez y el colegio de Latacunga  
¿Caridad suma? ¡Todo lo contrario! ¿Cese de atenciones, como quien  
considera que ya cumplió su deber? Habría sido disculpable, perdo-  
nable. Regía algo peor: […] No recordaba Gómez un episodio del ca-  
mino de Cabo Blanco a Amotape. Se lo contó Gabriel García Moreno,  
desde Paita, a su cuñado Roberto Ascázubi: […] “Acabo de recibir una  
carta de Panchita Larrea, fecha el 11 en La Brea [11 de febrero], por la  
que he sabido que apareció allí don Simón Rodríguez tan malo con una  
fuerte inflamación al vientre y en tal estado de debilidad que, a pesar  
de que ella no le conocía, le detuvo, pues infaliblemente habría muerto  
en la jornada de siete leguas que tenía que hacer para llegar a Amotape.  
Ella le está curando, pero me dice que cree difícil el salvarlo por su  
edad y la grave enfermedad que sufre. Voy a ver si consigo reunir al-  
gunos recursos por medio de una suscripción, para remitírselos inme-  
diatamente. ¡Qué hubiera sido del pobre viejo, si aquella excelente  
señora no se hubiese hallado en ese desierto! Se hizo la suscripción,  
que produjo tres onzas. “Sé que las han entregado a Panchita Larrea,  
que está ya en Amotape”, dice García Moreno. Simón Rodríguez va ca-  
yendo en el agobio lentamente, en un largo agonizar de desmadeja-  
miento; se marchita, entre lánguidos quejidos; la gran luz ha entrado  
en crepúsculo, hacia la noche. “La muerte –definirá Vallejo– es un ser  
sido a la fuerza”.46  
Don Simón agoniza, en San Nicolás de Amotape, fallece el  
8 de enero de 1854, tenía 83 años, desahuciado por la vida y en la  
2
miseria, buscando algún paraíso perdido, fugando su alma hacia Eu-  
ropa conocida, acompañando a Bolívar en aquel viaje hacia Roma  
que había modelado el espíritu de su pupilo; Samuel Robinson ha  
muerto, sin honores y olvidado por quienes debían protegerlo. Hasta  
su muerte había resguardado su equipaje, hasta el instante de su úl-  
timo suspiro: dos cajones de libros y manuscritos. Solo le acompa-  
ñaba el latacungueño Gómez, quien en primera instancia no sabía  
cómo proceder ante tan infausto hecho, no por impredecible sino por  
la soledad que le agobiaba, las lágrimas era su panacea para el dolor  
que entrañablemente le carcomía; era el cadáver del maestro a quien  
le había conocido hace poco tiempo, en el ocaso de su vida. (Ver  
anexo 3).  
46 Alfonso Rumazo, Biografías Simón…op. cit., p. 300.  
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Leonardo Bariga López  
Camina hacia el pueblo y notifica al cura, quien lo recibe con  
cajas destempladas. Una señora, le aconseja que escribiera al cónsul  
de Colombia en Paita, señor Emilio Escobar, notificándole el falleci-  
miento del señor Rodríguez, así lo hace y recibe contestación al otro  
día indicándole que se hiciera el entierro a su cuenta; con dicho aval  
el cura no tiene problema y hasta ordena que se coloque el cadáver  
en un nicho del cementerio del pueblo. Gómez, el único deudo del  
maestro, indica en su exposición, que posiblemente por orden del  
Cónsul se le proporcionó un vestido de paño y diez pesos.  
García Moreno, quien se hallaba con otros políticos exilados  
en Paita, al conocer que don Simón se había confesado con el cura  
de Amotape expresa su alegría: “Se ha confesado –le cuenta a su cuñado  
Roberto Ascazubi el 27 de febrero– y ha recibido el viático con grandes  
muestras de arrepentimiento. Este es un ejemplo más de que la incredulidad  
muere antes que el hombre, y que la voz de la conciencia es irresistible en  
los últimos momentos de la vida”.47  
Dice Alfonso Rumazo: “¿De qué iba a tener gran arrepenti-  
miento, quien no recibió de la existencia sino dolores, hostilidades,  
sufrimiento? ¡Una vida no se mide en pecados! Al futuro gobernante  
del Ecuador le importó la confesión; no, la desaparición del Maestro  
de Bolívar y de América, del coloso escritor que se desploma y del  
visionario educador que ya nada podrá añadir. Al conocer dos días  
después el deceso, sólo comenta: “Murió el pobre don Simón Rodríguez  
48  
en Amotape. Voy a ver si compro sus manuscritos”. Murió el pobre...”  
Paita, en aquella época una pequeña aldea que vivía de la  
pesca, desértica y desolada, a donde acudían los enemigos del go-  
bierno ecuatoriano, desterrados y en el caso de García Moreno hu-  
yendo del régimen del presidente Urbina. Y allí estaba en la época  
de la muerte del maestro Rodríguez y Manuelita Sáenz, la liberta-  
dora del libertador, pobre y en la miseria esperando la muerte, mer-  
ced al destierro que sufriera por parte del presidente ecuatoriano  
49  
Rocafuerte y del presidente colombiano Santander. Ella fallece dos  
años después de la muerte de don Simón, el 23 de noviembre de 1856  
por una peste que se difundió en la población de dicha región; con  
4
4
7 Boletín de la Academia Nacional de Historia, Vol.34, N°83, La Prensa Católica, Quito, 1954, p.116.  
8 Alfonso Rumazo, Biografías Simón…op. cit., p. 302.  
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Simón Rodríguez y el colegio de Latacunga  
ella desaparecen muchos documentos de Simón Bolívar, de los cuales  
había sido celosa guardiana; cruel destino de quienes habían forjado  
la Patria Grande, acompañando al Libertador.  
Aparece José Rodríguez tardíamente cuando su padre había  
sido ya enterrado. Acompaña a Gómez a Paita. Allí se encuentran  
con los políticos expatriados García Moreno, Rafael Carvajal, entre  
otros. Camilo Gómez parte a Panamá con cartas de recomendación  
de Manuelita Sáenz, con quien se había entrevistado y de los políti-  
cos ya mencionados. Posteriormente retorna al Ecuador, a su lugar  
natal Latacunga, en donde fallece siendo ya anciano.  
Los papeles de don Simón Rodríguez se quedaron en Guaya-  
quil, Gómez los había dejado en poder de las autoridades, quedando  
olvidados durante cuarenta años, hasta que Alcides Destruge los co-  
leccionó con fines de publicación, mas dicha circunstancia no se dio  
ya que ningún gobierno se había interesado en editarlos, hasta que  
un incendio en 1896, posiblemente termino con ellos por acción del  
fuego.5  
0
En Amotape permanece el cadáver de don Simón por setenta  
años, olvidado en la memoria de los pueblos que recorrió en su Amé-  
rica. Posteriormente, es trasladado al Panteón de los Próceres en  
5
1
Lima, y desde allí, al cumplirse cien años de su fallecimiento,  
1954), retorna a Caracas, ciudad de nacimiento, donde reposa en el  
(
Panteón Nacional de Venezuela. Por fin en su existencia trashumante  
de peregrino encuentran sus restos un lugar definitivo; la muerte le  
llevó de nuevo hacia sus orígenes y allí está el nuevo Quijote de la  
educación, don Simón Rodríguez-Samuel Robinson, junto a los res-  
tos del Libertador, su alumno, hoy recordado en su vida y obra en-  
lazada con el conquistador y fundador de Repúblicas, Simón Bolívar,  
el Héroe.  
49 Alfonso Rumazo González, Simón Rodríguez, maestro de América, Fundación Biblioteca Aya-  
cucho, Caracas, 2005, p.304  
5
5
0 Pedro Grases, Escritos de Simón Rodríguez, Imprenta Nacional, Caracas, 1954, p.65  
1 Alfonso Rumazo González, Simón Rodríguez, maestro de América, Fundación Biblioteca Aya-  
cucho, Caracas, 2005, p.306  
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Leonardo Bariga López  
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BOLETÍN ANH Nº 202 • 139–179  
168  
Simón Rodríguez y el colegio de Latacunga  
ANEXO 1  
Carta desde Pativilca del Libertador a Simón Rodríguez  
Pativilca, 19 de enero de 1824  
Al señor don Simón Rodríguez:  
¡
Oh mi Maestro! ¡Oh mi amigo! ¡Oh mi Robinson, Ud. en Colombia! Ud.  
en Bogotá, y nada me ha dicho, nada me ha escrito. Sin duda es Ud. el hombre  
más extraordinario del mundo; podría Ud. merecer otros epítetos pero no quiero  
darlos por no ser descortés al saludar un huésped que viene del Viejo Mundo a  
visitar el nuevo; sí a visitar su patria que ya no conoce, que tenía olvidada, no  
en su corazón sino en su memoria. Nadie más que yo sabe lo que Ud. quiere a  
nuestra adorada Colombia. ¿Se acuerda Ud. cuando fuimos juntos al Monte  
Sacro en Roma a jurar sobre aquella tierra santa la libertad de la patria? Cierta-  
mente no habrá Ud. olvidado aquel día de eterna gloria para nosotros; día que  
anticipó por decirlo así, un juramento profético a la misma esperanza que no  
debíamos tener.  
Ud. Maestro mío, cuánto debe haberme contemplado de cerca aunque  
colocado a tan remota distancia. Con qué avidez habrá seguido Ud. mis pasos;  
estos pasos dirigidos muy anticipadamente por Ud. mismo. Ud. formó mi co-  
razón para la libertad, para la justicia, para lo grande, para lo hermoso. Yo he  
seguido el sendero que Ud. me señaló. Ud. fue mi piloto aunque sentado sobre  
una de las playas de Europa. No puede Ud. figurarse cuán hondamente se han  
grabado en mi corazón las lecciones que Ud. me ha dado; no he podido jamás  
borrar siquiera una coma de las grandes sentencias que Ud. me ha regalado.  
Siempre presentes a mis ojos intelectuales las he seguido como guías infalibles.  
En fin, Ud. ha visto mi conducta; Ud. ha visto mis pensamientos escritos, mi  
alma pintada en el papel, y Ud. no habrá dejado de decirse: todo esto es mío, yo  
sembré esta planta, yo la regué, yo la enderecé tierna, ahora robusta, fuerte y  
fructífera, he aquí sus frutos, ellos son míos, yo voy a saborearlos en el jardín  
que planté; voy a gozar de la sombra de sus brazos amigos, porque mi derecho  
es imprescriptible, privativo a todo.  
Sí, mi amigo querido, Ud. está con nosotros; mil veces dichoso el día en  
que Ud. pisó las playas de Colombia. Un sabio, un justo más, corona la frente  
de la erguida cabeza de Colombia. Yo desespero por saber qué designios, qué  
destino tiene Ud.; sobre todo mi impaciencia es mortal no pudiendo estrecharle  
en mis brazos: ya que no puedo yo volar hacia Ud. hágalo Ud. hacia mí; no per-  
derá Ud. nada; contemplará Ud. con encanto la inmensa patria que tiene, la-  
brada en la roca del despotismo por el buril victorioso de los libertadores, de  
los hermanos de Ud. No, no se saciará la vista de Ud. delante de los cuadros, de  
los colosos, de los tesoros, de los secretos, de los prodigios que encierra y abarca  
esta soberbia Colombia. Venga Ud. al Chimborazo; profane Ud. con su planta  
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Leonardo Bariga López  
atrevida la escala de los titanes, la corona de la tierra, la almena inexpugnable  
del Universo nuevo. Desde tan alto tenderá Ud. la vista; y al observar el cielo y  
la tierra admirando el pasmo de la creación terrena, podrá decir: dos eternidades  
me contemplan; la pasada y la que viene; y este trono de la naturaleza, idéntico  
a su autor, será tan duradero, indestructible y eterno como el Padre del Uni-  
verso.  
¿
Desde dónde, pues, podrá decir Ud. otro tanto tan erguidamente?  
Amigo de la naturaleza, venga Ud. a preguntarle su edad, su vida y su esencia  
primitivas; Ud. no ha visto en ese mundo caduco más que las reliquias y los des-  
echos de la próvida Madre: allá está encorvada con el peso de los años, de las  
enfermedades y del hálito pestífero de los hombres; aquí está doncella, inma-  
culada, hermosa, adornada por la mano misma del Creador. No, el tacto profano  
del hombre todavía no ha marchitado sus divinos atractivos, sus gracias mara-  
villosas, sus virtudes intactas.  
Amigo, si tan irresistibles atractivos no impulsan a Ud. a un vuelo rápido  
hacia mí, ocurriré a un apetito más fuerte: la amistad invoco.  
Presente Usted esta carta al Vicepresidente, pídale Ud. dinero de mi  
parte, y venga Ud. a encontrarme.  
Bolívar5  
2
5
2 Simón Bolívar, Obras Completas, Ministerio de Educación Nacional de los Estados Unidos de  
Venezuela, Compilación y notas de Vicente Lecuna con la colaboración de la señorita Esther  
Barret de Nazaris, Vol. I. Caracas s/f.  
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Simón Rodríguez y el colegio de Latacunga  
ANEXO 2  
Nuevos manuscritos de Simón Rodríguez  
El Sr. Pedro Grases en el artículo LOS ESCRITOS DE SIMÓN RODRÍ-  
GUEZ, publicado en el Nº 39 del Volumen XIII de la Revista de la Sociedad Bo-  
livariana de Venezuela (24 de Julio de 1953) enumera los once títulos que ha  
logrado reunir para la edición oficial, en la colección de Clásicos Venezolanos;  
y en el párrafo REFERENCIA A OTROS ESCRITOS cita tres títulos más, de los  
que dice: “Tres textos más aparecen mencionados en los estudios sobre Simón  
Rodríguez. Por la imprecisión de las referencias, llegamos a dudar de la atribu-  
ción, pero consignamos los datos que hemos recogido, ya que pueden ser útiles  
para ulteriores investigaciones.  
1
2
3
. Carta a cinco bolivianos a la caída de la Confederación Perú-Boliviana.  
. Consejos de amigo al Colegio de San Vicente.  
. Proyecto para la fabricación de pólvora y armas.  
Y del segundo de estos textos añade: “Nuestras investigaciones en Lata-  
cunga no han dado resultado alguno”.  
Nada puedo decir del primero de estos tres escritos, ni del tercero; pero  
tuve la satisfacción de comunicar al Sr. Pedro Grases que el segundo reposa ma-  
nuscrito en la BIBLIOTECA ECUATORIANA del Instituto Superior de Huma-  
nidades Clásicas de la Universidad Católica del Ecuador, en Cotocollao.  
Consta de un cuaderno de 69 páginas numeradas, de gran formato, 33 x  
21 cm., con una cubierta acartonada de color amarillo que lleva el siguiente tí-  
tulo: CONSEJOS DE AMIGO, DADOS AL COLEGIO DE LATACUNGA/ POR/  
SIMÓN RODRÍGUEZ. Se trata de un manuscrito hológrafo. Fuera de la triple  
firma que lleva en las dos últimas páginas, lo autentican la caligrafía inconfun-  
dible de Don Simón (verificada en las cartas autógrafos que también conserva  
este archivo), y no menos la disposición peculiar del escrito, con desigualdades  
deliberadas, tanto en el tamaño de la letra como en el número de renglones,  
según la importancia que da el autor a las sentencias y el empeño que tiene de  
hacerlas entrar por los ojos, así como también en los espacios, apartes y llaves.  
Estas peculiaridades responden exactamente a la distribución tipográfica  
que se observa en los escritos que Don Simón llegó a hacer imprimir, entre otros  
LUCES Y VIRTUDES SOCIALES (Concepción, 1834) y SOCIEDADES AMERI-  
CANAS EN 1828 (Lima, 1842), únicos que posee esta Biblioteca.  
A ella vino el inapreciable manuscrito de los CONSEJOS por donación  
del R. P. Luis Mancero Villagómez, S. I., quien lo había recibido de la Sra. Victoria  
Moya de Sandoval. El padre de esta señora, el Dr. Moya, se había criado, como  
decía, a los pies de Montalvo, y tenía cosas muy valiosas de su maestro. Hay,  
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Leonardo Bariga López  
pues, algún fundamento para creer que el manuscrito estuvo en poder de Don  
Juan Montalvo; pero ni esto es absolutamente seguro, ni puedo dar ningún otro  
dato acerca de él.  
A continuación de los once títulos de obras diversas, apunta el Sr. Pedro  
Grases: “12.–Cartas de Simón Rodríguez. Se conocen trece cartas: las dirigidas  
a Bolívar y a Salom, de la obra de O’Leary: Memorias; las dirigidas a Bernardino  
Segundo Pradel y a S. Duquet, de la obra de Gonzalo Picón Febres: Don Simón  
Rodríguez; y a la dirigida a Anselmo Pineda, de la obra de Lozano: El Maestro  
del Libertador”.  
A este recuento puedo añadir otras tres, que tal vez sean las únicas que  
se conserven autógrafas. Todas tres son del año 1845, fechadas en Latacunga a  
20 y 28 de Julio y 12 de Agosto, y dirigidas al Sr. Dn. Roberto Ascásubi, cuñado  
de Don Gabriel García Moreno. Reposan en la misma BIBLIOTECA ECUATO-  
RIANA, y proceden de la colección de cartas del Sr. Roberto Ascásubi, que per-  
teneció al Excmo. Y Rdmo. Sr. Dr. Manuel María Pólit Laso, Arzobispo que fue  
de Quito, mi tío.  
Finalmente vale la pena incorporar a la documentación para la historia  
de Don Simón Rodríguez, la narración del Latacungueño Camilo Gómez, quien  
presenció la muerte del ayo del Libertador en Amotape. Esta narración se pu-  
blicó en EL GRITO DEL PUEBLO, periódico de Guayaquil en la edición del Jue-  
ves, 4 de agosto de 1898, y no sé si habrá sido aprovechada por algún historiador.  
Para completar los pormenores de esta narración, deben citarse también  
las cuatro alusiones a Don Simón Rodríguez, que se encuentran en las cartas de  
García Moreno, cuyos dos primeros tomos han sido publicados por el Dr. Wil-  
frido Loor en 1953. Los originales de dichas cartas se hallan en este archivo de  
Cotocollao, y pertenecieron también a Mons. Pólit.  
Tanto por la relación de Camilo Gómez como por las cartas de García  
Moreno, se viene en conocimiento de que fueron manos ecuatorianas las que se  
alargaron misericordiosas para socorrer al ayo del Libertador en el desamparo  
de su última hora. Y también del Ecuador viene ahora para la gloria póstuma  
del gran pedagogo el texto del importantísimo manuscrito al que confió muchas  
de sus ideas pedagógicas más originales y la prueba de su afán indeficiente por  
la obra primordial para el engrandecimiento de los pueblos, la educación de su  
niñez y juventud.  
Instituto Superior de Humanidades Clásicas de la Universidad Católica  
del Ecuador, Cotocollao, 6 de Abril de 1954.  
Aurelio Espinosa Pólit, S. I.53  
53 Boletín de la Academia Nacional de Historia, Volumen XXXIV, enero-junio, Quito, 1954, pp. 49-  
50.  
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Simón Rodríguez y el colegio de Latacunga  
ANEXO 3  
Relación de la muerte de Don Simón Rodríguez por Camilo Gómez, testigo  
presencial  
(
Publicada en El Grito del Pueblo, Guayaquil,  
jueves 4 de agosto de 1898, con el título:  
“Dos retratos del natural”).  
Sr. Director de “El Grito del Pueblo”:  
Latacunga, Julio. En esta ciudad posee el señor José María Batallas dos  
retratos al óleo, uno del Libertador Simón Bolívar, y otro de su ayo don Simón  
Rodríguez, que se reputan tornados directamente de los personajes que repre-  
sentan.  
Fueron encontrados entre los trastos de don Simón Rodríguez que exis-  
tían en la vecina parroquia de San Felipe, donde aquel residió algún tiempo, y  
se deduce que si alguien debiera tener el retrato verdadero de Bolívar era su ayo.  
Van a ser estos lienzos exhibidos con una información fidedigna por el  
señor Batallas en la Exposición Nacional que se proyecta organizar en Quito.  
El de Bolívar que está algo deteriorado es de medio cuerpo. Tiene bigote,  
lo que no pasa en ninguno de sus retratos, en que se le presenta afeitado.  
El de don Simón Rodríguez es de parecido completo según lo atestigua  
el señor Camilo Gómez, natural de ésta, que lo acompañó por mucho tiempo y  
a quien aquél consideraba como hijo adoptivo.  
Refiere éste un interesante episodio de la vida del célebre ayo del Liber-  
tador.  
Cuando al señor Gómez se le enseñó el retrato de don Simón Rodríguez,  
manifestó su admiración, exclamando: “Sólo le falta hablar”.  
Y hizo la siguiente narración de cómo lo conoció y de sus últimos mo-  
mentos:  
“Don Simón, dijo, residió en esta ciudad algún tiempo; para vivir daba  
lecciones de primeras letras a las hijas de una señora Viteri.  
Lo acompañaba José Rodríguez, a quien quería como a hijo y lo llamaba  
por el nombre de Cocho. Trabé relaciones de amistad con este joven que era de  
mi misma edad y con él visitaba la casa de don Simón, el que pronto me consa-  
gró especial cariño.  
Al poco tiempo de conocernos se dirigió don Simón a Guayaquil con su  
hijo, y los seguí dos meses después.  
En esa ciudad celebro un contrato con un señor Zegarra para refinar es-  
perma, empresa que fracasó. Acosado por las exigencias de Zegarra para que le  
devolviera el dinero con que lo habilitara, don Simón Rodríguez resolvió diri-  
girse al departamento de Lambayeque, en el Perú, llamado por un caballero  
para que implantara no sé qué negocio.  
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Sin esperar embarcación a propósito, nos embarcamos en una balsa de  
sechuras que se hallaba en la vía. Fuimos arrastrados por corrientes contrarias  
a causa de un temporal, y sólo mes y medio después pudimos arribar a una ca-  
leta de pescadores, que creo se llama Cabo Blanco, habiendo sufrido hambre y  
sed, pues se nos acabaron los víveres y el agua.  
Don Simón se encontraba grave. José se trasbordó a una chata y sin de-  
cirnos nada nos dejó abandonados.  
Saltamos a tierra sin recursos; todo el equipaje de don Simón se reducía  
a dos cajones con libros y manuscritos. Tres semanas permanecimos en la choza  
de unos indios pescadores, los que al fin me dijeron que no podían continuar  
manteniéndonos y que don Simón tenía una enfermedad que podía contagiarlos.  
Logré convencerlos de que era hombre importante aquel viejo enfermo  
y que podría reportarlos alguna utilidad, si me acompañaban hasta algún pue-  
blo cercano.  
Accedieron y me llevaron a Amotape cerca de Paita. Me dirigí a casa del  
cura y le impuse de lo que pasaba. Después de algunas dificultades me propor-  
cionó dos caballos y diez pesos: Regresé con los indios a Cabo Blanco. Hice mon-  
tar a don Simón y lo conduje a Amotape. Al llegar a la entrada del pueblo vi con  
gran sorpresa presentarse algunos hombres, que nos salieron al encuentro y nos  
detuvieron diciéndonos que tenían orden del cura para llevarnos a su quinta  
que estaba cerca.  
Tomamos ese camino y llegamos a la casa de la quinta en la que no había  
más que una habitación, con una silla vieja y en el rincón un poyo de barro en  
el que acosté a don Simón.  
El cura no volvió a acordarse de nosotros, y nos faltaba todo.  
Ignoraba yo la causa de este abandono.  
Todos los días iba al pueblo a buscar el alimento para don Simón, que  
era preparado por una señora caritativa. Me dijo entonces ésta, que el cura había  
prohibido la entrada al pueblo a don Simón y prohibido que lo visitaran los ha-  
bitantes porque había descubierto que era un hereje. Todo el mundo temía apro-  
ximarse a la quinta; y esquivaban hasta tener trato alguno conmigo.  
Aislado y sin medios de asistencia sufría lenta agonía el enfermo, hasta  
que las señoras Gómez, hermanas del señor Manuel Gómez de la Torre, que por  
entonces estaban tomando baños en la Brea, vinieron a visitarlo acompañadas  
de dos padres jesuitas.  
Don Simón que estaba acostado los miró con profunda indiferencia y se  
volvió del lado contrario, sin dirigirles la palabra.  
Pasaron algunos días y me sorprendió una mañana don Simón dicién-  
dome que fuera a llamar al cura.  
Me dirigí a casa de éste, y fui mal recibido; el cura me contestó que no  
quería ver a un protestante.  
Insistí, manifestándole que deseaba confesarse el enfermo.